En el campo cubano, tostar café sigue siendo una práctica artesanal que comienza mucho antes de servirlo en la taza. El proceso exige atención constante hasta alcanzar el punto adecuado de tueste, que la experiencia permite reconocer por el color, el olor y el humo.
El video muestra los granos dentro de un recipiente metálico mientras una persona atenta los bate continuamente sobre el fuego. A medida que avanza el proceso, el humo aumenta y cubre buena parte de la superficie, mientras el café va cambiando de aspecto.
Las imágenes registran un saber transmitido de una generación a otra y cada vez menos frecuente en medio de la crisis y la escasez que golpean a la isla. El resultado es el punto previo a moler los granos y preparar la infusión.