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Efemérides | Calendario anticomunista: Efemérides de agosto

Las efemérides de agosto recorren pactos internacionales, crímenes del comunismo, obras culturales y testimonios de víctimas y disidentes.

Calendario anticomunista. Efemérides de agosto. Estatua de Engels, Stalin y el ministro de exteriores de Hitler (pacto Ribbentrop-Molotov), china de Mao, víctimas de la Cheka (1919), Mao Zedong y Stalin, Felix Dzerzhinsky.
Calendario anticomunista. Efemérides de agosto. Estatua de Engels (Moscú), Stalin y el ministro de exteriores de Hitler (pacto Ribbentrop-Molotov), china de Mao, víctimas de la Cheka (1919), Mao Zedong y Stalin, Felix Dzerzhinsky.

ÍNDICE

  1. Efemérides de agosto
  2. ► DEL 1 AL 10 DE AGOSTO
  3. 1 agosto 2005 — Rumanía, Bucarest. Se inaugura el Memorial del Renacimiento
  4. 5 agosto 1895 — Reino Unido, Londres. Muere Friedrich Engels, cofundador del marxismo
  5. 7 agosto 1960 — Cuba. El episcopado cubano condena el comunismo
  6. ► DEL 11 AL 20 DE AGOSTO
  7. 11 agosto 1918 — Rusia. Lenin ordena el ahorcamiento público de cien “kulaks”
  8. 11 agosto 1948 — Checoslovaquia, Všetaty. Nace Jan Palach, símbolo de la resistencia contra la ocupación soviética
  9. 12 agosto 1952 — Unión Soviética, Moscú. La Noche de los Poetas Asesinados
  10. 12 agosto 1957 — Checoslovaquia. Muere en prisión el aviador Josef Bryks
  11. 13 agosto 1961 — Alemania, Berlín. Comienza la construcción del Muro de Berlín
  12. 17 agosto 1945 — Reino Unido, Londres. Se publica Rebelión en la granja, de George Orwell
  13. 17 agosto 1962 — Alemania, Berlín. Guardias de la RDA matan a Peter Fechter cuando intentaba cruzar el Muro
  14. ► DEL 21 AL 31 DE AGOSTO
  15. 21 agosto 1940 — México, Ciudad de México. Muere León Trotsky tras el atentado de Ramón Mercader
  16. 21 agosto 1968 — Checoslovaquia. El Pacto de Varsovia invade el país y aplasta la Primavera de Praga
  17. 23 agosto 1939 — Unión Soviética, Moscú. La Unión Soviética y la Alemania nazi firman el Pacto Ribbentrop-Mólotov
  18. 24 agosto 1954 — Estados Unidos, Washington. Eisenhower promulga la Ley de Control Comunista
  19. 26 agosto 1968 — Unión Soviética, Moscú. Los dirigentes checoslovacos firman el Protocolo de Moscú
  20. 29 agosto 1949 — Unión Soviética, Semipalátinsk. Primera prueba atómica soviética
  21. 30 agosto 1918 — Rusia, Moscú. Lenin resulta herido en un atentado atribuido a Fanny Kaplan

Efemérides de agosto

Agosto reúne acontecimientos decisivos para comprender la expansión, la violencia y el derrumbe de los regímenes comunistas durante el siglo XX. Este recorrido abarca desde las primeras órdenes de terror dictadas por Lenin hasta la construcción del Muro de Berlín, la invasión soviética de Checoslovaquia y el pacto secreto mediante el cual Hitler y Stalin se repartieron territorios de Europa oriental.

Las efemérides también recuperan las historias de quienes fueron perseguidos, encarcelados o asesinados por desafiar esos sistemas: campesinos rusos convertidos en enemigos de clase, intelectuales judíos ejecutados durante el estalinismo, aviadores checoslovacos castigados después de combatir contra el nazismo y jóvenes como Jan Palach y Peter Fechter, cuyas muertes revelaron el costo humano de la dominación comunista.

Junto a estos episodios aparecen obras y testimonios que ayudaron a desmontar la propaganda totalitaria, como “Rebelión en la granja”, de George Orwell, y documentos históricos que conservan las propias palabras de dirigentes, víctimas y disidentes. Las fechas de agosto permiten reconstruir así una historia de pactos, represión, resistencia y memoria.



► DEL 1 AL 10 DE AGOSTO

1 agosto 2005 — Rumanía, Bucarest. Se inaugura el Memorial del Renacimiento

En la plaza donde Ceaușescu pronunció su último discurso, un monumento recuerda a quienes murieron durante la revolución que derribó la dictadura comunista.

En la Plaza de la Revolución de Bucarest, frente al antiguo edificio del Comité Central del Partido Comunista Rumano, fue inaugurado el 1 de agosto de 2005 el Memorial del Renacimiento. El conjunto recuerda a quienes murieron en diciembre de 1989, durante el levantamiento que puso fin a veinticuatro años de dictadura de Nicolae Ceaușescu.

