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Reportajes | Crisis de la agricultura en Cuba: El régimen deja podrir las cosechas mientras el pueblo pasa hambre

"Es triste, la verdad, ver cómo tu trabajo se deteriora, a pesar de haber gastado tiempo, recursos, insumos y dinero, y que esto no le importe ni le interese a nadie", denunció un apicultor cubano de Perico, Matanzas, ante el abandono estatal.

Campesino cubano observa su cosecha de mangos mientras se pudre. Foto: Periódico "Adelante".
Campesino cubano observa su cosecha de mangos mientras se pudre. Foto: Periódico "Adelante".

El campesino Aparicio Samón Leyva sostiene un mango en cada mano. A sus pies, el suelo de una finca de Río Seco, en Guantánamo, está cubierto por numerosas frutas maduras. Algunas conservan sus colores amarillos y rojizos; otras ya comenzaron a oscurecerse y descomponerse entre las hojas secas.

En julio de 2026, el campesino obtuvo una cosecha abundante en la Cooperativa de Créditos y Servicios Luis Ramírez López. Sin embargo, los mangos no salieron a tiempo del campo por falta de transporte. La fruta cayó de los árboles y empezó a pudrirse allí donde fue producida, mientras conseguir alimentos sigue siendo una dificultad cotidiana para miles de familias cubanas.

Aparicio Samón Leyva en su finca de Río Seco, Guantánamo, mostrando su cosecha de mango deteriorada (julio de 2026).
Aparicio Samón Leyva en su finca de Río Seco, Guantánamo, mostrando su cosecha de mango deteriorada (julio de 2026).

No fue una plaga ni un fenómeno meteorológico lo que anuló el trabajo de Samón Leyva. El problema fue el sistema estatal encargado de recoger, trasladar y comercializar los productos no respondió.

La escena repite un patrón denunciado durante años por agricultores de distintas provincias. En numerosas denuncias publicadas en redes sociales y medios independientes, los campesinos cubanos no hablan de tierras improductivas, sino que muestran sembrados que dieron frutos, pero quedaron abandonados porque la empresa estatal Acopio no los recibió, faltó combustible para regar o transportar, los puntos de venta rechazaron la mercancía o las restricciones estatales cerraron otras vías de comercialización.

Los mangos también se pudren en Pinar del Río, Sancti Spíritus y Granma

Lo ocurrido con la cosecha de Río Seco reproduce una situación denunciada en otras provincias desde el año anterior. En mayo de 2025, agricultores y funcionarios de las provincias de Pinar del Río, Sancti Spíritus y Granma advirtieron sobre la pérdida de grandes cantidades de mangos por la falta de recogida, transporte, envases y capacidad de procesamiento.

En San Diego de los Baños, Pinar del Río, el campesino Esteban Ajete Abascal enumeró para Martí Noticias los problemas que impiden recoger y comercializar la fruta:

"Una de las situaciones y causas y condiciones de la pérdida es la falta de mano de obra, jornaleros que puedan trabajar en esta labor. Otra es la falta de envases, que nos golpea todos los años, y la principal es la falta de transporte."

Ajete Abascal explicó que las dificultades continúan incluso cuando los productores consiguen un vehículo para sacar la cosecha:

"Pero, incluso consiguiendo el transporte, después viene el otro factor que incrementa la pérdida, que es la persecución policial en las carreteras por los papeles y que para en decomiso, multas y detenciones."

El campesino describió el resultado de esas trabas y de la ineficiencia de las entidades encargadas de comercializar los alimentos:

"Entonces, el mango se echa a perder en grandes cantidades en las arboledas, esperando por Acopio y las gestiones estatales, que sabemos que no funcionan."

En otras declaraciones ofrecidas a Martí Noticias, el comunicador independiente Adriano Castañeda describió cómo los mangos se pudrían en los campos de Banao, Sancti Spíritus, porque no existían medios para recogerlos y distribuirlos. Mientras tanto, la fruta se vendía a precios elevados en la capital provincial:

"En estos momentos, en las calles de la ciudad de Sancti Spíritus, cualquier manguito está sobre los 20 o 30 pesos, cuando hay bastante mango, pero no existe la infraestructura, desgraciadamente, para traer el mango a la población. No les interesa para nada."

En Granma, el jefe de Comercialización de la Delegación Provincial de la Agricultura, Rogelio Solano Socarrás, reconoció también en mayo de 2025 que podían perderse miles de toneladas por la insuficiente capacidad de recogida, transporte y procesamiento.

Cosecha de mangos en la provincia de Granma, Cuba. Foto: István Ojeda Bello (Facebook).
Cosecha de mangos en la provincia de Granma, Cuba. Foto: István Ojeda Bello (Facebook).

En Bayamo, el agricultor Emiliano González declaró también a Martí Noticias:

"En Santiago [de Cuba] también se han perdido cosechas de mango. Es cierto que falta el combustible, es cierto que faltan algunos insumos, pero ¿por qué no le dan la libertad al campesino?"

