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Efemérides | Calendario anticomunista: efemérides de junio

Las efemérides de junio recorren juicios amañados, ejecuciones políticas, levantamientos obreros, discursos decisivos de la Guerra Fría, censura, memoria pública y crímenes del comunismo en Europa, Asia, Cuba y Estados Unidos.

Calendario anticomunista. Efemérides de junio. Deportaciones soviéticas de Lituania hacia Siberia (1941), rebelión en Plaza Tiannamen (China), ejército soviético invade Lituania (1940), Reagan en Berlín, Memento Park, tanques en Tiannamen.
Efemérides de junio. Deportaciones soviéticas de lituanos hacia Siberia (1941), rebelión en Plaza Tiannamen (China), ejército soviético invade Lituania (1940), Reagan en Berlín, Memento Park, tanques en Tiannamen.

Efemérides de junio

El mes de junio reúne algunas de las efemérides del comunismo más reveladoras para entender su desarrollo como sistema político y su impacto en la historia del siglo XX. En estas fechas aparecen episodios clave de expansión del bloque soviético, conflictos internos del mundo comunista, actos de represión estatal y también gestos de resistencia, memoria y cultura.

Entre las efemérides anticomunistas de junio destacan hechos como la masacre de la plaza de Tiannamén en Pekín, donde el totalitarismo mostró al mundo su lado más cruel, las protestas populares en distintos países del Este europeo; y episodios vinculados a la Guerra Fría que definieron las tensiones globales entre sistemas políticos enfrentados.

Las efemérides de junio permiten observar el funcionamiento del comunismo como aparato estatal, su proyección internacional y las fracturas internas que lo atravesaron. También incorporan testimonios culturales —libros, discursos, trayectorias personales— que documentan la vida bajo sistemas de partido único.



► DEL 1 AL 10 DE JUNIO

1 Junio 1953 — Checoslovaquia. Reforma monetaria

La reforma monetaria comunista destruye ahorros y provoca un estallido social.

El 1 de junio de 1953 entró en vigor en Checoslovaquia una reforma monetaria que pulverizó de un día para otro los ahorros de gran parte de la población. El Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios de Praga resume la secuencia con precisión: el 1 y 2 de junio de 1953 la reforma anunciada por el gobierno provocó una revuelta a gran escala contra el régimen comunista. 

La reforma fue presentada como una medida técnica para estabilizar la economía, pero en la vida material se vivió como confiscación. Los salarios, depósitos y efectivo fueron convertidos con tipos distintos y profundamente desventajosos para los ciudadanos comunes. En Pilsen, gran ciudad industrial del oeste checo, el descontento prendió con rapidez entre obreros de la fábrica Škoda y otros trabajadores que salieron a la calle al comprobar que el dinero guardado durante años había quedado prácticamente anulado. 

Las imágenes que dejó la ciudad son muy elocuentes: manifestantes ocupando edificios públicos, retratos y símbolos del poder comunista arrancados o destruidos, consignas contra el partido, y una policía que pronto quedó desbordada. La protesta fue aplastada con ayuda de la Seguridad del Estado y del Ejército. Después llegaron las detenciones, los procesos y la restauración del orden oficial. Lo que había empezado como indignación económica se convirtió en una de las primeras grandes sacudidas obreras del bloque soviético. 

No fueron intelectuales liberales ni ex políticos burgueses quienes se alzaron, sino trabajadores del propio “Estado obrero”. La reforma monetaria mostró hasta qué punto el lenguaje del poder y la experiencia cotidiana podían separarse brutalmente bajo el comunismo checoslovaco. 

Fuentes: Instituto para el Estudio de los Regímenes Totalitarios, cronología de 1953; Radio Prague International, materiales históricos sobre la reforma monetaria de 1953. 


4 Junio 1989 — Pekín. Masacre de Tiananmén

El Ejército chino aplasta con tanques y fuego real el movimiento democrático de la plaza.

El 4 de junio de 1989, tras semanas de protestas estudiantiles y cívicas en Pekín, el régimen comunista chino lanzó la represión militar que quedó unida para siempre al nombre de Tiananmén. Los estudiantes en la plaza habían reclamado reformas democráticas y protagonizado gestos simbólicos muy fuertes en demanda de libertad, como fue levantar una estatua, llamada Goddess of Democracy (“Diosa de la Libertad"). El 20 de mayo el gobierno había declarado la ley marcial, con una orden: Detener resueltamente los disturbios”. Encyclopaedia Britannica sitúa el momento decisivo: las protestas culminaron en la noche del 3 al 4 de junio con una ofensiva del gobierno contra los manifestantes en Tiananmén y en otras zonas de la capital. 

La escena de aquellas horas ha quedado fijada en decenas de testimonios: tropas avanzando por avenidas de Pekín, civiles intentando bloquear convoyes militares, disparos, heridos transportados en bicicletas y carretillas, hospitales saturados, estudiantes y vecinos buscando noticias entre humo, sangre y ruido de vehículos blindados. La plaza es el símbolo de la protesta masiva, pero la violencia no se limitó a su perímetro. La represión alcanzó varios puntos del centro de la ciudad. 

El trasfondo era un conflicto político real dentro del propio sistema. La muerte de Hu Yaobang en abril había reactivado demandas de apertura, lucha contra la corrupción y mayor libertad pública. Durante semanas, los estudiantes ocuparon la plaza, levantaron campamentos, publicaron manifiestos y llevaron a cabo huelgas de hambre. El liderazgo chino discutió qué hacer; Deng Xiaoping, Li Peng y la línea dura terminaron imponiendo una solución militar y sangrienta. 

Después vino el silencio oficial, la censura, los arrestos y la eliminación sistemática de la memoria pública del suceso dentro de China. Sin embargo, el 4 de junio sigue siendo una fecha mundial porque dejó una imagen imposible de borrar: la del partido comunista chino respondiendo a una demanda de apertura con tanques y disparos, masacrando al pueblo, y luego desde entonces la administración del olvido impuesto a la fuerza: quien menciona estos hechos en China, corre el riesgo de ser fulminado. 

