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Reportajes | Colapso de la educación en Cuba: Apagones, hambre, falta de maestros y escuelas en ruinas

"El curso 2025-2026 cerró administrativamente", declaró un funcionario cubano de Educación. "Pero los contenidos recortados, la asistencia irregular y la falta de maestros y servicios básicos dejaron grandes pérdidas en el aprendizaje".

Aula cubana deteriorada. Foto: IPS Cuba.
Aula cubana deteriorada. Foto: IPS Cuba.

Un directivo municipal del sector educativo cubano, que solicitó el anonimato, describe aulas reunificadas, evaluaciones flexibilizadas y una asistencia irregular durante un curso 2025-2026 afectado por los apagones, la escasez de alimentos, combustible y agua, además de la falta de maestros y contenidos exiguos. Otros entrevistados predicen incertidumbre para el período escolar 2026-2027.

El periodo lectivo comenzó en septiembre de 2025 con más de 1,53 millones de estudiantes en más de 11.000 instituciones educativas, desde preescolar hasta duodécimo grado, en medio de la profunda crisis. Y ya la ministra de Educación, Naima Trujillo Barreto, había anunciado en el programa oficialista Mesa Redonda Informativa el cierre anticipado y escalonado del curso escolar entre el 15 y el 30 de junio de 2026. 

2025-2026: un curso escolar que comenzó mal

Desde el inicio, las autoridades educativas del régimen reconocieron problemas con la cobertura docente, los uniformes, los libros de texto y otros recursos escolares. El régimen aprobó, según declaraciones ofrecidas a medios oficiales de la isla por el ministro de Finanzas y Precios, Vladimir Regueiro Ale, un presupuesto para Educación de 71.983 millones de pesos, apenas 674 millones más que los 71.309 millones asignados en 2025, cuando el sector concentró el 23 % de los gastos previstos para los programas priorizados y los servicios básicos.

Otro directivo municipal de Educación en La Habana reconoció, además, que la mayoría de los alumnos terminaron el periodo lectivo con contenidos mínimos y evaluaciones flexibilizadas. Aseguró que desde enero de 2026 la asistencia se presentó cada vez más irregular. Expuso que las máximas autoridades del sector presentaron estas modificaciones como una adecuación excepcional.

En publicaciones realizadas a inicios de septiembre de 2025, el discurso oficial destacó que el Estado había asegurado libretas, lápices y materiales didácticos "según la disponibilidad de esos recursos" y que dicho periodo lectivo sería dedicado al centenario del nacimiento de Fidel Castro, el 13 de agosto de 2026.

Sin embargo, los problemas que acompañaron la apertura de las aulas se agravaron durante los meses siguientes y obligaron a reducir horarios, modificar programas y adelantar el fin de las actividades docentes.

No hay suficientes maestros en Cuba

La fuente en cuestión explicó que la falta de docentes condicionó el curso desde sus primeras jornadas. Relató:

"Siempre ha habido éxodo de maestros, pero este curso comenzamos muy deteriorados. Hubo que reunificar aulas precisamente por eso, porque no teníamos prácticamente con quién empezar. Eso llevó a que la mayoría de las aulas agruparan más de 30 o 31 estudiantes con un solo maestro al frente. En otras, lo que teníamos en vez de maestros eran asistentes para el trabajo educativo."

El Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe 2025, publicado el 11 de marzo de 2026 por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL), es el único documento con información actualizada al respecto, pues el régimen cubano solo ha emitido datos hasta 2024, contenidos en el Anuario Estadístico de Cuba 2024 de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). 

La CEPAL registra en Cuba un promedio de 8,3 alumnos por docente en la educación primaria y de 8,1 en la secundaria, mientras los datos de la ONEI para el curso 2023-2024 permiten calcular una relación de 8 alumnos por docente frente al aula en primaria y de 10,5 en secundaria básica, cifras que contrastan con las estadísticas declaradas por los entrevistados.

Aula de escuela primaria cubana (27 de noviembre de 2025). Foto tomada de Instagram.
Aula de escuela primaria cubana (27 de noviembre de 2025). Foto tomada de Instagram.

La situación descrita por esta fuente sí coincide con las cifras conocidas al inicio del periodo lectivo. El sistema nacional había cerrado 2024 con una cobertura docente del 84,4 % y una necesidad de 26.871 maestros. El curso 2026-2026 inició con más de 178.000 docentes frente a las aulas, según declaró la ministra de Educación al medio oficialista Radio Reloj en agosto de 2025: La Habana apenas tenía cubierta el 66,9 % de la plantilla, mientras que en otras provincias como Sancti Spíritus la cobertura era del 68,2 %. 

