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Conversaciones | José Daniel Ferrer: "Cuanto más me golpeaban, más gritaba contra el régimen"

"La razón fundamental por la que decidí salir al exilio, cuando me encarcelaron la última vez, fue precisamente la necesidad de ser efectivo. Desde una cárcel en Cuba me era imposible mover, motivar a la población a enfrentarse a la tiranía."

José Daniel Ferrer.
José Daniel Ferrer.

José Daniel Ferrer, líder opositor cubano y expreso político, protagoniza la primera entrega de Conversaciones, una nueva serie de entrevistas presenciales y de profundidad de Árbol Invertido, conducida por Francis Sánchez, poeta, periodista y director de este medio independiente. Publicada originalmente en video, se presenta ahora en versión transcrita como parte de un archivo de diálogos sin prisa con personas cuyas trayectorias, ideas y testimonios ayudan a comprender mejor una época.

Ferrer, cuando el cambio democrático pudiera estar más cerca, ¿en qué crees que los cubanos necesitan poner más empeño para lograr positivamente una Cuba soñada, libre?

Bueno, en verdad, para poder primero liberar y reconstruir a nuestra nación hay que poner empeño en muchas cosas. Hay que poner empeño en el trabajo honrado; hay que poner empeño en que tengamos un marco jurídico que garantice que el esfuerzo del emprendedor, del capitalista, y también el sacrificio del trabajador, sean debidamente remunerados, sean debidamente recompensados.

La Cuba que queremos necesita grandes esfuerzos en educación. El régimen siempre ha alardeado de que la tiranía —ellos llaman "revolución" a lo que en verdad es una tiranía— ha hecho maravillas en materia de educación, salud, deporte, y ya todo eso no es más que un mito que nadie se cree.

CONVERSACIONES · 001 | Entrevista a José Daniel Ferrer

De hecho, la educación siempre ha sido un problema, porque sí, aprendes a leer y escribir, pero también usan la educación para adoctrinarte políticamente y convertirte en instrumento del sistema. Por lo tanto, hay que poner un marcado esfuerzo, empeño, en lo que tiene que ver con la educación de la Cuba futura.

Para hacer posible esa Cuba "con todos y para el bien de todos", soñada por Martí, por la que tantos buenos cubanos han dado lo mejor de sí, muchos han perdido la vida.

Hay que trabajar en todos los campos: educación, salud, y hay que reconstruir el tejido social. Hay que garantizar derechos y libertades fundamentales sin los cuales ninguna sociedad puede prosperar ni alcanzar altas dosis de solidaridad. Estamos hablando del derecho a la libertad de expresión, prensa, asociación, reunión y manifestación.

Hay que trabajar tanto para tener esa Cuba soñada por todos, que cuando se le ponga fin a la tiranía, yo te diría que ahí comienza la ardua y dura labor para reconstruir la nación. Porque ahora la clave está en enfrentar a la tiranía, y es bien difícil, es bien duro, pero es enfrentar solamente a la tiranía e ir pensando en esa segunda fase, que es la transición y reconstrucción de Cuba. Y ahí no va a haber tiempo para descanso.

¿Qué le diría Ferrer a la comunidad internacional, a gobiernos como el de España y estructuras políticas de Europa, sobre la necesidad de apoyar la libertad en la isla? ¿Y qué crees que deben entender sobre Cuba de una vez por todas?

Mira, el peor error que pudiese cometer la Unión Europea, y en particular España, es mantener la actual política que tiene hacia el régimen criminal de La Habana. Ese acuerdo político y de cooperación con La Habana es fatal no solamente para nosotros, los cubanos, sino también para la Unión Europea y España. Y te explico por qué.

Si la Unión Europea mantiene esa postura, no va a salvar a la tiranía. Tampoco va a ayudar al pueblo cubano. Va a quedar simplemente como algo que no debió haberse hecho y que el pueblo cubano va a tener muy presente cuando el régimen caiga. El régimen va a caer, y va a suceder bastante pronto. Y cuando ese momento llegue, lo mejor para cubanos, españoles y europeos en general es que los cubanos podamos decir: tuvimos un amigo firme, comprometido, enérgico en España y en la Unión Europea.

