La posibilidad de un cambio político en Cuba reabre una pregunta histórica: ¿volverán los cubanos que salieron de la isla en las diferentes oleadas migratorias sucedidas a partir de 1959? Testimonios y cifras recientes muestran expectativas que contrastan, dudas y condiciones que marcan el hipotético retorno.
Desde la llegada al poder de Fidel Castro, se estima que más de 2,5 millones de cubanos han emigrado principalmente hacia Estados Unidos y España, y entre 2021 y 2024 el flujo superó el millón de personas.
Según los últimos datos publicados por la ONU, la emigración se ha dirigido especialmente hacia Estados Unidos, donde se concentra el 78,31 % de los exiliados. Residen allí aproximadamente 2,9 millones de cubanos (sumando 1.757.300 nacidos en Cuba y los nacidos en tierra estadounidense) que constituyen el tercer grupo latino más grande y representan un 15,72 % de la población de Cuba.
Esta cifra es seguida de lejos por España con el 9,24 %, e Italia con el 2,19 %. Además, hay un número representativo de emigrantes cubanos en naciones latinoamericanas como Uruguay y Chile.
Posibles diálogos entre EUA y Cuba y deportaciones
En reiteradas ocasiones, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha declarado su posición respecto a Cuba al calificarla de "nación fallida" y afirmar que "fracasará muy pronto". También ha dejado claro que existe un diálogo con la cúpula del régimen. Entre las posibilidades está la opción de que los cubanos, sean o no empresarios exitosos, regresen a reconstruir el país, si así lo desean.
Otro modo de retorno son las deportaciones, incluidas en los acuerdos actuales, y que implican el regreso de criminales que cumplen condenas en el país norteño.
Tras la llegada a Cuba el 9 de febrero de 2026 del primer vuelo de deportación del año con 170 emigrantes en situación irregular, las autoridades policiales cubanas declararon que tres de estas personas fueron trasladadas al órgano de investigación por presuntos hechos delictivos cometidos antes de abandonar la isla.
Hasta entonces, La Habana había rechazado generalmente la repatriación de cubanos con antecedentes penales en Estados Unidos, especialmente de quienes habían llegado antes del cambio migratorio de 2017, cuya devolución quedaba sujeta a revisión caso por caso.
Una cosa piensan los emigrantes y otra los gobernantes
Estudios y expertos sobre la diáspora cubana coinciden en que un retorno masivo e inmediato no parece probable tras un eventual cambio democrático.
Jorge Duany, director del Instituto de Investigación Cubana de la Universidad Internacional de Florida (FIU) estimó en declaraciones a la agencia EFE que una "proporción muy pequeña", a lo sumo entre un 10 % y un 20 %, contemplaría volver a vivir en la isla, mientras que la mayoría mantendría vínculos mediante visitas, remesas, inversiones o apoyo a la reconstrucción.
Declaró Trump a la cadena NBC News el 4 de febrero de 2026:
"Estamos hablando con Cuba. Tenemos decenas de miles de personas que fueron expulsadas de allí. Quizás quieran regresar."
Luego dijo:
"Van a tener esa opción. Durante años se habló de que esto pasaría, y ahora está ocurriendo."
Jorge Ramírez, ingeniero residente en Barcelona, apunta:
"No podemos volver si los servicios básicos y los empleos no están garantizados."
En contraste, la activista Colette Rodríguez Marcano, artista exiliada y representante de la plataforma ODV Democrazia e Libertà, subraya que es imprescindible el retorno de la diáspora a Cuba democrática.
Expresa la activista redidente en Italia:
"El regreso de los cubanos es esencial y necesario, porque somos una parte que ha tenido la experiencia de vivir en otro sistema, en el sistema democrático y tenemos que compartir nuestras experiencias para ayudar a reconstruir la educación cívica, pues sabemos que, lamentablemente, las condiciones que hay en la isla no permiten que el cubano pueda desarrollarse en ese sentido."
Ana López, migrante en Madrid, señala:
"Siempre mantengo contacto con mi familia en La Habana. La transición da esperanza, pero regresar implica que el país sea seguro y que haya oportunidades laborales para quienes hemos estudiado afuera."
Ana G. García, doctora que emigró de Cuba en 1996 y reside en Madrid, comparte su testimonio:
"Llegué sola a este país y me instalé en San Sebastián. Luego traje a mi esposo. Él revalidó su título como pediatra. Luego traje a mis hijos, y aunque aún me queda una hermana en Cuba, no queremos recomenzar de cero, porque los vestigios de la dictadura van a permanecer por mucho tiempo. Cuando mi madre agonizaba, fui y me dejaron en el aeropuerto sin poder ir a abrazarla por última vez. Estando allí, ella falleció."
El supuesto retorno también implica cuestiones patrimoniales históricas. Luis M. Guerrero, cubanoamericano residente en Miami, declara:
"Como legado familiar conservamos los documentos de propiedad de varias parcelas en Santa Lucía, Camagüey, y de una edificación que nuestro padre hiciera construir allí: el Yacht Club Motel. Ambos bienes le fueron expropiados en 1961. Nunca hemos querido venderlas; es un encargo familiar de mi padre."
"En 1998 vinieron a vernos unos italianos para comprarnos las tierras, pero nosotros nos negamos. La negativa detuvo el proyecto para instalar allí una clínica para el turismo, a pesar de que ya habían levantado el edificio. Ya ven ustedes que ellos respetaron la ley y eso, para nosotros, tiene una connotación afectiva más que patrimonial. Mis hermanos y yo jugábamos en esas playas."
El reconocimiento de títulos profesionales obtenidos en el extranjero y la seguridad jurídica son también factores decisivos. María Fernández, médica residente en Valencia, explica:
"Si no se asegura que podamos ejercer, muchos preferiremos quedarnos afuera."
Otro ángulo crítico es la vivienda y la estabilidad económica en la isla, aunque la democracia abra puertas políticas. "La recuperación social será gradual", dice López antes de añadir:
"Regresar no será inmediato; necesitamos certeza de que la vida será sostenible."
El régimen cubano actualiza leyes sobre el estatus migratorio
En este contexto, el régimen cubano reordenó su marco jurídico sobre movilidad, ciudadanía y extranjería con la publicación, en la Gaceta Oficial No. 39 Ordinaria del 5 de mayo de 2026, de tres leyes aprobadas desde desde el 19 de julio de 2024: la Ley 171/2024, "Ley de Migración"; la Ley 172/2024, "Ley de Ciudadanía"; y la Ley 173/2024, "Ley de Extranjería".
Aunque el paquete se presenta como una actualización del sistema migratorio, las normas amplían el margen jurídico del Estado para clasificar a los cubanos según residencia efectiva en el territorio nacional o en el exterior, regular sus vínculos con la isla, ordenar la presencia de extranjeros y controlar los procedimientos de ciudadanía, entrada, salida, estancia y residencia.
Sin embargo, esta "apertura" implica condiciones bajo las cuales los emigrados podrán invertir, sujetas a regulaciones específicas. Al mantener al Estado como intermediario, reduce la autonomía real de los inversionistas y debilita la viabilidad de estos mecanismos en términos de confianza, según apuntaron varios analistas
Los testimonios ratifican que el retorno de la diáspora será progresivo y condicionado por múltiples factores en la futura transición democrática. Mientras, la comunidad cubana en el exterior seguirá actuando como puente económico y cultural, sosteniendo a sus familias en la isla y manteniendo viva la memoria de Cuba, en cada caso desde sus perspectivas y sueños por cumplir.
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