ÍNDICE
- Ernesto Medina (El 4tico): "Jesús es el Señor, no el PCC"
- Andy García: "Un juicio muy tenso"
- José Gabriel Barrenechea: "Dios me ha enviado al Padre Varela"
- El pastor Yarian Sierra: "Aquellas cuatro paredes me recordaban a Cristo"
- Luis Guillermo Borjas y Roxana Rojas: "Una injusticia frente a Dios"
- Lorenzo Rosales Fajardo: Compartir la libertad final
Los cristianos creemos que Dios está en todo lugar. Eso incluye el sitio de la plenitud y aquel donde sufrimos. En su exilio en la isla de Patmos, Juan recibió las revelaciones que registró en el libro del Apocalipsis; Pablo vio milagros violentos como terremotos y una conversión en la cárcel de Filipo.
Así sigue ocurriendo en ese círculo del infierno llamado Cuba, que el socialismo cavó en el Caribe. Para muchos que enfrentan consecuencias por defender la Justicia y la Verdad frente al totalitarismo, la fe sigue siendo una columna. Incluso, mediante pequeños milagros familiares.
Ernesto Medina (El 4tico): "Jesús es el Señor, no el PCC"
En febrero de 2026 Doris Santiesteban Batista vio cómo la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) arrestaba a su esposo, Ernesto Ricardo Medina, uno de los creadores de la plataforma antisocialista El 4tico. Fue la última vez que estuvieron en la misma casa. Sola y a cargo de su hija de tres años, Emma, desde entonces parece haber fortalecido su fe.
La conexión cristiana en la familia se remonta a décadas antes, cuando Ernesto visitaba junto a su abuela una pequeña congregación evangélica. Aunque al ser arrestado no atendía ninguna, la fe había quedado tan dentro suyo que rezumaba en sus videos.
"Jesús es el centro", "Jesús es la luz", "Jesús es el Señor, no el PCC". Más de una vez estas frases aparecían en sus videos sobre temas sociales, económicos y culturales en la Cuba asfixiada por el totalitarismo.
Doris, en medio de una crisis que supera la de los años noventa, me cuenta que Dios le da paciencia:
"Todo lo dejo en Sus manos."
Ella ha estado publicando denuncias a través de videos y posts en sus redes por la libertad de su esposo, en algunos casos usando el fondo característico de El 4tico, como quien levanta el micrófono ensangrentado del caído.
Me dijo en abril:
"Yo he estado orando mucho, mucho. Y le pedía a Dios ver a Tico [Ernesto], así fueran cinco minutos; o recibir una llamada."
Eran semanas sin oír su voz. Experimentaba esa táctica que doblemente castiga a los presos y sus familias con la incertidumbre de no saber qué pasa con uno u otro. Pero la oración de Doris fue respondida. La noche del 19 de abril de 2026:
"Mi suegra me dijo que al otro día iríamos a verlo."
Y así fue; ella encontró su milagro, quizá insignificante para otros. Me dijo:
"Enseguida me arrodillé y le di gracias infinitas a Dios por escucharme. Fue un fin de semana duro para los dos, pero Dios nos dio Su gracia. La de que nos viéramos."
Andy García: "Un juicio muy tenso"
A finales de mayo de 2022, tras la puñalada que un revolucionario le diera a su esposo por ser padre de un disidente, Tayri Lorenzo esperaba la apelación del caso de su hijo, el preso político Andy García. Ella avizoraba "un juicio muy tenso", como el anterior, en el que lo habían condenado a cuatro años de prisión por protestar pacíficamente el 11J en las calles de Santa Clara.
Tayri intuía que la Fiscalía y sus testigos harían todo por mantener las sentencias, usando falsos testimonios, e ignorando testigos y videos presentados por la defensa. Me dijo para una nota de Diario de Cuba:
"Tratarán de mostrar a los policías y al pueblo 'intimidado', no a un pueblo pidiendo libertad, mejorías, medicamentos, alimentos y que se respeten sus derechos."
Le confortaba el apoyo de sus vecinos, hermanos de distintas denominaciones y del pastor de la iglesia bautista donde era tesorera. Sí. Pero la libertad de su hijo dependía de Dios:
"Una parte tiene esperanzas, la otra espera un milagro."
Y llegó. Tres días después, Andy fue momentáneamente excarcelado. Familia y amigos se unieron en su casa para abrazarlo. Aunque debía extinguir la injusta condena, pasaría a régimen abierto.
José Gabriel Barrenechea: "Dios me ha enviado al Padre Varela"
El escritor José Gabriel Barrenechea, también preso político del castrismo, hizo un viaje a la fe en medio de un calvario personal.
Con él coincidí en espacios digitales. Se identificaba como ateo, amante de la cultura Occidental y un polemista de altura; socarrón, inteligente, de poca paciencia, honesto, irritable ante cualquier sospecha de censura. Valiente contra ideologías totalitarias: del socialismo a la de género —sobre el empuje castrista de esta, Atlántica Cuba publicó en 2022 un ensayo políticamente incorrecto que varios medios independientes le rechazaron.
Barrenechea, que inició su vida laboral como profesor de Física, pasó a la escritura creativa y de no ficción casi en paralelo. Codirigió las revistas independientes Cuadernos de Pensamiento Plural, Cuadernos para la Transición y La Rosa Blanca.
El 8 de noviembre de 2024 fue arrestado tras participar en una protesta pacífica contra apagones en Encrucijada, Villa Clara. Su madre, octogenaria, solo lo tenía a él como sustento y cuidador. El régimen le prohibió verla, aunque estaba muy enferma, y en sus últimos días de vida.
