Cuba: arboles y tendido eléctrico
Árboles y cables eléctricos en La Habana. | Imagen: Amilkar Feria Flores

¿Está "mal" vivir "bien"? ¿Cómo podemos equilibrar confort y naturaleza? ¿Cómo afecta el cambio climático a Cuba? ¿Cómo se ha manejado el arbolado público en Cuba?

Eran las dos de la mañana y no podía conciliar el sueño. El rumor retumbaba en las paredes con un bramido sordo. Salí al balcón. Afuera el panorama no era distinto. El coro de aires acondicionados se alternaba para no dejar vacíos sonoros, eclipsando el clamor de los grillos. Hasta aquí no hay novedad en la descripción nocturna de un ambiente citadino tropical. Lo insólito es que la referencia es de diciembre de 2020, con un frío que calaba los huesos.

¿Está “mal” vivir “bien”? No me atrevería a desenhebrar los costados positivos o negativos de la evolución psicosocial de la humanidad. Todo lo que somos se lo debemos a nuestras mejores luces, tanto como a nuestra barbarie. Hace ya un siglo que las voces de los expertos comienzan a alertar sobre los crecientes desenfrenos contra el medio ambiente, cada vez con más frecuencia, y, en la misma medida, más desatendidos. En principio existen requisitos evolutivos para nuestra especie que parecen innegables, el asunto es cómo llegar a ellos sin que de eso dependa la sobrevivencia de la vida en el planeta.

Para que la energía eléctrica llegue a nuestros hogares, es necesario un cableado de cobre que, unido a escala global, sumaría miles de millones de kilómetros. El cobre se obtiene en minas a cielo abierto, o subyacentes, que para su explotación es necesario levantar un manto de bosques y suelos. Una vez agotado el yacimiento, jamás volverá a ser lo que fue, aun si la vida consigue afianzarse allí nuevamente. Lo más habitual es que queden cráteres expuestos a merced de la erosión, deslavando suelos que se formaron durante una inconmensurable cantidad de tiempo.

La energía eléctrica conducida por el cableado de cobre es obtenida a partir de combustibles fósiles. Estos no son más que reductos mineralizados de seres vivos, casi en su totalidad de procedencia vegetal, que habitaron la Tierra hace millones de años. Su extracción y consumo indiscriminado ha llevado al planeta a un desastre ecológico sin precedentes en el breve lapso de poco más de un siglo. Su composición de carbono los hace sumamente tóxicos y generadores de efecto invernadero, aspectos que la propia dinámica de la evolución geológica y biológica se ocupó de guardar bajo tierra por buen tiempo, hasta ser descubierto su poder energético. No existe faceta de su explotación que resulte ambientalmente favorable.

Todo se reduce a la acelerada necesidad, cuando no necedad, de incrementar su consumo, atizado por intereses mercantiles que, consecuentemente, han multiplicado la polarización económica, política y social. Todas las desigualdades del mundo contemporáneo giran en torno a la tenencia, procesamiento, comercialización y consumo de este recurso.

Desde la implementación de las primeras redes eléctricas existen dos modalidades fundamentales para conducir la energía desde sus fuentes de emisión hasta las de consumo: la aérea y la soterrada. Cualquiera de las dos plantea un serio antagonismo con el arbolado viario, aquel que se planta en las mismas directrices por donde habitualmente se trazan los sistemas de servicios (agua potable, albañales, electricidad, teléfono, internet, gas, etc.). En términos cronológicos ha resultado tan repentino el acceso a estos servicios, que la secular tradición urbanística ha tenido que lidiar, durante esta última centuria, entre la incompatibilidad de la desatendida masa forestal y el acceso a esas otras prebendas, que a estas alturas parecen irrenunciables.

 

El arbolado y el tendido eléctrico en Cuba

 

Cuba: arboles y tendido eléctrico
Imagen: Amilkar Feria Flores

En Cuba el tema no es reciente. Somos herederos de una larga tradición en el ineficiente manejo del arbolado público, la mayoría de las veces tratado de forma empírica, costumbrista, o siguiendo patrones foráneos que no se corresponden con las particularidades de nuestros suelos, clima y especies vernáculas (ha sido recurrente el empleo de especies exóticas, sumamente exigentes, cuyo crecimiento y desarrollo no son debidamente controlados).

