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Opinión | ¿Harvard y un "putinismo" tropical para la Cuba futura?

"Un vistazo a priori a los 14 integrantes del Grupo de Trabajo de Harvard deja claro que la mayoría tiene ideas en el espectro político de la izquierda contemporánea que van desde el lógico antitrumpismo hasta el aplauso al anticapitalismo."

Recreación de la fachada de la Biblioteca Widener, de la Universidad de Harvard, Estados Unidos.
Recreación de la fachada de la Biblioteca Widener, de la Universidad de Harvard, Estados Unidos.

Con el fin de impactar en la administración Trump en su aproximación política hacia la tiranía socialista, el Grupo de Trabajo de Harvard sobre el Futuro de Cuba ha publicado este mes un reporte. Sí, existe un Grupo de Trabajo para el porvenir de la isla asociado a esa casa de altos estudios. Y no, la inmensa mayoría de sus integrantes es de origen cubano y no es parte de esa universidad fundada por cristianos puritanos.

Las labores del Grupo iniciaron en marzo de 2026, semanas después de que el presidente Donald Trump declarara al castrismo un peligro para la Seguridad Nacional y comenzara a barajarse con más fuerza la posibilidad de un ataque militar contra el régimen. 

El analista cubanoamericano Julio Shiling cree que el reporte es parte de una: 

"Campaña de relaciones públicas para engatusar a los Estados Unidos, y que no le metan los marines o un bombazo [a la dictadura]. Que Trump acabe de salir de la Casa Blanca [y] que el próximo que venga no insista en ello." 

Un proyecto crítico, pero que excusa al socialismo

El proyecto contempla la liberación de presos políticos, la recuperación de libertades civiles, la propiedad privada, una economía social de mercado y un sistema democrático plural. Pero el documento también concibe una transición negociada en la que las actuales autoridades cubanas desempeñarían un papel inicial, junto con la oposición, la sociedad civil, la diáspora, Estados Unidos y la comunidad internacional.

Marco Rubio declara junto a Trump: "Cuba es un Estado fallido gobernado por comunistas incompetentes" (mayo de 2026).

Pero ¿por qué quienes poseen hoy el monopolio político, militar, policial y buena parte del poder económico aceptarían voluntariamente desmontar el sistema que garantiza precisamente ese poder? Shiling critica que la propuesta de una futura Asamblea Constituyente se aplace hasta que las autoridades actuales se posicionen como "facilitadoras" del proceso. Para él: 

"Se invita a los artífices del desastre actual a diseñar la arquitectura del futuro. Esto no es democratización; es cooptación."

Asimismo, Shiling afirma que el reporte calla sobre varios aspectos: 

"Sobre la justicia transicional, sobre la rendición de cuentas por sesenta y siete años de crímenes contra la humanidad, sobre la necesidad de disolver los órganos represivos que han sostenido el orden castrista. Ese silencio no es un descuido. Es la elección política central del documento."

El documento, según el analista político, trata a la Constitución castrista de 2019 como un fundamento en lugar de como un obstáculo, por ejemplo, instando a la restauración de "derechos" nominalmente presentes en la carta magna, y la considera un punto de partida viable. Esto es contradictorio, pues ese instrumento jurídico se elaboró para atornillar la supremacía del Partido Comunista y proporcionar "cobertura legal a las mismas prácticas a las que el informe afirma oponerse". 

Julio Shilling, politólogo cubanoamericano.
Julio Shilling, politólogo cubanoamericano.

El lenguaje del reporte, por otro lado, hace de espejo a la retórica que la cúpula castrista ha usado por décadas y excusa por omisión al socialismo como sistema generador del desastre cubano. Esa palabra, "socialismo", no aparece ni una vez en el documento. Frente a términos más exactos como "tiranía", "dictadura" o la más distante "régimen", el informe se aferra a la palabra "gobierno", con su carga de legitimidad, para referirse a la cúpula militar en el poder. 

Hablando de legitimidad, el texto afirma que la de La Habana "se ha erosionado profundamente". Pero ¿qué legitimidad le atribuyen, en primera instancia, a un grupo de mandamases que no ha convocado a una elección libre desde hace casi siete décadas?

El castrismo, ¿víctima?

Para los autores del material, las relaciones Cuba-Estados Unidos están "ancladas en asimetrías estructurales que han obligado a las autoridades cubanas" a desarrollar estrategias de convivencia con Washington. A sus ojos:

"Fidel Castro respondió a esa realidad a través de alianzas internacionales con el bloque soviético durante los años de la Guerra Fría o con el bloque bolivariano a comienzos del siglo XXI."

O sea, en el fondo de todo, Estados Unidos provocó la debacle cubana. Castro se vio casi empujado a sovietizar la isla (luego de robar propiedades, masacrar y torturar desde 1959). En ese sentido, es apenas ¿una víctima? En ese sentido, aparece casi como una víctima del devenir histórico y de las presiones geopolíticas; no como un hombre con agencia que decidió esclavizar a millones de seres humanos.

El documento, en algún punto, parece indistinguible de un editorial del diario Granma. Compruébelo en el siguiente fragmento: 

"Ante la hostilidad declarada de una administración americana que no tiene reparos en implementar políticas de corte imperial con sus vecinos [...] es necesario desarrollar nuevas estrategias. Las políticas de la actual administración son explícitamente imperiales, pero su objetivo central no es nuevo. Washington ha buscado el ' cambio de régimen en La Habana desde los años 60 y ha mantenido un embargo comercial (lo que las autoridades cubanas llaman ' bloqueo' ) contra la isla durante décadas."

¿La diversidad?

