La crisis del petróleo y los combustibles en Cuba se ha agravado dramáticamente desde comienzos de 2026, en un contexto marcado por la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses el 3 de enero del mismo año y por sanciones de Washington orientadas a suspender el suministro energético al régimen cubano.
Según datos de la agencia Reuters y de la firma de análisis Kpler (publicados por Financial Times), Cuba recibió de Venezuela un promedio cercano a los 30.000 barriles diarios (entre 26.500 y 27.000) durante 2025, volumen que equivalía a cerca de un tercio de sus necesidades energéticas, mientras el propio Miguel Díaz-Canel reconoció públicamente que desde diciembre de 2025 Cuba no recibe combustible. Venezuela había mantenido en diciembre un promedio de casi 46.500 barriles diarios hacia la isla, pero desde enero no se han registrado nuevos envíos, según Kpler.
Acorde Kpler el último cargamento de fueloil venezolano vital para la generación eléctrica, se recibió en noviembre de 2025. Hasta finales de enero de 2026, Cuba solo había recibido 84.900 barriles de petróleo, correspondientes a una única entrega mexicana realizada el 9 de enero, lo que equivale a poco más de 3.000 barriles diarios frente al promedio de unos 37.000 barriles diarios que aportaban todos los proveedores en 2025. Victoria Grabenwöger, analista de Kpler, estimó que, sumando ese cargamento a los inventarios disponibles a inicios de año, la isla podría operar apenas "entre 15 y 20 días de consumo".
Un escenario de "total parálisis"
El economista cubano Miguel Alejandro Hayes estimó en un estudio citado por la agencia EFE que una reducción del 30% en la disponibilidad de combustible podría causar una caída del 27% del producto interno bruto, un incremento del 60% en los precios de los alimentos y del 75% en el transporte, además de una disminución del 30% del consumo de los hogares. Advirtió Hayes, según refiere el medio CiberCuba:
"Cuba no tiene reservas estratégicas ni capacidad financiera para sostenerse sin el petróleo venezolano."
Omar Everleny Pérez Villanueva, exdirector del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana, fue tajante y advirtió:
"El escenario sería de total parálisis."
Pérez Villanueva sostuvo además que, sin suministro de combustible, no habría sector económico que pudiera funcionar con normalidad.
El economista Ricardo Torres, de la American University (Washington D.C.), declaró a la agencia Associated Press (AP) que:
"Muchos artículos ya se venden directamente en dólares, aunque la mayoría de los cubanos no tienen ingresos estables en dólares."
Para Nicholas Watson, director general para América Latina de la consultora Teneo, la crisis económica en la isla es tan grave que podría resultar "existencial" para el régimen cubano. Por su parte, Gonzalo Monroy, consultor energético radicado en Ciudad de México, advierte:
"Si ahora solo le queda México y México no puede exportar, Cuba tiene un problema enorme."
Cuba, una "amenaza inusual y extraordinaria" para Estados Unidos
El 29 de enero de 2026, el presidente Donald Trump firmó la Orden Ejecutiva 14380, que declaró que "la situación respecto a Cuba" constituye una "amenaza inusual y extraordinaria" para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos, y estableció sanciones arancelarias a las importaciones de países que suministren petróleo a la isla.
Desde La Habana, Miguel Díaz-Canel denunció que la medida deja al descubierto "la naturaleza fascista, criminal y genocida" de quienes impulsan el endurecimiento y días después, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, declaró:
"Creo que el hecho de que el Gobierno cubano esté en sus últimas y que su país esté a punto de colapsar significa que deberían ser prudentes en sus declaraciones dirigidas al presidente de Estados Unidos."
El secretario de Estado Marco Rubio, en declaraciones recogidas por Bloomberg tras su participación en la Conferencia de Seguridad de Múnich, insistió en que la isla "no tiene economía" y que sus dirigentes "prefieren estar al frente de un país moribundo que permitirlo prosperar", acusándolos de rechazar todas las opciones que impliquen modificar el statu quo.
La crisis en Cuba arrecia aún más
Dentro de la isla, la escasez de combustible ha tenido efectos visibles sobre todos los servicios básicos. El medio estatal Cubadebate reportó el 5 de febrero de 2026 que solo 44 de los 106 camiones de basura de La Habana pudieron seguir operando, lo que generó acumulación de residuos en distintos barrios de la capital cubana.
Según un reporte previo de Reuters del 13 de enero de 2026, el habanero Víctor Romero declaró que la situación es:
"Muy estresante porque no sabemos qué decisión tomará el Gobierno cubano."
Un residente identificado como José Ramón Cruz afirmó que la basura "está por toda la ciudad" y que llevaba más de diez días sin pasar un camión por su zona.
La ciudadana Deyanira González advirtió que si no entra combustible a Cuba "estaremos a oscuras con nuestros hijos, sufriendo", ilustrando el temor extendido a apagones prolongados y paralización del transporte. Una anciana cubana que solo cuenta con su pensión declaró a BBC News Mundo:
"Solo rezo para no enfermarme porque me da pavor pensar cómo podré moverme."
