No es un sketch ni un montaje humorístico. Son ejercicios militares en Cuba que ensayan una supuesta defensa frente a Estados Unidos. El video difundido en redes revela hasta qué punto la narrativa oficial del régimen se apoya en civiles movilizados durante su jornada laboral y en una puesta en escena que expone el carácter simbólico —y cero disuasorio— de estas maniobras.
Tras las recientes declaraciones de Donald Trump y el aumento de la tensión discursiva en torno a Cuba y Venezuela, se han sucedido este tipo de simulacros, organizados como respuesta preventiva ante una amenaza externa que el Gobierno da por sentada, aunque sin indicios concretos de inminencia.
Venezuela, Trump y el nuevo escenario regional
Los ejercicios militares en Cuba ocurren en medio de un agravamiento de tensiones en América Latina que han cambiado radicalmente el escenario regional. A comienzos de enero de 2026, Estados Unidos llevó a cabo una operación militar en Venezuela que resultó en la captura del dictador Nicolás Maduro y la muerte de decenas de militares vinculados con fuerzas aliadas, incluidos cubanos.
Este hecho marcó un punto de inflexión en las relaciones entre Washington y La Habana y fue presentado por el gobierno estadounidense como parte de una campaña más amplia para presionar a regímenes vinculados con actividades ilícitas y con posiciones contrarias a sus intereses.
A raíz de esos acontecimientos, el presidente Donald Trump emitió advertencias directas a Cuba, instando a negociar con Estados Unidos “antes de que sea demasiado tarde” y advirtiendo que el flujo de petróleo y apoyo financiero desde Venezuela hacia la isla cesaría.
Washington ha mantenido un tono de firmeza que combina sanciones, presión diplomática y amenazas implícitas de mayores medidas, incluyendo restricciones energéticas que ya afectan la economía cubana profundamente.
Activación de los ejercicios militares en Cuba
El Gobierno cubano, por su parte, ha rechazado esa retórica y reafirmado su postura de soberanía e independencia, negándose a entablar negociaciones en los términos planteados desde Estados Unidos y denunciando lo que califica de hostilidad y coerción. Las autoridades han interpretado la campaña estadounidense como una continuación de décadas de presión, y han enfatizado la necesidad de estar preparados ante cualquier eventualidad.
En ese contexto, el régimen cubano ha dado luz verde a la activación de simulacros, ejercicios de defensa territorial y movilización civil, integrados en la estructura "teatral" habitual de preparación ante escenarios de tensión externa.