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Historias de Vida | Adriana Arencibia: del sueño del balonmano cubano a empezar de cero en España

"Me duele haber dejado mi deporte, que desde los ocho años he practicado". Adriana Arencibia relata cómo escapó de la delegación cubana en España, perdió su carrera como balonmanista y recibió una sanción de cinco años sin jugar.

Adriana Arencibia Peralta, balonmanista cubana. Foto: Eibner-Pressefot.
Adriana Arencibia Peralta, balonmanista cubana. Foto: Eibner-Pressefot.

Adriana Arencibia Peralta tenía 22 años cuando viajó con la delegación cubana al Mundial de Balonmano de 2025, celebrado en Alemania y Países Bajos.  El torneo reunió a 32 selecciones, tras una extensa fase clasificatoria disputada en varios países europeos. Después de años de entrenamientos y sacrificios, decidió no continuar el viaje de regreso a Cuba durante una escala en España y quedarse en el país. Ahora cuenta cómo aquella decisión la obligó a dejar atrás su carrera deportiva y a empezar de cero.

Selección femenina de balonmano de Cuba durante el Mundial de 2025 (Alemania y Países Bajos). Foto: Max Petershans.
Selección femenina de balonmano de Cuba durante el Mundial de 2025 (Alemania y Países Bajos). Foto: Max Petershans.

Desde los ocho años dedicó su vida al balonmano. Entrenamientos diarios, sacrificios personales y una fuerte disciplina marcaron la trayectoria de Adriana. En el Mundial jugó como central con el número 30 y tuvo un buen desempeño, aunque no anotó goles. En esta primera entrevista concedida después de su migración, aclara que su equipo de base fue el de Villa Clara:

"En la posición de central dentro del equipo mi función era organizar y dirigir el partido según las necesidades del equipo en el momento de juego. El Mundial de 2025 fue mi primera competencia internacional, aunque antes tuve la oportunidad asistir a los Panamericanos Junior de Cali-Valle [Colombia] en 2021, donde no pude jugar por una lesión. Estuve también en Brasil, no para la competencia, sino en una preparación para los juegos."

Su salida, según relata, no fue una decisión improvisada. Durante años intentó encontrar alternativas para continuar su carrera deportiva fuera de Cuba, pero asegura que las dificultades económicas y las condiciones del sistema deportivo cubano terminaron cerrando esas posibilidades:

"Me duele haber dejado mi deporte, que desde los ocho años he practicado... toda mi vida fue luchando, entrenando y sacrificándome mucho."

La escapada

La decisión de quedarse en España se concretó en el aeropuerto de Barajas, durante el regreso de la delegación cubana tras finalizar el Mundial. Adriana Arencibia cuenta que esperó hasta quedar al final de la fila y aprovechó ese momento para separarse del grupo:

"Ya estábamos al punto de salir, habíamos competido y cerrado el Mundial. En la fila para chequear equipaje en el aeropuerto de Barajas me quedé de última." 

Relata Adriana:

"Detrás de mí estaba la puerta a través de la cual yo me deslicé hacia afuera sin equipaje alguno, solo con mi teléfono, con una línea cubana no internacional. De allí salí dando marcha atrás. Ya los especialistas de la delegación habían recogido las maletas y la salida del salón quedaba a mis espaldas."

Cuando logró salir sin ser vista, tomó un autobús interno, de aquellos gratuitos que recorren las distintas terminales del aeropuerto, y le pidió a la chofer que la dejara lo más cerca posible de alguna carretera. A partir de ahí comenzó a buscar una forma de ponerse en contacto con alguien que pudiera ayudarla:

"Haciendo autostop llegué a un hotel cercano al aeropuerto. La chica que me atendió en la carpeta del hotel me vio con el uniforme y me preguntó si yo era cubana. Yo le dije que sí, que estaba buscando un lugar con wifi libre, pues mi cuenta de teléfono era de Cubacel. Entonces ella me dijo que también era cubana, que me ayudaría. Luego de hacer varios contactos utilizando la wifi del hotel, cuya clave ella me proporcionó, me llamó un Uber y lo pagó con su dinero. El taxi me llevó hasta la dirección que había encontrado en internet."

Tras salir del aeropuerto, la deportista recibió apoyo del sacerdote Bladimir Navarro, a quien no conocía y quien, después de conocer su situación, le dio albergue temporal en su propia casa hasta encontrarle una ubicación en un piso. 

El sacerdote Bladimir Navarro Lorenzo junto a emigrantes cubanos acogidos por la Asociación Cobijo Cubano en Madrid. Foto: Schoenstatt.org.
El sacerdote Bladimir Navarro Lorenzo junto a emigrantes cubanos acogidos por la Asociación Cobijo Cubano en Madrid. Foto: Schoenstatt.org.

Navarro lidera la asociación Cobijo Cubano, una iniciativa destinada a brindar ayuda a cubanos que llegan a España sin recursos. Refiere Adriana:

"Y ya ve usted, por eso estoy viva y he recuperado la dignidad que había dado por perdida al verme salir del aeropuerto sin apoyo moral, sin dinero y por estar siendo buscada como delincuente."

