Cuba desde el espacio
Imagen del archipiélago cubano tomada desde la Estación Espacial Internacional el 8 de mayo de 2016, también se puede ver la Florida. | Imagen: NASA

El espacio tiene como objetivo, según su creador, el dramaturgo Yunior García Aguilera, "prepararnos como ciudadanos para hacer cumplir nuestros derechos" y "llegar a las urnas y definir, mediante plebiscito, la voluntad popular".

"Por una Cuba plural, con todos y para el bien de todos", es la divisa que distingue al grupo de Facebook Archipiélago, creado recientemente y administrado por el dramaturgo cubano Yunior García Aguilera. Con más de 6 000 miembros en menos de una semana de existencia, el espacio tiene como objetivo, según su creador, "prepararnos como ciudadanos para hacer cumplir nuestros derechos" y "llegar a las urnas y definir, mediante plebiscito, la voluntad popular".

A través de varias publicaciones en el grupo, García Aguilera ha ido definiendo la plataforma que pretende construir, con la pluralidad de voces de los cubanos dentro y fuera de la isla pues, "más allá de las corrientes de opinión impulsadas por los medios y las redes sociales, el mito de la unidad en torno a un único proyecto de Nación, se ha derrumbado".

El dramaturgo, quien ya era polémico en el pasado por sus obras teatrales críticas de la realidad cubana, se ha convertido en una de la voces más reputadas y coherentes de la sociedad civil del país, a raíz de su participación activa en la protesta del 27 de noviembre de 2020 frente al Ministerio de Cultura, en La Habana, o más recientemente en las manifestaciones del 11 de julio, cuando junto a un grupo de artistas de la escena consiguió llegar hasta el edificio del Instituto Cubano de Radio y Televisión para tomar parte en las protestas ciudadanas.

"El 11 de julio ocurrió una explosión social sin precedentes en Cuba", consideró el dramaturgo, arrestado ese día junto a centenares de personas en la capital. Sin embargo, esta experiencia es entendida por el artista como el día en que "millones se dieron cuenta de la fragmentación y la polarización que marcan, de manera inequívoca, la realidad cubana actual", una idea que le inspiró la concepción de Archipiélago, metáfora social de la diversidad de criterios de los cubanos, a semejanza de la condición geográfica de la erróneamente llamada 'isla'.

El también director de teatro y poeta, consideró que "es tiempo de mirarnos sin estrabismos ni miopías. El monolito en medio del Caribe que resiste incólume las amenazas del imperio, es una ficción insostenible. Los que habitamos esta geografía somos seres humanos, no somos símbolos, ni estandartes, obligados a alimentar el romanticismo de la izquierda internacional o las ambiciones de la derecha".

Y amplió más adelante esta idea al sostener que "Cuba dejó de ser, desde el punto de vista político, una isla. Es momento ya de reconocer la diversidad de pensamientos e ideologías que pugnan en el mismo terreno. Es hora de respetar esa pluralidad y de abrir espacios legítimos para el disenso y la confrontación cívica de ideas y proyectos. Es tiempo de que Cuba pueda elegir con absoluta libertad, sin injerencias y por vías realmente democráticas, un proyecto de país que no excluya a ninguno de sus hijos".

Desde noviembre pasado, García Aguilera forma parte de varias iniciativas ciudadanas, como el movimiento 27N, que pretenden establecer un diálogo bajo la premisa martiana del "con todos y para el bien de todos". La creación de este grupo en Facebook —red social más seguida en Cuba— parece seguir la estela de su activismo cívico, capaz de renunciar a su membresía en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en pos de este "espacio plural y ecuménico", donde "no es obligatorio coincidir" en "principios, afiliaciones o posiciones ideológicas".

Archipiélago aspira, según la plataforma trazada por García Aguilera, "a servir como plataforma para impulsar el debate y el diálogo entre cubanos para encontrar consensos", "ser una vía para, sin violencia y en total soberanía, buscar una salida cívica a la crisis", además de "la construcción colectiva de un verdadero Estado de Derecho, de una República que no maneje con cinismos ni evidentes paradojas, los conceptos inclusión, democracia, libertad, soberanía, progreso, justicia social, derechos humanos".

Quizás a estas razones y al poder de convocatoria de Yunior, se deba el crecimiento acelerado del grupo, que ya cuenta con miembros populares de la sociedad civil cubana como la curadora de arte y activista Anamely Ramos, la periodista independiente y feminista María Matienzo, el artista visual Julio Llópiz-Casal, la actriz Ketty de la Iglesia, el jurista Eloy Viera Cañive, entre otros muchos, así como intelectuales de la talla del crítico de cine y miembro de la UNEAC, Juan Antonio García Borrero; el escritor y editor del Centro de Investigaciones Culturales Juan Marinello, Jorge Fernández Era o el también escritor de la UNEAC y coordinador del medio oficial Claustrofobias, Yunier Riquenes.

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