Todas las fuentes consultadas mencionan que la falta de profesores obligó a concentrar estudiantes en aulas más numerosas (31 alumnos por aula) y a recurrir a personal que no siempre contaba con la preparación pedagógica necesaria para sustituir a un maestro. De acuerdo con uno de los entrevistados: 

"El problema no solo afectó la organización escolar, sino también las posibilidades de atender las diferencias individuales de aprendizaje dentro de cada grupo. Durante el curso se hicieron dos reajustes del currículo y de los programas. Se les estuvo brindando a los niños los esenciales mínimos de cada grado: lo que tenían que saber por el factor tiempo."

El directivo explicó que los reajustes permitieron avanzar formalmente en los programas, pero redujeron las horas de estudio:

"No se terminó con la mayor calidad posible porque prácticamente no dio tiempo a reforzar. Las horas de ejercitación y consolidación de los contenidos se perdieron porque no hubo tiempo para ese 'machaqueo', como decimos nosotros: ayudar al que se queda atrás y permitir que el que está adelantado pueda reforzar bien el contenido."

El funcionario también llamó la atención sobre los estudiantes que comenzaron la enseñanza primaria durante la pandemia de la covid-19 y que han transitado por varios grados bajo programas modificados, cierres escolares, clases a distancia y otras interrupciones. Según su valoración, este grupo ha recibido durante años una enseñanza centrada en contenidos esenciales y podría acumular lagunas de conocimiento difíciles de superar en los cursos siguientes.

Las familias asumen una gran parte de los gastos escolares

Las carencias materiales también trasladaron a las familias una parte considerable del coste de la educación. Dos fuentes con hijos en la enseñanza primaria, una residente en La Habana y otra procedente de Cienfuegos, coincidieron en que los padres tuvieron que comprar mochilas, zapatos, libretas, lápices, forros y otros materiales, lo que no ocurría antes.

Además, algunos libros de texto de asignaturas como Lengua Española tuvieron que ser reproducidos por los padres para que sus hijos pudieran estudiar, debido al deterioro de la base material de estudio en algunos grados de la enseñanza primaria, y en el caso de noveno grado, los libros de Matemática y Español se entregaron por cada dos estudiantes. 

Escuela primaria cubana. Foto: desdelahabana.net.
Escuela primaria cubana. Foto: desdelahabana.net.

En septiembre de 2025, el salario mínimo vigente en Cuba era de 2.100 pesos mensuales. Según precios recopilados por las fuentes consultadas, una mochila escolar costaba entre 7.000 y 8.000 pesos cubanos, mientras un par de zapatos oscilaba entre 10.000 y 15.000. Solo el calzado podía equivaler a entre cinco y siete meses del salario mínimo vigente y esos costes aumentaron en 2026.

El régimen tampoco pudo cubrir la demanda de uniformes, estimada oficialmente en 3,6 millones de prendas. Solo había financiado la materia prima para producir 2,2 millones. La distribución priorizó inicialmente a los estudiantes de preescolar, quinto y séptimo grados, y las autoridades reconocieron que apenas el 20 % de la matrícula recibiría uniformes nuevos al comenzar las clases.

La escasez favoreció la reventa de cada pieza en el mercado informal por entre 500 y 600 pesos. Al sumar uniformes, calzado, mochilas y materiales escolares, el gasto por estudiante podía superar los 20.000 pesos, según una estimación publicada por el medio independiente Diario de Cuba el 1 de septiembre de 2025, día en que comenzó el curso.

Las familias con acceso a remesas pudieron recurrir a envíos de dinero o materiales desde el exterior para cubrir estos fines. Otras reutilizaron uniformes de años anteriores, compraron prendas de segunda mano o enviaron a los niños con ropa de colores similares a los establecidos para cada nivel educativo. 

Apagones, precariedades y ausencias

Según otro testimonio, la asistencia a las escuelas cubanas "comenzó a decrecer de manera visible a partir de enero". Los apagones nocturnos impedían que estudiantes, padres y maestros descansaran adecuadamente, mientras las dificultades con el transporte complicaban los desplazamientos hacia las escuelas. Debido a esto, los centros flexibilizaron el horario de entrada y permitieron que los alumnos llegaran de forma escalonada durante la mañana. Explicó:

"De la misma manera que los niños y los padres se veían afectados, los maestros también, porque tienen familias y tienen hijos. A los apagones se sumó la falta de insumos y alimentos. Según fueron avanzando los meses —febrero, marzo y abril de 2026—, la situación fue terrible. Las jornadas terminaban alrededor del mediodía porque no había almuerzo para los estudiantes ni para los trabajadores." 

