Religión | De la realidad del milagro

La adoración popular y los milagros atribuidos al padre Olallo hicieron que la Iglesia Católica Romana lo convirtiera en beato. Es probable que el fraile sea en el futuro el primer santo cubano.

Izquierda, retrato del padre Olallo. Derecha, paisaje de la ciudad de Camaguey, Cuba.
Retrato del padre Olallo, a la izquierda. A la derecha, paisaje de la ciudad de Camagüey, Cuba. | Imagen: Árbol Invertido

El sábado 18 de septiembre de 1999, en el destartalado Hospital Pediátrico de Camagüey, una madre custodia a su hija de tres años. Se comenta que la niña ha de morir en los próximos días. Padece un agresivo cáncer en los intestinos, del que no se salva nadie.

Ya la han operado y extraído unos tumores, pero el cáncer está de vuelta, y ahora presenta una disfunción de los riñones que le impide orinar normalmente.

Ha pasado un médico, ha palpado el abdomen y dice que algunos tumores han desaparecido. Un urólogo opina que hay que operarla de inmediato, pero con la convicción de que la niña ha de morir por el paro renal.

Yamila Ramos, la madre, se opone a ese esfuerzo cruel e inútil.

A las 6 y 35 de la tarde, Danielita Cabrera Ramos pide orinar. Lo hace sin dificultad alguna y la orina resulta transparente.

Un rato después Rafael Cabrera, el padre, llega al hospital, recibe la noticia y se apura al encuentro: la besa y ora con las manos en su vientre.

La niña comienza a hablar, pide leche, sigue bien.

El domingo uno de los médicos ordena un ultrasonido. El lunes el hospital en pleno está en estado de conmoción.

Todos los tumores han desaparecido y los riñones están intactos. Seguirán durante años las pesquisas. El cáncer no retorna.

Uno oye hablar de curaciones milagrosas en hospitales católicos. Y duda. Un milagro de curación en el Pediátrico de Camagüey, con un personal médico y paramédico mayormente ateo, y gobernado por un gobierno ateísta, equivaldría a dos milagros.

Los hechos se complican para el ateísmo vigente: el milagro es atribuido a la intercesión del padre Olallo.

Intercesión de los Santos: "Dios no está solo en su Reino"

Las iglesias católica y ortodoxa, y otras, consideran que Dios no está solo en su Reino. Hay gente compartiendo ya su gloria: la Virgen, los ángeles y los santos. Pero no están ahí de vacaciones. Habitan el Amor, así que necesariamente interceden ante el Todopoderoso por nosotros.

"El universo mismo es un milagro..."

La intercesión no es imprescindible para la acción milagrosa de Dios. El universo mismo es un milagro: lo que existe no tiene por qué existir. Pero se trata de la Caridad que está ahí en el Reino. Existe y vence, como cuando usted intercede ante otra persona por un amigo, y la persona hace el favor.

La inevitable Intercesión de los Santos sirve, además, para verificar quién es santo ante Dios y por Dios. Ni la Virgen ni los ángeles ni los santos hacen ningún milagro. Una alteración del Orden universal solo puede hacerla Aquel que hizo ese Orden. Pero el que hace la ley hace la trampa; si se le pide la trampa por caridad, por amor, ocurre.

La intercesión de Olallo y la condición de beato

Es un hecho que la comunidad del templo de Nuestra Señora de la Soledad ha estado rogando públicamente al padre Olallo para que interceda a favor de Danielita. Porque Rafael y su familia viven, con mucha pobreza, en el Callejón de la Alegría, a unas cuadras de ese templo del centro histórico.

La comunidad sabe que un milagro atribuido a la intercesión de Olallo le garantiza la condición de beato, el primer escalón para que la Iglesia se atreva a definir que está en la cercanía amistosa del Creador.

Se necesitarían dos milagros, según las cuidadosas normas eclesiales, para que el Pontífice pueda afirmar esa cercanía. Pero la condición de beato le concedería a Olallo una veneración oficial en Cuba.

Y por la niña, y por Olallo, y por la patria, la comunidad de la Soledad ha orado.

Pero ¿quién es ese Olallo, del que se suponen tales recursos escandalosos? Se trata de otro milagro: un personaje que ha muerto más de cien años antes y del que se ha creído siempre que vivió ejemplarmente en el amor.

Nuevo milagro: en un país de mayoría atea por el gobierno y por la inmadurez colectiva, la gente tiene tal seguridad en ese personaje que arriesgan la intercesión. Pudieran haber orado a cualquier santo certificado y famoso.