El lugar forma parte de la historia que conmemora. Desde uno de sus balcones, Ceaușescu pronunció el 21 de diciembre de 1989 el último discurso de su régimen. La concentración había sido organizada para demostrar que aún dominaba las calles, pero los aplausos dirigidos comenzaron a mezclarse con silbidos, gritos y protestas. Las cámaras de la televisión estatal registraron la perplejidad del dictador mientras la multitud dejaba de obedecer.

Aquel instante precedió a varios días de violencia. Más de mil personas murieron y varios miles resultaron heridas durante la revolución, muchas de ellas después de la huida de Ceaușescu, en circunstancias que todavía suscitan investigaciones y controversias. El dictador y su esposa, Elena, fueron capturados, sometidos a un juicio sumario y fusilados el 25 de diciembre.

Diseñado por Alexandru Ghilduș, el monumento tiene como pieza central un obelisco blanco de unos 25 metros que atraviesa una estructura metálica. La forma fue comparada popularmente con una “patata ensartada” y recibió críticas por su abstracción, su coste y su incapacidad —según familiares de las víctimas y otros artistas— para expresar la magnitud del sufrimiento. Se cuestionó que el autor era un artista aplicado, que diseñaba objetos como sillas y lámparas, y no un escultor. Debido a su relativa impopularidad, el monumento ha tenido que mantenerse custodiado las 24 horas, a pesar de lo cual ha sufrido vandalismo. 

En 2012, el artista callejero Keo arrojó pintura roja sobre la parte superior. Las manchas descendieron por el mármol como sangre y terminaron incorporándose, de manera involuntaria, a la imagen pública de la obra. Y, debido a que la pintura simbólica se aplicó en un lugar prácticamente inaccesible, ha permanecido ahí desde entonces. 

Durante el desconcierto de su último discurso, Ceaușescu intentó recuperar el control mediante una orden que la transmisión televisiva dejó registrada:

“¡Camaradas, permanezcan tranquilos en sus lugares!”

La multitud no volvió a callar. Quince años después, el monumento ocupó el espacio desde el cual el régimen había pretendido representar una obediencia inexistente. Sus polémicas no borran el significado histórico de la plaza. Allí quedó expuesto, ante las cámaras, el momento en que una dictadura descubrió que había perdido el miedo de la población.

Fuentes: Atlas Obscura, “Memorial of Rebirth”; European Network Remembrance and Solidarity, “The Romanian Revolution”; Craig Young y Duncan Light, “Multiple and Contested Geographies of Memory: Remembering the 1989 Romanian ‘Revolution’”.


5 agosto 1895 — Reino Unido, Londres. Muere Friedrich Engels, cofundador del marxismo

Después de la muerte de Marx, Engels ordenó, publicó y difundió su legado hasta convertirlo en una doctrina política de alcance internacional.

Friedrich Engels murió en Londres el 5 de agosto de 1895, a los 74 años, a causa de un cáncer de esófago y laringe. Después de su cremación, sus cenizas fueron arrojadas al mar desde Beachy Head. Lo acompañaron en aquella ceremonia Eleanor Marx, Eduard Bernstein y otros integrantes del movimiento socialista europeo.

Hijo de un próspero industrial alemán, Engels conoció desde dentro el capitalismo fabril de Manchester. Allí trabajó en la empresa familiar y escribió La situación de la clase obrera en Inglaterra. Su relación con Mary Burns, una trabajadora irlandesa, lo acercó a los barrios obreros de la ciudad. Al mismo tiempo, los beneficios de la fábrica le permitieron mantener económicamente durante años a Karl Marx y su familia.

Ambos publicaron en 1848 el Manifiesto del Partido Comunista: 

"Los comunistas desdeñan ocultar sus ideas y objetivos. Declaran abiertamente que sus fines solo pueden alcanzarse mediante el derrocamiento por la fuerza de todas las condiciones sociales existentes. Que las clases dominantes tiemblen ante una revolución comunista”.

Tras la muerte de Marx en 1883, Engels descifró y ordenó sus manuscritos, preparó los volúmenes segundo y tercero de El capital y se convirtió en la principal autoridad doctrinal del marxismo. Su correspondencia orientaba a partidos y dirigentes de distintos países, mientras sus propios libros ayudaban a transformar una teoría política en un movimiento internacional organizado.

Su legado no fue una simple defensa de reformas sociales. Engels apostó por la violencia, justificó la revolución como un acto necesariamente coercitivo y discutió cómo debía conservarse el poder después de la victoria. En su texto Sobre la autoridad, escrito durante la polémica con los anarquistas, explicó con crudeza qué entendía por revolución:

"Una revolución es, sin duda, la cosa más autoritaria que existe; es el acto por el cual una parte de la población impone su voluntad a la otra por medio de fusiles, bayonetas y cañones; medios autoritarios, si los hay".

Escribió la introducción de 1895 a Las luchas de clases en Francia, un texto que fue leído por algunos sectores socialdemócratas como una renuncia a la revolución violenta y una aceptación plena de la vía parlamentaria. Pero, él protestó contra auellas interpretaciones que suavizaban su posición. En esa introducción aparece una de las frases que muestra hasta qué punto seguía creyendo en la revolución como fundamento último de la historia política moderna: 

“El derecho a la revolución es, después de todo, el único ‘derecho histórico’ real”. 

