Saldar las "deudas": la respuesta de Leonardo Romero y Alexander Hall

La réplica de los universitarios reprimidos durante el 11J al artículo de la Revista Alma Mater, evidencia la falta de profesionalidad de la prensa oficialista al "parcializarse" con los informes manipulados por el régimen. 

Leonardo Romero Negrín, Alexander Hall Lujardo
De izquierda a derecha Alexander Hall Lujardo y Leonardo Romero Negrín | Imagen: Facebook / Leonardo Romero

Leonardo Romero Negrín fue noticia el pasado 30 de abril cuando apareció con un cartel que decía "Socialismo sí, represión no" en el cruce de las calles Obispo y Aguacate, en La Habana Vieja, muy cerca de donde en ese momento se encontraba en huelga de hambre y sed como reclamo al régimen cubano el artista Luis Manuel Otero Alcántara y a pocos metros de la protesta que una decena de personas llevaban a cabo para apoyar las demandas del huelguista.

Su irrupción entonces marcó el clímax que desató la represión violenta de las autoridades contra los manifestantes pacíficos y varias horas después el joven fue identificado como uno de los detenidos ese día. Estudiante de Física en la Universidad de La Habana (UH) y —lo que debió causar desconcierto entre los oficiales de la Seguridad del Estado— simpatizante del socialismo, Romero Negrín fue sometido a varios interrogatorios desde la fecha hasta casi un mes después.

El 11 de julio, durante las protestas masivas del pueblo cubano contra la dictadura, Leonardo fue arrestado nuevamente, cuando se hallaba en las cercanías del hotel Saratoga, en La Habana Vieja, al interceder por un alumno suyo de la UH que estaba siendo golpeado por varios supuestos oficiales vestidos de civil.

Durante su encarcelamiento en la Unidad Policial de Dragones, como denunció luego en la revista La Joven Cuba, el joven fue sometido a desnudez obligatoria, vejámenes sexuales y golpizas, que incluyeron el golpe con una tabla por parte de un oficial —quien confesaría más tarde el hecho— y las torturas de otros. En su estancia de varios días en el Correccional Ivanov, reveló además el método de tortura conocido entre los reclusos como somatón, que consiste en dos hileras de oficiales por medio de las cuales deben pasar los presos para ser golpeados con una tonfa. Similares testimonios ofrecieron los también detenidos el 11J y compañeros de Leonardo, Alexander Hall Lujardo y Jorge Alfonso Pita.

El padre de Romero Negrín, Leonardo Romero, presentó por estas razones una denuncia ante la Fiscalía General de la República, los resultados de cuya investigación del caso hizo públicos la revista Alma Mater, en un artículo titulado "Deudas". Dicha publicación ha desatado la polémica desde su salida, el pasado 7 de septiembre, al reconocer que la Fiscalía Militar no impulsará acciones penales por ninguno de los hechos denunciados por el estudiante de 21 años de edad y sus colegas, al no encontrar "indicios suficientes" que los avalen.

Todo ello a pesar de las evidencias presentadas por el denunciante, incluidos los informes de Medicina Legal que registran los golpes recibidos por Leonardo, en consecuencia con los detalles de su narración.

Periodistas como Elaine Díaz Rodríguez y Carlos Manuel Álvarez, cuestionaron en Facebook la ética profesional de Alma Mater, al servir de voceros de una institución estatal que decide permanecer indolente ante la acusación de un joven contra la represión de la que fue víctima.

 

"Ninguna persona que crea realmente en el periodismo, en su función social, puede aplaudir un texto donde hay acusaciones de manipulación de testimonios, omisiones graves, tergiversaciones", dijo Díaz Rodríguez, directora de Periodismo de Barrio, y agregó que "no hay justicia para Leonardo ni en los tribunales ni en las páginas de Alma Mater".

Los propios Leonardo Romero Negrín y Alexander Hall Lujardo, replicaron al artículo del medio oficialista con un texto que les compartimos íntegramente, por el nivel de detalles que contiene y el carácter de proclama social contra los desmanes de la dictadura.

