Animalicidio | Brutal matanza de cetáceos en las Islas Feroe

Asociaciones de derechos de los animales han criticado severamente en las últimas décadas, la caza indiscriminada de delfines y ballenas en estas islas y el espectáculo sangriento que genera esta tradición que se remonta a la época de los vikingos.

La matanza ha superado en lo que va de año la cifra de 1400 delfines.
La matanza ha superado en lo que va de año la cifra de 1400 delfines. | Imagen: Sea Shepherd

La alarma llega en las recientes jornadas desde Tórshavn, capital de las islas Feroe, y da cuenta de una misiva dirigida a Bárdur á Steig Nielsen, primer ministro del archipiélago ubicado en el norte europeo, en la que se demanda el cese de la caza extensiva de cetáceos como parte de una celebración tradicional conocida como Grindadráp.

Parte del reclamo argumenta: Todos pensamos que esta cacería debería estar prohibida. Aunque respetamos las tradiciones, el mundo está evolucionando y nuestras culturas deben hacerlo con él. Le exigimos que establezca de inmediato una moratoria para dichas cacerías mientras encarga una evaluación rigurosa, con la esperanza y la convicción sinceras de que esta práctica se elimine definitivamente”.

La caza de delfines atlánticos y ballenas piloto, también conocidas como calderones, se ha practicado sistemáticamente en las islas desde 1584, aunque se efectúa con cierta regularidad desde hace 1.200 años. Actualmente la actividad es administrada por las autoridades locales, pero no por la Comisión Ballenera Internacional, debido a los desacuerdos acerca de la autoridad jurídica de la Comisión para regular su caza.

Cada año se captura un promedio de entre 627 y 900 cetáceos. En 2010 el estimado se elevó a 1.115 sólo hasta el mes de noviembre, nada comparable con las cifras de este año (1.400). La caza se organiza a nivel comunitario y cualquiera puede tomar parte en ella.

Los cazadores rodean a los mamíferos marinos formando un semicírculo de barcos, desde donde son acorralados hasta la playa, y luego atrapados con cuerdas para cercenar sus principales arterias con un gancho, causándoles la muerte en un lapso de entre 30 segundos a un minuto. Cuando el mar se tiñe de sangre genera un espantoso espectáculo.

Caza de delfines en Islas Feroe
Espectáculo que deja "una tradición sangrienta", que se remonta a la época de los vikingos. | Imagen: Sea Shepherd

Esta actividad es considerada de tipo cultural e histórico, ya que, en sus orígenes, los primeros pobladores del archipiélago dependían de los recursos del mar. Asociaciones de derechos de los animales la han criticado severamente en las últimas décadas, y a través diversos testimonios gráficos y audiovisuales han documentado sus resultados y métodos, como también lo ha hecho la prensa internacional.

Los cazadores esgrimen que los periodistas no aportan información suficiente de los métodos de captura o su importancia económica como para detener su celebración. A pesar de ello, más de la mitad de la población de las islas aboga por la eliminación del Grindadráp. El primer ministro se comprometió a revisar su normativa, aunque existe un riesgo real de que la evaluación sea falseada y quede en blanco y negro.

Las islas Feroe, que significa “islas de corderos” son un pequeño archipiélago en el Atlántico Norte, entre Escocia, Noruega e Islandia. Estas islas son un país autónomo dentro del Reino de Dinamarca, pero no pertenecen a la Unión Europea. Tienen una superficie de 1.393 km² y poco menos de 50.000 habitantes, de los cuales cerca de 20.000 viven en la capital, Tórshavn, y áreas periféricas. Su territorio es predominantemente montañoso, con acantilados que sirven de hábitat a decenas de miles de aves marinas. La economía depende fundamentalmente de la industria pesquera, lo que ha justificado históricamente las capturas.

La matanza ha superado en lo que va de año la cifra de 1400 delfines.
La matanza ha superado en lo que va de año la cifra de 1400 delfines. | Imagen: Sea Shepherd

En las últimas décadas, la diversificación alimentaria a través de importaciones y otras alternativas locales, han convertido en un deporte tradicional la caza de los mamíferos marinos, paradójicamente, ejercida con más ensañamiento que cuando resultaba una actividad económica de sobrevivencia. A dicha esterilidad utilitaria se suman los niveles de toxicidad por metales pesados presentes en la carne de estos animales, a causa del deterioro ambiental, lo que la hacen contaminante para la dieta humana.

La carta de petición para la erradicación de esta masacre se puede firmar en la plataforma avaaz.org, donde se pueden leer las razones que fundamentan la necesidad de cesar con esta tradición:

Los feroeses lo llaman Grindadráp, una brutal cacería en la que se acorrala a centenares de delfines en una bahía y luego se les masacra.

Sin embargo, este año ha ido más allá.

Llevaron a más de 1400 delfines hasta la playa, donde los sacrificaron uno a uno. Los pescadores apalearon a los pobres animales aterrorizados, dando muerte también a crías y a hembras preñadas. Muchos murieron de asfixia en la orilla. Unos días después mataron además a 53 calderones.

Los delfines son una de las especies más inteligentes de la Tierra. Son capaces de almacenar recuerdos y se llaman los unos a los otros por el nombre. Saben lo que es la alegría… Y el dolor. Imagina el pavor que debieron de sentir en aquella ensenada sangrienta.

Estas cacerías brutales deben cesar.

 

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