Si bien este particular es objeto de estudio curricular por parte de arquitectos, urbanistas y paisajistas en todo el mundo desde hace mucho tiempo, en nuestra tradición parece haber quedado a la zaga la indispensable relación entre el botánico paisajista y el arquitecto urbanista, con muy contados logros en el pasado, que aún subsisten, y otros que han generado no pocos dolores de cabeza. Durante los últimos sesenta años, pretendiendo cubrir un insaciable fondo habitacional, la atención del aspecto arbóreo ha quedado en segundo plano, cuando no preterido.

Aunque en nuestro país el porciento de consumo derivado de efectos electrodomésticos es irrisorio, si se contrasta con otras naciones, ha habido un sustancial incremento del mismo en las dos últimas décadas. Este factor, sumado a la notable adición de telefonía fija y otros servicios en red, hicieron que, desde hace un año, y exponencialmente, comenzara una atroz batida contra el arbolado viario que interfiriera en la extensión de dichos servicios, con la finalidad de proteger sus costes.

La laguna jurídica que neutraliza el vigor de las legislaciones estipuladas para sancionar prácticas de poda indiscriminada y talas en espacios urbanos, se encuentra en un trance caótico al no visibilizar a una entidad rectora, con suficiente autoridad, en el manejo y preservación de las áreas verdes dentro de los perímetros metropolitanos. Cualquiera con potestad institucional, o no, en poder de una herramienta de corte, arremete contra el arbolado que estime pertinente sin mayores consecuencias.

Cuba: arboles y tendido eléctrico
Imagen: Amilkar Feria Flores

En días recientes, la alarma de varios usuarios y grupos en las redes sociales estalló con la denuncia de una creciente actividad de tala en numerosos y visibles espacios públicos, haciendo tomar cartas en el asunto a las autoridades cubanas en diferentes niveles, quienes se expresaron a través de los medios oficiales de difusión. Como consecuencia inmediata se organizó una siembra masiva de posturas en la capital, haciéndola coincidir con el Día Mundial del Medio Ambiente. A pesar de ello, el retraso de cuatro décadas de abandono en este sensible sector, quiere ponerse al día con una tala masiva de árboles enfermos, obstructivos o inadecuados, cuando las propuestas más sensatas abogan por un plan escalonado de retiros, en proporción con la cantidad de posturas sembradas y logradas.

Llegó junio a nuestras latitudes, con el aumento estival de la humedad relativa. El efecto térmico es sofocante, el consumo eléctrico se dispara con el uso de útiles domésticos refrigerantes y de climatización. Las noches parecen densas saunas estacionarias. Los aires acondicionados, algunos obsoletos, gastadores y ruidosos, hacen gala de su fatal efecto exterior, activados desde tempranas horas de la noche.

 

Desequilirio energético, ¿reversible?

 

En Meteorología se llama isla de calor al área geográfica con elevada absorción diurna de calor, e igual magnitud de irradiación térmica durante la noche. La naturaleza masiva y compacta de las ciudades, con abundante hormigón, asfalto y la emisión de gases por la combustión de industrias, termoeléctricas, y vehículos, tipifican el clima urbano. Uno de los equipos electrodomésticos que alcanza gran protagonismo en este sentido, por su proverbial calor residual, es el aire acondicionado. La solución más elemental que los urbanistas, ecologistas y otros especialistas han encontrado para mitigar este fenómeno, es la inundación de las áreas urbanas con abundante arbolado, por sus consabidos beneficios en la regulación de la temperatura y la absorción de dióxido de carbono.

Si desaparece la masa forestal en las ciudades, ¿cómo queda el balance cuando restamos a la ecuación el factor ecológico que pudiera atenuar los efectos de la creciente demanda de comodidades? La consecuencia inmediata será un agudo incremento de las temperaturas, al quedar expuesta mayor área de superficie con elevado potencial de absorción térmica solar. Esto dispara desenfrenadamente el consumo de equipos de refrigeración, ventilación y climatización, catapultando exponencialmente los estándares de calor residual dentro del clima urbano. Como consecuencia la demanda alcanza su pico eléctrico vertiginosamente, aumentando la combustión de hidrocarburos en las fuentes de emisión.

