Pasar al contenido principal

Opinión | Anna Bensi, la verdad y la represión en Cuba

"La muchacha es —psicológicamente— 'un hueso duro de roer'. Eso sin contar que, a pesar de sentirse afectada, es obvio, indudable y clarísimo que el temor ni siquiera 'raya la pintura' de sus principios. Sí, gracias a Dios, ¡Anna Bensi es un 4x4!"

La influencer cubana Anna Bensi.
La influencer cubana Anna Bensi.

"Lo que he hecho, desde el día uno, ha sido por convicción. Y porque tengo fe en que la verdad tiene que triunfar", declaró Anna Sofía Benítez Silvente (Anna Bensi) desde su cuenta de Facebook el 14 de abril de 2026. Lo hizo a causa de haber sido sometida a otro interrogatorio, esta vez de más de dos horas, en la estación policial número 27, de Alamar, La Habana. 

La influencer cubana Anna Bensi denuncia citación de la policía política del régimen (25 de marzo de 2026).

Sus palabras y su vida, llenas de una fe inspiradora, me trajeron de inmediato a la mente un pasaje bíblico que muchos pasan por alto en virtud de los trágicos y conmovedores acontecimientos a los que abre puerta. "¿Qué es la verdad?", preguntó Poncio Pilato en una entrevista privada con Jesús —en el uso de las prerrogativas de su cargo. 

El gobernador estaba inquieto porque "la lista no cuadraba con el billete". Intuía no estar ante un común criminal y se daba cuenta de que otros intentaban usarlo a él como el brazo ejecutor de tamaña injusticia. El tal Jesús que le habían traído bajo acusaciones de alterar el orden constitucional de la época no manifestaba odio por Roma y sí una convicción profunda acerca de que la vida no se regía por esos simples artilugios y subterfugios legales que protegen al poder. Al estudiar al acusado con detenimiento, le asombraba encontrarlo inspirado y sostenido por un vigor superior e independiente al tropelaje que acontecía a su alrededor.

Al contrario de Pilato, el instructor Eddy Cala (¡quién sabe si ese es su verdadero nombre!) y sus compinches no dieron señales de estar preocupados sobre cuestiones acerca de la justicia en el interrogatorio practicado a la joven youtuber cubana. ¡Mucho menos dieron signos de albergar duda alguna acerca de "la verdad"! Ni en referencia a algún aspecto moral o social del término, ni a su dimensión filosófica. Ellos se comportaron como un engranaje represivo más de la dictadura, ante la delgada joven de alma clara que habían acorralado —por segunda vez— en sus oficinas. 

Anna Sofía Benítez (Anna Bensi).
Anna Sofía Benítez (Anna Bensi). | Imagen: Árbol Invertido

Bajo la piel de la represión

El papel de los entrevistadores de Anna Sofía no respondió a sus obligaciones policiales. Tampoco se limitó al cumplimiento de órdenes superiores del modo más correcto, humano y —al menos— constitucional que demandaba su uniforme; más bien se comportaron creativamente cínicos. 

"Estamos conversando", aclararon más de una vez, como para sembrarle en la mente la naturalidad de su atropello y manipulación. Sin embargo, contradictoriamente, le aseguraron que estaba "a un tantico así de caer presa" y le aconsejaron que no desperdiciara su juventud.

Las palabras de Anna —y el tono con que habló esta vez desde su perfil—, mostraron su profundo desagrado hacia la evidente violencia detrás de las más dulces palabras: 

"Hoy, la conclusión del interrogatorio con la Contrainteligencia de la dictadura cubana fue manipularme a través de un guión amistoso, mostrando preocupación por mí y reclutarme a través de la música y que me calle, o reunirme con mi hermana y mi mamá o lamentar que pase mis días de la juventud encerrada en una prisión". 

Amenazar, para la Seguridad del Estado cubana, más que un oficio, resulta un arte. La mayoría de las veces se convierte en una puesta en escena participativa. No solo porque cada pregunta tiene el objetivo de confirmar u obtener información, sino porque insinúan más de lo que declaran. El asunto central no reside en evitar la responsabilidad de sus palabras (¡ellos están más claros que nadie de su impunidad!), sino que cualquier ultimátum resulta más efectivo si termina siendo una conclusión lógica de los interrogados y no el fruto de una declaración directa.