 


La Habana, 8 de septiembre de 2021.

Nosotros, Leonardo Romero Negrín y Alexander Hall Lujardo, consideramos necesario aclarar determinados elementos respecto a los sucesos en que nos hemos visto involucrados, a raíz de las manifestaciones del 11 de julio:

El artículo periodístico publicado por la “Revista Alma Mater” bajo el título de “Deudas” con fecha 7 de septiembre de 2021, bajo la rúbrica de Rodolfo Romero Reyes, Max Barbosa Miranda y Armando Franco Senén, narra las experiencias, análisis y perspectivas de tres estudiantes universitarios involucrados en los sucesos del 11-J (Leonardo Romero Negrín, Alexander Hall Lujardo y Jorge Alfonso Pita), que padecieron un sin número de excesos policiales, irregularidades y procedimientos al margen de la legalidad que decidieron relatar al citado medio de prensa.

Sin embargo, en el trabajo periodístico, se evidencian una serie de omisiones y perspectivas parcializadas. De modo que se aprecia a lo largo del texto el apego a los informes de Fiscalía Militar, proporcionándole un criterio de autoridad incuestionable. Era necesario, en aras de la objetividad, triangular los hechos o analizar críticamente los resultados de la investigación y contrarrestarlos con las pruebas aportadas en los testimonios de los entrevistados.

Por ejemplo: en el caso de la detención de Leonardo, el informe de Fiscalía enuncia que la cámara del Hotel Saratoga no captó el momento exacto de los hechos. No obstante, este mencionó la existencia de otras cámaras en el Capitolio y en la escuela Concepción Arenal. Ante dichas posibles pruebas, la respuesta fue que el resto de las cámaras no estaban funcionando en la tarde del 11 de julio. Dicho argumento resulta cuestionable, teniendo en cuenta que esa zona es altamente sensible, pues a pocos metros sesiona la Asamblea Nacional.

 La afirmación de que Leonardo se resistió al arresto no está del todo explicada. Su alumno quien solo estaba filmando los hechos, fue neutralizado por quienes suponemos “agentes del orden vestidos de civil” que le arrebataron su cámara. Ante esta situación Leonardo se lanzó sobre su alumno sin tocar a ningún policía. Su detención fue realizada de igual manera por “agentes vestidos de civil”, lo cual quedó fotográficamente evidenciado. Claramente se resistió al no tratarse de agentes uniformados, ni de una situación que lo ameritase. No obstante, la resistencia al arresto que refieren Fiscalía y “Alma Mater” se resume a una persona siendo inmovilizada por el cuello.

Cuando Fiscalía alega que el médico en el centro penitenciario no anotó las lesiones en las costillas de Leonardo, deja espacio a la duda sobre la veracidad de tal lesión. Desde su entrevista con el instructor, Leonardo pidió hacer una denuncia que fue negada sin razón legal. La consulta con el médico fue incompleta debido a que lo sacaron en contra de su voluntad. Es inconcebible que ante la negativa de formular una denuncia con el instructor no intentara hacerla luego en presencia de un médico y un oficial que estaba expresamente para ello. No obstante, desde su detención hay testigos de tal dolencia y un dictamen médico, hecho el 20 de julio, que fue notificado por Medicina Legal en presencia de la Fiscalía.

La respuesta otorgada por Fiscalía Militar se limitó a una escueta nota en la que abundan elementos que les fue imposible comprobar. Si firmamos la conformidad con la investigación fue debido a que extender el proceso no arrojaría resultados diferentes, ya que en la mayoría de los puntos en conflicto se trataba de nuestra palabra en contraposición con la de los oficiales.

