Represión | 11J en Guantánamo: un día de esperanza que terminó con nueve condenas

"Los nueve de Guantánamo" son activistas conocidos y personas comunes que fueron procesados judicialmente y condenados por manifestarse en la calle, en redes sociales o estar presuntamente relacionados con las protestas del 11 de julio de 2021.

Personas en la calle aglomeradas.
Manifestación en Guantánamo durante el 11 de julio de 2021. | Imagen: Cortesía del autor

Para la mayoría, aquella mañana del 11 de julio de 2021 todo comenzó con una llamada de teléfono o una publicación en Facebook. Bartolo Cantillo, un opositor de 52 años de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu) en la ciudad de Guantánamo, recibió llamadas de amigos para decirle que en el otro extremo del país, en Artemisa, se estaba realizando una protesta.

En la casa de Celina Osoria, otra activista guantanamera de 53 años de Unpacu, el teléfono sonó sin parar. “Me dijeron que en occidente el pueblo se estaba tirando a la calle para protestar. Yo no lo podía creer. Me dijeron: ‘oye eso se va a extender hasta el oriente’. Y yo contesté: ´¿Tú crees?´ En oriente es difícil que el pueblo se tire para la calle”.

En mi caso, cuando comencé a revisar redes sociales y vi que a 900 kilómetros había manifestantes exigiendo libertad y tantas otras cosas, mi corazón comenzó a latir más fuerte.

Como Celina, tampoco pensé que las protestas se extenderían hasta Oriente y mucho menos a Guantánamo. En esta ciudad de 225 000 habitantes la Seguridad del Estado ha sido exitosa en reprimir las organizaciones opositoras y solo un número reducido de personas es activista.

Sin embargo, antes de que nos diéramos cuenta estaba sucediendo en nuestra ciudad. Por la Avenida Camilo Cienfuegos, a solo tres cuadras de mi casa, cientos de personas protestaron y no dejaban de sumarse más.

Personas en la calle aglomeradas.
La Avenida Camilo Cienfuegos de la cabecera de Guantánamo fue el escenario de las protestas del 11 de julio de 2021 en la ciudad. La manifestación avanzó 16 cuadras hasta que fue disuelta. | Imagen: Cortesía del autor

“No lo podía creer, me fui corriendo y cuando llegué efectivamente el pueblo estaba allí. Me sentí en ese momento ilusionada y feliz de que el pueblo se sintiera como muchas veces nos hemos sentido nosotros (los opositores) pidiendo libertad”, me dijo Celina. “Me sentí con una gran emoción. Pensé que ese día iba a ser la libertad de Cuba”, recordó Bartolo.

Hoy, casi un año después de lo que ahora conocemos como 11J, es difícil olvidar lo que muchos sentimos ese día. También resulta imposible no pensar en todo lo que sucedió después.

Personas en la calle aglomeradas.
Varias de las imágenes y videos que se tomaron del 11J en Guantánamo han sido borradas de las redes sociales por sus autores, por temor a represalias. Estas son algunas de las que se conservan. | Imagen: Cortesía del autor

La manifestación fue disuelta en alrededor de una hora. La ciudad se convirtió en una locura. Cientos de agentes de la Seguridad del Estado, policías y militares se desplegaron y capturaron a quién pudieron. Para Bartolo, Celina y para mí, todo terminó tan rápido como comenzó. Aquella noche, los tres dormimos en el calabozo.

Después llegaron los procesos judiciales ejemplarizantes contra un grupo diverso de ciudadanos. Unos son activistas conocidos. Otros son personas cuyo único delito fue grabar la protesta, hacer un comentario en Facebook, lanzar una piedra o ser conocidos en su comunidad. Todos fueron procesados judicialmente como cabezas de turco y condenados a largas penas de prisión.

Antes del Arresto

Al unirme a la protesta, lo primero que pensé fue en mi teléfono y mi bicicleta. Necesito ambas cosas para trabajar y no quería perderlas. Las autoridades ya me han quitado 13 teléfonos y no quería que me forzaran a entregarles otro más.

"...Calculé que habría unas 2 mil personas en algo más de un kilómetro y medio. No presencié hecho violento alguno, solo gente marchando y gritando consignas".

Rápidamente grabé a los vecinos marchando. La protesta se extendía unas 16 cuadras, por toda la Avenida Camilo Cienfuegos, desde la calle 8 oeste hasta la Pedro Pérez. Calculé que habría unas 2 mil personas en algo más de un kilómetro y medio. No presencié hecho violento alguno, solo gente marchando y gritando consignas.