Tres aerolíneas canadienses —Air Canada, Air Transat y WestJet— suspendieron sus vuelos a Cuba por falta de combustible. Desde Rusia, las aerolíneas Rossiya y Nordwind anunciaron también la suspensión temporal de sus operaciones. Un NOTAM (aviso aeronáutico oficial dirigido a aerolíneas y pilotos sobre condiciones operativas) advirtió que no habría combustible de aviación (Jet A-1) disponible comercialmente en aeropuertos cubanos hasta el 11 de marzo de 2026.
Cuba implementó desde el 6 de febrero de 2026 una semana laboral de cuatro días, teletrabajo en la administración pública y clases a distancia en universidades. Unas 25 sucursales del Banco Metropolitano redujeron sus horarios de las 8:30 am a las 3:30 pm. Se pospusieron indefinidamente la Feria Internacional del Libro (FIL) y el Festival del Habano.
Ante la profundización de la crisis energética, analistas y medios han comparado las actuales medidas de ahorro con los planes de contingencia del Período Especial de los años noventa, cuando el país recurrió a transporte no motorizado, tracción animal y combustibles alternativos.
El analista Jorge Piñón, de la Universidad de Texas, confirmó que el buque "Gas Exelero" no consiguió cargar combustible en Curazao el 15 de febrero de 2026 y navegó hacia Kingston (Jamaica), donde también habían fracasado antes los buques "Eugenia Gas" y "Emilia".
El economista Emilio Morales afirmó en una entrevista publicada por el medio CubaNet:
"Un país apagado no puede producir y menos, mucho menos, puede exportar. Por lo tanto, no puede generar ingreso. Entonces, la economía está en bancarrota. El país está paralizado prácticamente."
Morales considera que "están dadas las condiciones" para el colapso definitivo del régimen:
"Es muy altamente probable que el gobierno caiga. Tiene que ser algo fuera de lo común para que no ocurra. Pudiera ser antes o en el verano, pero lo que sí estoy seguro es de que va a ser en este año."
El analista español Marc Vidal también sostiene que Cuba atraviesa una fase que podría marcar el final del régimen. Describe un escenario de crisis energética, deterioro social y agotamiento estructural del modelo político y económico implantado tras 1959, y apuntando que el país nunca logró construir una economía autosostenible, sino que dependió históricamente de aliados externos.
Vidal también apuntó a la paradoja de GAESA: mientras la población enfrenta pobreza creciente y apagones de hasta diez horas, una élite vinculada al aparato militar concentra miles de millones de dólares en activos.
El Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC) plantea en un informe oficial publicado a inicios de febrero de 2026:
"Cuba atraviesa por lo que podría calificarse como una 'coyuntura crítica' definida como una situación de intersección y solapamiento de varias crisis: malestar social, cuestionamiento de las instituciones establecidas, rompimiento de la 'normalidad', la aparición de nuevos sujetos sociales que también tienen un rol político, estancamiento del modelo de funcionamiento anterior, y un debate, explícito o no, sobre el proyecto de país."
En paralelo, según reveló El Nuevo Herald, el régimen cubano habría revendido cerca del 60% del crudo importado desde Venezuela entre finales de 2024 y 2025, en operaciones que generaron ingresos millonarios para la élite gobernante, incluyendo activos líquidos de GAESA por más de 14.500 millones de dólares en cuentas en el extranjero.
México suspende el envío de petróleo al régimen
El 5 de febrero de 2026, Díaz-Canel compareció en la Televisión Cubana para reconocer la gravedad del momento. Admitió ante un grupo seleccionado de periodistas oficiales:
"Vamos a vivir tiempos difíciles. Estos, en particular, son muy difíciles."
Agregó que era preciso que su gobierno y sus aliados hicieran "un trabajo muy fuerte, muy creativo, muy inteligente para sortear" las medidas de Washington.
Por su parte, el canciller del régimen cubano Bruno Rodríguez alertó que el país enfrenta:
"Un escenario duro que reclamará gran sacrificio."
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, confirmó a inicios de febrero que los envíos mexicanos de petróleo a Cuba estaban detenidos, aunque su gobierno buscaba la manera de reanudarlos sin provocar represalias arancelarias de Washington. Según refiere Reuters en un artículo publicado el 5 de febrero de 2026:
"Funcionarios mexicanos de alto nivel han estado en contacto con sus homólogos estadounidenses para aclarar el alcance de la amenaza arancelaria descrita por el presidente Donald Trump en una orden ejecutiva y determinar si existe una manera de suministrar el combustible tan necesario."
En declaraciones recogidas por la Agencia Anadolu, Sheinbaum calificó como "muy injusto imponer sanciones a los países que venden petróleo a Cuba" y sostuvo que "las sanciones que afectan al pueblo nunca están bien".