José Olallo Valdés, una leyenda urbana

En mi casa se hablaba de Olallo con veneración, siendo yo joven. No éramos demasiado católicos y mis mayores habían nacido después de la muerte de Olallo.

José Olallo Valdés, una leyenda urbana que estrena ahora su tercera centuria, fue un fraile de la Orden Hospitalaria de san Juan de Dios, que se ocupó como enfermero durante más de medio siglo en la atención de las personas más pobres, incluyendo los negros entonces esclavos, de esta ciudad de Camagüey.

Nacido en La Habana de padres que nunca conoció, había sido abandonado en la Casa de Beneficencia. Este desprecio, en vez de convertirlo en delincuente, tal vez lo condujo a esa vida ejemplar de entrega al prójimo desde que era un adolescente cuando se hizo enfermero y llegó con los frailes de San Juan de Dios a esta ciudad llamada entonces Puerto Príncipe.

Se batió heroicamente con el cólera una y otra vez, convirtió al hospital de San Juan de Dios en un modelo, difundió la fe católica, defendió a los desamparados, protegió a los enfermos incluso en tiempo de guerra, guio a los matrimonios y a los desorientados, fascinó a los inteligentes, jamás habló de sí mismo y vivió en estado de pobreza total sin el menor alarde.

Pintura retrato de cuerpo entero del padre Olallo.
Padre Olallo, fraile de San Juan de Dios. | Imagen: Scielo

Su funeral, en 1869, fue una demostración unánime de respeto a la vida en santidad. Se le recuerda además por haber cuidado del cadáver del Mayor General Ignacio Agramonte. Asombroso individuo, eficazmente vinculado a cuántas difíciles dimensiones de la patria.

Científicamente inexplicable

Por supuesto que la persona que carece de fe pensará que la curación de Danielita fue un expediente para lograr la beatificación de Olallo. Cuidado: esa curación espectacular ha sido sometida a un minucioso escrutinio. En primer lugar, la curación fue súbita. Y los procesos naturales llevan su tiempo.

Solo las curaciones súbitas son consideradas como posibles milagros. La niña no mejoraba, por el contrario, se encontraba peor y se esperaba su deceso. Y se recupera absolutamente y como un relámpago.

Segundo, ese cáncer resulta intraspasable y, de hecho, no había sido vencido ni siquiera por la intervención quirúrgica ni los tratamientos.

Tercero, la historia clínica y cuanto dato fuera aportable por las autoridades del hospital ateo, fueron considerados y archivados durante el proceso de examen, y presentados al análisis de cinco peritos médicos europeos.

Uno de ellos falló que la niña podía haberse curado. Los otros cuatro declararon que la curación era, según el documento del proceso en mi poder, scientificamente inspiegabile, esto es, científicamente inexplicable. Este criterio se sumaba a los de los doctores cubanos, desde luego.

Hay copias del archivo médico en Cuba y en el Vaticano. Otros supuestos milagros atribuidos a la intercesión de Olallo han sido desechados. Lo que ocurrió con este es que no había forma humana, ni científica, de desecharlo.

La santidad

Este tipo de curaciones son más abundantes de lo que se cree. Lo que pasa es que no se cree. Y siguen apareciendo aquí y allá. En la misa del centenario de Olallo en 2020, el arzobispo de Camagüey anunció que había un pronóstico favorable sobre un segundo milagro de curación atribuido al fraile en la persona de un joven francés cuyos padres se encontraban presentes en la Catedral esa mañana.

En verdad, nadie decente en la ciudad en tres siglos y tres regímenes políticos distintos y opuestos ha tenido dudas sobre la vida ejemplar de Olallo. Cierto, en vísperas de la ceremonia de beatificación unos fanáticos le dieron candela a la enorme puerta del asilo que lleva su nombre, para terror de los ancianos ahí recluidos.

No quieren santos los que no quieren hombres ni mujeres. Algunos se agarran de la palabra santo para pretender que se traslada a un ser humano la prerrogativa divina de la santidad. Pero el Gloria de la misa dice textualmente: “Porque solo Tú eres santo, solo Tú, Señor, solo Tú, altísimo Jesucristo…”.

"la prerrogativa divina de la vida perfecta está en nosotros sin remedio, aun cuando no sea propiedad nuestra, por imagen y semejanza del Santo, pues el Santo es santo para nosotros..."