Una carrera marcada por el sacrificio

A septiembre de 2026, la balonmanista continúa sin documentación mientras espera recibir la tarjeta de residente tras acogerse a la regularización especial en España. Actualmente trabaja en dos oficios ajenos al deporte, una situación distinta a la que vivió durante años, cuando combinaba sus estudios con los entrenamientos de alto rendimiento. Recuerda:

"Yo estudiaba y entrenaba. Los días de clase en la universidad llegaba prácticamente sin almorzar, porque llegaba a las tres de la tarde y a las cuatro y media ya tenía que entrenar. Comía una meriendita y entrenaba hasta las siete de la noche."

Instalada en Madrid, busca reconstruir su futuro dentro del deporte desde otra posición. Hizo muchas gestiones para intentar revertir la sanción que le impide jugar por cinco años, aunque sin resultados. El Presidente de la Federación Internacional de Balonmano, el egipcio Hassan Moustafa, le comunicó verbalmente, a través de un intermediario, la medida por haber incumplido el contrato que la había llevado a jugar en ligas profesionales, debido a que abandonó la delegación: 

"Abandoné el equipo con el cual yo tenía un contrato."

Ya comenzó un curso de arbitraje como vía para mantenerse vinculada a la disciplina que marcó su vida. 

La negociación que no llegó a concretarse

Adriana aseguró que antes de decidir quedarse intentó gestionar otras vías para continuar su carrera internacional. Según su testimonio, buscó intermediación con personas vinculadas al deporte que conocían a Hassan Moustafa.

Franklin Guevara, presidente de la Federación Cubana de Balonmano de Cuba y comisionado nacional del deporte. Foto: Cubahora.
Franklin Guevara, presidente de la Federación Cubana de Balonmano de Cuba y comisionado nacional del deporte. Foto: Cubahora.

La deportista no identificó en la entrevista al dirigente al que atribuye la sanción que le comunicó Moustafa, aunque sí mencionó posteriormente a Franklin Guevara, presidente de la Federación cubana del deporte.

Denuncias sobre irregularidades dentro del deporte cubano

Adriana también se refirió a presuntas arbitrariedades dentro del sistema deportivo cubano y señaló la existencia de problemas relacionados con la gestión de recursos humanos y materiales, respecialmente con los uniformes y el equipamiento deportivo. Según su testimonio, algunos recursos procedentes de contratos de patrocinio no llegaban íntegramente a los atletas:

"Nosotros teníamos contrato con la marca Puma, nos mandaban equipamiento deportivo que se perdía del lado de acá. Lo otro es que, cuando llegué, me entero de que estoy sancionada. He estado intentando vincularme nuevamente. Conocí varias personas que me estuvieron ayudando e informándome de cómo podría hacerlo. Entre ellos, un representante el cual intercedió por mí con Franklin Guevara, el cual le respondió que yo estaría con una sanción de cinco años por desertar. Esa noticia aún me causa un dolor muy grande, porque saber que no puedes practicar el deporte que amas es muy fuerte. Aún albergo esperanzas de que esa sanción sea revertida y pueda retomar mi carrera."

Estas críticas requieren documentación independiente para su comprobación.

El impacto emocional de abandonar Cuba

Más allá de la decisión migratoria, Adriana insiste en que abandonar el deporte tuvo un costo emocional:

"Duele, duele dejar tu deporte, tenía compañeras muy valiosas... desde toda mi vida mi deporte, luchando, entrenando y sacrificándote mucho."

Su madre permanece en Santa Clara y una de sus principales motivaciones futuras es ayudarla y reunir a su familia.

Una nueva etapa lejos de la selección cubana

El caso de Adriana se suma al de otros deportistas cubanos que han decidido no regresar tras participar en competencias internacionales. En los últimos años, numerosos atletas han optado por permanecer en el extranjero buscando mejores oportunidades profesionales y personales. Este fenómeno tiene antecedentes que se remontan a la célebre fuga del lanzador de béisbol René Arocha en 1991 y ha continuado con nuevas bajas entre 2025 y 2026

Cuenta Adriana sobre la delegación cubana que participó en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026:

"Entre las deportistas que recientemente se quedaron en República Dominicana, hay una que es mi amiga, la esgrimista Hershey Daniela, cuyo novio es también esgrimista. Dicen que en esa delegación viajaban casi tantos efectivos de seguridad como deportistas."

Para la joven balonmanista, el cambio implica comenzar prácticamente desde cero, pero está decidida: 

"Representa la posibilidad de construirme un futuro diferente y traer a mi madre."

Hoy, a sus 23 años, Adriana enfrenta otro desafío: dejar atrás una carrera construida durante más de una década y encontrar un nuevo camino dentro del deporte que siempre definió su identidad

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Mónica Olivera

Mónica Olivera en Árbol Invertido

(Camagüey, Cuba, 1954). Graduada de Lengua y Literatura Española (Universidad de La Habana) y de Lengua y Cultura italianas (Instituto Dante, Roma). Traductora literaria. Profesora y periodista. 

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