EN TIEMPOS DIFÍCILES
A aquel hombre le pidieron su tiempo
para que lo juntara al tiempo de la Historia.
Le pidieron las manos,
porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.
Le pidieron los ojos
que alguna vez tuvieron lágrimas,
para que contemplara el lado claro
(especialmente el lado claro de la vida),
porque para el horror basta un ojo de asombro.
Le pidieron sus labios
resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir, con cada afirmación, un sueño
(el-alto-sueño).
Le pidieron las piernas,
duras y nudosas
(sus viejas piernas andariegas),
porque en tiempos difíciles
¿algo hay mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?
Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,
con su árbol obediente.
Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.
Le dijeron
que eso era estrictamente necesario.
Le explicaron después
que toda esta donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio o la mentira.
Y finalmente le rogaron
que, por favor, echase a andar,
porque en tiempos difíciles
esta es, sin duda, la prueba decisiva.
Claves de lectura
“En tiempos difíciles” es el primer poema de Fuera del juego (Ediciones Unión, La Habana, 1968), libro reconocido con el Premio Julián del Casal aquel año. A pesar de que la decisión del jurado fue unánime, la Unión de Escritores y Artistas de Cuba prologó el libro con una “Declaración” donde cuestionaba tanto su calidad literaria como la actitud crítica del autor. De este modo, comenzó para Herberto Padilla un largo proceso de vigilancia y exclusión que condujo a su encarcelamiento en 1971, y que dio inicio a uno de los períodos más oscuros de la historia cultural cubana, llamado eufemísticamente “Quinquenio Gris”.
J.M Cohen: "Un miedo muy real"
Por debajo del gozo de Padilla en testimoniar el espectáculo de su época [...] yace un miedo muy real y que lo penetra todo, de que se le roben al hombre todos sus sueños en el proceso. Teme que, con la excusa de que vivimos en "tiempos difíciles", alguna inhumana agencia dominante le exija que, aunque inválido, continúe todavía hacia delante. [...] La poesía de Padilla contiene un análisis de su tiempo tan lúcido como el del primer Auden en los treinta. [...] Pero el paralelo más sorprendente lo tiene en los poemas de Boris Pasternak escritos en la revolución y en la guerra civil. Porque, como Pasternak, al que tiene la ventaja de haber leído en lengua original, ve el peligro de que en tiempos de crisis el poeta pueda ser reducido a la condición de "el hombre al margen".
J. M. Cohen [En tiempos difíciles. La poesía cubana de la Revolución, Tusquets Editor, Barcelona, 1970, pp. 33-34.]
Gustavo Pérez Firmat: "El fugaz fervor revolucionario se ha desvanecido"
En Fuera del juego el fugaz fervor revolucionario se ha desvanecido. Los tiempos han cambiado. Ya no estamos en el justo tiempo humano sino "En tiempos difíciles", el poema que abre la colección. Este poema debe leerse en relación con "Ahora que estás de vuelta", otro de los poemas revolucionarios de El justo tiempo humano. [...]. "En tiempos difíciles" retoma el listado anatómico. La Revolución le pide manos, ojos, labios, piernas, pecho, corazón, hombros y lengua. Mas la enumeración no propicia una transformación personal, como en el poemario anterior, sino un desmembramiento. No se trata de dones sino de donaciones. Y finalmente la Revolución le pide la prueba definitiva, que eche a andar, un andar que recuerda, con ironía salvaje, sus antiguos hábitos de viajero. No en balde, este poema está entre los señalados en la "Declaración de la UNEAC": "Cuando Padilla expresa que se le arrancan sus órganos vitales y se le demanda que eche a andar, es la Revolución, exigente en los deberes colectivos, quien desmembra al individuo y le pide que funcione socialmente".
Gustavo Pérez Firmat [“Tres motivos en la poesía de Heberto Padilla”, Cuadernos Hispanoamericanos, abril 1, 2021]
Rocío Fernández: "No se entregó la lengua y se construyó una lengua otra"
Primero se le pide al sujeto partes de su cuerpo para que ponga al servicio de la causa; luego se le explica que para que toda esa donación resulte útil es necesario que entregue la lengua; y finalmente se le ruega que se vaya. Si ponemos este texto en relación con Fuera del juego, podríamos pensar por un lado en una especie de gradación de las demandas de la Revolución que van desde el pedido, la explicación y el ruego hasta la explosión final con la orden de despido; y, por el otro, que ese in crescendo podría deberse justamente a que no se entregó la lengua y se construyó una lengua otra.
Rocío Fernández [“La mala memoria: Heberto Padilla y la ruina de la Historia”, Estudios de Teoría Literaria, marzo de 2022, vol. 11, no. 24, pp. 96-97]
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