Cubanos producen combustible a partir de plástico reciclado en medio de la crisis energética y el desabastecimiento que golpean al país. La práctica, presentada como una salida desesperada ante la falta de opciones, evidencia hasta qué punto la población busca alternativas para resolver necesidades básicas.
El video muestra un sistema rudimentario basado en la pirólisis artesanal, un proceso que consiste en calentar residuos plásticos a altas temperaturas y sin oxígeno. Al descomponerse por el calor, el plástico libera gases que luego se enfrían y condensan en tuberías hasta convertirse en un líquido con propiedades combustibles.
Como se ve en el video, el resultado arde como si fuera petróleo, gasolina o alcohol y se almacena en recipientes para su uso, aunque la pirólisis fuera de entornos industriales es un método de alto riesgo, porque los equipos caseros pueden emitir gases tóxicos o causar explosiones. Más que una solución, la escena refleja una mezcla de ingenio y desesperación ante un régimen incapaz de garantizar servicios básicos.