Según el medio El Universal, el ex embajador de México en Cuba, Ricardo Pascoe Pierce, calificó de "arrebato infantil" el envío de petróleo mexicano a Cuba, y declaró que el gobierno mexicano fue "imprudente" y cometió "errores graves":
"Si México quería ser un interlocutor hace tiempo, no tendría que haber hecho ese envío masivo de petróleo hacia Cuba, porque en eso mostró su parcialidad y tuvimos que sufrir la humillación nacional de que Washington diera un golpe en la mesa y obligara al gobierno de México a dejar de enviar petróleo a Cuba."
México envió el 12 de febrero de 2026 dos buques de la Armada con 814 toneladas de alimentos y productos de higiene. "Una vez que regresen, enviaremos más apoyo de otro tipo", declaró Sheinbaum durante su conferencia matutina del jueves 13 de febrero. Afirmó la presidenta mexicana:
"Depende de ambos países. Hemos transmitido, tanto al Departamento de Estado de Estados Unidos como a través de la Embajada estadounidense en México, que México está haciendo todo lo que está en su poder para ayudar a generar un diálogo que, en el marco de la soberanía de Cuba, cree las condiciones para una resolución pacífica y permita que Cuba, sin que ningún país imponga sanciones, reciba petróleo y sus derivados para su funcionamiento diario."
Durante la conferencia del 17 de febrero de 2026, Sheinbaum declaró:
"Por lo pronto no vamos a enviar combustibles."
Pero detalló que México va "a seguir enviando ayuda humanitaria, alimentación y algunas otras solicitudes que nos ha hecho el gobierno cubano que necesita su pueblo".
El régimen cubano trafica petróleo y Rusia y China pudieran acudir en su ayuda
Una investigación de la periodista cubana Camila Acosta, publicada el 18 de febrero de 2026 en el diario español ABC, cita una fuente vinculada al puerto de Mariel en La Habana, y asegura que en esas fechas habrían llegado a Cuba buques con combustible procedentes de Rusia y Panamá, en operaciones realizadas bajo fuerte reserva para evitar sanciones adicionales de Washington. Refiere el reportaje:
"El entrevistado aseguró que el petrolero con combustible de Rusia se llama 'Nicos I.V.', el cual opera con bandera de San Vicente y las Granadinas y atracó este lunes en la bahía de Matanzas. Tiene capacidad para más de 300.000 barriles, pero se desconoce el tipo y cantidad de combustible que carga."
El mismo reporte describe el uso de navíos de propiedad opaca, cambios de bandera y posibles transferencias encubiertas, así como el recurso creciente a contenedores cisterna e intermediación de empresas privadas para introducir suministros energéticos en volúmenes más fraccionados y menos visibles.
Seis días antes, el 12 de febrero, el medio ruso Izvestia había reportado que, de acuerdo con fuentes de la Embajada del Kremlin en La Habana:
"Se espera que Rusia suministre crudo y productos petroleros a Cuba en un futuro próximo como ayuda humanitaria."
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, confirmó en rueda de prensa la existencia de contactos:
"Estamos en estrecho contacto con nuestros amigos cubanos y estamos discutiendo opciones para proporcionarles asistencia."
Añadió que "no discutirán estos asuntos públicamente en este momento" y ante la pregunta de si Moscú teme nuevos aranceles por ayudar a Cuba, Peskov respondió:
"Rusia no quiere ninguna escalada, pero en la actualidad prácticamente no existe comercio entre Rusia y Estados Unidos."
Esta sería la primera entrega rusa desde febrero de 2025, cuando Moscú envió 100.000 toneladas de crudo bajo un préstamo estatal de 60 millones de dólares aprobado por Putin. Putin no ha asumido compromisos públicos sobre el envío de combustible u otro tipo de asistencia material, incluso cuando el 18 de febrero de 2026 recibió en la capital rusa al canciller cubano Bruno Rodríguez en visita oficial.
El canciller chino Wang Yi expresó en Beijing su oposición a la "interferencia por parte de fuerzas extranjeras", en una reunión con el propio Rodríguez, durante la gira diplomática del canciller cubano que incluyó Rusia, China y Vietnam. Beijing anunció el envío de 60.000 toneladas de arroz y aprobó una línea de asistencia financiera de emergencia de 80 millones de dólares respaldada por el presidente Xi Jinping. Pero tampoco se pronunció sobre el petróleo.
La crisis del petróleo en Cuba es resultado de varios factores simultáneos y de distinta escala temporal: la captura de Maduro y el consecuente corte del suministro venezolano, la presión estadounidense sobre todos los proveedores alternativos, la suspensión temporal de envíos mexicanos, y la dependencia estructural de importaciones energéticas que el propio Díaz-Canel admitió en dos tercios de las necesidades totales del país. La combinación de estos elementos mantiene a la isla en un escenario de escasez sostenida con consecuencias económicas, sociales y políticas visibles en cada rincón de la vida cotidiana.
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