Fuentes: Encyclopaedia Britannica, “Tiananmen Square incident”; Britannica Year in Review, 30th Anniversary of Tiananmen; Encyclopaedia Britannica, entradas sobre Deng Xiaoping y Li Peng. 


7 Junio 1948 — Praga. Abdica Edvard Beneš

El último freno institucional se apartó tras el golpe comunista.

El 7 de junio de 1948 Edvard Beneš renunció a la presidencia de Checoslovaquia. Al negarse a firmar la nueva constitución comunista, Beneš dimitió ese día. La fecha llega apenas unos meses después del golpe de febrero, cuando el Partido Comunista había impuesto ya un gabinete sometido a Klement Gottwald y había vaciado de contenido el pluralismo de la república. 

Beneš era una figura central de la historia checoslovaca: colaborador de Tomáš Garrigue Masaryk, presidente en los años difíciles del entreguerras, y símbolo de continuidad estatal tras el exilio de la Segunda Guerra Mundial. En junio de 1948, enfermo y políticamente aislado, quedó frente a un acto de capitulación final: firmar una constitución que consagraba el nuevo orden o apartarse. Eligió apartarse. 

En febrero, el partido comunista movilizó la calle, las milicias y el aparato estatal. En marzo murió Jan Masaryk en circunstancias nunca aclaradas del todo. En mayo se celebraron elecciones con lista única. Y en junio Beneš salió de escena. No es una abdicación teatral; es una retirada exhausta en medio del desmontaje acelerado de la democracia checoslovaca. 

Siete días después, el 14 de junio de 1948, Gottwald fue investido presidente. La república fundada en 1918 entraba así plenamente en la fase del Estado comunista. La fecha del 7 de junio importa porque marca el instante en que el último símbolo institucional de la vieja legalidad decide no legitimar con su firma el nuevo régimen. 

Fuentes: Encyclopaedia Britannica, “Edvard Beneš”; Encyclopaedia Britannica, “Klement Gottwald”. 


7 Junio 1961 — Cuba. Nacionalización de la enseñanza

El Estado revolucionario toma el control completo del sistema educativo.

El 7 de junio de 1961 el gobierno cubano formalizó la nacionalización de la enseñanza, una medida que supuso la confiscación de colegios privados y religiosos y la concentración de la educación en manos del Estado. En la cronología oficial cubana sobre esa campaña, la fecha aparece ligada a la ofensiva que incorporó al sistema estatal centenares de centros, entre ellos colegios católicos y protestantes. 

La escena no fue abstracta. Significó puertas cerradas, claustros intervenidos, órdenes religiosas expulsadas de la enseñanza, archivos y edificios absorbidos por el nuevo aparato revolucionario. También significó un cambio de lenguaje: la escuela dejaba de entenderse como espacio plural, o al menos diverso en sus tradiciones pedagógicas, para pasar a ser un instrumento central de la formación ideológica del nuevo país. 

La medida se inscribe en una secuencia más amplia de 1961: declaración del carácter socialista de la Revolución en abril, derrota de Bahía de Cochinos, campaña de alfabetización y acelerada estatización de la vida pública. En ese contexto, la enseñanza aparecía no solo como servicio social, sino como terreno estratégico. Controlar la escuela era controlar la transmisión de valores, memoria, lenguaje político y lealtad futura. 

La nacionalización de la enseñanza en Cuba no fue un gesto lateral ni administrativo. Fue una decisión de arquitectura del poder. A partir de entonces, educación, Estado y partido avanzaron hacia una imbricación cada vez más fuerte. Para una historia del comunismo cubano, el 7 de junio de 1961 es uno de los días en que esa concentración se vuelve nítida. 

Fuentes: cronologías cubanas sobre la nacionalización de la enseñanza y la campaña educativa de 1961; recopilaciones de fechas de trabajo del calendario. 


8–9 Junio 1990 — Checoslovaquia. Primeras elecciones libres

Tras cuatro décadas de partido único, vuelven las urnas competitivas.

Los días 8 y 9 de junio de 1990 checos y eslovacos acudieron a las urnas en las primeras elecciones libres celebradas en más de cuarenta años. Radio Prague fija así la efeméride: fueron los primeros comicios libres a la Asamblea Federal checoslovaca después de décadas de dominio comunista. Britannica coincide en lo esencial: en junio de 1990 se celebraron elecciones libres con victoria aplastante de las fuerzas no comunistas. 

La atmósfera de esta jornada era muy distinta a las elecciones rituales del período comunista. Ya no había lista única ni unanimidad obligatoria, sino campaña abierta, carteles improvisados, sedes políticas activas, debates públicos y una participación cargada de novedad. La Revolución de Terciopelo había ocurrido apenas medio año antes, y mucha gente votaba por primera vez sabiendo que su papeleta podía cambiar realmente el mapa del poder. 

El resultado confirmó el derrumbe del monopolio comunista. El Foro Cívico en las tierras checas y Público contra la Violencia en Eslovaquia obtuvieron mayorías claras; el Partido Comunista quedó muy por detrás. La elección no resolvió todas las tensiones del país, pero cerró un ciclo histórico: el comunismo checoslovaco, que había llegado al poder vaciando la legalidad desde dentro en 1948, salía ahora derrotado por unas urnas por fin libres. 

Después vendrían nuevas tensiones, reformas, desacuerdos checo-eslovacos y finalmente la disolución del Estado común. Pero el 8 y 9 de junio de 1990 quedaron como el momento en que la política volvió a parecerse a una elección y no a una confirmación obligatoria. 

Fuentes: Radio Prague International, aniversarios de las elecciones del 8–9 de junio de 1990; Encyclopaedia Britannica, historia de Checoslovaquia.


► DEL 11 AL 20 DE JUNIO

12 Junio 1941 — Besarabia y Bucovina del Norte. Deportaciones soviéticas

La primera gran ola de deportaciones soviéticas arranca en la noche del 12 al 13 de junio de 1941 y abre una campaña de terror contra familias enteras.