Afirmó:

"Si no había almuerzo para los niños, tampoco había almuerzo para los maestros. La dirección tenía que dejarlos ir mucho más temprano, porque tú no puedes tener a un maestro hasta las cuatro y veinte de la tarde sin darle almuerzo. No es humano. El Ministerio de Educación solicitó a las familias que llevaran comida para los estudiantes y propuso que los maestros se turnaran para almorzar en sus casas." 

El entrevistado aseguró que esa alternativa resultó inviable porque muchos docentes tampoco tenían electricidad, gas o alimentos disponibles cuando regresaban a sus viviendas:

"Tal vez el maestro llegaba a su casa y no tenía corriente para cocinar ni tenía gas. Entonces tenía que regresar con el estómago vacío. Esas medidas no funcionaron. Durante mayo y junio, la asistencia se hizo todavía más intermitente. Algunos niños faltaban porque sus familias no tenían desayuno o merienda para enviarles. Unos venían, otros no; unos días sí y otros días no. Para que no se viera la desigualdad dentro del mismo colectivo, muchos preferían no enviarlos." 

Los maestros compartieron ejercicios y orientaciones mediante grupos de WhatsApp, una alternativa que dependía de que las familias tuvieran teléfono, conexión a internet, electricidad y capacidad para acompañar a los menores durante el aprendizaje. 

Evaluaciones adaptadas para cerrar el curso

En el momento del anuncio del adelanto del fin del curso 2025-2026, las autoridades cubanas aludieron como causa de la decisión a la falta de combustible, las limitaciones logísticas y las condiciones generales que atravesaba el país. Expusieron que no se trataba de un cierre total de las instituciones, sino de una reconversión de sus funciones. 

Otra fuente consultada afirmó que en la educación primaria solo se mantuvieron evaluaciones finales en asignaturas consideradas esenciales como Matemática, Lengua Española e Historia. El resto se calificó mediante evaluaciones sistemáticas, trabajos y resultados acumulados durante el curso.

En la secundaria se utilizaron procedimientos similares. Algunos alumnos recibieron trabajos para realizar en sus casas y, cuando no alcanzaban la calificación necesaria, podían completar una tarea evaluativa como revalorización. Cuestionó la fuente:

"Los niños aprobaron. Hubo que aprobarlos con esta situación que había. Sí, aprobaron, pero ¿a costa de qué? A costa de que no salieron con todos los conocimientos que tenían que vencer en el grado."

En los grados terminales también se recurrió a Trabajos Prácticos Investigativos (TPI) y otras modalidades que podían realizarse fuera de las aulas:

"Sí se terminó el curso, se hizo un cierre de promoción, todo muy bien, aplausos y todo, pero a costa de que los alumnos no se llevaron los contenidos vencidos como habría ocurrido en un curso regular normal."

Por otro lado, un grupo de estudiantes universitarios se opuso a la modalidad semipresencial como solución a los problemas. En la Universidad de La Habana se implantó durante 30 días este esquema, con prioridad para las actividades virtuales. 

Protesta pacífica de estudiantes de la Universidad de La Habana (9 de marzo de 2026). Foto: CNN.
Protesta pacífica de estudiantes de la Universidad de La Habana (9 de marzo de 2026). Foto: CNN.

La medida provocó una protesta pacífica de alumnos, quienes cuestionaron la desorganización, los horarios y las exigencias de la educación a distancia, además de la falta de infraestructura para sostenerla en una isla marcada por constantes y prolongados cortes de electricidad y deficiencias en la conexión a internet, según reportes del medio independiente CubaNoticias360.

Derecho a la educación en Cuba versus crisis

La Constitución cubana reconoce la educación como un derecho y establece la responsabilidad estatal de garantizar servicios gratuitos desde la primera infancia hasta la enseñanza universitaria.

Cuba también ratificó, en 1962, la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza de la UNESCO, y, en 1991, la Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Además, asumió los compromisos políticos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas, cuyo cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible busca garantizar una educación inclusiva y equitativa de calidad y promover oportunidades de aprendizaje permanente para todos.

La UNESCO distingue entre los instrumentos jurídicamente vinculantes, que tienen fuerza legal para los Estados que los adoptan y ratifican, y los compromisos no vinculantes, que conservan una gran autoridad política y moral. Desde este enfoque, el derecho a la educación tiene una naturaleza multidimensional y exige una educación de calidad, mediante la aplicación de medidas legislativas y políticas nacionales.

En mayo, Anne Lemaistre, directora de la Oficina Regional de la UNESCO en La Habana, advirtió:

"La educación en Cuba está en riesgo debido a la actual crisis energética." 

La funcionaria señaló que la situación dificultaba que docentes y estudiantes asistieran a clases y aprendieran eficazmente, y alertó de que ponía en peligro el futuro de toda una generación, con consecuencias a largo plazo.

