Más de mil. Esa es la cantidad de creadores de contenido y reporteros entrenados por Rusia para manipular informativamente en Hispanoamérica, a través de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, México y sus aliados regionales Cuba, Nicaragua y Venezuela, confirmó un informe presentado en el Museo Americano de la Diáspora Cubana, en Miami.
Los intentos de influir en los vecinos más cercanos de Estados Unidos, con el fin de comprometer la seguridad nacional de Washington mediante vecinos hostiles, no son nuevos. La extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) infiltró Perú, Centroamérica y anidó su plataforma regional principal en la turbulenta década de 1960 en Cuba.
Ahora la Rusia de Vladimir Putin, heredero de aquel imperio izquierdista que cayó en los noventa y habiendo sido él mismo parte del aparato de inteligencia soviético, emplea las artes de la desinformación en las Américas.
La operación de Putin para desacreditar a Javier Milei
La operación desenmascarada por el informe mencionado al inicio de este artículo tenía entre sus fines debilitar a aliados de la política exterior de la Casa Blanca. Uno de esos objetivos fue el gobierno del argentino Javier Milei.
Según dijo el investigador Santiago O’Donnell, luego de que saliera a la luz la operación rusa, en 2024, Buenos Aires manifestó su respaldo a Ucrania en la guerra que libra contra Putin, y a partir de ahí Rusia emprendió una campaña "que consistía en mancillar el gobierno de Milei y fomentar disputas con países progresistas vecinos" o enfatizar en "las dificultades que vivimos todos los días".
¿Cómo lo hacían? Plantando en distintos medios notas desinformativas, por las que se pagaban más de 350 dólares, una suma considerable en el contexto hispanoamericano. Hacerlo no fue difícil, pues una parte de los medios argentinos tienden rabiosamente a la izquierda, de modo que no sentían como trabajo extra producir material contra la gestión de Milei.
En algunos casos, las notas llevaban firmas falsas, como denunció el politólogo Agustín Laje; o fueron creadas por Inteligencia Artificial bajo nombres como el del inexistente Gabriel Di Taranto, que aparece en más de veinte publicaciones en varias webs. Algunos de los medios implicados, como A24, han expresado que hay investigaciones internas en curso.
Milei, por su parte, subrayó que el "sembrado de noticias falsas con periodistas corruptos y traidores a la patria" muestra de qué madera están hechos la gran mayoría de la prensa argentina.
Influencers latinoamericanos al servicio de Rusia
Según se dijo en el evento de presentación del informe en el Museo de la Diáspora, el medio estatal RT en Español capacitó a comunicadores hispanos. Además, Moscú usó a cerca de 200 influencers para distribuir información a Latinoamérica, comentó el exfiscal Jeffrey Scott Shapiro.
Las cuentas asociadas a RT en Español y Sputnik Mundo, también afín al Kremlin, superan los 17 millones de seguidores en Facebook y los seis millones en YouTube, lo que se añade a unas 16 webs creadas por Rusia que aparentan ser otros medios conocidos.
Para Shapiro, que conoce de cerca entes gubernamentales para la difusión de ideas proamericanas como la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales:
"Los esfuerzos que ha hecho Rusia en términos de su aparato mediático patrocinado por el Estado son extraordinarios y están gastando mucho más que nosotros."
Gelet Martínez, fundadora de la web noticiosa ADN, desglosó durante la exposición del informe, que Rusia usa "el lavado de narrativas" sobre conflictos existentes, como el de Ucrania, y aviva el sentimiento "antiimperialista" y "anticolonial" en algunos sectores de Latinoamérica.
Mientras, en esa región el Kremlin aprovecha las ideas de izquierda como vehículo para sembrar el tribalismo, en Estados Unidos ha penetrado también a porciones de la derecha. Siempre lo hace, mediante la manipulación emocional de la información, la selección sesgada de hechos, la inyección de conspiraciones en el imaginario colectivo, las falsas equivalencias y la amplificación de los extremos.
Martínez dijo que Putin sigue tres objetivos:
"Polarizar, generar desconfianza en nuestras instituciones y fragmentar nuestras sociedades. Hoy en día, con el auge del internet, esto cada vez es más fácil".
Como los agentes de la KGB hacían durante la Guerra Fría, los actuales sicarios de Putin siguen aprovechando elementos de división en la sociedad norteamericana para explotarlos. Quieren crear o profundizar el abismo de opiniones políticas que causan los aranceles, las protestas contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, o la política exterior de Washington.