En la noche del 12 al 13 de junio de 1941, el régimen soviético puso en marcha la primera gran deportación masiva en Besarabia y Bucovina del Norte, territorios anexionados por la Unión Soviética en junio de 1940 (tras la desaparición de la URRS, regiones pertenecientes a Moldavia y Ucrania). La operación fue organizada por el Buró Político del Partido Comunista de la Unión Soviética y ejecutada por el NKVD (Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos). Los listados se elaboraron a partir de delaciones y clasificaciones políticas y sociales: antiguos funcionarios, terratenientes, comerciantes, policías, refugiados, supuestos “elementos antisoviéticos” y sus familias. La meta inicial contemplaba interceptar 32.423 personas; de ellas, unas 26.173 debían ser deportadas y 6.250 detenidas.

La deportación seguía un método ya conocido en otros territorios soviéticos. De madrugada, grupos armados irrumpían en las casas y daban a las familias apenas unos minutos para prepararse. Se les permitía llevar hasta 10 kilos por persona, aunque muchas pertenencias eran robadas o confiscadas. En las estaciones, los hombres eran separados de sus esposas e hijos: los jefes de familia solían acabar en campos de trabajo del sistema GULAG, mientras mujeres, niños y ancianos eran enviados a Siberia o Kazajistán. Los deportados viajaban hacinados, entre 70 y 100 personas por vagón, sin agua suficiente, sin atención médica y con raciones mínimas. Muchos murieron durante el trayecto.

Aquella deportación de junio de 1941 fue la primera de tres grandes olas. La segunda, entre el 5 y el 6 de julio de 1949, fue la más extensa: las cifras oficiales hablan de 11.293 familias, es decir, más de 35.000 personas, entre ellas 11.889 niños. La tercera, entre el 31 de marzo y el 1 de abril de 1951, golpeó sobre todo a minorías religiosas, en especial a los Testigos de Jehová: fueron deportadas 723 familias, unas 2.617 personas. En conjunto, las estimaciones elevan a cientos de miles las personas afectadas por deportaciones, arrestos, trabajos forzados, muertes en tránsito, enfermedades, hambre y desarraigo entre 1940 y 1953.

El objetivo no era solo castigar a individuos, sino transformar por el miedo a toda la sociedad. Tras la deportación de 1949, la colectivización avanzó de forma vertiginosa: entre julio y noviembre de ese año, la proporción de campesinos incorporados a los koljoses pasó del 32 % al 80 %, y en enero siguiente alcanzó el 97 %. El terror funcionó como herramienta de ingeniería social. Décadas después, muchos supervivientes fueron rehabilitados de forma tardía, pero una parte de sus descendientes siguió viviendo en Siberia, Kazajistán o Kirguistán, lejos de la tierra de la que fueron arrancados por la fuerza.

Fuentes: documentación y cifras históricas sobre las deportaciones soviéticas en Besarabia y Bucovina del Norte entre 1941 y 1951; informes del NKVD, del MGB (Ministerio de Seguridad del Estado) y estudios sobre las deportaciones estalinistas en Moldavia.


12 Junio 1987 — Berlín Occidental. Reagan ante la Puerta de Brandeburgo

Un discurso de la Guerra Fría fija una de las frases más recordadas contra el muro y el bloque soviético.

El 12 de junio de 1987 Ronald Reagan habló ante la Puerta de Brandeburgo, en Berlín Occidental, con el muro detrás y con Mijaíl Gorbachov como interlocutor explícito de varias de sus frases. El texto oficial conservado por la Biblioteca Presidencial Reagan deja constancia exacta de la formulación que quedó asociada para siempre a esa jornada: 

“Mr. Gorbachev, open this gate! Mr. Gorbachev, tear down this wall!” (“¡Señor Gorbachov, abra esta puerta! ¡Señor Gorbachov, derribe este muro!”). 

La escena estaba pensada con precisión teatral y política. Reagan hablaba a pocos metros del símbolo material más visible de la división europea, con el Reichstag a un lado y la puerta monumental al fondo. No era una frase lanzada en abstracto sobre el comunismo, sino una interpelación situada: el muro como prueba física del encierro, de la vigilancia y de la imposibilidad de libre tránsito entre dos sistemas. El discurso lo subrayó con otra afirmación explícita: “There is one sign the Soviets can make that would be unmistakable” (“Hay una señal que los soviéticos pueden dar que sería inconfundible”). 

Aquel junio de 1987 pertenece a la fase tardía de la Guerra Fría, cuando la perestroika y la glasnost habían introducido un lenguaje nuevo en la Unión Soviética, pero el Muro de Berlín seguía intacto. Por eso el discurso tiene una textura particular: mezcla distensión y desafío. Reagan no hablaba desde el momento del colapso, sino desde un equilibrio todavía abierto, cuando el bloque oriental seguía en pie y Berlín continuaba siendo el escenario más visible de su fractura. 

Dos años después, el muro caería. Pero la fuerza histórica de la fecha no depende solo de la posteridad. Depende también del lugar, del tono y de la nitidez verbal con que ese discurso convirtió una frontera de hormigón en una cuestión moral y política dirigida al mundo entero. El 12 de junio de 1987 quedó así como una de las grandes fechas oratorias del anticomunismo democrático occidental. 

Fuentes: Ronald Reagan Presidential Library, “Remarks on East-West Relations at the Brandenburg Gate”; copia oficial del discurso del 12 de junio de 1987. 


12 Junio 2007 — Washington. Monumento a las Víctimas del Comunismo

Estados Unidos inaugura un memorial dedicado a las víctimas de los regímenes comunistas del mundo.

El 12 de junio de 2007 fue inaugurado en Washington, D. C., el Victims of Communism Memorial, situado a pocos pasos del Capitolio y de Union Station. La ceremonia reunió a representantes políticos, diplomáticos y organizaciones de memoria histórica. En su discurso, el presidente George W. Bush fijó con claridad el sentido del acto: 

“Hasta ahora, la capital de nuestra nación no tenía monumento a las víctimas del comunismo imperial, una ideología que acabó con la vida de unos 100 millones de hombres, mujeres y niños inocentes”. 

La frase colocaba el memorial dentro de una lectura histórica amplia del siglo XX, destacando la dimensión global de los crímenes cometidos bajo regímenes comunistas.

