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Reportajes | "Reparto": la música que Cuba escucha, baila y cuestiona

"El reparto salió de Cuba y habla de cosas que pasan aquí. Puede gustarte o no, pero no puedes negar que es parte de lo que está pasando culturalmente en el país", opina un joven cubano. 

Mural sobre el género musical "reparto" ubicado en El Paseo del Prado, La Habana. Foto: Camila Tiburcio.
Mural sobre el género musical "reparto" ubicado en El Paseo del Prado, La Habana. Foto: Camila Tiburcio.

Son las 2:00 de la madrugada y Aleida Saldívar todavía no ha logrado dormir a su hijo. Vive en la calle frente al parque José Martí, en Pina, en el municipio de Ciro Redondo, Ciego de Ávila, y la música no deja de entrar por su ventana en toda la noche. Cuenta que ha llamado a la policía en incontables ocasiones, pero el problema nunca se resuelve. Dice: 

"Entre los apagones, la falta de alimentos y este ruido ensordecedor no tengo vida. He buscado permuta, pero no aparece; incluso estoy tratando de vender, aquí no puedo seguir viviendo."

Lo que para Aleida es "ruido ensordecedor", para referentes de música urbana internacional tan influyentes como Don Omar, Bad Gyal, Ozuna y Maluma es un género novedoso y fascinante. "Qué hp vicio", escribió Maluma en TikTok, según reseñó Billboard en junio de 2026. Todos se están refiriendo al "reparto", un estilo nacido en Cuba que está llamando la atención de la industria musical latinoamericana a la par que divide opiniones en la isla entre quienes lo consideran una expresión de antivalores y los que se ven representados en el desparpajo de sus letras. Todo este volumen sube, además, durante una de las mayores crisis sociales y económicas de Cuba.

El caso de Aleida no es el único. Otros vecinos describen la misma sensación de estar obligados a escuchar una música que no eligieron. María Elena, de 52 años, cuenta:

"No me molesta que exista. Lo que me molesta es que muchas veces te obligan a escucharlo. Vas a un restaurante, a una cafetería o incluso a una playa tranquila y terminas escuchando esa música a todo volumen sin haberla elegido." 

La preocupación se agudiza cuando hay niños de por medio, como refiere Claudia, de 34 años, madre de dos hijos:

"Muchas veces escuchas letras con contenido sexual explícito en fiestas infantiles o actividades donde hay niños. Eso me parece totalmente inapropiado."

Lo que para unos es la música que identifica a toda una generación, para otros se ha convertido en una imposición cotidiana difícil de evitar. Para entender cómo el reparto llegó hasta ahí, hay que remontarse a sus orígenes.

De Elvis Manuel a Chocolate MC

"Yo soy un tanque" es una frase que proviene del reparto, popularizada por Layán José, más conocido como Payaso x Ley. Los jóvenes cubanos la utilizan para definirse a sí mismos como personas grandiosas, según explica Adrián Pérez, promotor cultural del municipio de Chambas en la provincia de Ciego de Ávila. El especialista considera que, más que una tendencia musical, se ha convertido peligrosamente en una forma de vivir, de actuar y proyectarse ante la sociedad.

En Cuba se denominan "repartos" a los barrios periféricos donde nació este ritmo que tiene entre sus referentes fundacionales más citados a Elvis Manuel Martínez Nodarse, conocido artísticamente como Elvis Manuel, y a Yosvanis Sierra Hernández, célebre como Chocolate MC, considerado "el rey del reparto", según distintas fuentes consultadas. 

Elvis Manuel (1989-2008), reguetonero cubano. Foto: Leandro Feal.
Elvis Manuel (1989-2008), reguetonero cubano. Foto: Leandro Feal.

Elvis Manuel perdió la vida a los 18 años, el 7 de abril de 2008, durante una travesía en lancha hacia Estados Unidos, en la que viajaba junto a su madre y otras 18 personas. De ellas, 14 sobrevivieron, pero su cuerpo nunca fue encontrado. El joven, reconocido por temas como "La tuba" y "La mulata", llenó clubes y bares con su música, convirtiéndose en una voz distintiva entre los reguetoneros de su época.

Chocolate MC fue, años después, una de las figuras más visibles del movimiento. Cumple actualmente una condena de 10 años de prisión en Estados Unidos, tras aceptar un acuerdo de culpabilidad que puso fin a varios procesos penales. La sentencia contempla, además, 5 años de libertad condicional.

Entre los cargos relacionados con la condena se encuentra uno por solicitar el asesinato de Damián Valdés-Galloso, acusado de la muerte del reguetonero cubano José Manuel Carvajal Zaldívar, conocido popularmente como "El Taiger", quien murió el 10 de octubre de 2024 en el Jackson Memorial Hospital de Miami tras recibir un disparo en la cabeza en esa misma ciudad el 3 de octubre. 

El artista cubano El Taiger en La Habana.
El artista cubano El Taiger en La Habana. | Imagen: Instagram

Chocolate también ha enfrentado otros procesos relacionados con el violencia doméstica, agresión sexual, secuestro, robo, posesión de drogas, amenazas y armas de fuego. Más allá de las controversias judiciales, su influencia musical resulta difícil de separar de la expansión y popularización del reparto, especialmente entre los jóvenes y en las comunidades urbanas de Cuba. 