En coordinación con cofrades regionales como Cuba, Venezuela y Nicaragua, los medios rusos operan para desacreditar a voces disidentes y sofocar movimientos pro-democráticos.
En 2018, por ejemplo, RT en Español transmitió materiales favorables al anteproyecto de la nueva Constitución castrista y, en 2020, ocurrió lo mismo pero en apoyo a un flamante Código de Familia. En los dos casos, se presentó a los cristianos que lideraban a la sociedad civil en la lucha contra ambas políticas como una simple minoría o un grupo al que el régimen debía aplastar. Sí. El Kremlin contribuyó en esos ataques.
Para el analista Hugo Marcelo Balderrama, los trabajos de pensadores militares soviéticos como los generales Makhmut Gareev, Vladimir Slipchenko, Sergei Bogdanov y Valery Gerasimov:
"Proporcionan un marco útil para comprender la estrategia rusa de expandir, con la ayuda de Hugo Chávez, Lula da Silva, Daniel Ortega y Fidel Castro, la confrontación más allá de la guerra convencional hacia un amplio espectro de actividades."
Una de ellas es la desinformación.
Convenios entre medios oficiales cubanos y rusos
La Habana sigue siendo una herida abierta para la seguridad regional y la de Estados Unidos en ese sentido. Como el periódico digital Diario de Cuba recogió en un exhaustivo recuento, son varios los ejemplos recientes que demuestran la coordinación entre el aparato mediático castrista y el de su aliado euroasiático.
En enero de 2025, directivos de la agencia oficial rusa de noticias Sputnik, una de las piezas clave de la propaganda del Kremlin, mostraron interés en coproducir contenidos con la entidad mediática del régimen cubano Ideas Multimedios.
Tres meses después, el portal oficial Cubadebate y Sputnik firmaron en La Habana un memorándum de cooperación para:
"Ampliar las asociaciones en el ámbito internacional, la cobertura de noticias sobre las relaciones entre Cuba y Rusia, y las noticias internacionales en español."
En agosto del propio año, el Instituto de Información y Comunicación Social de Cuba y Sputnik firmaron otro convenio para colaborar en la cobertura de eventos bilaterales significativos, así como en:
"La divulgación de temas de trascendencia global."
En octubre, cuando el canal de noticias Russia Today, eje de las campañas de desinformación del Kremlin, cumplió veinte años, Miguel Díaz-Canel le hizo propaganda mediante un corto video publicado en su cuenta de X, en el que celebró que el medio ruso permite al régimen cubano decir "sus verdades".
En mayo de 2023 salió a la luz que la Universidad Federal del Sur y la Universidad de La Habana firmaron un acuerdo para el establecimiento del Laboratorio de Tecnologías Informáticas Avanzadas.
Ese y otros acuerdos se alcanzaron durante una reunión entre la viceministra de Desarrollo Digital de Rusia, Bella Cherkesova, y el presidente del Instituto de Información y Comunicación Social de Cuba, Alfonso Noya Martínez, informó entonces la agencia TASS. Señaló el comunicado hecho público tras el acuerdo:
"Rusia y Cuba también acordaron capacitar conjuntamente al personal de la industria de los medios, ayudarse mutuamente en la creación de contenido y lanzar proyectos en la radio."
El régimen cubano, amenaza para la seguridad nacional de EUA
El 29 enero de 2026, el presidente Trump declaró una emergencia nacional respecto a Cuba como una medida destinada a proteger la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos frente a lo que calificó como:
"Acciones malignas del régimen cubano."
El documento señala que el régimen mantiene una estrecha alineación con "numerosos países hostiles, grupos terroristas transnacionales y actores malignos", entre ellos Rusia. La Habana facilita a estos actores el desarrollo de infraestructura, así como capacidades militares y de inteligencia, que "amenazan directamente la seguridad nacional de Estados Unidos". No estaba equivocado.
No hay otra manera de ponerlo. La influencia de Rusia en la América hispana desafía la Doctrina Donroe y la idea de que el hemisferio debe ser un espacio de influencia y seguridad para los Estados Unidos, no para potencias extranjeras o fuerzas antiamericanas.
La prevalencia en este vecindario no puede tener solo una meta en lo armamentístico o en el control del narcotráfico, sino también en esa etérea pero potente arma que, desde la (des)información, es la construcción de narrativas.
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