Como tendencia global, el último siglo se ha caracterizado por un desproporcional número de habitantes que emigra a las ciudades desde zonas rurales. El acceso de los nuevos usuarios a las ofertas de confort necesita de nuevos cableados eléctricos, al tiempo que se reponen viejas líneas en explotación. En cualquier otro lugar del mundo, que es la misma esfera terrestre, la extracción de carburantes se acelera, demandando transportación marítima con combustible fuel desde remotos puertos de embarque. Se expanden aún más los yacimientos de cobre y petróleo, ultimando las selvas y bosques que los cubren, y afectando seriamente los suelos con los derrames de crudo.

El desequilibrio energético se ha duplicado desde 2005 hasta 2019, una evidencia científica que nos deja muy poco margen para tomar medidas eficaces. El cambio climático es una realidad tan apabullante que, en nuestra latitud tropical, el verano parece una estación infernal. A finales de junio apenas corre algo de brisa, y es sobre las 4:00 am que empieza a refrescar ligeramente, entre el bramido sordo y multiplicado de los aires acondicionados.

Es innegable la necesidad de crear un ambiente favorable ante tal circunstancia, pero el animal humano hace rápida y desmedida dependencia sensorial y psicológica de las tecnologías y sus “beneficios”, al punto de habituarse indisolublemente al sonido de los equipos de climatización, y al uso de sedosos edredones para paliar el artificial descenso de la temperatura, con el fin de conciliar el sueño, ¡incluso en pleno diciembre! ¿No se salva acaso un ápice de racionalización para administrar semejante irracionalidad?

Pocos toman conciencia de la encrucijada en la que nos encontramos, o cuestionan las implicaciones de algunas novedades destinadas a destruir, no solo nuestra civilización, sino nuestra especie, y antes de llegar a ese fatídico punto, a ecosistemas enteros. Tal parece que el propósito, en un plazo cada vez más cercano, sea auto aniquilarnos.

Cuba: arboles y tendido eléctrico
Imagen: Amilkar Feria Flores

     

 

Amílkar Flores
Amilkar Feria Flores

La Habana (1967). Escritor y artista visual. Licenciado en Pedagogía en Artes; Diplomado en Antropología Cultural y en Producción Simbólica. Ha ejercido como ilustrador gráfico, analista de prensa, periodista y profesor universitario. Ha publicado, entre otros, los títulos: Las dulces horas (Premio Pinos Nuevos 2007 (Poesía, Unión, 2008)); Algunas animalezas y otras bestialidades (Narrativa, Ediciones Extramuros, 2010 y Crónicas diluvianas (Narrativa, 2010). Cuenta con numerosas exposiciones personales y colectivas en Cuba y el extranjero. Actualmente desarrolla el proyecto de experimentación artística Observatorio Entrópico de Palatino.

Comentarios:


Saúl (no verificado) | Mar, 29/06/2021 - 21:19

En Cuba no respetan a las personas, van a respetar el medio ambiente. 

Alina (no verificado) | Mar, 29/06/2021 - 21:20

El principal enemigo del medio ambiente en Cuba, se llama comunismo. Donde van como Atila, arrasan. Cuando se vaya, entonces a reconstruir, y ya veremos

Leonardo Migue… (no verificado) | Mié, 30/06/2021 - 00:30

TODOS TENEMOS UN COMPROMISO MORAL Y POLÍTICO DE CONTRIBUIR CON LA CONSERVACIÓN DEL MEDIO AMBIENTE Y LA DIVERSIDAD DE LOS ACTIVOS HUMANOS QUE TRABAJEN EN LA REFORESTACIÓN DE NUESTRAS FAUNAS Y SIEMBRAS DE ÁRBOLES PARA LA BUENA OXIGENACIÓN HUMANA EN POZ DE TODOS NUESTROS RECURSOS NATURALES DE LA CONSERVACIÓN Y PROTECCIÓN CIVIL DEL MEDIO AMBIENTE DEBE SER UNA PREOCUPACIÓN POLÍTICA SOCIAL DEL ESTADO Y LA POBLACIÓN CIVIL CUBANA CON UN SERIO COMPROMISO DE LA CONSERVACIÓN DE NUESTRAS FAUNAS …

MOVIMIENTO AMBIENTALISTA : “ NATURPAZ   

Marta (no verificado) | Mié, 30/06/2021 - 03:17

Excelente trabajo. Pero en Cuba con ese gobierno nada bueno sucederá. Porque ellos echan piedras sin mirar atrás. Qué país..

 

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