Fiscalía admitió la existencia de lesiones físicas en el caso de Leonardo, sin embargo, no pudo probar que dichas lesiones fueran provocadas por los sujetos que este señaló como culpables en todos los casos. Solamente el oficial que lo golpeó con una tabla admitió el hecho. En cambio, el policía 03912 niega haberle golpeado en la nariz alegando que solamente cruzó palabras con este. Tres elementos resultan curiosos: Fiscalía admitió que el médico de la prisión notificó el hematoma en la nariz que Leonardo refiere como consecuencia del encuentro con dicho oficial. Tal suceso se corresponde en tiempo y espacio con la narrativa de Jorge Alfonso Pita, quien declara haberlo visto en el suelo: “lucía como mareado, trataban de levantarlo del piso y lo golpeaban”, acotó a la revista. Por último, ¿cómo es posible que dicho oficial admitiera recordar que cruzó palabra con Leonardo, entre tantos detenidos y en una situación caótica, si no hubiera tenido con él un trato distinto?

Esto ilustra que firmamos el acta de Fiscalía Militar porque no había nada más que hacer en materia de investigación, lo cual no demuestra nuestra total conformidad, sino la aceptación de un proceso cuya dilatación sería –y estamos convencidos de ello- completamente en vano.

Con respecto a los abusos de autoridad cometidos por la oficialidad del Ministerio del Interior, Fiscalía Militar pudo haber empleado muchas otras formas de verificación de los planteamientos. Al mismo tiempo, resultan escasos los testimonios tomados en la investigación, a pesar del gran número de detenidos que validarían tales criterios, para lo que sólo bastaría acudir al listado de los presos que se encontraban en el Colectivo #6 del Cotorro, coincidieron en Zanja y que igualmente fueron trasladados en las condiciones descritas.

Con respecto a la detención de Alexander Hall Lujardo, la “Revista Alma Mater” declara que “no fue víctima de golpes porque mantuvo un comportamiento adecuado”, sin embargo, se omiten las denuncias realizadas por este sobre los abusos hacia otros detenidos. De igual modo, durante nuestra estancia en la estación de Zanja, le restan importancia a la aglomeración de personas en el lugar, así como atenúan los sucesos relatados en torno a las condiciones del traslado de la unidad policial hacia el centro penitenciario “Jóvenes del Cotorro”, en el que le restan connotación al tiempo de espera en un camión herméticamente cerrado bajo un intenso calor durante un tiempo aproximado de una hora, lo que provocó el desmayo de varios detenidos, hecho que le fue expresado a la revista y que consta en las investigaciones efectuadas por la Fiscalía.

Sobre el procedimiento del “somatón”, argumentamos que si bien no sufrimos agresiones directas por parte de los oficiales, presenciamos como se establecieron de forma predeterminada filas a la derecha y a la izquierda por parte de los guardias del penal, en el que indistintamente golpeaban a los detenidos, cuya particular ensañamiento sufrió un joven conocido como Jose “el panadero”. De igual modo, luego de transcurrido un tiempo al interior del penal en el intercambio con otros reclusos, supimos que los detenidos conocían esta práctica con ese nombre y la daban como naturalizada en este tipo de espacios. En el caso particular de Alexander Hall, es preciso aclarar que se le ordenó de forma violenta el retiro de una camisa del equipo Cuba de béisbol con el número 10 en su dorsal, así como la ocupación de una bandera cubana por quien se identificó como el político de la unidad.

Por todas las razones anteriormente enunciadas, entendemos la necesidad de esclarecer algunos puntos a raíz de las lecturas que se han hecho de “Deudas” y debido al resultado de un trabajo periodístico con el que manifestamos inconformidades. Por último, resulta necesario aclarar que en la publicación se colocaron frases descontextualizadas que pudieran generar confusión y polémica. Por ende, sobre el artículo publicado por la “Revista Alma Mater”:

 

RECHAZAMOS:

 

—El lenguaje sexista, machista e irrespetuoso empleado para referirse a la periodista Lisbeth Moya González como “la novia”, quien estuvo presente también en la conversación. Si ella se refirió a la necesidad de aclarar la no pertenencia de Leonardo al 27N y al MSI fue porque él mismo en reiteradas ocasiones ha negado tal vínculo ante la intención de deslegitimarlo como actor independiente en los sucesos del 30 de abril.

