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Poesía cubana

"Una sombra descompuesta se hunde en la pared, / con ella arrastra otra sombra, como un títere la levanta / para sepultar detrás de la alfombra su cabeza...".

"Estoy en el Jardín bajo el Árbol Prohibido, /el aire se esconde, / no sé por qué no acudes, / me estremezco mirando la desnudez del Árbol / y quedo prisionero de tus voces".

"No sé cómo bajarme de tus ojos. / Tengo apetencia por compartir tu mesa, / repatriarte en mis brazos".

"Que el tiempo anule estos días grises / y los eche al olvido / y nunca más sus voces nos atormenten / y en años leas este libro / y solo distingas luz entre las sombras".

"Soy un hombre cobijado por la corrupción, / piedra donde el pecho sangra / y el zapato inventa un pasodoble".

"Hay que cruzar el país, / asirse a la hora, / decir la palabra justa / y rasgar en la noche / tu nombre una y otra vez".

"Hay que cruzar el país, / asirse a la hora, / decir la palabra justa / y rasgar en la noche / tu nombre una y otra vez".

"El mar era una loba ciega, y no clavamos las tablas, no las juntamos. De la playa huimos hacia lo más hondo, a una cueva, al tazón de la memoria".

"...Justo cuando el milagro se corrompe / y no sé si la vida me acompaña, / si acaso es vendaval o cofradía./ ¿Uno es carne del bien, que a veces daña, / o evidencia del mal? —¡Silencio, guía!".

"...La madrugada y yo somos la usanza / de un mismo Dios enloquecido y solo. / Ambos pujamos hacia un mismo polo / ausente de inquietud y de esperanza...".

"...En el umbral estaba el Ladrón / que invocaba al destino / y entre sus manos mi cabeza / de ilusa medusa / decapitada / sangrando en un plato...".

"...Me cortaron la lengua / me desgarraron el sexo / mis pechos de leche / y el placer del placer / me fueron secuestrados...".