El monumento incorpora una réplica de la Goddess of Democracy (“Diosa de la Democracia”), estatua levantada por estudiantes chinos durante las protestas de Tiananmén de 1989. Este símbolo conecta la memoria del comunismo soviético con las resistencias civiles más tardías dentro del propio sistema, y fija un puente entre víctimas de distintas geografías. La figura recuerda no solo a los muertos, sino también a quienes desafiaron el control político.

La elección de la fecha para inaugurar este espacio añadió otra capa de significado. El 12 de junio de 2007 coincidía con el vigésimo aniversario del discurso de Ronald Reagan ante la Puerta de Brandeburgo en 1987. Bush lo subrayó explícitamente, vinculando la inauguración del memorial con la historia de la Guerra Fría y con la presión política que acompañó el colapso del bloque soviético. La memoria del comunismo quedaba así integrada en una narrativa que combinaba confrontación ideológica, victoria política y reconocimiento a las víctimas.

Bush citó en su discurso al escritor checo Milán Kundera:

El escritor checo Milan Kundera describió la lucha contra el comunismo como «la lucha de la memoria contra el olvido». Los regímenes comunistas no solo arrebataron la vida a sus víctimas, sino que intentaron robarles su humanidad y borrar su memoria. Con este monumento, restituimos su humanidad y recuperamos su memoria.

Un monumento central significaba la concentración de archivos y testimonios dispersos en un reconocimiento palpable a la materialidad y universalidad de las tragedias provocadas por la ideología totalitaria, en una transformación en la forma de recordar. Piedra, bronce y emplazamiento urbano sustituían a la dispersión de relatos. En este momento, la memoria de las víctimas del comunismo adquiría visibilidad institucional duradera en el centro político de Estados Unidos. 

Fuentes: The American Presidency Project, “Remarks at the Victims of Communism Memorial Dedication”; registros de la ceremonia oficial del 12 de junio de 2007.


13 Junio 1991 — Rusia. Boris Yeltsin gana las presidenciales

La república rusa elige por voto popular a su primer presidente.

El 13 de junio de 1991 quedó confirmado el triunfo de Boris Yeltsin en las primeras elecciones presidenciales por voto popular de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, celebradas el día anterior, 12 de junio de 1991. Britannica resume el hecho central así: en 1991 Yeltsin se convirtió en “the first popularly elected leader in the country’s history” (“el primer dirigente elegido popularmente en la historia del país”). 

Rusia seguía siendo una república dentro de la Unión Soviética, Mijaíl Gorbachov seguía en el Kremlin, y sin embargo una legitimidad nueva emergía desde el voto directo. Yeltsin había roto con el Partido Comunista el año anterior y encarnaba, para millones de votantes, una mezcla de desafío al centro soviético, promesa de reformas y hartazgo frente al viejo aparato. 

El resultado fue leído inmediatamente como algo más que una victoria individual. Era una señal de que el monopolio comunista sobre la representación política se había quebrado de manera visible dentro de la propia estructura soviética. A diferencia de tantos procesos anteriores, aquí no había lista única ni plebiscito ritual, sino competencia real y un liderazgo legitimado por las urnas. Dos meses más tarde, durante el golpe fallido de agosto, esa legitimidad electoral sería decisiva para la autoridad pública de Yeltsin frente a los duros del sistema. 

En este momento Rusia empieza a separarse políticamente de la lógica soviética desde dentro y ante los ojos de todos. Aún no había disolución formal de la URSS, pero ya existía un presidente elegido popularmente en la república más grande del sistema. En esa anomalía estaba anunciada una parte del final. 

Fuentes: Encyclopaedia Britannica, “Boris Yeltsin”; Britannica y Office of the Historian sobre el ascenso de Yeltsin y el derrumbe soviético. 


13 Junio 2022 — Washington. Abre el Victims of Communism Museum

La memoria del comunismo adquiere una nueva forma institucional en el centro de Washington.

El 13 de junio de 2022 abrió al público en Washington, D. C., el Victims of Communism Museum, presentado por la propia institución como el primero de su tipo en la capital estadounidense. La fundación responsable anunció de forma explícita que el museo “Opens June 13th in McPherson Square” (“abre el 13 de junio en McPherson Square”). Otras organizaciones europeas de memoria histórica presentes en la inauguración confirmaron que el acceso general comenzaba ese día. 

El paso del monumento de 2007 al museo de 2022 marca una ampliación importante. Ya no se trata solo de una estatua o de un sitio conmemorativo, sino de un espacio expositivo permanente con archivos, objetos, paneles, recursos didácticos y relatos comparativos sobre la Unión Soviética, China, Cuba, Corea del Norte y otros regímenes comunistas. La intención institucional es clara: convertir la memoria antitotalitaria en recorrido, exposición y visita. 

La apertura del museo también revela otra dimensión: la internacionalización de esa memoria a través de Washington. Delegaciones y organizaciones de Europa central y oriental participaron en el acto, subrayando que el museo no quería ser solo una iniciativa doméstica estadounidense, sino un punto de articulación entre experiencias nacionales distintas marcadas por el comunismo. El lenguaje del proyecto mezcla pedagogía cívica, homenaje a las víctimas y comparación global de sistemas represivos. 

Para una cronología de junio, la fecha es valiosa porque añade una capa contemporánea a un repertorio dominado por golpes, ejecuciones, discursos y crisis de la Guerra Fría. Aquí la historia aparece ya en fase de museo: ordenada, expuesta, institucionalizada. No habla del comunismo en presente de poder, sino en presente de memoria. Y esa diferencia también forma parte de la historia del siglo XX y de su legado. 

Fuentes: Victims of Communism Memorial Foundation, anuncio de apertura del museo; Platform of European Memory and Conscience, nota sobre la inauguración de junio de 2022. 


14 Junio 1941 — Letonia. Comienzan las deportaciones soviéticas

Trenes de carga, listas nocturnas y deportación masiva de civiles bajo ocupación soviética.

El 14 de junio de 1941 comenzó en Letonia una deportación masiva organizada por las autoridades soviéticas. El Museo de la Ocupación de Letonia recuerda esa fecha como la de la primera gran deportación bajo el dominio soviético y señala que más de 15.000 personas fueron arrancadas de sus casas y enviadas a Siberia y otras regiones remotas de la Unión Soviética. 