—Rechazamos las sistemáticas violaciones a la privacidad, acoso policial y judicialización a que se han visto expuestos los miembros del MSI, el 27-N y demás actores cívicos, cuyos derechos constitucionales han sido reiteradamente violados. Pues, aunque no compartamos determinados puntos de su accionar, métodos y posturas políticas, reconocemos la necesidad de la pluralidad, la profundización democrática y el diálogo inclusivo como vía para solucionar las problemáticas sociales en Cuba.

—Rechazamos cualquier alusión que se haga a nuestra plena conformidad con los resultados de la investigación, pues Fiscalía tomó nota de su insatisfacción, tras notificar a Leonardo, hecho que no fue reflejado en el trabajo periodístico.

—Rechazamos la omisión de la incomunicación denunciada por los familiares de Alexander Hall, en los que reportaban el desconocimiento de su paradero durante más de 72 horas; hecho que tipifica legalmente como desaparición (ver acta de denuncia ante la PNR al final del texto), reconocido incluso como irregularidad por parte de las autoridades del MININT en el informe recogido por la Fiscalía Militar.

—Rechazamos las lecturas que pretenden la revictimización de las personas involucradas en las protestas del 11-J sin prestar atención a sus demandas políticas y razones que motivaron su movilización.

 

RECLAMAMOS:

 

—El cese del bloqueo/embargo económico contra Cuba y de cualquier intento de injerencia extranjera en los asuntos de nuestro país. A su vez, condenamos el imperialismo y la opresión en todas sus variantes, así como la burocracia que pesa sobre el socialismo cubano.

—Reclamamos el respeto a la verdad de las personas involucradas en los hechos del 11-J, de modo que sea posible reflejar sus testimonios, contar sus historias y experiencias, sin ser revictimizadas y sin que caigan sobre ellas represalias. Así como la liberación inmediata de quienes ejercieron su derecho constitucional a manifestarse. Por ende, exigimos que los agentes del orden involucrados en actos de violencia de cualquier índole sean juzgados como establecen las leyes vigentes.

—Reclamamos la creación de nuevos espacios de participación plural y debates públicos en el seno del estudiantado entre todas las tendencias políticas que se manifiestan en el escenario universitario, cuyo liderazgo padece de extrema burocratización, falta de autonomía y distanciamiento con su base social.

—Reclamamos se escuchen las demandas de la sociedad civil cubana en sus múltiples variantes (antirracistas, feministas, sexodisidentes, ecologistas, etc.) y respete la pluralidad en sus múltiples formas de expresión. Que el disenso no sea motivo de represión, ni aislamiento político y social.

—Reclamamos, como socialistas, el respeto a las múltiples tendencias de izquierda, debido a la extensión de discursos de odio tanto anticomunistas, como neo-estalinistas que ganan fuerza en el seno de la sociedad cubana actual.

 

RATIFICAMOS:

 

—Nuestro emplazamiento como jóvenes estudiantes universitarios que reafirman sus ideas socialistas, latinoamericanistas, martianas y antimperialistas, al mismo tiempo que abogamos por la profundización democrática en la Isla, el respeto a todas las formas de expresión, pensamiento político y creación artística.

—Ratificamos nuestra solidaridad con los distintos actores de la sociedad civil que padecen de acoso policial, amenazas del DSE, violaciones a su privacidad, reclusión domiciliaria y prisión provisional, entre otras medidas impuestas por el ejercicio de sus actividades políticas, de modo que sus derechos a exteriorizar públicamente su disenso del actual modelo, resultan enteramente vulnerados por el Estado y sus órganos represivos.

—Ratificamos nuestra convocatoria al establecimiento de un diálogo nacional entre todos los sectores de la sociedad cubana.

 

Redactado en La Habana, 8 de septiembre de 2021.

Por: Leonardo Romero Negrín y Alexander Hall Lujardo.

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