Publicación de Anne Lemaistre, directora de la Oficina Regional UNESCO en La Habana (mayo de 2026).
Publicación de Anne Lemaistre, directora de la Oficina Regional UNESCO en La Habana (mayo de 2026).

Según el Anuario Estadístico de Cuba 2024 de la ONEI, en el curso 2023-2024 el país contaba con 10.903 escuelas, una matrícula inicial de 1.840.228 estudiantes y 292.266 integrantes del personal docente, en los niveles comprendidos desde los círculos infantiles hasta la educación superior.

El curso 2026-2027 bajo total incertidumbre

Otras fuentes radicadas en Las Tunas refieren que el 24 de julio de 2026 los estudiantes llevaban "más de un mes en sus casas". Debido a la crisis energética y la falta de combustible, las autoridades locales eliminaron la doble sesión y concentraron las clases en una única jornada. 

Nilser Piñeda, director de Educación en esta provincia del oriente de Cuba, expuso en una publicación del grupo de Facebook "Sigue a Cuba":

"La medida pretendía mantener funcionando las escuelas, pero dejó a numerosos niños y adolescentes fuera de ellas mucho antes de lo habitual, aumentando el tiempo que permanecían en las calles sin supervisión."  

El funcionario también reconoció: 

"Muchos estudiantes salían en horarios en los que antes permanecían dentro de los centros, donde incluso recibían alimentación, y las familias no siempre tenían condiciones para hacerse cargo de ellos. Por ello muchos menores comenzaron a deambular por las calles y se reportaron casos de menores involucrados en delitos, situaciones que tuvieron que ser atendidas junto al Ministerio del Interior."

Remarcó Piñeda:

"Los maestros deben reincorporarse el 24 de agosto [de 2026], pero hasta ese momento no han recibido información precisa sobre la fecha en que regresarían los alumnos ni sobre la modalidad que se aplicará."

Inicio del curso 2026-2027 podría posponerse cuatro meses

Otra de las fuentes vinculadas a las instituciones educativas cubanas, residente en La Habana, indicó:

"Nosotros, los docentes, sí vamos a empezar, pero todavía no sabemos si los estudiantes van a comenzar. Unos dicen que van a posponer la entrada de los alumnos hasta enero de 2027. No se nos ha dicho si el curso va a empezar tal día, si lo van a hacer a distancia o cuál será la modalidad."

A la incertidumbre energética y alimentaria se añade la falta de agua. El funcionario entrevistado aseguró que la cisterna de una escuela de su municipio se utiliza actualmente para abastecer también a los habitantes de la comunidad, quienes introdujeron cubos directamente en la misma debido a que el servicio llega a la vecindad aproximadamente cada nueve días y no cubre los edificios cercanos. Advirtió: 

"Además, el agua tampoco estaba siendo clorada por falta de ese producto. Aguas de La Habana decidió instalar una bomba para evitar la entrada de recipientes en el depósito. La medida abre otra interrogante: si en septiembre comienza el nuevo curso, el agua almacenada deberá utilizarse también en los baños, la limpieza de pasillos y aulas, en la elaboración de alimentos y en el consumo. Con un proceso completo dentro de una escuela, el agua no les va a alcanzar a los niños. Eso implicará suciedad en los baños, en los pasillos y en las aulas." 

Agregó:

"El curso 2025-2026 cerró administrativamente, pero su balance no puede reducirse a cifras de promoción. Los contenidos recortados, las evaluaciones flexibilizadas, la asistencia irregular y la falta de maestros y servicios básicos dejaron pérdidas de aprendizaje que no han sido cuantificadas."

Las dificultades que enfrenta el Ministerio de Educación por el déficit de maestros podrían agravarse durante el curso escolar 2026-2027, según declaró a CubaNoticias360 un funcionario de la Educación que pidió mantener su identidad en reserva. El directivo explicó que se estaban adoptando medidas urgentes para intentar cubrir las plazas docentes, pero reconoció que, hasta ese momento, no sería posible lograrlo.

Esta fuente señaló que muchos maestros se han marchado del país durante 2026 y otros se han ido a trabajar al sector privado; añadió que debido a esa situación el déficit se ha incrementado a niveles nunca antes vistos.

El funcionario indicó que la modalidad de enseñanza que se adopte para 2027 dependerá en gran medida de la situación del combustible y de los resultados de las conversaciones entre Cuba y Estados Unidos. También señaló que la enseñanza a distancia fue mal recibida por los estudiantes durante el curso anterior y que se espera la adopción de otras variantes.

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Mónica Olivera

Mónica Olivera en Árbol Invertido

(Camagüey, Cuba, 1954). Graduada de Lengua y Literatura Española (Universidad de La Habana) y de Lengua y Cultura italianas (Instituto Dante, Roma). Traductora literaria. Profesora y periodista. 

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