Los activistas opositores cubanos Rosa María Paya, Orlando Gutiérrez-Boronat  y José Daniel Ferrer presentan el "Acuerdo de Liberación" para la democratización de Cuba. Miami, 2 de marzo de 2026.
Los activistas opositores cubanos Rosa María Paya, Orlando Gutiérrez-Boronat y José Daniel Ferrer presentan el "Acuerdo de Liberación" para la democratización de Cuba. Miami, 2 de marzo de 2026.

Si lo que España busca es preservar, cuidar sus intereses económicos en Cuba, los van a perder, y bastante pronto. Ahora mismo hemos visto cómo la Sherritt canadiense tuvo que irse. ¿Y qué quedó atrás? Una deuda inmensa que tiene el régimen castrocomunista con esta empresa minera canadiense. Así les va a pasar a los hoteles de Meliá y así les va a pasar a otros intereses económicos que tienen españoles y otros europeos en Cuba.

Sin embargo, si asumen la postura correcta, si apoyan al pueblo de Cuba, si presionan debidamente a la tiranía, si son verdaderamente solidarios con los presos políticos que sobreviven en condiciones infernales, entonces estamos seguros de que, en el proceso de transición y reconstrucción de Cuba, ellos van a estar también muy presentes como amigos, como aliados, y no como los cómplices que fueron, por acciones u omisiones, de una perversa tiranía que, repito, está llegando a su fin.

A pesar de hallarte en el exilio, ¿continúas de algún modo el trabajo que llevabas en Cuba, como el apoyo a las personas más vulnerables, en la lucha contra el hambre, por ejemplo? 

La razón fundamental por la que decidí salir al exilio, cuando me encarcelaron la última vez a finales de abril, fue precisamente la necesidad de ser efectivo. Desde una cárcel en Cuba me era imposible mover, motivar a la población a enfrentarse a la tiranía, a realizar manifestaciones, poner grafitis, manchar las vallas comunistas y otras muchas acciones que estamos ayudando a realizar dentro de Cuba.

Desde la prisión tampoco podía mitigar el hambre de los que mueren por desnutrición, por anemia. Tampoco podíamos ayudar con medicamentos, podíamos ayudar a salvar a un enfermo. Desde el exilio, sí.

Estamos en comunicación diariamente con decenas de activistas por toda Cuba y también con colaboradores que nos ayudan a socorrer con alimentos y medicinas a muchas personas muy necesitadas, personas que, si no tienen a tiempo un plato de comida o una medicina, pueden morir por la combinación fatal de hambre y enfermedades.

Y desde el exterior seguimos motivando, organizando y dirigiendo, guiando a muchos activistas dentro de Cuba, también en acciones de carácter clandestino. Porque cuando la tiranía sabe quién puso el grafiti, quién organizó una protesta, quién manchó una valla comunista o quién está dando comida a las personas excesivamente vulnerables, pues lo encarcelan, y luego viene lo que todos sabemos en prisión.

Hemos visto las imágenes de Alexander Díaz Rodríguez, cómo salió de una cárcel el mes pasado [abril de 2026]: parecía salir de Auschwitz en 1945. Y así como ese caso hay muchos presos políticos en Cuba. Hay torturas constantemente contra los presos políticos: golpizas, hambre extrema, enfermedades, tuberculosis, sarna, chinches. Es un infierno. Y tratamos siempre de evitar que los activistas terminen en las cárceles.

El expreso político cubano Alexander Díaz Rodríguez tras cumplir la pena de cinco años por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 (11J).
El expreso político cubano Alexander Díaz Rodríguez tras cumplir la pena de cinco años por participar en las protestas del 11 de julio de 2021 (11J).

Es un riesgo que se corre, porque es imposible… Así como no se puede jugar fútbol creyendo que no te van a dar un golpe, un pelotazo, una patada, tampoco se puede luchar por la libertad sin saber que vas a correr algún riesgo de golpe, de violencia, de que te encarcelen y hasta que te maten. Pero nuestra intención es evitarles demasiado sufrimiento a los activistas y también a sus familias.