En sus últimos meses, Engels también defendió el aprovechamiento de las elecciones y las instituciones parlamentarias allí donde favorecieran el crecimiento socialista. Esa evolución táctica provocó disputas entre reformistas y revolucionarios, pero no anuló su defensa del derrocamiento del orden existente. Después de su muerte, sus obras y las de Marx fueron convertidas en doctrina oficial por partidos comunistas que presentaron la violencia, la dictadura y la eliminación de adversarios como etapas necesarias de la historia.

Fuentes: Museo de la Industrialización de Wuppertal, “Biography of Friedrich Engels”; Vladímir Lenin, “Frederick Engels”; Friedrich Engels, “On Authority”; Friedrich Engels, “Introduction to Karl Marx’s The Class Struggles in France, 1848 to 1850”.


7 agosto 1960 — Cuba. El episcopado cubano condena el comunismo

La pastoral colectiva rompe el silencio de la Iglesia ante el avance comunista y advierte que Cuba está siendo incorporada a la órbita soviética.

El 7 de agosto de 1960 se leyó en las iglesias católicas de Cuba la Circular colectiva del episcopado cubano. El documento advertía que la Revolución se encaminaba hacia un régimen comunista y rechazaba tanto el ateísmo impuesto por el Estado como la supresión de los derechos individuales.

La declaración apareció cuando el Gobierno de Fidel Castro ya había emprendido una transformación acelerada del país. Los fusilamientos, la subordinación de sindicatos y organizaciones estudiantiles, las confiscaciones y el acercamiento a la Unión Soviética contradecían las promesas democráticas de 1959. Manuel Urrutia había abandonado la presidencia; Huber Matos estaba en prisión y otros antiguos revolucionarios comenzaban a marchar al exilio.

Una parte considerable del catolicismo cubano había respaldado inicialmente el derrocamiento de Batista. Sacerdotes y laicos participaron en la oposición a la dictadura y recibieron con esperanza las promesas de justicia social. El conflicto no surgió, por tanto, entre la Iglesia y cualquier reforma, sino ante la concentración absoluta del poder y la penetración comunista que Castro todavía negaba en público.

Los obispos distinguieron expresamente entre la defensa de los humildes y la aceptación de una ideología totalitaria. En uno de los pasajes más citados de la circular escribieron:

"Condenamos, en efecto, el COMUNISMO, en primer lugar, porque es una doctrina esencialmente materialista y atea, y porque los gobiernos que por ellos se guían figuran entre los peores enemigos que ha conocido la Iglesia y la humanidad en toda su historia. [...]

Condenamos también al COMUNISMO por ser un sistema que niega brutalmente los más fundamentales derechos de la persona humana. Porque para alcanzar el control total del Estado sobre los medios de producción establece en todas partes un régimen dictatorial, en que un pequeño grupo se impone por medio del terror policial al resto de sus conciudadanos”.

Los obispos reaccionaban ante una revolución que ya utilizaba el paredón de fusilamiento como instrumento político y que etiquetaba como “contrarrevolucionario” a quien denunciara el avance comunista. Una frase muy recordada del documento condensó esa frontera moral:

La Iglesia está hoy y estará siempre a favor de los humildes, pero no está ni estará jamás con el comunismo… La mayoría absoluta del pueblo cubano que es católico, sólo por el engaño o la coacción podría ser conducida a un régimen comunista”.

La declaración no detuvo la escalada. Por el contrario, la respuesta gubernamental llegó mediante mítines, campañas de descrédito y una presión creciente contra colegios, asociaciones y publicaciones religiosas. En septiembre de 1961 fueron expulsados más de cien sacerdotes a bordo del buque Covadonga. Para entonces, la enseñanza había quedado nacionalizada y numerosas instituciones católicas habían sido clausuradas. La pastoral del 7 de agosto permanece como un documento temprano de la ruptura entre la Revolución prometida y el Estado comunista que se estaba imponiendo.

Fuentes: Episcopado cubano, “Circular colectiva del episcopado cubano”; Augusto Montenegro González, “Historia e historiografía de la Iglesia en Cuba, 1959–1976”; Ramiro Sáenz, “Cuba: Iglesia y Revolución”.


► DEL 11 AL 20 DE AGOSTO

11 agosto 1918 — Rusia. Lenin ordena el ahorcamiento público de cien “kulaks”

En un telegrama enviado a Penza exige ahorcamientos ejemplarizantes, confiscación de cereales y toma de rehenes para sembrar el miedo entre los campesinos.

El 11 de agosto de 1918, Vladímir Lenin envió desde Moscú un telegrama a los dirigentes bolcheviques de Penza. La provincia, importante para el suministro de cereales, vivía una rebelión campesina contra las requisas impuestas durante la Guerra Civil. Lenin no pidió únicamente restablecer el control, exigió un castigo público capaz de sembrar terror mucho más allá de la zona sublevada.