González aseguró que los campesinos podían encargarse de parte de la distribución mediante sus propios recursos, incluidos vehículos de tracción animal, pero que el sistema estatal insistía en controlar el proceso:

"El Gobierno quiere mantener el control, y ese control se llama hambre para el pueblo."

En Artemisa se repite el desastre: mangos podridos por falta de transporte

El mismo patrón volvió a aparecer en la provincia de Artemisa. En declaraciones al medio británico Financial Times, publicadas el 6 julio de 2026, Annabelle Cantarero Sánchez, chef nicaraguense establecida en Cuba desde 2014 y fundadora de la Finca Tungasuk, describió un problema semejante al ocurrido en Río Seco:

"En las granjas estatales de mango, la fruta se está pudriendo porque no hay transporte."

Cantarero Sánchez explicó que la falta de combustible mantiene paralizados sistemas de riego, tractores y entregas. 

La chef nicaragüense Annabelle Cantarero Sánchez cultivando en la Finca Tungasuk en Artemisa, Cuba. Foto: tungasuk.com.
La chef nicaragüense Annabelle Cantarero Sánchez cultivando en la Finca Tungasuk en Artemisa, Cuba. Foto: tungasuk.com.

Denunció también las tarifas estatales:

"Lo llevo a los restaurantes. Si lo vendiera a la cooperativa, ni siquiera cubriría el costo de la persona que me ayuda a recoger la fruta." 

Los casos de Guantánamo, Granma, Pinar del Río, Sancti Spíritus y Artemisa presentan la misma contradicción: la cosecha existe, pero el sistema de transporte y comercialización no garantiza que llegue al consumidor. 

La cosecha de papa no podía esperar por el banco

En marzo de 2025, el campesino Rafael García Bacallao, director de la finca estatal Aranguito 5, en Melena del Sur, Mayabeque, explicó en la televisión cubana oficial que tuvo que solicitar dinero prestado a una mipyme para pagar a los trabajadores durante la cosecha de papa.

El banco había indicado que le avisaría cuando tuviera efectivo disponible, pero la recogida no podía quedar sometida al calendario de una sucursal. García Bacallao explicó la urgencia:

"Hay que pagarles en efectivo porque si no, no vienen a trabajar, y esto es un pico de cosecha; si no lo hacemos, se pudre la papa."

La situación muestra cómo la bancarización impuesta en un territorio con escasez de efectivo, poca cobertura y trabajadores sin medios para realizar cobros digitales puede amenazar una cosecha ya lista. El productor tenía dinero en su cuenta, pero no podía convertirlo oportunamente en el pago que necesitaban los jornaleros.

Una finca arrasada por el huracán Melissa y el abandono estatal

A finales de octubre de 2025, el productor agropecuario Alexander Escalona denunció en Facebook que su finca, situada en el municipio de Mayarí, provincia de Holguín, quedó inundada después de que las autoridades abrieran una presa cercana ante las lluvias provocadas por el huracán Melissa. Según su testimonio, que ya no está accesible en la red social, no recibió una advertencia previa que le permitiera proteger los animales, los equipos y los recursos agrícolas.

Finca del campesino Alexander Escalona en Mayarí, Holguín, inundada tras el paso del huracán Melissa (octubre de 2025). Foto: Facebook.
Finca del campesino Alexander Escalona en Mayarí, Holguín, inundada tras el paso del huracán Melissa (octubre de 2025). Foto: Facebook.

Escalona resumió así la causa que agravó las pérdidas:

"Lo peor no fue el huracán, fue la presa que abrieron sin avisar."

El campesino aclaró que no cuestionaba la necesidad de liberar agua del embalse, sino la ausencia de una advertencia que le permitiera proteger animales, equipos, insumos y semillas. La destrucción de semillas, sistemas de riego, fertilizantes y equipos comprometió la capacidad de la finca para recuperarse y volver a producir durante las campañas siguientes.

El régimen comercializa la miel, pero no paga a los productores

El 27 de abril de 2026, el apicultor Yoandy Verea González, residente en Perico, Matanzas, denunció en su perfil de Facebook que la Empresa Apícola Cubana, Apicuba, mantenía una deuda de miles de dólares con varios productores por miel entregada desde mediados de 2024 hasta julio de 2025.

Publicación en Facebook del apicultor cubano Yoandi Verea (27 de abril de 2026).
Publicación en Facebook del apicultor cubano Yoandi Verea (27 de abril de 2026).

