En un incendio en Guantánamo, ocurrido este 27 de agosto, una madre y sus cuatro hijos —de 3, 9, 14 y 20 años— perdieron su vivienda de madera y todas sus pertenencias. El fuego arrasó la casa en pocos minutos mientras la mujer lavaba ropa en un río cercano, práctica obligada por la falta de agua corriente en la zona.
La tragedia dejó a la familia completamente desamparada, pero de inmediato la comunidad se movilizó con gestos de solidaridad. Vecinos y organizaciones sociales organizaron campañas para recoger alimentos, ropa y dinero, incluso a través de transferencias internacionales, con el objetivo de ayudar a cubrir las necesidades más urgentes.
El caso se suma a otros incendios recientes en la provincia y pone en evidencia la precariedad de muchas viviendas rurales en Cuba, expuestas a riesgos mayores por la falta de servicios básicos y de respuesta institucional. La ayuda ciudadana resulta esencial, aunque no sustituye soluciones estructurales que garanticen condiciones de vida más seguras.