Meses luego, al conocer de su muerte, en una misiva de mayo de 2025 escrita en la cárcel de La Pendiente, Santa Clara, Barrenechea evocó el empeño de su madre por hacer de él un hombre de bien. Lamentó que el castrismo le impidiera recibir de ella la bendición y el perdón finales.
En esa carta escribió con un ethos distinto. Atribuía a lo alto la fuente de su dicha:
"Dios tuvo a bien darme el privilegio de una madre de quien solo cabe decir lo fue por antonomasia. Lo que soy, eso poco de lo que puedo enorgullecerme, se lo debo al hogar donde nací y me crié."
Entre los recuerdos que atesora de su infancia, jugando a los pies de su padre, con su hermano recién llegado de la beca y su madre cocinando frijoles una tarde cualquiera, Barrenechea apuntó:
"Si pudiera escoger un instante en el que vivir la Eternidad que Dios nos concede, sería ese."
Desde la cándida insolencia del que cree por vez primera, escribió que a madres como la suya:
"Dios no tiene que darles el acceso a la gloria como un premio, sino como un deber, el único autoimpuesto a su omnipotencia."
Y pasando sobre la Gracia divina, escribió que la anciana seguía velando por él:
"Desde ese mejor lugar al que trato de merecer ir yo también, algún día."
Mario Félix Lleonart, pastor exiliado y amigo de Barrenechea, confirma el viaje espiritual que intuimos en la carta. Ha dicho:
"Ha pasado de lo que él llamaba un católico cultural a una experiencia más viva y existencial de fe, fortalecida en prisión."
En otra misiva, a Lleonart, Barrenechea llega a confesarle una suerte de visión: "Dios me ha enviado varias veces al Padre [Félix] Varela a apoyarme."
El pastor Yarian Sierra: "Aquellas cuatro paredes me recordaban a Cristo"
Los días posteriores a las manifestaciones del 11 y 12 de julio de 2021 (11J) en Cuba, varios líderes cristianos fueron detenidos por participar en estas.
Incomunicado en una cárcel de Matanzas, pese a lo que pudiera sufrir su carne, el pastor Yarian Sierra pensaba en el estado de su esposa y su hijo de siete años, con capacidades especiales. Él no lo sabía, pero ambos habían sido desalojados del local de reunión de la iglesia que era su techo.
Sierra confiesa que soportó aquellos días porque mientras su cuerpo estaba preso, su alma y su mente, libres, constantemente volvían a algún texto bíblico o himno antiguo. Relató:
"Cada centímetro de aquellas cuatro paredes me recordaba a Cristo, a cada pequeño detalle le encontraba su paralelo con la vida espiritual."
Sobre cada uno de los cinco barrotes del portón solía imaginar, grabados, los cinco pilares de la Reforma Protestante: sola Escritura, sola Fe, sola Gracia, solo Cristo, solo a Dios la Gloria. El día catorce tras las rejas, casi al anochecer, los militares le informaron que esperaría juicio bajo reclusión domiciliaria. Sierra cuenta que:
"Casi cada noche aparecía algún tema curioso de la Biblia por el que alguno se interesaba y ahí comenzaba el debate."
Durante sus días de detención les negaron tener biblias. Aun así, uno tras otro llegaban versículos a su mente (amén de su mala memoria), mezclados con la emoción del 11J. Predicar a otros era el propósito que encontró allí. Y no ha sido el único.
Luis Guillermo Borjas y Roxana Rojas: "Una injusticia frente a Dios"
En mayo de 2025, el matrimonio pastoral Luis Guillermo Borjas Navarro y Roxana Rojas Betancourt permanecieron varios días detenidos tras acusaciones de desacato y desobediencia. ¿Su falta? Alegar que su hijo no era apto para cumplir el Servicio Militar, obligatorio en Cuba desde 1963.
Durante el juicio contra su hijo, ambos presentaron informes médicos para probar los trastornos psicológicos y de personalidad del joven de 19 años. Ante el tribunal, los pastores dijeron que:
"Se estaba cometiendo una injusticia frente a los hombres y frente a Dios."
Lejos de su iglesia de la denominación Asambleas de Dios, ubicada en la comunidad Mella Vaquero, Isla de la Juventud, Borjas Navarro no dejó de aprovechar el momento. En declaraciones tras su liberación, contó que durante su detención:
"Dios se glorificó en jóvenes y se convirtieron cinco almas, para la Gloria de Dios."
Lorenzo Rosales Fajardo: Compartir la libertad final
En 2023, una experiencia similar vivió Lorenzo Rosales Fajardo, pastor de la Iglesia Monte de Sión, en el municipio Palma Soriano, Santiago de Cuba. Como Sierra, había estado en las manifestaciones del 11J, pero en la ciudad de Palma Soriano. Allí lo habían detenido militares, fue condenado a varios años de prisión y excarcelado en 2025.
Pero los barrotes no fueron impedimento para compartir las buenas nuevas. Cuando conversamos brevemente por teléfono, en el verano de 2023, nos contó a mí y a un grupo de cristianos cubanos en el exilio cómo estaba preparando una pequeña piscina inflable en su casa para bautizar a aquellos que habían hecho oración de fe.
Era apenas un pase, una salida temporal de la cárcel, pero para él era tan importante que aquellos hombres bajaran a las aguas como pasar tiempo con su familia. Era para él, preso, compartir la libertad final.
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