Las requisas formaban parte del llamado “comunismo de guerra”. Destacamentos armados entraban en las aldeas para confiscar grano, ganado y otros alimentos. El término “kulak”, que antes identificaba a campesinos relativamente acomodados, comenzó a funcionar como una categoría política cada vez más amplia, aplicable a quienes ocultaran cosechas, resistieran las confiscaciones o fueran señalados como enemigos.

El telegrama ordenaba ahorcar, sin juicio previo, a no menos de cien personas calificadas de “kulaks notorios, ricos y chupasangres”, confiscarles todo el grano, publicar sus nombres y tomar rehenes. Lenin precisó que los ahorcamientos debían realizarse a la vista de la población.

El texto era tan cruel que luego se intentaría mantener oculto por mucho tiempo. El manuscrito original tiene el membrete del presidente del Consejo de Comisarios del Pueblo (Sovnarkom), o sea, Vladímir Lenin. La "Orden de la horca" es el nombre dado al documento por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. 

La orden de Lenin consiste en una de las pruebas más crudas del terror bolchevique:

Camaradas, la insurrección de cinco distritos de kulaks debe sofocarse sin piedad. Tiene que hacerse así en interés de toda la revolución, porque ahora se está librando, en todo el país, la “batalla definitiva” contra los kulaks. Debemos ser ejemplares:

1-Ahorcad (asegurandos de que los ahorcamientos se desarrollan a la vista del pueblo) a no menos de un centenar de kulaks, ricos, chupasangres, conocidos.

2-Dad publicidad a sus nombres.

3-Incautaos de todos sus cereales.

4-Designad a rehenes según el telegrama de ayer.

Hacedlo de forma que, en cientos de kilómetros a la redonda, el pueblo pueda ver, temblar, saber, gritar: están estrangulando y estrangularán hasta la muerte a los kulaks chupasangres.

Acuse de recibo y ejecución de este telegrama,

Saludos.

PD. Utilizad para esto a vuestros hombres más duros".

 

La orden fue escrita antes incluso de la formalización del Terror Rojo, cuyo comienzo se sitúa en septiembre de 1918, cuando la Cheká recibió instrucciones de efectuar ejecuciones masivas. Se estima que aquella campaña causó unas 140.000 muertes. No obstante, cuando Lenin envió el telegrama, la policía política soviética ya existía, pues había sido creada en diciembre de 1917.

El pedido del camarada supremo contenía varios mecanismos que después adquirirían escala nacional, como el uso de categorías sociales convertidas en delitos, castigo sin garantías judiciales, confiscación, rehenes y violencia concebida como espectáculo pedagógico. El miedo era utilizado como un instrumento deliberado de gobierno.

Fuentes: Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, “Internal Workings of the Soviet Union”; Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, “Translation of Exposing Imperialist Policies”; Vladímir Lenin, “Telegram to Comrades Kuraev, Bosh, Minkin, and Other Penza Communists”.


11 agosto 1948 — Checoslovaquia, Všetaty. Nace Jan Palach, símbolo de la resistencia contra la ocupación soviética

Veinte años después, el estudiante se convertiría en símbolo de la resistencia contra la ocupación soviética y la resignación impuesta a su país.

Jan Palach nació el 11 de agosto de 1948 en un sanatorio de la calle Londýnská, en Praga, y creció en la pequeña localidad de Všetaty, en Bohemia central. Su nacimiento ocurrió menos de seis meses después del golpe de Estado que entregó todo el poder al Partido Comunista de Checoslovaquia. Estudió en la Universidad Carolina, en una generación formada íntegramente dentro del "socialismo real".

Su padre, Josef Palach, era pastelero y había pertenecido al Partido Nacional Social Checo. Tras la llegada del comunismo, el negocio familiar fue confiscado y transformado en una empresa estatal. Jan creció, por tanto, dentro del nuevo régimen y conoció desde niño la sustitución de la vida asociativa, económica y política por el control del partido.

En 1968, mientras estudiaba, participó en el ambiente de apertura de la Primavera de Praga. Viajó a la Unión Soviética y regresó a Checoslovaquia apenas cuatro días antes de que los ejércitos del Pacto de Varsovia invadieran el país. El 21 de agosto estuvo en las calles de Praga y presenció la resistencia civil contra los tanques.

Cinco meses después, preocupado por la restauración de la censura y la resignación de la sociedad, se prendió fuego en la plaza de Wenceslao. En la carta que dejó, firmada como “Antorcha número 1”, explicó el propósito de su acción:

“Dado que nuestros pueblos están al borde de la desesperanza y la resignación, hemos decidido expresar nuestra protesta y despertar al pueblo de este país”.

Palach murió el 19 de enero de 1969. Su funeral se convirtió en una manifestación multitudinaria, pero el régimen intentó borrar posteriormente su recuerdo. Ni siquiera su tumba quedó a salvo. Sus restos fueron retirados de Praga y trasladados a Všetaty para impedir que el cementerio se convirtiera en lugar de peregrinación. Veinte años más tarde, las protestas de la llamada Semana de Palach anunciaron que aquella memoria seguía viva.