Personas en la calle aglomeradas.
Diez personas fueron procesadas por participar en el 11J en Guantánamo. Nueve siguen presas, la décima, Geiser González, fue excarcelada por estar embarazada. | Imagen: Cortesía del autor

Una vez que grabé el video, volví a casa para dejar a salvo el teléfono y mi bicicleta. Gracias a esto, el video que tomé fue publicado en Cubanet y es uno de los pocos que se conserva del 11J en Guantánamo.

Cuando regresé a la protesta ya se producían detenciones. La policía había tratado de detener la marcha desde su inicio, a la altura de la calle 5 oeste, pero retrocedieron al verse desbordados por la cantidad de gente y optaron por métodos más sofisticados.

Primero, dividieron la manifestación. Forzaron a una parte de los manifestantes a desviarse de la Avenida Cienfuegos hacia la calle Carlos Manuel. Después, con la gente ya dividida, cortaron el paso a quienes permanecieron sobre la Avenida.

En la esquina con Pedro Pérez armaron una barrera de carros que impidió a los vecinos acercarse al centro de la ciudad. Así, evitaron que la manifestación llegara al parque José Martí o a la estación policial del parque 24 de Febrero, frente a la que algunos manifestantes querían protestar.

Personas en la calle aglomeradas.
Según la fiscalía, la protesta del 11J fue promovida por Exeint Beirut, un empresario dedicado a las apuestas y los juegos de azar. Varios de sus familiares fueron también detenidos, aunque han sido liberados. | Imagen: Cortesía del autor

Fue en esa barrera de carros donde comenzaron los choques con la policía y las detenciones. Cuando me acerqué al sitio, un oficial con traje carmelita y una estrella en el hombro —era un mayor— dijo a varias personas vestidas de civil: “cójanlo a él”.

Por un momento, me pregunté qué había hecho para ser detenido, pero eso ya no importaba. Me estaba llevando a un carro patrulla. El vehículo atravesó la multitud que aún protestaba y desde ahí vi a decenas de oficiales de diferentes cuerpos policiales ir y venir muy nerviosos. Fue entonces cuando comprendí que lo que estaba pasando era muy serio y tendría consecuencias para todos. Soy consciente de lo que representa protestar en un país como Cuba en el que no existe libertad política, pero empecé a ponerme nervioso. No sabía si saldría bien parado.

Mientras me trasladaban a los calabozos vi que la ciudad era una verdadera locura. Había gente acercándose a ver qué pasaba, carros del Ministerio de Interior circulando a toda velocidad, y camiones militares cargados de personas detenidas.

"Un teniente coronel gritó ofensas para intimidarnos. Dijo que seríamos encarcelados por un largo tiempo por trabajar para el imperialismo y ser enemigos de la Revolución..."

Al llegar a la estación policial me bajaron del carro a empujones y me situaron con un grupo de detenidos. La mayoría parecían aterrados por la presencia de tantos policías y militares, pero los oficiales también parecían nerviosos. A su regreso de detener manifestantes, algunos estaban pálidos, con los ojos muy abiertos y cara de espanto.

Un teniente coronel gritó ofensas para intimidarnos. Dijo que seríamos encarcelados por un largo tiempo por trabajar para el imperialismo y ser enemigos de la Revolución. A los que éramos activistas u opositores conocidos no nos dejaron ni abrir la boca.

Me llevaron al calabozo número ocho, donde llegamos a estar 12 personas, entre ellas un chico de 16 años. Allí pasé tres días, en los que pude enterarme de que aquel día habían sido detenidos alrededor de 100 manifestantes, entre ellos Bartolo y Celina.

A la mayoría nos impusieron una multa de 3 mil pesos por violar las normas sanitarias en contra del Covid-19, y nos dejaron libres. No todos corrieron la misma suerte. Nueve de ellos luego serían condenados a penas de entre 3 y 12 años de privación de libertad. Uno de ellos es mi hermano: Yordis García Fournier.

Enjuiciamientos Arbitrarios

No es sencillo entender por qué se eligió castigar con cárcel a estas personas y no a otras. En los procesos judiciales se presentaron en su contra pruebas anecdóticas, pero ninguna muestra que las personas enjuiciadas tuvieran un papel relevante ni en la organización ni en la participación del 11J. Las protestas no fueron convocadas o lideradas por nadie en particular y la voz se corrió por teléfono, redes sociales y en las calles.

Infografía sobre los "nueve de Guantánamo": presos políticos a raíz del 11J.
Infografía sobre los "nueve de Guantánamo": presos políticos a raíz del 11J. | Imagen: Cortesía del autor

Mi percepción es que estos enjuiciamientos nada tienen que ver con justicia. Su propósito parece ser otro: infundir temor a todos los vecinos de la ciudad que salieron a manifestar aquel día para disuadirlos de volver a hacerlo.