La operación se ejecutó de noche. Funcionarios, agentes de seguridad y soldados llegaron con listas ya preparadas. Las familias apenas tuvieron tiempo de recoger unas pocas pertenencias antes de ser conducidas a estaciones ferroviarias. En muchos casos, hombres y mujeres fueron separados en vagones distintos, y los niños quedaron con sus madres rumbo al exilio forzoso. La estación de Torņakalns, en Riga, quedó ligada para siempre a esa escena, y décadas después el Museo de la Ocupación promovió allí un vagón memorial en recuerdo de los deportados del 14 de junio de 1941. 

Las deportaciones no afectaron solo a dirigentes políticos o militares. Alcanzaron a funcionarios, maestros, agricultores, empresarios, intelectuales y familias enteras consideradas social o políticamente sospechosas por el nuevo poder soviético. El objetivo no era únicamente castigar, sino vaciar el país de sectores vistos como incompatibles con la sovietización acelerada de Letonia. 

La fecha del 14 de junio pesa en la memoria letona como una escena material y doméstica: golpes en la puerta antes del amanecer, equipajes improvisados, andenes vigilados y trenes que se perdían hacia el este. En ese cruce entre administración estatal y ruina íntima, la deportación se convirtió en uno de los signos más claros del terror soviético en los países bálticos. 

Fuentes: Museum of the Occupation of Latvia; materiales de memoria histórica letona sobre las deportaciones del 14 de junio de 1941; boletines del museo sobre el vagón memorial de Torņakalns.


14 Junio 1948 — Praga. Gottwald se convierte en presidente

El líder comunista pasa del gobierno al control total del Estado.

El 14 de junio de 1948 Klement Gottwald fue investido presidente de Checoslovaquia, una semana después de la dimisión de Edvard Beneš. La oficina histórica del Castillo de Praga resume el momento con claridad:

“[tras 1948] se estableció una dictadura bajo el liderazgo de Gottwald y, desde el 14 de junio de 1948, bajo su gobierno como presidente”. 

En febrero el Partido Comunista había forzado la crisis de gobierno; en marzo apareció muerto Jan Masaryk; en mayo se celebraron elecciones con lista única; y en junio, ya sin Beneš, el jefe del partido tomó la jefatura del Estado. La legalidad no desaparecía de golpe: era absorbida. La presidencia, símbolo de continuidad republicana, quedaba incorporada a la nueva maquinaria del poder comunista. 

Gottwald era el jefe del Partido Comunista de Checoslovaquia desde 1929 y el hombre que había dirigido el golpe de febrero de 1948. Su ascenso a la presidencia cerró la transición entre un sistema plural deteriorado y un régimen de partido único ya plenamente encaminado hacia purgas, policía política y juicios amañados. La presidencia dejaba de ser un contrapeso posible; se convertía en remate institucional del nuevo orden. 

Beneš había preferido no firmar la constitución comunista. Gottwald, en cambio, la encarnó. Desde ese día, la concentración entre partido, gobierno y Estado quedó visible con nombre propio en el Castillo de Praga. 

Fuentes: Prague Castle, perfil histórico de Klement Gottwald; cronologías históricas sobre la presidencia checoslovaca en 1948. 


16 Junio 1953 — Berlín Oriental. Comienza la huelga obrera

La protesta de los trabajadores abre la primera gran fisura popular del bloque soviético en Alemania Oriental.

El 16 de junio de 1953 obreros de la Stalinallee en Berlín Oriental abandonaron sus puestos y marcharon contra el aumento de las cuotas de producción exigido por el régimen. El Office of the Historian del Departamento de Estado de Estados Unidos lo resume con una frase nítida: 

“El 16 de junio de 1953, trabajadores de Berlín Oriental se levantaron en protesta contra las exigencias del gobierno de aumentar la productividad”. 

La protesta comenzó con una reclamación obrera concreta y rápidamente adquirió otro tono. Los trabajadores de la construcción marcharon por la ciudad, se dirigieron a oficinas sindicales y edificios oficiales, usaron altavoces improvisados y empezaron a llamar a una huelga general para la mañana siguiente. Lo que al principio parecía una disputa sobre normas laborales se estaba convirtiendo en algo mayor: una impugnación pública del orden comunista en plena capital de la República Democrática Alemana. 

Esa transición del malestar económico a la protesta política es el corazón de la fecha. Las consignas empezaron a incluir demandas de retirada de las nuevas cuotas, pero también de elecciones libres y de salida del gobierno. La dirección de la RDA vaciló. El aparato de seguridad carecía de una respuesta clara en las primeras horas, y la magnitud simbólica del hecho era enorme: trabajadores del Estado “obrero” se rebelaban contra el propio Estado. 

Al día siguiente la protesta se extendería y los tanques soviéticos entrarían en acción. Pero el comienzo fue la huelga obrera que desmintió desde su origen la legitimidad social del régimen. 

Fuentes: Office of the Historian, “The East German Uprising, 1953”; cronologías históricas sobre el inicio de la huelga obrera del 16 de junio en Berlín Oriental. 

17 Junio 1953 — Alemania Oriental. Levantamiento obrero

La huelga del día anterior se convierte en insurrección masiva contra el régimen comunista.

El 17 de junio de 1953 la protesta iniciada por obreros de la construcción en Berlín Oriental se extendió por toda la República Democrática Alemana. El Office of the Historian de Estados Unidos resume el alcance con una cifra reveladora: en pocos días, cerca de un millón de alemanes orientales participaron en protestas y disturbios en cientos de ciudades y localidades. El National Security Archive describe el estallido como una serie de huelgas y manifestaciones “entirely spontaneous” (“enteramente espontáneas”) que pusieron en peligro real la estabilidad del régimen. 

Aquella mañana ya no se trataba solo de cuotas laborales. Las demandas incluían la dimisión del gobierno, elecciones libres y el fin del dominio del Partido Socialista Unificado. En Berlín, Leipzig, Halle, Magdeburgo y otras ciudades, obreros, empleados y vecinos ocuparon calles, liberaron detenidos en algunos lugares y atacaron símbolos del poder comunista. La naturaleza de la revuelta volvió el episodio especialmente incómodo para la propaganda soviética: no era una conspiración exterior visible, sino un levantamiento popular en nombre de la libertad y contra un “Estado obrero” que había perdido a sus propios trabajadores. 