Fuentes: Jan Palach Memorial, “Childhood”; Jan Palach Memorial, “Preparations”; Radio Praga Internacional, “Jan Palach”.


12 agosto 1952 — Unión Soviética, Moscú. La Noche de los Poetas Asesinados

Escritores, actores, científicos y dirigentes culturales son fusilados después de años de torturas y de un proceso secreto contra la cultura yidis soviética.

En la noche del 12 al 13 de agosto de 1952 fueron ejecutados en la prisión de Lubianka, en Moscú, trece integrantes del Comité Judío Antifascista (JAFC). El episodio pasó a la historia como la Noche de los Poetas Asesinados, aunque las víctimas no eran solamente poetas. Entre los ejecutados estaban los escritores Peretz Markish, David Bergelson, Itzik Fefer y Leib Kvitko; el actor Benjamin Zuskin; el médico Boris Shimeliovich y el antiguo dirigente soviético Solomon Lozovski.

El Comité había sido creado con respaldo oficial durante la Segunda Guerra Mundial. Sus miembros denunciaron ante el mundo los crímenes nazis, viajaron al extranjero y recaudaron apoyo para la lucha soviética. Ese prestigio internacional, útil mientras duró la guerra, se convirtió después en motivo de sospecha para Stalin.

En 1948 comenzaron las detenciones. Los acusados fueron interrogados y torturados durante años. El régimen les atribuyó espionaje, traición, “nacionalismo burgués” y el supuesto proyecto de establecer una república judía en Crimea. El juicio se celebró a puertas cerradas, sin defensa independiente y sobre la base de confesiones obtenidas bajo coacción.

Solomon Lozovski comprendió que el proceso pretendía criminalizar una cultura completa. Durante el juicio declaró:

“En este tribunal no se juzga solo a un grupo de personas; se juzga la lengua yidis”.

A la postre un informe del Yiddish Book Center le daría la razón:

"En efecto, para los poetas acusados, la poesía yiddish se había convertido, literalmente, en una cuestión de vida o muerte. Estos escritores habían trabajado durante décadas para construir la cultura yiddish soviética, y ahora sus obras literarias se utilizaban como prueba en su contra”.

Aquella noche, en el sótano de la prisión de Lubianka, fue destruida una parte importante de la cultura judía, borrada por fusilamiento. En 1977 en Jerusalén se inauguró un memorial a las víctimas, por el 25 aniversario de la Noche de los Poetas Asesinados

Quince personas fueron procesadas. Trece acabaron fusiladas; Lina Stern fue condenada al exilio interno y Solomon Bregman, enfermo e inconsciente durante buena parte del proceso, murió en prisión en enero de 1953. Sus condenas serían formalmente anuladas después de la muerte de Stalin, pero la rehabilitación hecha en secreto no les devolvió la vida ni reparó la destrucción de la cultura yidis.

Fuentes: Yiddish Book Center, “The Night of the Murdered Poets”; Yiddish Book Center, “Remembering Soviet Yiddish Writers”.


12 agosto 1957 — Checoslovaquia. Muere en prisión el aviador Josef Bryks

El veterano que sobrevivió al cautiverio nazi murió después de nueve años de cárceles comunistas y trabajos forzados en minas de uranio.

Josef Bryks murió durante la noche del 11 al 12 de agosto de 1957 en el hospital de la mina de uranio Rovnost, cerca de Ostrov. Tenía 41 años. Había sobrevivido a los campos alemanes y a numerosos intentos de fuga durante la Segunda Guerra Mundial, pero no sobrevivió a las cárceles del régimen comunista instalado en su propio país.

Como piloto checoslovaco de la Real Fuerza Aérea británica, Bryks combatió contra la Alemania nazi. Fue derribado en 1941, capturado y trasladado por distintos campos de prisioneros. Intentó escapar varias veces; en una ocasión llegó a planear el robo de un avión alemán. Su historia inspiró parcialmente la película británica The Captive Heart, estrenada en 1946.

Después del golpe comunista de febrero de 1948, los militares que habían servido en Occidente fueron tratados como sospechosos. Bryks fue expulsado del Ejército, detenido y condenado en procesos sucesivos a un total de treinta años. Terminó trabajando en minas de uranio sin la protección adecuada, mientras su salud se deterioraba y se le negaba asistencia médica suficiente.

La biografía conservada por el Museo de la Real Fuerza Aérea resume el recorrido que lo condujo a la muerte:

“Tras el golpe comunista fue condenado a un total de treinta años de prisión. Pasó por las cárceles más duras y trabajó en minas de uranio. Su salud empeoró, pero se le negó atención médica”.

Las autoridades comunistas incineraron sus restos y ocultaron durante años el destino de sus cenizas. Sus restos fueron enterrados en secreto en el cementerio de Motol, en Praga, y sus medallas y pertenencias quedaron confiscadas por la policía política. Casi ciento cincuenta antiguos aviadores checoslovacos de la RAF padecieron distintas formas de persecución después de 1948. Hombres celebrados en 1945 como combatientes contra Hitler fueron degradados, encarcelados o enviados a trabajos forzados por el nuevo régimen.

