Abelardo de la Espriella, el candidato de la derecha colombiana, ha ganado este domingo 21 de junio de 2026 las elecciones presidenciales en segunda vuelta, pero la izquierda en el poder no se quiere dar por enterada.
Es cierto que ha rebasado por casi un punto porcentual a Iván Cepeda Castro, el candidato del exterrorista de izquierda Gustavo Petro, hoy presidente. Pero es verdad también que el margen de error del conteo es de apenas un 0,05 %, por lo cual, incluso descontando ese margen, la victoria estaría del lado del movimiento Defensores de la Patria.
Petro, sin embargo, parece amar las teorías de la conspiración tanto como a los transexuales, y no quiere ver lo que ha ocurrido. Ayer, en su cuenta de X, achacó sin evidencias al Estado de Israel estar detrás de un presunto fraude en su contra a través del software electoral.
Los delirios de Gustavo Petro
En sus delirios, el presidente colombiano niega la transparencia del proceso electoral que su propio gobierno está organizando.
Y usted dirá: ¿por qué tanto alboroto? ¿Por qué se niega a aceptar el resultado? La aprensión no es gratuita. El analista político Agustín Laje cree que, de no ser electo Cepeda Castro, el exguerrillero del M-19 iría preso por cargos como corrupción y narcotráfico.
De la Espriella, un empresario que ha fundado desde una marca de ropa hasta una de las firmas de abogados más exitosas de Colombia, ha prometido mano dura contra el narcoterrorismo de grupos como el izquierdista Ejército de Liberación Nacional. Cosa por la que no ha optado Petro ni ha prometido hacer Cepeda Castro.
Petro dijo en octubre de 2025 que el monitoreo de la ONU reportó 262 mil hectáreas de cultivos ilícitos en el territorio colombiano. Esa cifra representa un 3,6 % más que la del año 2023, cuando el mismo informe registró 253 mil hectáreas; y un 13,9 % más frente a las 230 mil reportadas en 2022.
Si las comparamos con las 204 mil hectáreas con que cerró el 2021, último año completo del Gobierno del presidente anterior, Iván Duque, podemos hablar de un crecimiento del 28,4 %, o sea 58 mil hectáreas nuevas de cultivos ilícitos. En síntesis: que los narcos han campado y se han expandido a su gusto bajo el gobierno izquierdista.
Petro trataría de evadir una orden de captura
Petro cree que bajo un gobierno continuista y amigo suyo, como el de Cepeda Castro, lograría evadir una orden de captura por parte de Estados Unidos. Vaya, que el hombre siente que en estas elecciones no solo se decide quién lo sustituye en el Palacio de Nariño, sino también si le hace compañía o no en la cárcel de Nueva York a su amigo, el narcosocialista Nicolás Maduro.
En octubre de 2025, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Petro, su esposa, su hijo y a un colaborador cercano. Dijo entonces el secretario del Tesoro, Scott Bessent:
"Desde que el presidente Gustavo Petro llegó al poder, la producción de cocaína en Colombia se ha disparado hasta alcanzar el nivel más alto en décadas, inundando Estados Unidos y envenenando a los estadounidenses. Petro ha permitido que los cárteles de la droga prosperen y se ha negado a detener esta actividad. Hoy, el presidente Trump está tomando medidas enérgicas para proteger a nuestra nación y dejar claro que no toleraremos el tráfico de drogas hacia nuestro país."
Por lo pronto, según anunció Cepeda Castro, la maniobra de Petro está enfocada en impugnar 33 mil mesas, equivalentes al 27 % de las más de 122 mil habilitadas para la segunda vuelta de este 21 de junio.
El oficialismo espera que con ese reconteo pueda remontar a De la Espriella. De modo que se esperan, quizá, largos días hasta que los jueces de la República de Colombia den la última palabra en lo que es el reconteo de votos.
"El león y el tigre rugen en Latinoamérica"
Mientras, el presidente de Argentina, Javier Milei, fue de los primeros en felicitar a Abelardo de la Espriella. "El león y el tigre rugen en Latinoamérica", escribió Milei en X aludiendo a su apodo, El León, y al del eventual presidente electo, conocido como El Tigre.
Por su parte, el mandatario de Chile, José Antonio Kast, también usó otro elemento de la campaña presidencial del colombiano: el lema "Firmes por la Patria", para felicitar al candidato.
El presidente de Ecuador, Daniel Noboa, también se sumó a la celebración, asegurando en redes sociales que tanto él como De la Espriella comparten:
"La convicción de que nuestra región merece seguridad, progreso y gobiernos que enfrenten al crimen sin excusas."
El presidente Donald Trump hizo lo mismo en una llamada telefónica, y el secretario de Estado, Marco Rubio, confirmó que Washington "espera colaborar estrechamente" con el nuevo gobierno:
"Para impulsar la cooperación en materia de seguridad regional, poner fin a la inmigración ilegal a Estados Unidos y fortalecer nuestros lazos económicos."
Los fantasmas del fraude
Apartando los humos de la euforia, dos cosas pueden ser verdad a la misma vez. De la Espriella ganó las elecciones; pero el margen es ciertamente estrecho, y el oficialismo está aprovechando eso para crear fantasmas de un presunto fraude.
Esto último deja una lección: las victorias contra la izquierda deben ser aplastantes, para que no haya margen a su tristemente habitual estafa, como ocurrió en Perú, o a la siembra de sospechas que acaban, casi por default, en violencia política, como vimos hace poco en el proceso electoral de Honduras.
Las recientes victorias contra la izquierda en Perú, con Keiko Fujimori y ahora en Colombia con "El Tigre", han sido ajustadas, pero marcan algo esperanzador para las Américas: el eje no parece ser La Habana, sino Washington.
La tendencia apunta a un giro decidido hacia fórmulas de gobierno alineadas con el patriotismo frente al globalismo; con la tradición frente a la revolución; con el libre mercado frente al estatismo.
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