La respuesta llegó con tanques soviéticos y una ley marcial. Moscú decidió intervenir directamente para sostener a la dirección de la RDA. Las columnas blindadas volvieron a fijar una imagen que se repetiría en otras crisis del bloque: el comunismo europeo del Este podía hablar de paz, trabajo y emancipación, pero cuando se veía cuestionado recurría al Ejército Rojo. Decenas de personas murieron en la represión y miles fueron arrestadas. 

El 17 de junio quedó inscrito en la memoria alemana como la primera gran insurrección popular contra un régimen comunista en Europa oriental después de la guerra. Antes de Budapest en 1956 y antes de Praga en 1968, estuvo Berlín Oriental en 1953: obreros en la calle, huelga convertida en revuelta, y tanques soviéticos cerrando con acero lo que había empezado con reclamaciones de salario y dignidad. 

Fuentes: Office of the Historian, “The East German Uprising, 1953”; National Security Archive, “East German Uprising, 1953”. 


19 Junio 1991 — Hungría. Sale el último soldado soviético

La ocupación soviética de posguerra termina con una salida fronteriza sobria y decisiva.

El 19 de junio de 1991 abandonó Hungría el último soldado soviético. UPI fechó el hecho con precisión y añadió un detalle casi notarial: el general Viktor Shilov, último comandante soviético en el país, cruzó la frontera por Záhony a las 3:01 de la tarde. Tras casi medio siglo de presencia militar, Hungría veía salir a la última autoridad uniforme del sistema impuesto tras la guerra. 

La presencia soviética en Hungría había empezado al final de la Segunda Guerra Mundial y había sobrevivido después bajo diferentes justificaciones jurídicas y estratégicas. El tratado de paz de 1947 exigía la retirada, pero Moscú mantuvo tropas en el país y, tras la revolución de 1956, su presencia quedó reforzada por la lógica de ocupación y tutela política del bloque comunista. 

Esa imagen del último día no tuvo el tono épico de una gran liberación escénica. Fue más seca: una caravana militar, un paso fronterizo, una despedida protocolaria. Justamente por eso el hecho tiene tanta fuerza. Lo que se cerraba no era solo una presencia castrense, sino una larga etapa de soberanía limitada, bases soviéticas, subordinación estratégica y memoria de 1956. El 19 de junio de 1991 quedó así como una fecha de ruptura tangible con el pasado. Durante décadas, los húngaros habían vivido con la evidencia física del poder soviético en su territorio. Ese día, esa evidencia cruzó la frontera hacia el este. La retirada no borró el pasado, pero puso fin a uno de sus signos más visibles. 

Fuentes: UPI Archives, “Last Soviet soldier leaves Hungary”; trabajos de memoria histórica húngara sobre la retirada soviética y la salida del general Viktor Shilov.


► DEL 21 AL 30 DE JUNIO

21 Junio 1949 — Pilsen. Ejecutan a Heliodor Píka

El general checoslovaco se convierte en la primera gran víctima judicial del nuevo régimen.

El 21 de junio de 1949 fue ejecutado en la prisión de Bory, en Pilsen, el general Heliodor Píka, tras un proceso amañado por el nuevo poder comunista. Radio Prague lo recuerda como la primera víctima de una ejecución por motivos políticos en la Checoslovaquia comunista. En la reconstrucción de la memoria de su hijo, recogida por el Instituto de la Memoria de la Nación de Eslovaquia, la familia entendió desde el principio que no se trataba de un error judicial, sino de un asesinato político. 

Píka no era un opositor improvisado ni una figura marginal. Había sido legionario, diplomático militar y un oficial respetado por su trayectoria durante las dos guerras mundiales. Precisamente por eso resultaba tan útil como víctima ejemplar: su caída enviaba un mensaje al Ejército y a la sociedad. El nuevo régimen podía destruir no solo a los viejos adversarios declarados, sino también a una figura patriótica con prestigio propio. 

Este tipo de falsa judicial se convertiría en una práctica típica de los regímenes comunistas, el uso consciente del tribunal como un instrumento de eliminación "legal". La víspera de su ejecución, Heliodor Píka escribió una carta de despedida para su familia, en realidad dirigida también a su pueblo, donde afirmó:

Mis amados y queridos, aunque me enfrento a momentos terribles y trágicos, me mantengo tranquilo y sereno con la conciencia tranquila porque sé que, a pesar de muchos errores, cumplí con mis deberes con la mayor concienzudez y honestidad posible. Estoy seguro de que no se trata de un error judicial; es obvio que se trata de un asesinato político. Y, sin embargo, me alegraré de hacer este sacrificio forzoso si calma y unifica a la nación. No siento malicia, odio ni rencor; solo lamento y siento dolor por el hecho de que la justicia y la verdad hayan desaparecido y solo el odio y la venganza se extiendan por todas partes. El sentido de la tolerancia, la libertad de pensamiento y de expresión ya se ha desvanecido.

Su proceso abrió una secuencia que luego incluiría otros juicios-espectáculo, depuraciones militares y ejecuciones políticas. La Checoslovaquia comunista aprendía a gobernar también desde el patíbulo. El 21 de junio de 1949 marca así uno de los momentos en que el nuevo poder dejó claro que la legalidad, en adelante, podía ser escrita por fiscales y jueces al servicio del partido. 

Fuentes: Radio Prague International, “General Heliodor Píka is executed after a show trial” y “Heliodor Píka – General who became Communist regime's first judicial murder victim”; Ústav pamäti národa / Institute of the Memory of the Nation. 


26 Junio 1968 — Checoslovaquia. Se confirma legalmente el fin de la censura

La Primavera de Praga lleva a la ley una libertad de prensa impensable pocos meses antes.

El 26 de junio de 1968 la abolición de la censura en Checoslovaquia quedó confirmada por la Ley n.º 84/1968, que modificó la legislación de prensa vigente. Diversos estudios jurídicos e históricos coinciden en la formulación básica: la enmienda estableció que “Censorship is inadmissible” (“La censura es inadmisible”). La supresión práctica del órgano censor había comenzado antes, el 13 de junio, pero el 26 de junio le dio forma legal precisa. 