Verea González explicó que había reclamado ante directivos provinciales y nacionales, representantes del Ministerio de la Agricultura (MINAG) y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), pero solo había recibido promesas de pago. También expuso cómo los incumplimientos afectan la continuidad de la producción:

"Ya la empresa ha violado totalmente el contrato. No nos vende ningún insumo, principalmente cajas para las colmenas, que son tan importantes para su desarrollo y para poder producir más. Para colmo, desde febrero no recibimos ni una gota de combustible para poder atenderlas como se debe. Es triste, la verdad, ver cómo tu trabajo se deteriora, a pesar de haber gastado tiempo, recursos, insumos y dinero, y que esto no le importe ni le interese a nadie."

En la misma publicación, el apicultor exigió explicaciones sobre los ingresos obtenidos con la producción ya entregada:

"Yo sé que no soy el único; hay más apicultores con este problema, pero la empresa tiene que responder con transparencia. Si hubiera sido yo quien tuviera la deuda con ellos, ¿qué me pasaría? Ahora pregunto: si el Estado recogió esa miel y la exportó, ¿dónde fue el dinero de los apicultores?"

El régimen aparece en ambos extremos de la cadena: recibe y exporta la miel, pero no paga puntualmente ni garantiza los medios necesarios para que los apicultores mantengan la producción. 

El propio régimen admite los obstáculos

El discurso oficial atribuye siempre el deterioro agrícola de Cuba a las sanciones estadounidenses, pero sus propios medios reconocen problemas internos que coinciden con las denuncias de los campesinos.

En julio de 2026, el periódico oficialista Granma informó sobre nuevas transformaciones destinadas a reducir la burocracia y admitió la existencia de "obstáculos históricos" en el sector. La publicación señaló, además, que alrededor del alrededor del 80 % de la tierra en Cuba es administrada por empresas estatales y reiteró que la propiedad continúa bajo el "principio socialista". 

Cosecha de mangos dañada en la Finca Río Seco del campesino Aparicio Samón Leyva, en Guantánamo (julio de 2026).
Cosecha de mangos dañada en la Finca Río Seco del campesino Aparicio Samón Leyva, en Guantánamo (julio de 2026).

La reforma anunciada no elimina el control estatal. Las empresas públicas continuarán administrando las tierras, gestionando su entrega y supervisando el cumplimiento de los proyectos productivos. Los campesinos podrán recibir mayores facultades, pero seguirán insertos en una estructura en la que las decisiones esenciales dependen de ministerios, empresas, cooperativas, bancos y gobiernos locales.

Dos meses antes, el 15 de mayo, el mismo medio del Partido Comunista ya había reconocido la falta de combustible, abonos, pesticidas y fungicidas, así como los apagones que afectan el bombeo de agua en los campos. Al explicar la cadena agrícola, Granma resumió una realidad visible en las denuncias:

"Sin combustible no hay transporte, sin transporte no hay comercialización."

La frase describe precisamente lo ocurrido con los mangos de Río Seco en Guantánamo. También explica por qué una cosecha puede existir en el campo y, al mismo tiempo, permanecer ausente de los mercados. 

Cosechas perdidas en un país con hambre

Las pérdidas adquieren mayor gravedad porque no ocurren en un país con excedentes alimentarios, sino en uno donde una parte creciente de la población no consigue cubrir sus necesidades básicas.

La Encuesta Nacional de Seguridad Alimentaria 2025, elaborada por la plataforma Food Monitor Program y Cuido60 —observatorio sobre envejecimiento, cuidados y derechos en Cuba vinculado a la Fundación 4Métrica de Colombia— a partir de 2.513 respuestas válidas obtenidas en las 16 provincias, encontró que el 33,9 % de los hogares había experimentado hambre reciente. El 94,9 % declaró haber perdido algún grado de acceso a la compra de alimentos durante el último año y el 99 % consideró que existían problemas de abastecimiento. 

La encuesta también reveló que el 79,4 % de los hogares destinaba al menos el 80 % de sus ingresos mensuales a la comida. Apenas el 1,2 % encontraba un surtido completo en agromercados o placitas estatales. 

El contraste es brutal: mientras uno de cada tres hogares encuestados reportó hambre, toneladas de frutas y hortalizas se pierden porque las instituciones del régimen no logran moverlas desde el campo hasta los puntos de venta.

"Tienda vacía, Cuba" (2024), de la fotógrafa británica Jo Kearney, premiada en el concurso Pink Lady Food Photographer.
"Tienda vacía, Cuba" (2024), de la fotógrafa británica Jo Kearney, premiada en el concurso Pink Lady Food Photographer.

No es la tierra cubana la que ha dejado de producir. Lo que falla es la estructura ubicada entre el surco y la mesa. Una estructura centralizada que concentra decisiones, limita la autonomía de los agricultores, no garantiza combustible ni transporte, incumple la recogida y obliga a los productores a exigir en las redes sociales y medios independientes e internacionales las respuestas que no encuentran en las instituciones del Estado.

Aparicio Samón Leyva permanece entre los mangos que consiguió cultivar en Río Seco y no pudo vender. La fruta bajo sus pies representa alimento producido, trabajo perdido y hambre.

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