Ferrer, muchos hablan últimamente de que la libertad de Cuba estaría cerca, pero basándose sobre todo en filtraciones del gobierno de Estados Unidos y lo que pudiera provocar la administración de Trump. Sin embargo, tú te mantienes en un contacto muy estrecho con el pueblo y las calles de Cuba. A partir de ese conocimiento sobre lo que pasa en Cuba, ¿qué señales ves que te hagan pensar en que ese cambio pueda hallarse más cerca, o más lejos? ¿Y qué piensas sobre la parte de realizar el cambio desde adentro de Cuba, sobre el componente de la rebelión como desencadenante de ese cambio?

El pueblo de Cuba está demostrando mucho coraje, mucho valor. Lo están demostrando casi todas las noches y también durante el día. Hemos visto, durante los últimos cinco días, protestas constantes en la capital y en otras partes del país. El pueblo está consciente de que, aunque Estados Unidos diga que va a ponerle fin a la tiranía en cualquier momento durante 2026, hay que poner la parte que nos corresponde.

Los cubanos de dentro, los cubanos del exilio, en la medida en que trabajemos juntos, bien coordinados, y apoyemos desde fuera a los que se arriesgan dentro, más cerca vamos a estar de la libertad. Y por primera vez tenemos una fórmula y condiciones muy favorables para el cambio de Cuba.

Tenemos que la inmensa mayoría de los cubanos ya no soportan más al régimen castrocomunista y quieren su fin. Y tenemos también una administración estadounidense con un secretario de Estado cubanoamericano que conoce muy bien el caso cubano, que está muy comprometido con el caso cubano; que sabe que con el régimen es imposible avanzar, es imposible sacar a Cuba de la terrible situación de opresión y miseria en que se encuentra sumida por culpa del régimen castrocomunista. Por lo tanto, hay que sacarlo del poder.

Por eso Estados Unidos viene moviéndose de una manera bastante inteligente y, en la medida en que aumenta su apoyo, su solidaridad y el ofrecimiento de ayudas humanitarias al pueblo de Cuba, presiona cada vez con más fuerza a la tiranía. Y hemos visto la última visita de funcionarios estadounidenses a Cuba, hace apenas dos días. Al director de la CIA, John Ratcliffe, lo hemos visto en Cuba, y todos sabemos que dejaron un ultimátum al régimen, a nuestro entender.

Fotografía difundida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de su director, John Ratcliffe (izquierda), reunido con funcionarios cubanos en La Habana (14 de mayo de 2026).
Fotografía difundida por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de su director, John Ratcliffe (izquierda), reunido con funcionarios cubanos en La Habana (14 de mayo de 2026).

O negocian profundos cambios en Cuba —que implican cambios políticos, económicos, liberación de todos los presos políticos y también devolución de las propiedades robadas por el régimen—, o ya no habrá más negociaciones, ya no habrá más intentos de convencerlo de que debe comenzar un proceso de transición, y terminarán echándolo del poder.

¿Cómo va a suceder? Como le pasó a Maduro, puede ser. Como le pasó a Jamenei [Irán], puede ser. Una combinación de ambos casos, puede ser. Pero estamos bastante convencidos de que el deseo del pueblo cubano, por un lado, que va a seguir levantándose cada vez con más fuerza, y la voluntad de Estados Unidos, por otro, ponen sin duda de manifiesto que el régimen tiene los días contados.

Siempre hemos conocido un Ferrer fuerte, capaz de poner el cuerpo, aguantar el enfrentamiento directo al régimen, metido dentro del fuego y soportar la máxima presión. Pero quisiera preguntarle algo al ser humano frágil: De todo lo que te ha pasado o te han hecho, torturas, decepciones... ¿qué es lo que más te ha dolido o lo que más te hirió?

Desde hace muchos años me leí la carta que Martí envió, bastante crítica, a Gómez; crítica con la postura que había visto en Gómez y también en Antonio Maceo. Y en esa carta Martí le dice que precisamente lo único que podía ofrecerle, o lo único que había sobre la mesa, era la satisfacción del deber cumplido y la posible ingratitud de los pueblos.

Lo de la ingratitud siempre va a estar presente en toda obra humana. No importa que te sacrifiques en extremo. Al Salvador de la humanidad, Jesucristo, ¿cómo le pagó precisamente su pueblo, el pueblo judío? Con total ingratitud. Había hecho maravillas, milagros; los había alimentado, los había sanado, los había curado. Y cuando Poncio Pilato le pregunta al pueblo a quién liberaba, si al que decía ser el rey de los judíos o a Barrabás, pidieron a Barrabás, no pidieron a Jesús. Y cuando dice: "¿Qué hago con este?", [responden:] "Crucifíquenlo".