Cuando una persona sana se acerca al conocimiento de la vida de un santo, en vez de dudar o rechazar su santidad, queda desafiado y conmovido. Porque el Santo habita en nosotros, la prerrogativa divina de la vida perfecta está en nosotros sin remedio, aun cuando no sea propiedad nuestra, por imagen y semejanza del Santo, pues el Santo es santo para nosotros, lo sepamos o no, lo obedezcamos o no.

Durante años hice un cineclub de arte en esa Catedral. Después del filme había un animado debate. Pero en las raras ocasiones en que el filme trataba la vida de un santo, un silencio que hacía arduo iniciar la conversación inundaba la sala, en la que por lo general los católicos éramos minoría. La santidad es una necesidad nuestra, humana, compartida, irrenunciable.

José Olallo Valdés, Beato de la Iglesia Católica Romana

Aprobado el milagro de Danielita, fray José Olallo Valdés fue declarado Beato de la Iglesia Católica Romana en la mañana del 29 de noviembre de 2008 en la Plaza de la Caridad de Camagüey, lo que nos autoriza a que pueda ser venerado (no adorado: cuidado), en Cuba.

Personas alzan imágenes del padre Olallo en reunión popular ante la ceremonia de beatificación del mismo.
Ceremonia de beatificación del padre Olallo. | Imagen: Cuba Encuentro

No era el primer beato cubano: un año antes había sido beatificado fray José López Piteira, nacido en Jatibonico, provincia de Camagüey, en 1912. El fray José López Piteira fue un diácono que esperaba ser sacerdote y formaba parte de una comunidad de religiosos agustinos en El Escorial, que fue perseguida durante la guerra civil española.

Cincuenta frailes fueron fusilados por el mero hecho de ser frailes. Piteira pudo haberse salvado, puesto que era cubano, pero eligió morir junto a sus hermanos: el martirio es causa de beatificación.

En 2013 fue declarado beato fray Jaime Oscar Valdés, niño expósito habanero como Olallo y, como él, miembro de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. Como Piteira, fue asesinado, junto a otros 522 mártires católicos durante la guerra civil española; ni siquiera se encontraron sus restos.

El heroísmo de Piteira y Jaime Oscar es poco conocido en nuestro país, aunque se les menciona en la misa junto a Olallo. La Iglesia ha renunciado a promover a ese medio centenar de mártires hacia el escalón de la santidad.

Finalmente, ha sido iniciada la causa del padre Valencia, otra leyenda urbana decimonónica camagüeyana: el franciscano nacido en esa ciudad española a la que debe el apelativo popular, que construyó un convento, un templo, un hospital de mujeres, un leprosorio y un puente, recogiendo dinero por las calles en una bolsa, él descalzo. Un asceta constructor, que jamás tocó una moneda de las que recolectaba.

Olallo, probablemente el primer santo cubano

Es pues muy probable que Olallo sea el primer santo cubano, si tenemos en cuenta que la causa del padre Valencia apenas comienza y la del padre Félix Varela, aunque cuenta con cuatro milagros en estudio, está detenida por el momento en el nivel de Venerable, que es el segundo estadio del proceso de canonización.

El primero es el de Siervo de Dios, que establece la lealtad del personaje. Si hay limpieza de fe y virtudes heroicas, entonces es Venerable. Como Varela murió en los Estados Unidos, la causa fue abierta allá.

Todos estos datos describen algo así como la acción de Dios librándonos de los miserables antagonismos de la historia: un español nos hace civilización pura, sin violencia ni pecado, como debieron hacer los conquistadores; dos cubanos son voluntariamente martirizados por la causa de la fe en España; y el Padre Fundador de la nación es canonizado por los estadounidenses.

Olallo, por otro lado, es el santo clásico, atento a lo pequeño y a los pequeños, que es lo mayor. Silencioso de sí, perfectamente entregado al servicio al prójimo incluso en tiempos de graves conflictos sociales.

Los dos beatos y los tres posibles santos conforman un Ejército de Claridad, una Maestría de Vida que el pueblo cubano debiera conocer y asimilar para enderezar su historia. Y en esa tarea debe estar empeñado todo cristiano católico que se respete.

Y con este ruido de cajas pudiera terminar este artículo, que fue solicitado por Francis Sánchez desde Madrid. Pero vivimos este período de caos en que la desesperanza es casi obligatoria entre nosotros. Por eso me atrevo a mencionar un elemento del milagro de Danielita que pocos conocen y que copio literalmente del documento oficial vaticano: me refiero a la Voz de Olallo.

La Voz de Olallo

Rafael Cabrera, el padre de Danielita, católico de siempre, tuvo una formación científica como ingeniero mecánico termoenergético y fue profesor de matemáticas. Obedeció al padre Paquito, párroco de la Soledad, para orar a Olallo por su hija.