Fuentes: Royal Air Force Museum, “Victims of the Communist Regime”; Radio Praga Internacional, “Remains of Czech Fighter Pilot Discovered after 52 Years”.


13 agosto 1961 — Alemania, Berlín. Comienza la construcción del Muro de Berlín

Durante la madrugada, alambradas y soldados cierran las calles entre los dos sectores y separan de inmediato familias, viviendas y lugares de trabajo.

Durante la madrugada del 13 de agosto de 1961, soldados y policías de la República Democrática Alemana cerraron las calles que comunicaban Berlín Oriental con Berlín Occidental. Desplegaron rollos de alambre de púas, levantaron barricadas y suspendieron el transporte. El muro de hormigón llegaría después; la separación comenzó aquella noche.

Desde 1949, unos 2,7 millones de personas habían abandonado la RDA, muchas de ellas a través de Berlín. Entre los emigrados había médicos, ingenieros, estudiantes y trabajadores cualificados. La fuga masiva desmentía la propaganda sobre la superioridad socialista y amenazaba la economía del Estado oriental.

La operación separó sin aviso a familias, vecinos y compañeros de trabajo. En Bernauer Strasse, algunas viviendas pertenecían al sector oriental, pero sus puertas y ventanas daban al occidental. Hubo personas que saltaron desde los pisos superiores antes de que la policía tapiara las ventanas y desalojara los edificios.

Walter Ulbricht, jefe de la RDA, había mentido menos de dos meses antes, cuando el 15 de junio había dicho sobre el cierre de la frontera:

“Nadie tiene la intención de construir un muro”.

La versión oficial del régimen comunista llamó al muro “barrera de protección antifascista”, nombre propagandístico usado para justificarlo. La fórmula buscaba presentar el cierre como defensa frente a Occidente. En realidad, sus armas apuntaban contra quienes intentaban salir, pues el objetivo era detener la fuga masiva de ciudadanos de la RDA hacia Berlín Occidental, una sangría demográfica, económica y política que desmentía la supuesta superioridad del sistema socialista.

La escritora y periodista australiana Anna Funder, en su libro Stasiland: historias desde detrás del Muro de Berlín (2003), reconstruyó a partir de entrevistas y archivos las experiencias de ciudadanos de la antigua República Democrática Alemana bajo la vigilancia de la Stasi. En ese contexto, Funder resumió el papel real del Muro de Berlín dentro del sistema comunista:

"El muro no se construyó para mantener a la gente fuera, sino para impedir que saliera".

En las décadas siguientes, el aparato represivo fue ampliado con torres, minas, alarmas, perros, alambradas y órdenes de disparar. Al menos 140 personas murieron en el Muro de Berlín entre 1961 y 1989. Aquella frontera no defendía a una población de una invasión exterior, sino que trataba de mantenerla encerrada. La construcción del Muro de Berlín, como símbolo mundial, fue la confesión de un sistema incompatible con la libertad.

Fuentes: Fundación del Muro de Berlín, “The Berlin Wall”; Gobierno Federal de Alemania, “Construction of the Berlin Wall on 13 August 1961”.


17 agosto 1945 — Reino Unido, Londres. Se publica Rebelión en la granja, de George Orwell

Rechazada en Reino Unido durante la alianza occidental con Stalin, la fábula expone cómo una revolución igualitaria degenera en propaganda, privilegios y dictadura.

La editorial Secker & Warburg publicó en Londres, el 17 de agosto de 1945, Animal Farm: A Fairy Story, conocida en español como Rebelión en la granja. George Orwell había escrito la novela entre 1943 y 1944, cuando la Unión Soviética era aliada militar del Reino Unido y criticar a Stalin resultaba entonces políticamente incómodo.

Varios editores rechazaron el manuscrito. T. S. Eliot, que trabajaba para Faber & Faber, elogió la escritura, pero objetó que los cerdos fueran presentados como los únicos capaces de gobernar. Jonathan Cape estuvo dispuesto a publicarlo, pero desistió después de consultar a un funcionario del Ministerio de Información.

Orwell convirtió la Revolución rusa en una fábula. La Granja Manor se convertía en la Rusia zarista; la rebelión de los animales, en la Revolución de Octubre. El zar aparece como el granjero Jones; Napoleón representa a Stalin; Snowball, a Trotsky; los perros, a la policía política, y las ovejas, a quienes repiten consignas sin pensar. A medida que los cerdos concentran el poder, modifican las leyes escritas en la pared y terminan comportándose como los antiguos dueños.

Orwell evitó el panfleto directo y eligió una forma antigua, casi infantil, para contar una historia de degradación política, contar cómo una revolución hecha en nombre de la igualdad y la justicia terminaba produciendo miedo, obediencia y privilegios.

En el prólogo a la edición ucraniana de 1947, destinada a refugiados que habían conocido el régimen soviético, Orwell explicó el propósito político de su obra:

“Para mí era de suma importancia que la gente de Europa occidental viera el régimen soviético tal como era en realidad. […] Nada ha contribuido tanto a corromper la idea original del socialismo como la creencia de que Rusia es un país socialista y que cada acto de sus gobernantes debe ser excusado, cuando no imitado”.

