El 21 de julio de 2026 falleció en Miami, a los 89 años, Luis Gutiérrez Areces, el cubano que en 1961 trasladó clandestinamente desde la isla la imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre que se venera en el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Caridad, más conocido como Ermita de la Caridad, en Miami, Estados Unidos. Con su fallecimiento, el exilio cubano pierde a uno de los protagonistas de un episodio central de su historia religiosa.
Un mensaje publicado en el perfil de Facebook de la Ermita de la Caridad señaló:
"Luis Gutiérrez fue el hombre providencial que trajo desde Cuba la venerada imagen de Nuestra Señora de la Caridad que hoy se custodia en la Ermita. Aquel histórico 8 de septiembre de 1961 llegó a Miami llevando la sagrada imagen cuidadosamente resguardada dentro de una maleta, haciendo posible que la Madre de Dios acompañara a su pueblo en el inicio del camino del exilio.
Durante casi sesenta y cinco años, Luis manifestó una fidelidad inquebrantable y una profunda devoción a la Virgen de la Caridad, permaneciendo siempre cercano al Santuario y participando con alegría y amor en las celebraciones de cada 8 de septiembre, convirtiéndose en testigo vivo de una historia de fe, esperanza y amor a Cuba."
Escape de la Cuba de Fidel Castro
El 8 de septiembre de 1961, con apenas 24 años y después de permanecer cerca de seis meses asilado en la Embajada de Panamá en La Habana, Gutiérrez Areces salió de Cuba llevando dentro de una maleta de lona azul una réplica de la Patrona de la Isla. Había recibido solo dos o tres días antes el salvoconducto que le permitiría abandonar el país y aceptó entonces la misión que le propuso Elvira Jované de Zayas, encargada de Negocios de Panamá en Cuba.
La imagen había sido encargada en 1947 por el sacerdote Armando Jiménez-Rebollar para la parroquia de Guanabo y Campo Florido. Tras exiliarse en Miami y comprobar la llegada creciente de cubanos, el sacerdote pidió que la escultura fuera sacada de la isla para que pudiera estar presente en la primera festividad de la Virgen de la Caridad organizada por la comunidad cubana desterrada.
La réplica se encontraba en la Embajada de Italia. Elvira Jované de Zayas, encargada de Negocios de Panamá en Cuba, que protegía a Gutiérrez Areces en su sede diplomática, le habló de la posibilidad de trasladarla cuando obtuviera autorización para salir del país. En una entrevista publicada en el canal de YouTube de la Ermita de la Caridad en 2021, Gutiérrez Areces recordó:
"Ella me dijo que había una imagen que estaba en la Embajada de Italia, y que primero tuviera una salida, y que ella quería que yo la llevara, porque le habían dado mi salvoconducto. Entonces yo le dije que sí, que a mí tenían que matarme para quitarme la salida".
La mañana del viaje, un automóvil de la embajada panameña lo trasladó directamente hasta la pista del aeropuerto, evitando las instalaciones donde las autoridades cubanas todavía podían impedirle abordar el avión. Durante el trayecto, la diplomática le entregó la maleta de lona azul con la escultura en su interior. Los rayos de madera que acompañaban a la Virgen viajaron en un paquete separado. Relató Gutiérrez Areces en la referida entrevista:
"Entonces abrieron la puerta y estaba la escalera del avión. Ella [Elvira Jované de Zayas] se ponía de un lado y el oficial del Gobierno del otro, y ella me ponía la mano arriba y me subió hasta el avión."
La mano de Jované de Zayas representaba algo más que un gesto de protección personal: era la cobertura diplomática que impedía que las autoridades castristas lo detuvieran en los últimos metros de su salida de Cuba:
"Mientras ella tuviera la mano arriba de mí, yo pertenecía al Gobierno de Panamá. Estaba protegido por el Gobierno de Panamá. Y cuando me senté en el avión, el avión era territorio americano."