La ley definía además qué debía entenderse por censura, es decir, la injerencia impuesta por una autoridad estatal en la libertad de expresión y en la difusión de ideas por la palabra o la imagen. En un sistema que durante años había filtrado, mutilado y administrado la verdad pública desde el partido, ese lenguaje jurídico tenía un peso explosivo. 

La consecuencia fue inmediata. La prensa checoslovaca se volvió más libre, más áspera y más imprevisible. Aparecieron críticas al pasado estalinista, debates sobre reformas profundas, textos hasta entonces imposibles y una energía pública nueva en periódicos, radio y televisión. La apertura mediática fue uno de los elementos que más alarmó a Moscú y a los sectores duros del bloque, precisamente porque rompía uno de los mecanismos centrales de conservación del comunismo: el monopolio de la palabra pública. 

La fecha muestra con nitidez una de las ambiciones más serias de la Primavera de Praga: no solo reformar la economía o suavizar el partido, sino modificar la relación entre verdad, Estado y ciudadanía. Por eso tuvo una vida tan breve. Dos meses después, la invasión soviética reabriría el ciclo de control y silenciamiento. Pero durante unas semanas, la ley dijo exactamente lo contrario: que la censura no podía seguir existiendo. 

Fuentes: estudios jurídicos de Milan Šmíd sobre la ley de prensa checa; trabajos académicos sobre la Primavera de Praga; análisis históricos sobre la abolición de la censura en junio de 1968. 


27 Junio 1950 — Checoslovaquia. Ejecutan a Milada Horáková

Cartas desde la celda, juicio amañado y una de las voces más dignas frente al estalinismo en Europa del Este.

El 27 de junio de 1950 fue ejecutada en la prisión de Pankrác, en Praga, Milada Horáková, tras uno de los juicios políticos más conocidos del estalinismo en Europa central. Radio Prague la recuerda como símbolo mayor de las víctimas de los procesos amañados de los años cincuenta. Sus últimas cartas, hoy conservadas y difundidas por instituciones de memoria, fueron escritas entre el 24 y el 27 de junio. Una de ellas quedó fechada a las 2:30 de la madrugada del mismo día de la ejecución. 

Horáková era abogada, política democrática, feminista y ex prisionera del nazismo. Esa biografía vuelve el caso todavía más duro: una mujer que había sobrevivido a un régimen totalitario sería ejecutada por otro. El juicio, celebrado en Praga, fue cuidadosamente escenificado como advertencia pública. Hubo confesiones forzadas, guion ideológico y una campaña que buscó presentar a los acusados como conspiradores al servicio del enemigo. Se considera el primer juicio importante en el que participaron directamente asesores soviéticos.

El museo Kampa en Praga rinde homenaje cada año a Milada, "símbolo de resistencia contra toda forma de régimen totalitario". En la documentación del caso fabricado, el museo describe los métodos que llegaron desde Moscú para obtener "confesiones":

"Los investigadores emplearon diversos métodos de maltrato físico y psicológico para doblegar la resistencia de los investigados. El método de tortura más común era la privación del sueño. Los prisioneros debían marchar en sus celdas de aislamiento durante horas, no podían tumbarse y recibían una alimentación deficiente. Algunos fueron sometidos a violencia física abierta. Los interrogadores también recurrieron a amenazas contra los familiares y prometieron penas más leves si los detenidos mostraban una actitud colaboracionista". 

La ejecución de Milada Horáková convirtió un juicio político en una herida duradera de la memoria checa. No fue solo la eliminación de una adversaria, sino la escenificación de un nuevo régimen que necesitaba demostrar su fuerza sobre una figura con prestigio moral, trayectoria democrática y nombre propio. El 27 de junio de 1950 quedó así unido a una imagen precisa: una mujer en una celda de Pankrác, escribiendo de madrugada a su hija y a los suyos antes de ser ahorcada por el Estado. 

Lo más contundente detrás de esta fecha está en las cartas. En ellas no hay consigna ni grandilocuencia fácil, sino una voz íntima, serena, casi doméstica, escribiendo contra el tiempo. La expresión por la que hoy se la recuerda con más frecuencia procede de esa despedida: “Jdu s hlavou vztyčenou” (“Voy con la cabeza en alto”), título dado a una edición conmemorativa de sus cartas. Entre sus líneas más conmovedoras, también escribió:

Mi corazón no aguantaría mucho tiempo en un mundo sin libertad.

Fuentes: Radio Prague International, homenaje a Milada Horáková; Museum Kampa, reproducción de sus últimas cartas; World History Commons, colección de cartas de Milada Horáková. 


27 Junio 1968 — Checoslovaquia. Se publica “Las dos mil palabras”

Un manifiesto llama a defender la apertura reformista frente al aparato comunista.

El 27 de junio de 1968 varios periódicos checoslovacos publicaron simultáneamente el manifiesto “Dva tisíce slov” (Dos mil palabras), redactado por Ludvík Vaculík. Radio Prague lo recuerda como uno de los textos decisivos de la Primavera de Praga y precisa que apareció ese día en la prensa. El encabezado del documento, en las ediciones conservadas, iba dirigido a “Workers, Farmers, Officials, Scientists, Artists, and Everyone” (“Trabajadores, campesinos, funcionarios, científicos, artistas y todos”). 

Lo que vuelve importante al manifiesto no es solo su publicación, sino su tono. No habla como un documento del partido, sino como una llamada cívica lanzada al país entero. Denuncia a “selfish and domineering people, shameful cowards, and people of bad conscience” (“personas egoístas y autoritarias, cobardes vergonzosos y personas de mala conciencia”), y advierte que la reforma no podía confiarse únicamente a la cúpula. Había que sostenerla desde abajo, con vigilancia pública, presión social y decisión civil. 

El texto apareció apenas un día después de que la Asamblea Nacional consagrara legalmente la supresión de la censura. Esa proximidad importa. La libertad recién conquistada produjo inmediatamente un lenguaje nuevo: escritores, periodistas e intelectuales comenzaron a hablar sin pedir permiso al aparato. Para Moscú y para los sectores duros del bloque, “Las dos mil palabras” fue una prueba alarmante de que la Primavera de Praga podía desbordar el marco controlado de una reforma administrada desde arriba. 