Una de las frases más célebres de Rebelión en la granja resume ese proceso de degeneración política, cuando dentro de un nuevo orden supuestamente igualitario se empiezan a formar las castas:

"Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros".

La novela apareció cuando la guerra en Europa acababa de terminar y la alianza con Stalin comenzaba a deshacerse. Su lenguaje sencillo permitió describir procesos reconocibles en numerosos totalitarismos, como falsificación del pasado, sustitución de las leyes, propaganda, fabricación de enemigos y aparición de una casta privilegiada. La granja termina con los animales mirando alternativamente a los cerdos y a los hombres, incapaces ya de distinguirlos.

Fuentes: The Orwell Foundation, “George Orwell and the Battle for Animal Farm”; George Orwell, “Preface to the Ukrainian Edition of Animal Farm”.


17 agosto 1962 — Alemania, Berlín. Guardias de la RDA matan a Peter Fechter cuando intentaba cruzar el Muro

El albañil de 18 años queda tendido durante casi una hora en la franja fronteriza, herido y pidiendo ayuda ante centenares de testigos.

Peter Fechter y Helmut Kulbeik, dos albañiles de 18 años, intentaron escapar de Berlín Oriental el 17 de agosto de 1962. Se ocultaron en una carpintería cercana a Zimmerstrasse y esperaron el momento de atravesar la franja fronteriza situada junto al Checkpoint Charlie. El plan era observar el movimiento de los guardias, salir por una ventana, cruzar la franja fronteriza y trepar el muro que los separaba de Kreuzberg.

Kulbeik consiguió saltar el muro. Fechter fue alcanzado por los disparos de los guardias de la República Democrática Alemana y cayó en la franja de la muerte, herido en la pelvis. Durante aproximadamente cincuenta minutos permaneció a la vista de centenares de personas, gritando y perdiendo sangre.

Policías y soldados occidentales temían entrar en territorio oriental y provocar un enfrentamiento armado. Los guardias de la RDA, por su parte, esperaron órdenes antes de acercarse. Cuando finalmente retiraron a Fechter, ya había muerto. Periodistas y fotógrafos documentaron la escena.

Fue una agonía pública, fotografiada y observada por periodistas, soldados aliados, policías, vecinos y curiosos. Las imágenes de los guardias orientales llevándose finalmente el cuerpo de Fechter circularon por la prensa internacional y convirtieron su historia en una denuncia visual del sistema fronterizo de la RDA.

La crónica oficial del Muro conserva la descripción más escueta del abandono:

“Durante cincuenta minutos permaneció gravemente herido en la franja fronteriza, al pie del Muro, sin recibir ayuda de los guardias de la RDA”.

El archivo Chronicle of the Wall recoge el dato brutal del episodio:

"El obrero de la construcción Peter Fechter, de 18 años, recibe disparos cuando intenta escapar por el Muro. Muere desangrado en la zona fronteriza".

Su muerte provocó protestas inmediatas en Berlín Occidental. Cerca del lugar apareció una cruz con la inscripción “Wir klagen an”: “Nosotros acusamos”.

Décadas después, los guardias que dispararon fueron juzgados en la Alemania reunificada. Su historia se cuenta en la película La muerte de Peter Fechter (Reino Unido, 2007), de Mark Gubb. Fechter se convirtió en una de las víctimas más conocidas de una frontera construida para convertir la salida del país en un delito castigado con la muerte.

Fuentes: Chronicle of the Wall, “Fechter, Peter”; German History in Documents and Images, “Peter Fechter at the Berlin Wall, August 17, 1962”.


► DEL 21 AL 31 DE AGOSTO

21 agosto 1940 — México, Ciudad de México. Muere León Trotsky tras el atentado de Ramón Mercader

Un agente de la policía secreta soviética logra infiltrarse en la casa de Coyoacán y culmina la persecución mundial ordenada por Stalin contra su antiguo rival.

León Trotsky murió el 21 de agosto de 1940 en Ciudad de México, un día después de ser atacado en su despacho de Coyoacán. Ramón Mercader, agente soviético de origen español, le había clavado en la cabeza un piolet de alpinismo que traía oculto bajo su gabardina.

Mercader logró acercarse a Trotsky mediante una identidad falsa y su relación con Sylvia Ageloff, una joven estadounidense vinculada al círculo del exiliado. El asesinato fue preparado por la policía secreta soviética bajo las órdenes de Stalin, que ya había eliminado a buena parte de los antiguos dirigentes bolcheviques durante las purgas.

No era el primer atentado. El 24 de mayo de 1940, un comando dirigido por el pintor David Alfaro Siqueiros había ametrallado la casa. Trotsky y su esposa sobrevivieron escondidos bajo la cama; su nieto resultó herido. Después de aquel ataque se reforzaron puertas, muros y puestos de vigilancia, pero Mercader consiguió entrar como persona de confianza.