Así que eso nunca va a ser extraño ni va a significar ninguna sorpresa para uno. Estamos acostumbrados. Y más cuando se trata de un régimen comunista que es experto no solamente en aterrorizar a las personas, sino también en chantajearlas.

Yo sé de personas que no están con el régimen y nos acusan, nos difaman, nos calumnian, y lo hacen porque, hasta en contra de su voluntad, están cumpliendo una orden. O lo hacen porque les dicen: 

"Acuérdate que tengo un video donde hiciste el ridículo, fuiste muy cobarde y delataste a un colega, a un amigo, a un familiar. Así que lo haces, cumples la orden, o te vamos a exponer públicamente."

Eso, te repito, nunca asombra.

José Daniel Ferrer, opositor cubano.
José Daniel Ferrer, opositor cubano.

Mira, me dieron muchos golpes. Yo no podría ahora contar con exactitud si fueron veinticinco, si fueron cuarenta, si fueron cincuenta golpizas en prisión. Sé que pasan de veinte; pasan de treinta golpizas dentro de las cárceles en Cuba, con total seguridad.

Pero las golpizas nunca representaron para mí algo que no pudiese sobrellevar. Golpizas brutales, de patearme hasta hacerme defecar encima de mi ropa. Pero ya te digo: cuanto más me golpeaban, más gritaba contra el régimen: en tiempos de Fidel Castro, bajo Fidel Castro, bajo la dictadura, bajo el comunismo; en tiempos de Raúl Castro, contra Raúl Castro como primera consigna en su contra; en tiempos de Díaz-Canel —aunque Raúl todavía manda, y su familia—, contra Díaz-Canel y contra los Castro.

Pero el 5 de julio del año pasado [2025] me hicieron algo que, cuando uno lo cuenta, no parece tan grave; pero cuando uno lo vive, es peor que todas esas golpizas y torturas juntas. Y mira que me torturaron.

El día 5 de julio, después de una brutal golpiza, me arrastraron once presos comunes, delincuentes de la peor calaña, individuos incluso con serios trastornos mentales. Me arrastraron, me pusieron delante de un pasillo, porque había una cámara de seguridad monitoreada por la policía política y querían ver lo que me iban a hacer.

Yo creo que no confiaban en estos delincuentes. Temían que yo los comprase y dijesen: "Lo hemos acabado a golpes", aunque no fuese verdad. Para que eso no sucediese, ellos querían ver muchas de estas cosas.

Me arrastraron, me pusieron ahí frente a la cámara. Me sujetaron ocho, me apretaron. Uno me apretó la boca para que abriera la boca; otro me tapó la nariz y me apretaron el cuello.

Cuando abrí la boca buscando respirar, me introdujeron violentamente un palo de escoba, que habían partido de una escoba, con más bacterias infecciosas de las que uno se puede imaginar. Y ya con el palo metido en la boca, me introdujeron un embudo hecho de un pomo plástico y por ese embudo me echaron, de poco en poco —y tenía que tragarlo, porque si no me ahogaba—, casi un litro de una sopa hecha con un picadillo putrefacto. El hedor se sentía a metros de distancia.

José Daniel Ferrer.
José Daniel Ferrer. | Imagen: Árbol Invertido

Ya yo había vomitado dos veces, con los dedos en la garganta, lo que me obligaban a tragar a través de ese embudo. Y como sabían que yo lo vomitaba, la orden fue: 

"Si lo vomita, lo recogen del piso y se lo vuelven a echar. Y si lo vuelve a vomitar, lo vuelven a recoger y se lo vuelven a echar. Eso se queda dentro de su estómago."

Y ese día tenía tres cosas que hacer. Una: dejar que me matasen, que me asfixiasen mientras me echaban aquello, por falta de respiración, por no poder llevar oxígeno a mis pulmones. Otra: rendirme y decir que sí, que me iba a dejar poner el uniforme, que me iba a parar y que me iba a comer los alimentos del penal, que eran las tres cosas a las que querían obligarme. Y la otra era fingir primeramente que me iba a rendir y después matar a uno, para que me terminaran matando a mí.