Dos meses después llegarían los tanques soviéticos. El 27 de junio fue, en cambio, el día del papel: un manifiesto, una imprenta, una circulación pública de ideas que el sistema ya no podía domesticar del todo. 

Fuentes: Radio Prague International, aniversarios de “Las dos mil palabras”; texto del manifiesto conservado en archivos de historia europea de 1968. 


28 Junio 1991 — Budapest. Se disuelve el CAME

El bloque comunista pierde su gran armazón económica.

El 28 de junio de 1991 fue firmado en Budapest el protocolo que ponía fin al Consejo de Ayuda Mutua Económica, conocido como CAME o COMECON. La síntesis jurídica de la Max Planck Encyclopedia of Public International Law lo formula de manera exacta: la organización “was formally dissolved with a Protocol signed on 28 June 1991 in Budapest” (“fue formalmente disuelta mediante un Protocolo firmado el 28 de junio de 1991 en Budapest”). UPI informó aquel mismo día que el organismo “passed out of existence” (“dejó de existir”). 

Durante más de cuatro décadas, el CAME había servido para articular el comercio, la especialización industrial y la coordinación económica del bloque soviético. No era simplemente una institución técnica. Era la expresión económica de una geografía política: la del Este europeo y varios aliados externos integrados en un circuito separado de los mercados occidentales. Su desaparición, por tanto, tuvo un valor que iba más allá de los balances y las estadísticas. Se deshacía una forma de mundo. 

La elección de Budapest para firmar el protocolo añadía una carga histórica reconocible. Hungría había sido uno de los países donde las reformas económicas y la erosión del viejo sistema se habían hecho más visibles en los años ochenta. En junio de 1991, la ciudad servía ahora de escenario para otro acto de desmontaje: el final formal del mecanismo económico que había acompañado al dominio soviético desde 1949. 

La fecha permite ver el comunismo no solo como partido, policía o ideología, sino también como infraestructura material: planes, intercambios, dependencia mutua, redes de suministro y contabilidad entre Estados subordinados. Cuando el CAME cayó, colapsó la administración económica de un bloque que ya estaba dejando de existir también en lo político. 

Fuentes: Max Planck Encyclopedia of Public International Law, entrada sobre CMEA/COMECON; UPI Archives, “COMECON ends its four-decade existence”. 


29 Junio 1993 — Budapest. Abre Memento Park

Las estatuas del comunismo dejan la plaza y entran en el museo.

El 29 de junio de 1993 abrió en Budapest Memento Park, el parque-museo que reunió esculturas y monumentos del período comunista retirados del espacio público tras 1989. El propio parque fija esa fecha en su cronología, y la BBC la recordó como la apertura del “cementerio” de estatuas comunistas de la capital húngara.

La decisión fue singular. Hungría no destruyó sin más ese repertorio monumental, sino que lo desplazó. Lenin, Marx, Engels, Béla Kun, soldados soviéticos, tribunas y relieves del realismo socialista dejaron de imponer una pedagogía oficial en plazas y avenidas para convertirse en restos observables en un recinto aparte. La piedra seguía ahí, pero ya sin poder ritual sobre la ciudad.

El parque abrió, además, en una fecha cargada de sentido político: el segundo aniversario de la retirada definitiva de las tropas soviéticas de Hungría. La coincidencia no era decorativa. Retirar el último soldado y recolocar las estatuas del viejo orden formaban parte del mismo gesto histórico: sacar del centro del país tanto la ocupación como sus símbolos. 

El arquitecto Ákos Eleőd formuló muy bien la tensión del lugar en una frase: 

“Este parque trata sobre la dictadura; pero en cuanto se puede hablar de ella, describirla y construir este parque, entonces ya trata sobre la democracia.”

Fuentes: Memento Park, cronología y presentación institucional; BBC Witness History, “The ‘graveyard’ for communist statues”.


30 Junio 1950 — Washington. Truman ordena apoyar militarmente a Corea del Sur

Estados Unidos entra en la guerra tras la invasión norcoreana.

El 30 de junio de 1950 Harry S. Truman anunció que había ordenado a las fuerzas aéreas y navales estadounidenses apoyar a Corea del Sur frente a la invasión de Corea del Norte. El texto oficial conservado por la Biblioteca Truman y por The American Presidency Project reproduce la frase central: 

“En estas circunstancias he ordenado a las fuerzas aéreas y navales de Estados Unidos dar cobertura y apoyo a las tropas del Gobierno coreano”. 

La decisión llegaba cinco días después de que el ejército norcoreano cruzara el paralelo 38. Washington presentó su respuesta en el lenguaje de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y de la contención frente a una agresión comunista apoyada por la Unión Soviética. El documento diplomático de la época, conservado en Foreign Relations of the United States, deja ver el tono urgente con que se interpretó la situación en Washington: no como una mera guerra local, sino como una prueba para la política de contención. 

La fecha marca el paso del anticomunismo estratégico al compromiso militar directo en Asia. Corea se convirtió en uno de los primeros grandes campos de batalla de la Guerra Fría armada. Tras la decisión de Truman vendrían tropas terrestres, intervención china, destrucción masiva y un conflicto que terminaría fijando la división de la península durante décadas. Pero el umbral político fue este: la orden presidencial del 30 de junio. Leída hoy, la declaración tiene una sequedad burocrática que contrasta con lo que abrió. Unas pocas líneas sobre “cover and support” (“cobertura y apoyo”) introducían a Estados Unidos en una guerra de enormes consecuencias humanas y geopolíticas. El lenguaje oficial era contenido; el alcance histórico, inmenso. 

Frase de la declaración de este día:

“El ataque contra Corea deja absolutamente claro que el comunismo ha dejado atrás la subversión para conquistar naciones independientes y ahora recurrirá a la invasión armada y a la guerra.”

Fuentes: Harry S. Truman Library, “Statement by the President on the Situation in Korea”; The American Presidency Project; Foreign Relations of the United States, 1950, Korea.

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