Con la aparición de los parques Wi-Fi en 2018 y con el aumento del acceso a las redes sociales se transformaron las formas de consumo y difusión de esta expresión musical entre los cubanos. Plataformas como TikTok se han convertido en espacios importantes para la circulación de contenidos relacionados con el reparto. Aunque la plataforma está bloqueado en Cuba, muchos usuarios acceden a la plataforma mediante el uso de VPN, conisguiendo que sus tendencias, canciones y coreografías alcancen una amplia viralidad entre los jóvenes cubanos. 

El crecimiento del reparto no ha pasado inadvertido fuera de Cuba. Su circulación a través de internet y las plataformas digitales ha despertado el interés de artistas vinculados a la música urbana internacional. Un reportaje publicado por Billboard abordó precisamente la atención que esta música cubana ha comenzado a generar entre figuras reconocidas del género.

Este interés internacional representa un cambio significativo: lo que durante años fue asociado con los barrios populares y fue descalificado, hoy encuentra espacios de colaboración, difusión y reconocimiento dentro de una industria musical mucho más amplia. 

El fenómeno también demuestra el papel que han desempeñado estas plataformas en la transformación del reparto: una expresión surgida y desarrollada en espacios en los que el acceso a las redes sociales es limitado, puede circular más allá de la isla sin depender necesariamente de los canales tradicionales de la industria discográfica.

El "reguetón de los pobres"

El reparto es conocido por algunos como "el reguetón de los pobres". Sus letras tienen también un alto contenido sexual y muchas cosifican a la mujer. Y, al igual que sucede con el reguetón, las críticas no logran bajarle el volumen. En los barrios más pobres, el reparto encontró sus primeros escenarios: fiestas, calles y parques. 

Las canciones comenzaron a circular de teléfono en teléfono, mediante Bluetooth, memorias USB y redes sociales, hasta convertirse en parte del paisaje cotidiano de numerosos barrios cubanos. Para Camila, de 18 años, habitante de Morón, parte de la explicación de la popularidad del reparto está en su capacidad para conectar con el público

"Es música que está hecha para bailar. Tiene energía y se pega rápido. Por eso funciona tanto en las fiestas."

Pero la expresión también genera controversia. Para sus seguidores, hablar del "reguetón de los pobres" puede representar precisamente su carácter popular y su origen en sectores que encontraron en esta música una forma de expresión propia. Para sus detractores, en cambio, la etiqueta puede tener una connotación despectiva y reforzar estereotipos relacionados con la pobreza, los barrios periféricos y quienes lo consumen.

Jóvenes cubanos bailando reparto en un barrio pobre de la isla.
Jóvenes cubanos bailando reparto en un barrio pobre de la isla.

Adrián Pérez también plantea que esta "expresión musical", como él mismo la define, se ha alejado de aquello que inicialmente se pretendía lograr. A su juicio, el reparto nació en determinados contextos sociales y culturales y ha experimentado una transformación sin una justificación artística que la explique que, lejos de enriquecerla, contribuye a erosionar valores de la identidad cubana

Del ritmo a la conducta

"Que yo escuche una canción no quiere decir que voy a hacer todo lo que dice", sostiene Lian Fonseca al referirse a las críticas que relacionan algunas letras del reparto con comportamientos negativos entre los jóvenes. Desde su perspectiva, existe una diferencia entre consumir una expresión artística como entretenimiento y asumir literalmente los mensajes que aparecen en sus canciones.

Fonseca, estudiante universitario, es seguidor de la música de Chocolate MC, El Taiger, Charly & Johayron, Oniel Bebeshito y El Kimiko & Yordy. Cuenta que comenzó a escucharlo por influencia de sus amigos y de las personas que lo rodeaban. Poco a poco, las canciones se hicieron parte de su día a día: el ritmo, la energía y la facilidad con la que muchas se quedan en la memoria son, según explica, algunas de las razones por las que continúa escuchándolas.

Reconoce, sin embargo, que no todo lo que se produce dentro del género le parece adecuado. Algunas canciones, admite, utilizan palabras vulgares o contenidos que no deberían estar dirigidos a niños. Pero considera injusto utilizar esas producciones para definir a todo el reparto. Para Lian, además, el "fenómeno cultural" tiene una relación directa con su generación. Está presente en las calles, en los teléfonos, en las fiestas y en las reuniones entre amigos. Es, en definitiva, parte del paisaje sonoro con el que muchos jóvenes cubanos han crecido.

Sobre el impacto psicológico y social del reparto en niños, Daniel Jorín, licenciado en Psicología, considera que se trata de un ritmo contagioso, pero cuya exposición temprana y sostenida a determinados mensajes puede influir en la manera en que los niños interpretan las relaciones sociales, los límites y las normas de convivencia. 

Niñas cubanas bailando reparto. Foto: Frank Miller (Instagram).
Niñas cubanas bailando reparto. Foto: Frank Miller (Instagram).