La influencer cubana Anna Bensi denuncia que el régimen le impuso prisión domiciliaria.

En esta ocasión, a la oficina entraron tres personas de la Contrainteligencia, que nunca se identificaron personalmente. ¡Sí, escuchamos bien claro! ¡Contrainteligencia! Bensi misma, incómoda, expresó sobre esto: 

"¡Cómo si fuera una criminal… una terrorista!... Yo solo soy una joven cubana que sube videos a las redes sociales diciendo lo que piensa, lo que vive, su realidad. Y eso no es ningún delito. Como tampoco es un delito no estar de acuerdo con el sistema político de mi país."

El que estos agentes se hayan presentado bajo tales credenciales, resulta indicio suficiente de que quieren "subir la parada" con la muchacha… aunque tal vez el nivel de los entrevistadores es el mismo de siempre y sólo es una jugada de engaño para generar pánico

Cualquier opción nos lleva a las mismas preguntas: ¿Estarán dando el paso definitivo en la creación de un expediente que les permita acusarle de trabajar para un gobierno extranjero? ¿Calculan aprovecharse de la visita de apoyo que Mike Hammer realizó unos días antes para dar rienda suelta a su enfermiza costumbre de involucrar en todo a los Estados Unidos? ¿Esgrimirán con ella los multiusados comodines de "asociación para delinquir" y "alteración del orden constitucional"? ¿Qué palabras habrán sacado con pinzas de todo este rollo para que digan tener pruebas de que Anna había convocado a otros mediante sus publicaciones en las redes sociales?

Anna describió cómo se sentaron, rodeándola a ambos lados y de frente:

"Allí estaban, jugando con mi psicología. Haciéndome creer que eran amistosos y que querían ayudarme, porque así trabajan ellos. Preguntándome cómo me sentía con toda esa situación, cómo me hacía sentir lo que estoy pasando, qué era lo que yo quería, cómo me veía en un futuro…" 

¡Cuánta desfachatada amabilidad y preocupación por tomar el pulso a lo que ellos mismos causaron! 

A pesar del agotamiento tras tanto tiempo de acoso, con unos cortos 21 años en las costillas y "cero experiencia callejera" con estos burdos personajes disfrazados de la ley y el orden, Anna fue capaz de discernir la técnica del "policía bueno-policía malo". Algo que pudiese tildarse de lógico por cualquiera de nosotros… si nos encontrásemos frente a una pantalla mientras sostenemos un bolso lleno de palomitas de maíz.

Que su lucidez no haya mermado con tanta presión es una señal sencilla, pero evidente, de que la muchacha es —psicológicamente— "un hueso duro de roer". Eso sin contar que, a pesar de sentirse afectada, es obvio, indudable y clarísimo que el temor ni siquiera "raya la pintura" de sus principios. Sí, gracias a Dios, ¡Anna Bensi es un 4x4!

La influencer cubana Anna Bensi junto al colectivo "Fuera de la Caja".
La influencer cubana Anna Bensi junto al colectivo "Fuera de la Caja".

¿La verdad de la mentira?

¡Perdón! Casi olvido el ofrecimiento de los "contrainteligentosos" de potenciar su carrera musical. Porque, por supuesto, estos misteriosos seres tienen contactos para todo. Ante una llamada telefónica se rendirían todas las pantallas televisivas, todas las emisoras radiales, todas las plazas y escenarios. El problema es el pequeño detalle que solicitaron a cambio: callar la verdad. Algo que Anna Sofía no está dispuesta a ceder. Ni desde su fe, ni desde su convicción patriótica.

Tengo que confesar que este es el único asunto en el que discrepo con la joven. ¡Y por supuesto que no me refiero a que debió ceder a la tentación del ego! El asunto es que no creo que el ofrecimiento haya sido real. Al menos, no tan real —lo cual no quita el mérito de haberse negado ni la calidad de su arte. Es que, aunque entienda que colocar el alimento preferido de una posible presa en el anzuelo lleva una mínima aspiración de acertarle, no me trago eso de que no le noten la valentía a una legua de distancia.