Sin embargo, que los procesos fueran arbitrarios no significa que esas nueve personas hayan sido elegidas al azar. Algunas tienen un pasado de activismo político. Ese es el caso de Heriberto Téllez, Enrique Mustelier, Jovel Sevila y mi hermano Yordis. Aunque ninguno ocupa cargos destacados y algunos ni siquiera estaban activos en el momento del 11J, los cuatro han tenido relación con algunas de las principales organizaciones de oposición de la región: la Unpacu, la Alianza Democrática Oriental o el Movimiento Cubano de Jóvenes por la Democracia.

Personas en la calle aglomeradas.
La base de datos recopilada por Justicia 11J recoge 18 detenciones vinculadas al 11J en Guantánamo. No obstante, se cree que el número real de personas detenidas es mayor. | Imagen: Cortesía del autor

Las acusaciones en su contra se basaron en su historial y no en su papel en el 11J. Haber estado en la cárcel antes se usó como “prueba” en su contra. El haberse manifestado en otras ocasiones o que testigos (casi siempre agentes policiales) los vieran cerca de la manifestación también.

Otras personas fueron enjuiciadas por su liderazgo en la comunidad, como Exeint Beirut, un conocido empresario informal del barrio sur oeste. Se trata de una zona humilde con la candonga más famosa de Guantánamo, una calle entera de comercios ilegales donde se vende lo que no hay en las tiendas estatales. Exeint es conocido por ayudar y ser servicial con sus vecinos. De él también se dice que posee una fortuna ganada con la gestión de apuestas y juegos de azar, como la “bolita” o peleas de perros.

Según la fiscalía, Exeint fue uno de los instigadores de la protesta porque de los alrededores de su casa salió un numeroso grupo de manifestantes del 11J. Una de las supuestas pruebas principales usadas en su contra consiste en que en redes sociales algunas personas lo mencionaron como líder del movimiento. Además, se presentó en su contra el testimonio de un testigo, según el cual el día de la manifestación una niña que jugaba cerca de la casa de Exeint escuchó a gente hablando sobre salir a protestar.

El tercer grupo de enjuiciados consiste en ciudadanos comunes sin historial político o liderazgo comunal, pero quienes tuvieron la mala fortuna de hacer algo que molestara a las autoridades.

Ana Luisa Ávila, por ejemplo, vio en Facebook una retransmisión de las protestas en el municipio de Palma Soriano, en la provincia vecina de Santiago de Cuba, y comentó la publicación. “Todo el mundo viendo la directa de Palma, y Guantánamo ¿a qué espera?”, escribió Ana Luisa en Facebook. Fue detenida por asistir a la manifestación y condenada a casi tres años de prisión, según la base de datos del grupo de la sociedad civil Justicia 11J.

Personas en la calle aglomeradas.
Manifestación en Guantánamo el 11 de julio de 2021. | Imagen: Cortesía del autor

Los problemas de Leidis García comenzaron cuando decidió grabar parte de la manifestación. Cuando se colocó frente a la marcha para grabar con su teléfono, una persona vestida de civil le arrebató el teléfono. Leidis se defendió, pero el ladrón en realidad era un agente encubierto, quien luego la acusó de morderlo y dañar una patrulla. Leidis García fue sentenciada a casi siete años de prisión, según Justicia 11J.

A Roger Sánchez, un joven de 24 años, la fiscalía lo acusó de lanzar una piedra contra un vehículo policial que trasladaba detenidos y dañar el parabrisas trasero. Nadie resultó herido y el vehículo continuó operando, pero hoy Roger cumple seis años de prisión, según Justicia 11J.

"A la falta de libertad, comida y salarios dignos se ha sumado la exigencia de liberar a personas como las nueve de Guantánamo"

Ninguna de estas personas es menor de edad o goza de reconocimiento nacional o internacional, por lo que no ha habido mayor presión para que el régimen reduzca sus condenas o las excarcele, como ha sucedido en otros casos.

Mientras tanto, las causas que llevaron a las manifestaciones del 11J siguen igual de vigentes que hace casi un año. A la falta de libertad, comida y salarios dignos se ha sumado la exigencia de liberar a personas como las nueve de Guantánamo.

Niober García Fournier
Niober García Fournier

Defensor y observador de Derechos Humanos y periodista ciudadano de Guantánamo. Forma parte de la red de activistas Eye on Cuba y colabora de manera habitual con Cubanet.

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de correos electrónicos y páginas web se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.