A partir de 1959, el dictador Fidel Castro enarboló el eslogan de haber transformado cuarteles en escuelas. Edificios militares de la República, como los cuarteles Columbia, en Marianao, o el Moncada, en Santiago de Cuba, daban paso a estudiantes de varios niveles de enseñanza y decían adiós a los soldados.
La naciente tiranía vendió al mundo la idea de una isla nueva, que amaba la educación universal gratuita y ponía en segundo lugar el uso de las armas. Sin embargo, la historia no contada es menos romántica: centros con fines docentes o vinculados a la docencia que, después de expropiados, el régimen los convirtió en militares, bien de forma temporal o permanentemente.
La Ley de Nacionalización de la Enseñanza, impuesta en junio de 1961 por Castro, forzó a que varios centros escolares en manos de instituciones religiosas vieran expulsados a sus docentes y alumnos, para ser ocupados por altos mandos y efectivos castrenses.
Uno de los casos más notables es el de Villa Marista, que pertenecía como su nombre indica a la orden católica de los Hermanos Maristas, y que se convirtió, desde 1963, en el centro de operaciones y encierros de los Órganos de la Seguridad del Estado (OSE), la policía política que vigila y reprime a quienes disienten del régimen cubano.
Villa Marista
"Las tenazas estaban guardadas en la gaveta"
El analista y preso político Adolfo Rivero Caro, afirmó que Villa Marista "es el equivalente cubano de la Lubianka de Moscú. Instructores de la KGB, veteranos estalinistas, trasmitieron a los cubanos su vasta experiencia represiva. Esos instructores vinieron a Cuba en la época de Khruschev y de Breznev, después del XX Congreso del PCUS, cuando los crímenes de Stalin habían sido denunciados por los mismos comunistas y las tenazas estaban guardadas en la gaveta".
Objeto de denuncias
La escritora Iliana Curra, en su libro Secretos de Cuba, explica que “esa edificación, su campo deportivo [en la foto], etc., situados en el reparto El Sevillano, eran propiedad de Los Hermanos Maristas, una orden muy relacionada con la Educación”. Villa Marista, como Estado Mayor de los OSE, a lo largo del período revolucionario, ha sido objeto de denuncias de torturas, tratos inhumanos y degradantes.
Un ambiente de verdadero terror
Aunque la casona central se conserva, el Ministerio del Interior añadió un edificio de oficinas de tres niveles y calabozos donde encierran a los disidentes. En torno a esta antigua casa de descanso se ha creado, actualmente, un ambiente de verdadero terror.
Colegio de los Hermanos La Salle
"Se llevaron los mármoles y saquearon todo"
En el antiguo Colegio de los Hermanos La Salle, en El Vedado, hoy avanzan lentamente obras restaurativas. Por su ruinoso estado solo una parte del edificio es usado como aulas para un politécnico de enseñanza media. En 2018 el ingeniero Néstor Cueto, graduado de ese centro en 1955, rememoró para Martí Noticias: "Era todo una belleza (…) Pero llegó la destrucción, se llevaron los mármoles y saquearon todo lo que pudieron tras expulsar a los Hermanos de La Salle", el 25 de mayo de 1961.
Convertido en prisión cuando la batalla de Bahía de Cochinos
Durante la batalla en Bahía de Cochinos milicianos irrumpieron en el Colegio, y el G-2 (antigua denominación de los OSE) convirtió los pisos superiores del edificio en prisión, llenándolos con muchos de los ciudadanos que cayeron en la ola de arrestos practicada por el castrismo a raíz de la invasión.
Colegio Católico de Belén
Donde el mismo Fidel Castro cursó estudios
El otrora Colegio Católico de Belén es hoy la Universidad Tecnológica Militar José Martí. Su constante vigilancia hace difícil la toma de fotografías a este fastuoso complejo de edificios cuyas actividades inaugurales se llevaron a cabo los días 19, 20 y 21 de diciembre de 1925, iniciando su primer curso en enero de 1926. Fidel Castro cursó estudios en la institución entre 1942 y 1945.
Escuela de Hermanos Maristas
De escuela a cuartel de milicias
La Escuela de Hermanos Maristas, cita en Avenida Rancho Boyeros y Conill, según el periodista René Gómez Manzano, para 1961 se había transformado en un cuartel de milicias.
En vez de uniformes escolares, pantalones de verde olivo
"En lugar de uniformes escolares, pululaban allí las camisas de mezclilla y los pantalones de color verde olivo. Pero —¡claro!— los plumíferos gobiernistas de aquella época no eran capaces de reportar esa realidad", escribió Manzano, ironizando sobre el eslogan de que la Revolución convertía cuarteles en escuelas.
Vedado el paso al público
Al tiempo, el edificio volvió a su función original, ahora bajo la batuta del Ministerio de Educación castrista. Durante la pandemia del Covid 19, como la inmensa mayoría de los centros docentes del país, este politécnico de Informática, tiene vedado el paso al público.
Coronado con alambradas
Detrás del extenso muro perimetral que lo circunda, coronado con alambradas, en un pedazo del terreno se ha instalado un gimnasio biosaludable. Pero, quizás pocos vecinos conocen que la primera función que el régimen dio a esta escuela fue la de cuartel.
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