Opinión | Éxodos, conversaciones y la raíz del problema

"Los éxodos masivos en Cuba sólo tendrán solución eficaz y duradera cuando se cambie la situación".

Maletas
Imagen: Pixabay

Los éxodos masivos provocados o permitidos se han sucedido en Cuba como válvulas de escape periódicas y como mecanismo de presión para eventuales intentos de negociación. Recordemos a Camarioca (1965), Mariel (1980), Balseros (1994), y ahora los “Volcanes” (2021-22).

La causa de los éxodos

Cada uno de estos éxodos han tenido como antecedente una crisis-pico que ha funcionado como aviso de una posible explosión social. Pero sería muy parcial cualquier análisis que se centrara solo en la causa puntual de cada crisis, reduciéndolo a un tiempo o a un evento determinado como fueron los sucesos de la Embajada de Perú antes de Mariel, o el llamado “período especial” antes de la Crisis de los Balseros, o la explosión social del 11 y 12 de julio de 2021 antes de abrir la vía de Nicaragua.

Esos fueron los detonantes o erupciones temporales de una crisis telúrica y sistémica, que es estructuralmente endémica del sistema totalitario. Por tanto, el primer aspecto que deberíamos considerar para tener un análisis holístico y raigal de los éxodos masivos es identificar y tomar conciencia de que la causa no es puntual, sino que pertenece a la genética del ordenamiento económico, político y social reinante en Cuba durante más de seis décadas. Sin cambiar pacíficamente esa causa estructural no podrá resolverse de forma eficaz y para siempre el problema de los éxodos masivos.

Cuando un pueblo huye a cualquier parte del mundo algo anormal está pasando en ese país.

Cuando los éxodos se repiten a lo largo de más de medio siglo algo muy anormal pasa en ese país.

Poner “curitas de mercurocromo” o banditas elásticas en una herida profunda a causa de politraumatismo no solo es insuficiente sino desproporcionadamente ridículo. Son cuidados paliativos para una enfermedad terminal. Ir a la causa profunda y ayudar a solucionarla en paz y ordenadamente es la única solución verdadera. Lo otro es fraude y vendaje.

Todo intento de diálogo o negociación debe tener en cuenta todas las demandas de todas las partes.

Los éxodos masivos en Cuba sólo tendrán solución eficaz y duradera cuando se cambie la situación estructural y sistémica que les ha dado origen a lo largo de más de 60 años. Recogiendo las hojas secas no se cura la enfermedad de la raíz.

Y otro principio que quisiera resaltar: no nos distraigamos con los ruidos externos. No volteemos la mirada para culpar a otros de nuestros problemas. Digámoslo claramente: identificar la causa profunda, cambiarla y dar nuevo sentido a vivir en Cuba, nos corresponde a los propios cubanos. No es problema de los americanos, ni de los rusos, ni de la Unión Europea. Este problema es nuestro. Y entre cubanos, de la Isla y de la Diáspora, nos toca resolverlo entre todos, de forma pacífica, ágil, ordenada y eficaz.

La nueva ronda de conversaciones

Una vez expresados estos principios generales para todos los éxodos masivos en Cuba que se resumen en dos: identificar la causa profunda y sistémica de las crisis recurrentes; y dejar claro que esto es problema y tarea de todos los cubanos, quisiera expresar mi opinión específica acerca de esta nueva ronda de conversaciones entre Cuba y los Estados Unidos ocurrida el pasado jueves 21 de abril de 2022, que a la luz de los principios expresados quedan reducidas a su proporcional insignificancia. Pero no por ello deja de ser conveniente expresar todas las opiniones que nos ayuden a dar un poco de luz y atención, incluso ante un hecho puntual como este, en previsión de otros mayores.

Puedo resumir mi opinión acerca de la ronda de conversaciones sobre temas migratorios entre Cuba y los Estados Unidos en estos 4 puntos:

1. Estoy a favor de una migración ordenada, segura y legal. Sin riesgos que pongan en peligro la vida de los migrantes. Estoy a favor de la reunificación familiar y la libertad de viajar, entrar y salir de nuestro país de todos los cubanos.

2. Hay que reconocer y tener siempre presente la causa profunda y originaria de los éxodos masivos de Cuba,que es la falta de libertad y de posibilidades para desarrollar un proyecto de vida normal debido al sistema totalitario.

3. Considero que no es ético utilizar la desesperación de los cubanos, incitando o tolerando, desde cualquier orilla, a éxodos masivos periódicos, como presión o moneda de cambio para sentar al otro país en la mesa de negociación. Esas negociaciones bajo presión estarían viciadas de origen.

4. Estoy a favor de un diálogo verdadero y eficaz para la solución pacífica de los conflictos. Algunas de las condiciones para ese diálogo serían: que todas las partes concernidas estén legítimamente representadas, que sea simétrico en sus resultados, evaluable paso a paso, y que lo acordado sea en beneficio del pueblo de Cuba y encaminado a la solución pacífica del problema de raíz.

En fin, que no sea un diálogo fraude, ni una negociación paliativa. Todo intento de diálogo o negociación debe tener en cuenta todas las demandas de todas las partes, no beneficiar solo a una de esas partes, así como incluir a representantes legítimos de la sociedad civil, y escuchar la principal demanda expresada por decenas de miles de cubanos y cubanas, dentro y fuera de la Isla, durante y después del 11-12 de julio de 2021. Esta fecha cambió radicalmente, cualitativamente, la situación para una posible negociación.

Todo diálogo, conversación o negociación no puede ocurrir legítimamente sin tener como una demanda principal la libertad incondicional de todos los presos políticos y la eliminación de las desproporcionadas condenas que se están aplicando a los manifestantes pacíficos.

Cada vez más nos encontraremos acontecimientos puntuales que exigirán un análisis causal y unas propuestas que vengan de todos los cubanos. Creo que lo más importante y necesario es no confundir la responsabilidad de los cubanos con la implicación de los demás concernidos, no confundir el bosque con un árbol, ni la raíz con la hojarasca:

Entonces, la propuesta es:

– Ir a la raíz del problema.

– Analizarlo en el contexto del bosque sin distraernos con las enredaderas.

– Asumir que esto es un problema de nosotros los cubanos.

– Y que es, entre nosotros los cubanos, que lo debemos solucionar de raíz.  

(Convivencia)

Dagoberto Valdés.
Dagoberto Valdés Hernández

(Pinar del Río, 1955). Ingeniero agrónomo. Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años. Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007. Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006. Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director. Premios: “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017. Reside en Pinar del Río.

 

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