Existen conversaciones entre el gobierno de Estados Unidos y funcionarios “muy altos” dentro del régimen cubano, aunque La Habana lo niegue públicamente. Así lo afirmó Mike Hammer, jefe de misión estadounidense en la isla, en una entrevista concedida a Noticias Telemundo, donde sostuvo además que el escenario actual es “insostenible” y anticipó que en 2026 podría producirse un cambio en Cuba.
Según explicó, no todos dentro de la estructura de poder están informados de esos contactos. Algunas figuras, dijo, primero desmienten el diálogo entre las partes y después matizan sus declaraciones, una contradicción que, a su juicio, revela tensiones internas.
“Ya veremos”, respondió cuando se le pidió detalles sobre el mecanismo de ese eventual giro, y evitó precisar plazos o nombres de actores involucrados. Aun así, insistió en que existen intercambios con sectores de la cúpula y que el proceso “se está acelerando”.
Conversaciones, fracturas y un horizonte en 2026
El diplomático vinculó esas gestiones con el deterioro económico y social de la isla. Describió un contexto que considera inviable en el tiempo y aseguró que ciudadanos con los que ha conversado en distintas provincias expresan que “la revolución ha fracasado”. Afirmó que “en 2026 va a haber un cambio” y que la situación actual no es sostenible.
Al citar el caso venezolano, Hammer se refirió a sectores del poder chavista que terminaron participando en conversaciones con Estados Unidos, y mencionó expresamente a Delcy Rodríguez. Sin ofrecer nombres en el caso cubano, insinuó que también en la isla podrían existir figuras del propio régimen dispuestas a explorar vías de negociación ante el deterioro económico y político.
Crisis energética, turismo en caída y presión económica
En la entrevista habló de un “deterioro económico grave” y de un colapso de la infraestructura energética. Mencionó la caída del turismo y el aumento progresivo de la inseguridad. El diagnóstico que trazó apunta a una crisis integral que impacta electricidad, transporte y servicios básicos.
Ante la pregunta sobre la responsabilidad de Estados Unidos en el agravamiento del panorama, defendió que el embargo no impide la entrada de alimentos ni medicinas y que Cuba mantiene intercambios comerciales con múltiples países. Recordó que el pollo que se consume de forma mayoritaria en la isla procede de Estados Unidos y que productos europeos se comercializan en el sector privado.
Sostuvo que las sanciones buscan “negar recursos a una máquina represiva del Estado”, no restringir el abastecimiento civil. También cuestionó la distribución interna de recursos, al señalar que existen medios para movilizar fuerzas de seguridad u organizar actos políticos mientras amplios sectores de la población carecen de combustible.
Ayuda humanitaria y huracanes
Hammer subrayó que Washington ha ofrecido asistencia directa a la población en situaciones de emergencia. Tras el huracán Melissa, recordó, Estados Unidos anunció ayuda canalizada a través de la Iglesia Católica y Cáritas Cuba para damnificados en provincias orientales, y posteriormente amplió esa financiación.
Indicó que su equipo ha verificado sobre el terreno la llegada de esos recursos y reiteró que el gobierno estadounidense “no quiere que el pueblo cubano sufra”.
Petróleo venezolano, apoyos externos y sostenibilidad del sistema
En su análisis, el sistema cubano ha dependido históricamente de apoyos externos, primero soviéticos y después venezolanos. La reducción del suministro de crudo procedente de Caracas, afirmó, incrementa la presión económica sobre el gobierno.
México, otro proveedor histórico, ha suspendido sus envíos de combustible mientras explora fórmulas de ayuda humanitaria sin incurrir en sanciones estadounidenses.
Añadió que los ingresos vinculados al turismo y a estructuras empresariales controladas por militares han disminuido, lo que repercute directamente en la élite gobernante. Considera que esa combinación de factores acerca al sistema a un punto de inflexión.
Una entrevista en medio de máxima tensión bilateral
La entrevista se produce en un contexto de endurecimiento del discurso de Washington hacia La Habana y tras recientes anuncios de la administración estadounidense sobre nuevas medidas de presión económica y financiera.
En paralelo, como ha explicado Hammer, la isla atraviesa una fase de deterioro acelerado. Los apagones se han intensificado en amplias zonas del país y el sistema eléctrico opera con déficits diarios que afectan transporte, abastecimiento de agua y funcionamiento hospitalario.
En intervenciones recientes, Miguel Díaz-Canel ha reconocido la gravedad de la situación energética y ha llamado a resistir ante un escenario que calificó de complejo, sin anunciar reformas estructurales de alcance. Al mismo tiempo, desde Washington se multiplican las declaraciones que sitúan el tema cubano como una prioridad estratégica en la región.
En ese contexto de deterioro interno y presión diplomática creciente, las afirmaciones de Hammer sobre contactos con altos cargos del régimen y un eventual cambio en 2026 adquieren una dimensión política especialmente significativa.
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