El segundo exilio de Luis Gutiérrez Areces
Gutiérrez Areces había conocido ya un primer exilio durante la dictadura de Fulgencio Batista. Su padre, José Manuel Gutiérrez, senador de la República por Matanzas, había sido perseguido por su oposición al régimen. Luis regresó a Cuba después de la caída de Batista, convencido de que comenzaría una etapa democrática. Al recordar el proceso que lo condujo a esconderse y, finalmente, a pedir asilo en la Embajada de Panamá, contó:
"No era lo que estaba pasando, no era lo que nos habían dicho que iba a pasar. Iban a tirarse para el comunismo en vez de para la democracia, y ahí fue donde nosotros empezamos otra vez a conspirar."
Tras aterrizar en Miami, encontró en la terraza del aeropuerto a sus padres, a su esposa y a la hija que había nacido el 7 de agosto de 1961 y a la que todavía no conocía. Unas religiosas debían acudir para recibir la imagen, pero nunca aparecieron. Al descubrir que Gutiérrez Areces llevaba la Virgen en el equipaje, un funcionario de inmigración le permitió evitar el traslado al centro de procesamiento de refugiados de Opa-locka y pudo salir con su familia.
Desde el aeropuerto, se dirigieron a la iglesia de Saint Patrick, en Miami Beach, donde estaba previsto el bautizo de la niña. Allí, Gutiérrez Areces llamó al contacto cuyo número le había entregado Jované de Zayas antes de salir de La Habana, y la imagen fue recogida para trasladarla a la celebración religiosa organizada esa misma noche. Recordó:
"Cuando me monté en el carro, estaban anunciando que la misa era en el terreno de pelota de Miami y que había llegado una imagen de Cuba y que la iban a exponer allí para la misa."
Horas después, la Virgen fue presentada ante más de 30.000 cubanos reunidos en el antiguo Miami Stadium. La imagen recorrió la instalación cargada en andas mientras los asistentes gritaban "¡Viva la Virgen de la Caridad!", "¡Viva Cuba libre!" y "¡Abajo el comunismo!".
En medio de la persecución castrista contra la Iglesia católica y del éxodo iniciado tras 1959, la réplica se convirtió en una representación de la patria perdida y en uno de los principales símbolos del exilio cubano.
Antes de llegar definitivamente a la Ermita, la Virgen visitó los centros de acogida de los menores llegados mediante la Operación Peter Pan, permaneció en la iglesia de San Juan Bosco y fue trasladada después a una capilla provisional frente a la bahía de Biscayne. El santuario definitivo, levantado en gran medida con pequeñas contribuciones de los exiliados, fue dedicado en 1973.
Gutiérrez Areces y la Ermita de la Caridad
Durante más de seis décadas, Gutiérrez Areces mantuvo una relación estrecha con la Ermita y acudió regularmente a rezar ante la imagen que había llevado desde Cuba. En 2021 participó en la conmemoración del 60º aniversario de su llegada a Miami y entregó como ofrenda el manto que la Virgen vestía durante aquel viaje.
Cuando le preguntaron qué significaban para él la Virgen y el santuario, respondió:
"Significa Cuba. Todo cubano que sea un poco cubano tiene que darse cuenta de que este es el origen del cubano en el catolicismo y la Virgen de la Caridad. Por eso yo vengo aquí a darle gracias todas las semanas. Siempre. Desde el principio."
Gutiérrez Areces rechazó siempre atribuirse el protagonismo del episodio que marcó su vida. Declaró en una entrevista con Radio Martí en 2021:
"Yo no saqué a la Virgen de la Caridad de Cuba, ella fue la que me sacó de Cuba. Ella quiso que yo la trajera, ella me ha acompañado siempre."
Cuando le agradecieron haber propiciado el reencuentro de los desterrados cubanos con su patrona, respondió:
"Es una obligación, es un deber, es un honor para mí haber sido escogido por ella."
Gutiérrez Areces murió sin ver cumplido uno de sus mayores anhelos, que expresó con claridad cuando le preguntaron qué le faltaba por hacer:
"Regresar a mi Cuba libre."
Su nombre queda unido para siempre a aquella maleta de lona azul que transportó una imagen religiosa, pero también la fe, la memoria nacional y la esperanza de un pueblo obligado a buscar refugio lejos de su tierra.
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