La historia de la familia Fanjul es una de las más notables dentro del exilio cubano en Estados Unidos. Dueños de uno de los mayores imperios azucareros del mundo, estos empresarios transformaron la pérdida de sus propiedades en Cuba tras la revolución de 1959 en una oportunidad para reconstruir su fortuna en Florida. Décadas después, su influencia económica y política los ha convertido en figuras cercanas a las élites estadounidenses, incluido el presidente Donald Trump, con quien mantienen una relación de amistad de más de cuarenta años.
Los Fanjul encabezan un conglomerado multimillonario que produce una parte significativa del azúcar consumido en Estados Unidos y que mantiene operaciones agrícolas e industriales en varios países. Su trayectoria permite comprender cómo una familia de origen cubano logró reconstruir un imperio económico tras el exilio y consolidarse como uno de los grupos empresariales más influyentes del sector.
Orígenes en Cuba y ruptura con la revolución
Los antecedentes de la familia Fanjul se remontan al siglo XIX en Cuba. Sus primeras actividades en la producción azucarera comenzaron en la década de 1850, cuando el cultivo de la caña y la fabricación de azúcar eran pilares de la economía de la isla.
El crecimiento de la familia se consolidó en 1936 con el matrimonio entre Alfonso Fanjul Sr. y Lillian Gómez-Mena, unión que integró a dos de las familias más acaudaladas vinculadas al negocio azucarero en Cuba. Antes de 1959, los Fanjul operaban diez fincas y poseían extensas propiedades agrícolas.
El triunfo de la revolución encabezada por Fidel Castro cambió radicalmente ese panorama. Las propiedades de la familia fueron expropiadas y sus miembros se vieron obligados a abandonar el país.
Alfonso “Alfy” Fanjul recordó años después aquel momento decisivo. En un discurso pronunciado en 2013 en la Universidad de Fordham relató el encuentro con funcionarios del nuevo gobierno:
“Estaba sentado en la oficina familiar cuando la gente de Fidel Castro entró a discutir lo que iba a pasar. Nos sentamos con los abogados, yo tenía un bloc amarillo y un lápiz, y pusieron ametralladoras sobre la mesa. Charlamos un rato, y entonces el líder agarró la ametralladora, señaló el mapa en la pared donde teníamos las diferentes propiedades de nuestra empresa, me miró y dijo: 'Vamos a desmantelarlo todo'”.
La escena simbolizó el final de una era para la familia en Cuba y el inicio de una nueva etapa en el exilio.
El renacer del negocio en Florida
Tras abandonar la isla, los Fanjul se establecieron en Estados Unidos y comenzaron a reconstruir su actividad empresarial. Después de instalarse inicialmente en Nueva York, lograron reunir 640.000 dólares junto con otros exiliados cubanos de alto poder adquisitivo.
Con ese capital compraron alrededor de 1.600 hectáreas en Pahokee, a orillas del lago Okeechobee, en Florida. A partir de allí comenzó la reconstrucción del negocio familiar. Partes de antiguos ingenios azucareros de Luisiana fueron trasladadas en barcazas para montar una nueva instalación. Su primer ingenio en suelo estadounidense empezó a operar en 1960.
Alfonso Jr. tenía entonces 22 años y comenzó a trabajar junto a su padre en el proyecto. Con el paso del tiempo se incorporaron también sus hermanos Pepe, Andrés y Alexander.
La gran expansión del grupo llegó en 1984, cuando adquirieron las operaciones azucareras de Gulf and Western, un conglomerado que en ese momento era propietario de Paramount Pictures. Esa compra consolidó la posición de la familia en el mercado azucarero estadounidense.
La consolidación de un imperio empresarial
Hoy la familia dirige su negocio a través de un conglomerado empresarial que incluye compañías como Florida Crystals Corporation y American Sugar Refining (ASR Group), y que agrupa distintas empresas vinculadas a la producción, refinado y comercialización del azúcar. Al frente se encuentran Alfonso “Alfy”, de 88 años, presidente y director ejecutivo, y José “Pepe”, de 81, vicepresidente y director de operaciones.