Izquierda, reliquia del padre Olallo. Derecha, retrato de Danielita, curada milagrosamente por intervención del beato cubano.
Izquierda, reliquia del padre Olallo. Derecha, retrato de Danielita, curada milagrosamente por intervención del beato cubano. | Imagen: Árbol Invertido

Rafael declaró en un escrito que forma parte del proceso que en determinado momento comenzó “a escuchar cosas, nunca antes las escuchaba, primero pensaba era la radio…”. Una voz le decía: “no te preocupes, tu hija será operada, luego habrá una recaída, pero debe tener mucha fe porque será recuperada”.

El testimonio es firme: “Sin ninguna duda escuché: ´tu fe la curará´. Lloraba, rezaba, leía la Biblia, no encontraba apoyo en mi esposa que en ese momento no creía en nada”. Rafael empezó a obedecer: “la voz me dice: ´ve al hospital y frente a la niña di esto: entrégale esto a Cristo, él sabrá qué hacer´, yo lo dije y me retiré”.

Quedaba así digamos que certificada e impulsada la intercesión. Y, el mismo día de la curación, el 18 de septiembre:

Sobre las seis de la tarde, estando en casa, con la oración al P. Olallo en la mano, la voz me dice: “viste, paramos la enfermedad y si la paramos la desaparecemos; ve para el hospital y dale a la niña tres sorbos de agua y ponle la mano derecha en el vientre y dices: ´al igual que ya no le hace daño, que desaparezca este mal´; con mucha fe”.

Ya sabemos por el testimonio de la esposa que así lo hizo. Es el momento de la completa sanación.

Me impresiona esa voz que habla en estilo coloquial del diecinueve. Nadie en Cuba dice actualmente "sorbo", sino "trago". Verbos, pausas...No, no se habla ahora así, el propio testimoniante no escribe así.

La Realidad del Milagro en el Callejón de la Alegría

La fe es difícil y es peligrosa. Y la vida también. En el momento en que escribo varios camagüeyanos van a la cárcel por el delito de ser sinceros, como Martí nos ordenó. Casi doscientos mil cubanos han huido en unos meses, como si la patria de Varela fuera inhabitable.

Pero yo me quedo con la Realidad del Milagro que se ríe de la historia hecha por humanos defectuosos sin idea de la santidad que en ellos reside, sin obediencia mínima a esa santidad.

He tenido un milagro a tres cuadras de mi casa y a eso me atengo. Creo en lo que no puede pasar porque sé que tiene que pasar y por lo tanto va a pasar.

¡Arriba, corazones cubanos! En el Callejón de la Alegría la Realidad del Milagro nos convoca. ¡Alegría, alegría!

 

23 de septiembre de 2022.

Beatificationis et canonizationis Ven. Servi Dei Josephi Olalli Valdés. Positio super miraculo. Roma, 2007.

Rafael Almanza
Rafael Almanza

(Camagüey, Cuba, 1957). Poeta, narrador, ensayista y crítico de arte y literatura. Licenciado en Economía por la Universidad de Camagüey. Gran Premio de ensayo “Vitral 2004” con su libro Los hechos del Apóstol (Ed. Vitral, Pinar del Río, 2005). Autor, entre otros títulos, de En torno al pensamiento económico de José Martí (Ed. Ciencias Sociales, La Habana, 1990), El octavo día (Cuentos. Ed. Oriente, Santiago de Cuba, 1998), Hombre y tecnología en José Martí (Ed.  Oriente, Santiago de Cuba, 2001), Vida del padre Olallo (Barcelona, 2005), y los poemarios Libro de Jóveno (Ed. Homagno, Miami, 2003) y El gran camino de la vida (Ed. Homagno,Miami, 2005), además del monumental ensayo Eliseo DiEgo: el juEgo de diEs? (Ed. Letras Cubanas, 2008). Colaborador permanente de la revista digital La Hora de Cuba, además de otras publicaciones cubanas y extranjeras. Decidió no publicar más por editoriales y medios estatales y vive retirado en su casa, ajeno a instituciones del gobierno, aunque admirado y querido por quienes lo aprecian como uno de los intelectuales cubanos más auténticos.

Comentarios:


Héctor Rodríguez (no verificado) | Dom, 06/11/2022 - 18:05

Me gusto el relato hacía falta esto para entender mejor nuestro país que no es solo de odio y muerte también hay esperanza y fe gracias por dejarnos saber estos hechos y q Dios se en rage de hacer santo al padre Olallo

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