A pesar de los apagones prolongados y del racionamiento de combustible que afectan a millones de cubanos, el régimen de la isla habría vendido en el mercado internacional más de la mitad del petróleo subsidiado recibido de Venezuela durante 2025, según revela un análisis oficial del gobierno de Estados Unidos.
La información fue publicada por El Nuevo Herald, que cita a un alto funcionario estadounidense del Departamento de Estado familiarizado con el informe. De acuerdo con esos datos:
“Venezuela suministró a Cuba el año pasado [2025] alrededor de 70.000 barriles diarios de crudo y productos refinados, con un valor de hasta 1.300 millones de dólares.”
Sin embargo, una parte sustancial de ese suministro no habría sido destinado al consumo interno de la isla, a pesar de los apagones diarios, la escasez de gasolina y los sucesivos colapsos del sistema eléctrico nacional. El funcionario estadounidense declaró:
"Cuba envió posteriormente unos 40.000 barriles diarios —alrededor del 60 %— a Asia para su reventa.”
El régimen cubano revende la mayor parte del petróleo que recibe
Desde la perspectiva de Washington, esta práctica confirma un patrón ya observado en investigaciones anteriores sobre la gestión financiera del régimen cubano. El funcionario del Departamento de Estado subrayó que la reventa de petróleo responde a una lógica de acumulación de divisas fuera del país, incluso a costa del deterioro de los servicios básicos:
“Los cubanos de a pie merecen la verdad sobre por qué el régimen oculta miles de millones de dólares en cuentas bancarias en el extranjero en lugar de invertir en electricidad, infraestructura, salud y las necesidades diarias de su pueblo.”
Investigaciones previas de El Nuevo Herald, basadas en documentos contables secretos filtrados, revelaron en 2025 que GAESA, el conglomerado militar cubano controlado por la cúpula castrista, reportó alrededor de 18.000 millones de dólares en activos corrientes, de los cuales 14.500 millones estaban depositados en cuentas bancarias desconocidas a marzo de 2024.
Reportes de la agencia Reuters y de expertos energéticos habían estimado, hasta ahora, envíos petroleros desde Venezuela significativamente menores a los revelados en este nuevo análisis, lo que refuerza las sospechas sobre operaciones opacas y el uso de mecanismos irregulares de transporte, incluida la llamada “flota oscura”, para evadir controles y sanciones. Estas embarcaciones apagan sus transpondedores y falsifican las señales de ubicación para evitar ser detectadas.
El funcionario estadounidense declaró a El Nuevo Herald que mientras la población cubana sufre masivos cortes de luz diarios, la reventa del petróleo es:
“Una prueba más de que el régimen cubano ilegítimo solo prioriza su propio enriquecimiento, mientras el pueblo cubano padece las consecuencias de su naturaleza corrupta e incompetencia.”
La captura del petrolero "Skipper"
En diciembre de 2025, las fuerzas estadounidenses frente a la costa venezolana incautaron un petrolero de la flota clandestina, el "Skipper", que había transferido parte de su carga de combustible a un petrolero más pequeño con destino a Cuba y luego continuó su ruta hacia Asia, probablemente a China.
El "Skipper" zarpó de Venezuela el 4 de diciembre de 2025, cargado con casi dos millones de barriles de crudo pesado del país, según información interna de la petrolera estatal venezolana, conocida como PDVSA, revelada a The New York Times. El destino previsto del barco era el puerto cubano de Matanzas.
Dos días después de su partida, el barco solo descargó una pequeña fracción de su petróleo, unos 50.000 barriles, a otro barco, llamado "Neptune 6", que se dirigió hacia el norte, hacia Cuba, según la empresa de datos navieros Kpler. Tras la transferencia, el "Skipper" navegó al este, con dirección Asia, aún con la mayor parte de su petróleo a bordo, según autoridades estadounidenses.
Una crisis energética en agravamiento
La interrupción progresiva de los envíos petroleros desde Venezuela después de la captura de Nicolás Maduro ha profundizado la crisis energética en la isla. En enero de 2026, varias provincias de Cuba han reportado apagones de hasta 32 horas consecutivas, mientras una parte significativa de la generación eléctrica permanece paralizada por falta de diésel y fueloil.
La situación amenaza con paralizar sectores clave de la economía en el corto plazo, incluidos el transporte, la producción de alimentos y los servicios públicos esenciales. Hospitales, centros educativos y sistemas de bombeo de agua han visto afectado su funcionamiento, en un contexto de inflación, desabastecimiento y deterioro general de las condiciones de vida.
Para el Departamento de Estado, la revelación de estos datos refuerza la tesis de que la crisis energética cubana no responde únicamente a factores externos o coyunturales, sino a decisiones políticas y económicas que priorizan la captación de divisas y la opacidad financiera sobre el bienestar de la población.
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