Las recientes demostraciones de las "tropas" de Nicolás Maduro han desatado más risa que confianza. En videos difundidos por redes sociales aparecen civiles uniformados realizando maniobras rudimentarias, con posturas forzadas y armas improvisadas.
Lejos de proyectar poderío, las llamadas milicias bolivarianas de Venezuela han generado escepticismo incluso entre analistas militares afines al chavismo, que reconocen la falta de preparación de estas “fuerzas especiales”.
Maduro ha insistido en que cuenta con casi cinco millones de milicianos para enfrentar cualquier intento de invasión. Su llamado a la movilización responde al temor de un eventual ataque extranjero y, en particular, a la presión de Estados Unidos, que mantiene sanciones contra su gobierno y una recompensa de 50 millones de dólares por su captura. La puesta en escena, sin embargo, parece orientada más a reforzar la propaganda interna que a demostrar capacidad real de defensa.
Para los cubanos, estas escenas tienen un eco inmediato: los “juegos de guerra” de las Milicias de Tropas Territoriales (MTT) en los años 80, donde miles de ciudadanos —incluidos ancianos— eran movilizados para simular combates con fusiles de madera y escopetas artesanales.