Cuando le aseguraron: "Ese sueño se puede realizar… Ese sueño está en tus manos, sólo depende de ti. Nosotros te podemos ayudar con eso", no estaban buscando un "sí cultural". El ofrecimiento era parte del juego psicológico en donde Anna queda responsable de cualquier cosa que pueda ocurrirles. 

Abrieron la posibilidad de que, más adelante, en cualquier crisis provocada, se preguntase si pudo tomar cualquier otro camino con menos espinas, y se vea obligada a racionalizar si en alguna otra decisión futura debería ser menos radical (aunque nunca cuestione esta en específico). La Contrainteligencia, más que un intento de reclutamiento, abrió la puerta para que Anna tome conciencia de la necesidad de preocuparse más por ella misma. Activó el instinto de autoconservación.

La influencer cubana Anna Bensi.
La influencer cubana Anna Bensi.

La verdad de la verdad

Regresando al pasaje bíblico: cuando escuchamos "¡se lavó las manos como Poncio Pilato!" (ese popular proverbio con el que fue inmortalizado el mandatario de Judea), jamás vemos en la persona a la que se alude, a alguien de integridad o probada justicia. La fina ironía nunca señala a un equivocado, sino a un pusilánime o sinvergüenza que pretende pasar a la historia haciendo responsable a otro. Pero ni la historia —ni mucho menos Dios—, absuelve a nadie por cacarear el mérito de sus manos limpias con el alma llena de oscuridad. 

Por eso le convendría a cada represor —voluntario o designado— recordarle a su conciencia que ninguna orden o deber, nacido de un sistema inescrupuloso e hipócrita, puede librar a nadie de sus humanas responsabilidades, ¡ni siquiera detrás de un cargo público o algún uniforme! 

¡Al menos Pilato evitó tratar a Jesús como un criminal antes de analizar las piezas de la acusación en su contra! No puede pasarse por alto que, al darse cuenta del complot, intentó posibles vías para librarlo. Luchó, se hizo preguntas personales verdaderamente profundas y, aún derrotado por las presiones, honró la inocencia del condenado con un cartel que incendió las conciencias de sus delatores. Entonces, ¿qué justificación argumentarán en su favor estos y otros mediocres?

Como concluyó el GM Lázaro Bruzón en defensa de Anna Bensi, desde su perfil de Facebook: 

"Cuesta entender qué pueda pasar por la mente de quienes son capaces de torturar y hacer sufrir a alguien tan noble y valiente".

Regresar al inicio
▶ Ayúdanos a permanecer

Un contenido como este, y nuestro medio informativo en general, se elabora con gran esfuerzo, pues somos un proyecto independiente, trabajamos por la libertad de prensa y la promoción de la cultura, pero sin carácter lucrativo: todas nuestras publicaciones son de acceso libre y gratuito en Internet. ¿Quieres formar parte de nuestro árbol solidario? Ayúdanos a permanecer, colabora con una pequeña donación, haciendo clic aquí.

[Y para cualquier propuesta, sugerencia u otro tipo de colaboración, escríbenos a: contacto@arbolinvertido.com]

Yoe Suárez

Yoe Suárez

(La Habana, 1990) Autor de los libros de no ficción La otra isla (Finalista Beca Michael Jacobs 2016 e International Book Latino Award 2019), En esta ribera mi cuerpo (Mención Premio Casa de las Américas 2018), El soplo del demonio. Violencia y pandillerismo en La Habana (2018), llevado al mediometraje documental Punkie. Coordinó Espectros (2016), primera antología de periodismo narrativo cubano. Traducido al inglés y al italiano. Premio de Reportajes Editorial Hypermedia 2017 y  2018. Publicó en Newsweek, Univisión, Vice, El Español. Fue corresponsal del canal estadounidense CBN News. Documentalista. Cuentos suyos fueron llevados al audiovisual, y varios reportajes al cómic en el libro Quiebre de espíritu. Aparece en antologías de poesía y ensayo dentro y fuera de Cuba.

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de correos electrónicos y páginas web se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
CAPTCHA
Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.
Este reto es para probar que no eres un robot. Por favor, ten en cuenta minúsculas y mayúsculas.