¿Qué les gustaría hacer a los cubanos el primer día después de recuperar la libertad? La pregunta invita a imaginar no solo el fin de un régimen político, sino también el comienzo de una etapa marcada por nuevas responsabilidades individuales y colectivas.
Una transición democrática no quedaría completada en una sola jornada. Sin embargo, el momento en que quienes gobiernan Cuba dejen el poder podría convertirse en una fecha reconocible: un punto de ruptura entre el sistema vigente y la posibilidad de reconstruir la vida pública del país.
En esta entrega de Cuba Imaginada, la historiadora del arte y activista cubana Carolina Barrero aborda la pregunta desde una perspectiva personal, pero también vinculada con la experiencia compartida por familiares, ciudadanos, activistas y personas encarceladas por motivos políticos.
El día de la liberación como comienzo
Carolina Barrero sitúa el primer día de libertad dentro de un proceso más amplio. La caída del régimen no resolvería de inmediato los daños políticos, sociales e institucionales acumulados durante décadas, pero abriría la posibilidad de comenzar a repararlos:
"La libertad no va a llegar de golpe en un día, eso es importante entenderlo."
Su respuesta diferencia así la liberación política de la construcción posterior de una democracia. El cambio de poder marcaría una ruptura histórica, aunque después sería necesario recuperar derechos, reconstruir instituciones y crear condiciones para que la ciudadanía participe en las decisiones del país.
Barrero considera que, pese a la complejidad de esa transición, habrá una jornada reconocible como el comienzo de una nueva etapa:
"Es muy probable que haya un día de la liberación, que haya un día en que ya los Castro no estén más en el poder, que es la única manera en la que podremos ser libres."
Ese momento tendría también una dimensión territorial. Para quienes han sido obligados a abandonar Cuba, el final del régimen podría transformar el regreso en una posibilidad concreta y no en una aspiración condicionada por la persecución o el destierro:
"Cuando ese día llegue, yo espero estar en Cuba o estar corriendo para agarrar un avión."
Su idea de la libertad no se construye alrededor de ceremonias oficiales ni de figuras políticas. Barrero imagina una jornada protagonizada por los vínculos personales y por el reencuentro entre quienes han atravesado la represión desde distintos lugares:
"Espero estar con personas que son mi familia, personas cercanas, personas que me han acompañado en el camino, colegas, con la gente de Cuba normal."
En esa escena, la liberación de los presos políticos funcionaría como una señal inmediata de ruptura con el sistema anterior. También ocuparían un lugar central las mujeres que han sostenido la denuncia, acompañado a los encarcelados y enfrentado directamente la represión:
"Gente que ha dado tanto, tanto, mujeres tan valerosas, presos políticos que serán liberados; quiero darles un abrazo y vivir ese momento que será único, probablemente el día más feliz de todos los cubanos."
La reflexión presenta ese primer día como un punto de partida marcado por el regreso, la liberación de los presos políticos y el reencuentro entre quienes han atravesado dentro y fuera de la isla décadas de separación y falta de libertades.
Acerca de Carolina Barrero
Carolina Barrero es historiadora del arte, escritora y activista cubana por los derechos humanos y la democracia. Integró el Movimiento San Isidro y el 27N, espacios de movilización ciudadana surgidos frente a la censura, la represión y la falta de libertades públicas en Cuba.
Por su activismo, sufrió vigilancia, hostigamiento y represión por parte del régimen cubano. En 2022 salió al exilio, desde donde ha continuado su trabajo público en defensa de una transición democrática y del fortalecimiento de la sociedad civil cubana.
Actualmente dirige Ciudadanía y Libertad, organización dedicada a promover la formación ciudadana, la cultura democrática y la reconstrucción cívica de Cuba.
Cuba Imaginada
Cuba Imaginada es un proyecto de Árbol Invertido dedicado a pensar, debatir y documentar el futuro democrático de Cuba. A través de entrevistas, debates, encuestas, testimonios y propuestas ciudadanas, la iniciativa reúne voces diversas de la sociedad civil cubana para reflexionar sobre la transición, la libertad, la justicia, la ciudadanía y la reconstrucción institucional del país. Porque imaginar el futuro también es una forma de prepararlo.
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