En Estados Unidos la prensa suele afirmar que dos de cada tres cucharadas de azúcar consumidas en el país provienen del grupo empresarial de los Fanjul, considerado además uno de los mayores productores nacionales de azúcar refinada.
La gestión también incluye a sus hermanos Alexander, Andrés y Lillian, quienes ocupan cargos directivos dentro del conglomerado.
Una de las principales subsidiarias del grupo es Florida Crystals Corporation, empresa que produce aproximadamente el 16 % del azúcar crudo de Estados Unidos. Según datos corporativos y reportes del sector, la compañía dispone de más de 75.000 hectáreas en el condado de Palm Beach dedicadas al cultivo de caña.
Florida Crystals administra dos grandes fincas: una funciona como refinería y otra como centro logístico para el procesamiento del producto. Además, la compañía ha desarrollado iniciativas de bioenergía utilizando residuos de la caña para generar electricidad renovable.
La propia empresa resume así su trayectoria agrícola en su sitio oficial:
“En la década de 1850, antes incluso de que comenzara el siglo XX, la familia Fanjul molió su primera caña de azúcar. En aquel entonces, no imaginaban que la misma pasión que los impulsó a elaborar ese primer lote de azúcar se convertiría en lo que Florida Crystals es hoy. Nuestras fincas familiares en Florida son la prueba viviente de nuestro compromiso con la agricultura regenerativa, nuestra dedicación a hacer las cosas bien y nuestro orgullo por ofrecer azúcares de caña cruda de la más alta calidad, de nuestra familia a la suya.”
Expansión internacional y peso económico
El conglomerado también opera a escala global. Otra de sus compañías clave es American Sugar Refining (ASR) Group, considerado el mayor refinador de azúcar del mundo y responsable de producir más de siete millones de toneladas refinadas cada año.
Entre sus marcas más conocidas se encuentran Domino Sugar y C&H. Estas operaciones fueron integradas progresivamente durante la expansión empresarial de la familia, que incluyó la compra de Domino Sugar en 2001 por 200 millones de dólares.
En 2024, Florida Crystals registró ingresos por 5.500 millones de dólares, mientras que el patrimonio estimado de la familia ronda los 4.000 millones según cálculos de la revista Forbes.
La influencia empresarial de los Fanjul también se extiende a República Dominicana, donde lideran Central Romana Corporation, considerada la empresa privada más grande de ese país. Este complejo industrial abarca más de 97.000 hectáreas de cultivo y forma parte de la red internacional del grupo.
Además de la actividad azucarera, el imperio familiar incluye propiedades inmobiliarias y proyectos turísticos como el reconocido resort Casa de Campo.
Influencia política
Los Fanjul no solo han consolidado su poder económico, sino también su presencia en los círculos políticos de Estados Unidos. Los hermanos Alfonso, Pepe, Alexander y Andrés mantienen relaciones con figuras de la alta política y con miembros de la élite social estadounidense.
Desde su residencia en Palm Beach, cerca de Mar-a-Lago, José “Pepe” Fanjul mantiene una amistad de décadas con el presidente Donald Trump. En el ámbito empresarial y político estadounidense, la familia es conocida por su capacidad de influencia que incluye tanto a líderes políticos como a miembros de la aristocracia europea.
Descendientes de españoles que emigraron a Cuba en el siglo XIX, los Fanjul crecieron rodeados de figuras influyentes. Durante su infancia en La Habana, compartían encuentros sociales con personalidades internacionales, entre ellas los duques de Windsor.
Hoy, tras más de medio siglo desde su salida de Cuba, la familia continúa expandiendo su negocio azucarero y consolidando su posición dentro del sector agroindustrial global. Su historia resume la trayectoria de un exilio que logró reconstruir su fortuna y proyectarla en algunos de los mercados más influyentes del mundo.
Regresar al inicio