El libro de Luis Trápaga El cartel protesta: El arte cubano de la revolución en la era digital (2022) retoma un título de la propaganda revolucionaria para dar nuevo sentido a esa tradición gráfica. La obra reúne carteles creados en la isla y en el exilio que transforman héroes, emblemas y lemas oficiales en recursos de ironía y crítica política.
La elección del título no es casual. Trápaga y su coautor, el crítico de arte Ernesto Menéndez-Conde, residente en Nueva York, hacen una alusión directa a una publicación emblemática de los primeros años del castrismo que difundía carteles y diseños gráficos concebidos como instrumentos de propaganda política. Aquella revista se convirtió en un símbolo de la relación entre estética e ideología revolucionaria, y su evocación sirve aquí para subrayar la distancia crítica con ese pasado.
En ese contraste se revela una paradoja que atraviesa el libro: los artistas digitales actuales sienten admiración por la potencia visual de los diseñadores de la revolución, pero rechazan la ideología que sus imágenes transmitían. Esa tensión entre fascinación estética y desacuerdo político es el motor que impulsa la producción de nuevos carteles, donde la tradición gráfica se transforma en un lenguaje de contestación.