Y decidí terminar diciéndoles: 

"Ya esto se acaba aquí. No hace falta que me sigan haciendo esto. Me voy a poner el uniforme. Voy a dejar que ustedes me lo pongan; no me lo voy a poner yo. Voy a dejar que ustedes me pongan el uniforme y me voy a parar cuando pasen los guardias. Y me voy a comer los alimentos del penal."

Lo hice para evitar que eso sucediese, porque peor que los golpes para mí era que me hiciesen tragar comida en estado de descomposición como acción humillante. Porque ellos sabían que me pasé doce años y medio botando, rechazando la comida y hasta burlándome de los carceleros, diciendo:

"Yo no como eso porque yo no tengo complejos de perro callejero en las calles de Somalia, en los momentos en que más hambruna han sufrido los somalíes. Yo no me voy a comer eso."

Y cuando me decían: "No, pero eso es lo que comemos nosotros, aunque nos lo elaboren un poco mejor; es lo mismo", yo les decía: 

"Ustedes tienen mentalidad de perros, yo no."

Y querían humillarme con eso. No querían que yo saliese de Cuba y que pudiese decir: 

"Nunca me pudieron poner el uniforme, porque cuantas veces me lo pusieron, cuantas veces lo rompí. Nunca me pudieron parar, porque cuantas veces me pararon, grité consignas; y hasta que no me dejaron tranquilo estuve gritando, aunque me golpeasen. Y nunca me comí esa comida humillante, esos alimentos putrefactos que quieren obligar a uno a comer."

Lo hicieron ese día. Luego tuve que comprar incluso a todos esos delincuentes con ropa para sus mujeres y con dinero para que fuesen a verlos a las visitas, para poder alimentarme medianamente, porque la orden era que me robaran los alimentos que mi familia me llevaba, para obligarme a comer esos alimentos y que nunca pudiese decir: 

"Yo me negué a comerlos."

Los tenía que comer. Y si me plantaba en huelga de hambre, entonces me los hacían tragar, como ya me lo habían hecho en tres ocasiones y como te acabo de explicar que me lo hicieron el 5 de julio de 2025.

Así que te imaginas que ese momento para mí era de una lucha constante: sigo resistiendo y me defiendo hasta matar o morir, morir o matar; o digo que me pongan el uniforme, finjo que voy a comerme los alimentos del penal y me paro cuando pasen.

Y luego, sin ánimo de venganza, con espíritu cristiano, busco que se me haga justicia por lo que me hicieron. Pero yo al menos estoy vivo. Hay muchos que han muerto. Hay muchos a los que mataron, que asesinaron, que torturaron de peor manera que a mí. Orlando Zapata, para poner un ejemplo, Manuel de Jesús Guillén Esplugas, que lo mataron a golpes los carceleros en una prisión de La Habana.

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Francis Sánchez

Francis Sánchez

(Ceballos, un poblado de la provincia Ciego de Ávila, Cuba, 1970). Escritor, poeta visual, editor y periodista. Fundador y director de Árbol Invertido, medio informativo independiente cubano. Máster en Cultura Latinoamericana. Perteneció a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba desde 1996 hasta su renuncia el 24 de enero de 2011. Fundador de la Unión Católica de Prensa de Cuba en 1996. Fundador y director de Árbol Invertido, medio informativo independiente cubano. En Madrid fundó el sello de Ediciones Deslinde. Se exilió en Madrid en 2018. Autor, entre otros, de los libros Revelaciones atado al mástil (1996), El ángel discierne ante la futura estatua de David (2000), Música de trasfondo (2001), Luces de la ausencia mía (Premio “Miguel de Cervantes de Armilla”, España, 2001), Dulce María Loynaz: La agonía de un mito (Premio de Ensayo “Juan Marinello”, 2001), Reserva federal (cuentos, 2002), Cadena perfecta (cuentos, premio “Cirilo Villaverde”, 2004), Extraño niño que dormía sobre un lobo (poesía, 2006), Caja negra (poesía, 2006), Epitafios de nadie (poesía, 2008), Dualidad de la penumbra (ensayo, 2009) y Liturgia de lo real (ensayo, premio “Fernandina de Jagua”, 2011). | Escribe la columna "Hacia la Libertad" para Árbol Invertido, medio informativo independiente cubano.

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