Jorín identifica una preocupación similar en la representación de la mujer presente en algunas canciones. A su juicio, cuando los menores crecen escuchando mensajes que reducen el valor femenino a determinadas características físicas o sexuales, pueden interiorizar estereotipos que posteriormente reproducen en sus relaciones con otras personas. En el ámbito escolar, esto puede traducirse en burlas, discriminación o bullying hacia niñas que no responden a los cánones de belleza o comportamiento promovidos por esos contenidos, afectando la convivencia entre los estudiantes.

Valeria, joven entrevistada en un recorrido por lugares nocturnos de Ciego de Ávila, dice que no debe atribuirse a la música toda la responsabilidad sobre las conductas de quienes la escuchan: 

"La música no puede ser responsable de todo lo que hace una persona. También está la educación que recibe en la casa y lo que aprende de sus amigos." 

Lian Fonseca deja una interrogante frente a las críticas al reparto: 

"También hay que preguntarse por qué a los jóvenes les gusta tanto."

Entre la academia oficialista y los jóvenes

El 28 de marzo de 2025, el programa oficialista Mesa Redonda dedicó una emisión al reparto y a sus implicaciones. La musicóloga Lea Cárdenas explicó durante el espacio que la academia cubana aún no había alcanzado un consenso para definirlo como un género independiente. Según la especialista, para que una expresión musical pueda adquirir esa categoría debe producirse un proceso de sedimentación de características propias, comportamientos particulares en sus medios expresivos y una célula rítmica determinante.

La discusión también alcanzó el terreno social: Luis Emilio Aybar, director del Instituto Juan Marinello, reconoció durante el mismo espacio el peso que el reparto tiene actualmente en los gustos y prácticas culturales de la sociedad cubana, aunque señaló entre sus aspectos más cuestionables la exaltación de la superioridad masculina, la asociación del éxito con el dinero y los bienes materiales, así como el uso frecuente de lenguaje sexual, vulgar o violento. Su conclusión fue que el fenómeno no debería ser "demonizado" ni tampoco "ensalzado de forma acrítica".

La investigadora Yanelis Despaigne aportó otra perspectiva al señalar que el consumo del reparto atraviesa diferentes estratos sociales y que, para determinados jóvenes, identificarse como "repartero" puede estar relacionado con aspiraciones de prosperidad y ascenso social. Pero fuera de los estudios académicos y de los espacios televisivos existe otra realidad.

Algunos jóvenes de Ciego de Ávila lo consideran inequívocamente un género musical. Otros lo entienden como una evolución del reguetón y varios prefieren no detenerse en la clasificación académica. Carlos, estudiante de cuarto año de Medicina, tiene clara su posición: 

"Para mí sí es un género. Tú escuchas una canción de reparto y sabes inmediatamente que es reparto. Tiene su ritmo, sus artistas y una forma particular de hacer las canciones."

Daniela coincide, aunque reconoce que la discusión académica existe: 

"Puede que los especialistas todavía estén discutiendo cómo llamarlo, pero para nosotros ya tiene un nombre. Nosotros decimos 'vamos a poner reparto' y sabemos exactamente qué música queremos escuchar." 

Miguel, de 27 años, discrepa. A su juicio, todavía es prematuro hablar de un género independiente: 

"Yo lo veo como una evolución del reguetón cubano. Quizás dentro de unos años tenga características más definidas y entonces se pueda hablar de género."

El reparto sale de Cuba

A pesar de los juicios internos, el reparto sigue sonando cada vez más alto fuera de la isla. A finales de julio de 2026, Wisin, uno de los artistas de música urbana más conocidos del mundo y colaborador de figuras como Ricky Martin, Jennifer López, Bad Bunny y Carlos Vives, mostró su interés por Dany Ome y Kevincito El 13. Ambos figuran entre los artistas de reparto más virales, nacieron en Cuba y viven desde niños en Hialeah, Miami, según refirió el medio El Estornudo. Posteriormente se conoció que Wisin había grabado un tema con ellos.

En las redes sociales, algunos celebraron que, finalmente, un género cubano era reconocido por músicos más influyentes: "Buenísimo por Cuba, se lo merecen", publicó un usuario en Instagram; "Al fin se la están dando a los talentos de Cuba. Esto es algo histórico", celebró otro. Mientras tanto, en la isla, los cubanos tienen que esperar a que llegue la electricidad para acceder en internet a los contenidos más virales del reparto. 

Jorge, de 25 años, considera que también existe un componente identitario que puede conectar a los cubanos a una escala más global: 

"El reparto salió de Cuba y habla de cosas que pasan aquí. Puede gustarte o no, pero no puedes negar que es parte de lo que está pasando culturalmente en el país." 

Mariana, de 26 años, establece una diferencia entre identidad y valoración: 

"Que algo sea cubano no significa que todo lo que haga sea bueno. También podemos criticar nuestra propia cultura y decidir qué queremos conservar."

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Owen

Árbol tatuado en un brazo.

(Seudónimo de joven cubano, residente en Cuba, que por motivos de seguridad prefiere mantener el anonimato.)

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