El riesgo sanitario en Carrazana, comunidad del municipio Morón en Ciego de Ávila, persiste desde hace más de tres años. La acumulación de aguas residuales en las calles y las deficiencias en el sistema de alcantarillado han convertido la zona en un foco permanente de contaminación y enfermedades.
El deterioro de los servicios básicos en Cuba golpea con fuerza a Carrazana. Sus calles muestran charcos fétidos, corrientes de aguas fecales y un olor persistente a putrefacción, como constató este medio.
Algunos vecinos, que pidieron el anonimato por temor a represalias, explicaron que la crisis se ha prolongado tanto que ha creado una peligrosa normalización: conviven a diario con el hedor, los charcos contaminados y la amenaza constante de enfermedades infecciosas.
Un residente denunció la desatención de las autoridades:
"He llamado varias veces a la Empresa de Acueducto y Alcantarillado y siempre me dicen que ya está reportado, pero nada se hace. Cada vez más personas se enferman, y el mal olor nos obliga a mantener las casas cerradas".
Enfermedades y riesgos sanitarios
Aunque la Dirección Provincial de Higiene y Epidemiología de Ciego de Ávila no ha confirmado casos recientes de dengue, persisten enfermedades como diarreas, infecciones gastrointestinales, padecimientos dermatológicos y otros males asociados a la exposición a aguas residuales y al consumo de agua contaminada. En los canales oficiales de las autoridades no aparece hasta hoy ningún pronunciamiento ni medida específica para enfrentar el riesgo sanitario en Carrazana.
Durante las lluvias habituales entre agosto y octubre, las calles quedan anegadas con aguas albañales. Los drenajes obstruidos y la basura flotante provocan inundaciones que impiden caminar sin mojarse los pies y, en ocasiones, el agua penetra en las viviendas.
Las últimas cifras oficiales sobre enfermedades relacionadas con agua estancada datan de 2023, cuando se informó que Morón —municipio al que pertenece Carrazana— estaba entre los territorios más afectados. Ese mismo año, el periódico Invasor alertó sobre la proliferación del mosquito Aedes aegypti, lo que elevaba el riesgo de transmisión del dengue. A esto se sumaba la existencia de microvertederos y la falta de recursos para fumigación y limpieza del alcantarillado, limitada por la escasez de vehículos especializados. Los vecinos insisten en que, lejos de mejorar, las condiciones han empeorado.
Otro problema surge con los frecuentes cortes de agua potable: las aguas residuales se filtran por tuberías dañadas, lo que facilita la propagación de infecciones intestinales. Los residentes aseguran que, cuando llega agua a sus hogares, no sirve ni para bañarse por su olor intenso y color oscuro. Ante esa realidad, muchas familias se ven obligadas a comprar agua en puntos privados a un costo de 5 pesos por litro, una carga económica difícil de sostener.
Cifras oficiales y postura del Gobierno
El caso de Carrazana no es aislado. Según datos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), publicados por el periódico Granma en abril de 2025, el 61 % de los cubanos no tiene acceso al sistema de alcantarillado y depende de fosas sépticas o letrinas para la eliminación de aguas residuales y excretas. Solo el 37 % de la población está conectada a redes de alcantarillado.
El Gobierno sostiene que los problemas del alcantarillado obedecen, en gran medida, a "indisciplinas sociales": basura lanzada en las calles, robo de tapas metálicas o vertimiento de desechos que dañan las redes. Sin embargo, esta explicación omite el deterioro acumulado de la infraestructura hidráulica, la falta de equipos para la limpieza y la ausencia de inversiones sostenidas. El resultado es que, mientras se responsabiliza a la población, comunidades enteras siguen expuestas a un riesgo sanitario permanente.
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