Juntos, el Instituto de Investigaciones Afrolatinoamericanas y el Programa de Estudios de Cuba Harvard reunieron a académicos e intelectuales para: 

"Examinar la crisis que enfrenta Cuba y elaborar recomendaciones para abordarla."

La web que anuncia el reporte afirma que se trata de "un documento vivo, en construcción" y que el Grupo de Trabajo invitará a esas revisiones "en un espíritu de pluralidad y diversidad".

Sin embargo, un vistazo a priori a los 14 integrantes del grupo deja claro que la mayoría tiene ideas en el espectro político de la izquierda contemporánea que van desde el lógico antitrumpismo hasta el aplauso al anticapitalismo.

Uno de los pocos ciudadanos norteamericanos (sin herencia cubana) que forma parte de la lista de autores, el profesor Steven Levitsky, llamó a votar en las elecciones presidenciales peruanas por el izquierdista Roberto Sánchez con tal de "combatir la amenaza" que representaría la candidata de derecha Keiko Fujimori.

Steven Levitsky, politólogo estadounidense.
Steven Levitsky, politólogo estadounidense.

Es curioso que Levitsky, famoso por su libro Cómo mueren las democracias, optara por Sánchez, que no solo respalda al exmandatario Pedro Castillo, preso por un intento de golpe de Estado que casi mata a la democracia peruana, sino que ha mostrado afinidad con los regímenes de Venezuela y Cuba, que finiquitaron las suyas hace años. ¿Selectividad necromántica? 

Entre La Habana y Harvard

Por la parte cubana del reporte está el economista Omar Everleny Pérez Villanueva. 

En el verano fue convocado por el dictador socialista Miguel Díaz-Canel para integrar un grupo de trabajo asesor que propuso "transformaciones" socioeconómicas en Cuba hoy. Este otoño de 2026, Everleny es parte del grupo de trabajo de Harvard para la Cuba de mañana. 

Omar Everleny Pérez Villanueva, economista cubano. Foto: La Joven Cuba.
Omar Everleny Pérez Villanueva, economista cubano. Foto: La Joven Cuba.

El cambio estacional no debe confundirse con un cambio de ideología de base. En ninguna de sus dos funciones el académico parece cuestionar la continuidad del socialismo como marco político; apenas aboga por una economía más abierta y orientada al mercado. Y sus referencias son Vietnam y China, ambos regímenes centralizados que mantienen el modelo de partido único y represivo. Declaró en La Joven Cuba, medio asociado a la policía política castrista:

"Siendo una isla pequeña, sin tener un producto que marca tendencias mundiales, bloqueado por USA, con todos esos factores externos que no los puedes modificar, tienes que lograr cambiar. Y el cambiar es una palabra: mercado. Como hicieron los vietnamitas en el 86: 'vamos a construir un país con economía de mercado'. Y los chinos: 'una economía socialista de mercado'." 

¿Será esto, incluido el uso del término propagandístico "bloqueo", lo que le habrá dicho al oído a Díaz-Canel en La Habana: que "hay que hacer una reforma integral de la economía tipo Vietnam" y que "el gobierno cubano avanza muy lentamente"?

¿Transición o continuidad?

Para el politólogo cubanoamericano Julio Shiling, aunque el Grupo de Trabajo de Harvard se presenta como un ejercicio académico sereno que traza un camino para salir de la catástrofe nacional, en verdad ofrece: 

"Un plan para una continuidad controlada bajo un orden dictatorial renovado." 

En un artículo publicado el 15 de septiembre de 2026, alertó: 

"Envuelto en el lenguaje del pluralismo, el gradualismo y la reforma pragmática, el documento funciona menos como una hoja de ruta hacia la democracia que como una justificación intelectual para una variante cubana del capitalismo concesionario postsoviético: el modelo putinista con un toque tropical."

Shiling añadió que el informe propone una transición, sí, aunque está:

"Diseñada para preservar el esqueleto institucional, las redes de personal y la impunidad moral del actual régimen cleptocrático y sultanista [cubano]."

La Coalición Conservadora Cubanoamericana cuestionó que el informe plantee una "economía social de mercado", políticas de equidad e inclusión, acción afirmativa y entidades especializadas para combatir desigualdades. Subrayó: 

"Cuba no debe pasar del comunismo a otra forma de dependencia estatal. Debe pasar del Estado controlador al ciudadano propietario."

Para la organización, la gran cuestión para la derecha cubana no debería ser simplemente "¿qué hacer con el régimen?", sino "¿Qué Cuba queremos construir después del régimen?". Y añadió: 

"La respuesta visionaria sería ir más allá: no reconstruir simplemente la Cuba que existía antes ni reformar el modelo revolucionario, sino construir una nueva República basada en libertad, propiedad, responsabilidad individual, iniciativa privada, familia, seguridad, soberanía nacional y estado de derecho."

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Yoe Suárez

Yoe Suárez

(La Habana, 1990) Autor de los libros de no ficción La otra isla (Finalista Beca Michael Jacobs 2016 e International Book Latino Award 2019), En esta ribera mi cuerpo (Mención Premio Casa de las Américas 2018), El soplo del demonio. Violencia y pandillerismo en La Habana (2018), llevado al mediometraje documental Punkie. Coordinó Espectros (2016), primera antología de periodismo narrativo cubano. Traducido al inglés y al italiano. Premio de Reportajes Editorial Hypermedia 2017 y  2018. Publicó en Newsweek, Univisión, Vice, El Español. Fue corresponsal del canal estadounidense CBN News. Documentalista. Cuentos suyos fueron llevados al audiovisual, y varios reportajes al cómic en el libro Quiebre de espíritu. Aparece en antologías de poesía y ensayo dentro y fuera de Cuba.

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