El jefe de la Iglesia católica expresó públicamente su inquietud ante el aumento de las tensiones entre La Habana y Washington, en un contexto marcado por el deterioro de la situación económica y energética en la isla. La preocupación del Papa por Cuba se suma así al llamado de los obispos cubanos, que reclaman con urgencia un “diálogo sincero y eficaz” entre las partes.
Al término del rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, en la Ciudad del Vaticano, el Pontífice planteó que la vía del entendimiento debe impedir “la violencia y cualquier acción que pueda aumentar el sufrimiento del querido pueblo cubano”.
Preocupación del Papa por Cuba y el llamado de los obispos de la isla
Durante su mensaje dominical, el Papa León XIV expresó su inquietud por la evolución del conflicto y se alineó con la postura del episcopado cubano, que en fechas recientes advirtió sobre el riesgo de un deterioro social aún mayor si no se abren canales de conversación entre ambos países.
La intervención del Vaticano se interpreta, además, como un intento de contener un escenario de mayor polarización regional, en momentos en que la isla enfrenta una crisis energética crónica y una capacidad limitada para compensar la caída o interrupción de los suministros de combustible.
Sanciones y amenaza de aranceles a países que suministren petróleo
La intervención papal coincide con un endurecimiento de la política de Washington hacia La Habana. En días recientes, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que declara una “emergencia nacional” respecto de Cuba y abre la puerta a la imposición de aranceles a países que le vendan o suministren petróleo.
La medida apunta a restringir el acceso de la isla al combustible en un momento de alta vulnerabilidad económica. Estas decisiones han tenido un impacto inmediato en un país que ya enfrenta apagones casi permanentes, dificultades para garantizar servicios básicos y una dependencia crítica del crudo importado para sostener su infraestructura eléctrica y de transporte.
Crisis energética y respuesta del Gobierno cubano
La falta de alternativas reales por parte del Ejecutivo cubano ha profundizado el malestar social. Ante la escasez de recursos y el debilitamiento de sus alianzas tradicionales, el Gobierno ha optado por un discurso de confrontación hacia el exterior, acompañado de un aumento de la represión interna y de restricciones al disenso.
Mientras tanto, desde Estados Unidos se ha confirmado la existencia de contactos y conversaciones en curso, aunque sin avances públicos que indiquen una distensión inmediata del conflicto.
Un llamado con énfasis humanitario
Más allá de las tensiones diplomáticas, la preocupación del Papa por Cuba se centra en el impacto humano de la crisis. El Vaticano ha reiterado que cualquier escalada política o económica termina afectando de forma directa a la población civil, especialmente a los sectores más vulnerables.
En ese sentido, el llamado papal refuerza la advertencia de los obispos cubanos y vuelve a colocar el diálogo como única vía posible para evitar un mayor deterioro del escenario social en la isla.
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