¿Cómo debe entenderse a Cuba más allá de sus límites territoriales? La pregunta aparece en un momento en que millones de cubanos viven fuera de la isla, pero mantienen vínculos familiares, económicos, afectivos y políticos con el país.
Durante décadas, el exilio y la emigración han transformado la manera de pensar la nación cubana. La comunidad cubana en el exterior no solo conserva una relación simbólica con Cuba, sino que participa de manera constante en la vida cotidiana de las familias que permanecen dentro del país.
En esta entrega de Cuba Imaginada, la historiadora del arte, escritora y activista Carolina Barrero reflexiona sobre esa dimensión transnacional de Cuba y sobre el papel que la diáspora puede desempeñar en una futura reconstrucción democrática.
La nación también existe en la diáspora
La respuesta de Carolina Barrero parte de una idea central: Cuba ya no puede ser pensada únicamente desde sus fronteras geográficas o políticas. La historia reciente del país, marcada por el exilio y la emigración, ha producido una comunidad nacional extendida más allá de la Isla. Formula esa idea de manera directa:
"La manera en la que yo la entiendo, Cuba es un país transnacional."
La activista recuerda que más de un tercio de la población cubana ha emigrado. Esa cifra, en su argumento, obliga a pensar Cuba como una comunidad dispersa, atravesada por vínculos constantes entre quienes viven dentro y fuera del país. Por eso, afirma:
"Es un país que no está contenido en los límites geográficos y políticos de la nación."
El punto central de su intervención es la relación entre Cuba y su diáspora. Carolina sostiene que esa relación no debe verse como un elemento externo o accesorio:
"Es un país que se entiende en su relación con la diáspora."
En su respuesta, la historiadora del arte subraya el papel cotidiano que han asumido los cubanos en el exterior. Según explica, la diáspora sostiene a muchas familias mediante recargas de internet, envío de alimentos, ayuda humanitaria y apoyo a personas mayores, jóvenes y niños. Esa red, construida desde la distancia, ha terminado ocupando funciones esenciales ante el deterioro de la vida dentro de la isla. Barrero lo resume al señalar:
"La diáspora, desde hace mucho tiempo, es la que sostiene a la familia cubana".
La frase sitúa el debate en un terreno concreto: no se trata solo de identidad, memoria o pertenencia, sino también de supervivencia diaria, cuidado familiar y recursos básicos.
La reflexión conecta además con el futuro político del país. Para Barrero, una Cuba democrática deberá reconocer no solo el aporte económico de quienes viven fuera, sino también sus capacidades profesionales, técnicas e intelectuales. Afirma que la diáspora:
"Ha tenido las competencias técnicas y el conocimiento que va a ser necesario para la reconstrucción."
Desde esa mirada, la reconstrucción nacional tendría que incorporar a los cubanos dispersos por el mundo, sus experiencias, aprendizajes, redes profesionales y formas de organización cívica. Barrero imagina una Cuba futura capaz de reconocer esa realidad y convertirla en parte de su identidad democrática. Su propuesta apunta a un país que:
"Potencie esas redes transnacionales, que se alimente de ellas, que las reconozca y que sean constitutivas también de su identidad."
La pregunta de fondo queda abierta para cualquier proyecto de transición: cómo construir una ciudadanía cubana capaz de incluir a quienes viven dentro y fuera de la isla, sin reducir la nación a una frontera ni convertir la diáspora en un actor secundario de la reconstrucción.
Acerca de Carolina Barrero
Carolina Barrero es historiadora del arte, escritora y activista cubana por los derechos humanos y la democracia. Integró el Movimiento San Isidro y el 27N, espacios de movilización ciudadana surgidos frente a la censura, la represión y la falta de libertades públicas en Cuba.
Por su activismo sufrió vigilancia, hostigamiento y represión por parte del régimen cubano. En 2022 salió al exilio, desde donde ha continuado su trabajo público en defensa de una transición democrática y del fortalecimiento de la sociedad civil cubana.
Actualmente dirige Ciudadanía y Libertad, organización dedicada a promover la formación ciudadana, la cultura democrática y la reconstrucción cívica de Cuba.
Cuba Imaginada
Cuba Imaginada es un proyecto de Árbol Invertido dedicado a pensar, debatir y documentar el futuro democrático de Cuba. A través de entrevistas, debates, encuestas, testimonios y propuestas ciudadanas, la iniciativa reúne voces diversas de la sociedad civil cubana para reflexionar sobre la transición, la libertad, la justicia, la ciudadanía y la reconstrucción institucional del país. Porque imaginar el futuro también es una forma de prepararlo.
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