Trotsky había descrito desde el exilio el régimen de Stalin como una revolución devorada por su propia burocracia. En La revolución traicionada, escribió una de sus acusaciones más conocidas:

“La burocracia no solo ha vencido a la Oposición de Izquierda; ha vencido al Partido Bolchevique".

Pocos meses antes, consciente del peligro, Trotsky había escrito su testamento. Allí dejó una frase que adquiriría un sentido inmediato después del asesinato:

“La vida es hermosa. Que las generaciones futuras la limpien de todo mal, opresión y violencia, y la disfruten plenamente”.

El 20 de agosto, Mercader pidió a Trotsky que leyera un artículo. Entró en el despacho con un impermeable, pese al calor, trayendo escondido bajo la ropa un piolet recortado. Cuando Trotsky se inclinó sobre el texto, lo golpeó en la cabeza. La víctima no murió al instante. Luchó, gritó, forcejeó con el agresor y pidió que no lo mataran, porque debía hablar. Esa resistencia permitió capturar vivo al asesino y exponer el vínculo con el aparato soviético.

Trotsky cayó perseguido por el mismo sistema que había contribuido a fundar. Como dirigente bolchevique había defendido el Terror Rojo y participado en la represión de Kronstadt; como enemigo de Stalin, vio asesinar o encarcelar a familiares, colaboradores y partidarios. 

Su asesino cumplió veinte años de prisión en México y, después de salir en libertad, recibió en Moscú el título de Héroe de la Unión Soviética, para finalmente vivir sus últimos años y morir (1978) en la Cuba de Fidel Castro.

Fuentes: Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México, “León Trotsky: México, su refugio y su tumba”; Secretaría de Cultura de México, “El INEHRM recordará los 80 años de la muerte de León Trotsky”; International Spy Museum, “Trotsky Ice Axe”; Enrique Soto-Pérez-de-Celis, “The Death of Leon Trotsky”.


21 agosto 1968 — Checoslovaquia. El Pacto de Varsovia invade el país y aplasta la Primavera de Praga

La población responde con barricadas y resistencia civil a los tanques enviados para impedir cualquier reforma autónoma del sistema comunista.

Durante la noche del 20 al 21 de agosto de 1968, tropas de la Unión Soviética, Polonia, Hungría y Bulgaria invadieron Checoslovaquia. La Operación Danubio movilizó cientos de miles de soldados, tanques y aviones para detener las reformas impulsadas por Alexander Dubček.

Desde enero, el Gobierno había relajado la censura, rehabilitado a víctimas del estalinismo y permitido un debate político desconocido durante dos décadas. El Programa de Acción de abril defendía reformas económicas, mayores libertades y una relación distinta entre el partido y la sociedad. No proponía abandonar el socialismo ni salir del Pacto de Varsovia, sino construir apenas una sociedad más respirable que identificó como “socialismo con rostro humano”.

Las tropas aerotransportadas ocuparon el aeropuerto de Ruzyně y los blindados entraron en Praga. Dubček y otros dirigentes fueron detenidos y trasladados a Moscú. Sin una respuesta militar organizada, la población cambió señales de carretera, levantó barricadas, rodeó tanques y mantuvo emisoras clandestinas. Muchos soldados soviéticos habían recibido información falsa y creían que acudían a detener una contrarrevolución armada.

El Programa de Acción había formulado una aspiración incompatible con el control soviético:

“El socialismo no puede significar solamente la liberación de los trabajadores de la dominación de las relaciones de clase explotadoras, sino que debe ofrecer más posibilidades para una vida plena de la personalidad que cualquier democracia burguesa”.

Al menos 137 checos y eslovacos murieron entre la invasión y el final de 1968, y centenares resultaron gravemente heridos. La ocupación dio paso a la “normalización”, una restauración de la censura, expulsiones laborales, purgas políticas y presencia militar soviética hasta 1991. La noche de los tanques demostró que incluso una reforma dirigida por comunistas sería aplastada si amenazaba la obediencia al Kremlin.

Fuentes: Oficina del Historiador del Departamento de Estado, “Soviet Invasion of Czechoslovakia, 1968”; Michigan State University, “The Action Program”; National Security Archive, “The Prague Spring ’68”.


23 agosto 1939 — Unión Soviética, Moscú. La Unión Soviética y la Alemania nazi firman el Pacto Ribbentrop-Mólotov

Un protocolo secreto distribuye Polonia, Finlandia, los países bálticos y Besarabia entre las esferas de dominio de Hitler y Stalin.

El 23 de agosto de 1939, Joachim von Ribbentrop y Viacheslav Mólotov firmaron en el Kremlin el tratado de no agresión entre la Alemania nazi y la Unión Soviética, conocido como Pacto Ribbentrop-Mólotov, aunque llamado oficialmente "Tratado de No Agresión entre Alemania y la URSS". Stalin asistió sonriente al acto y brindó por Hitler. Dos regímenes que se presentaban públicamente como enemigos irreconciliables acababan de llegar a un acuerdo.

La parte conocida del tratado prometía neutralidad. Un protocolo adicional secreto repartía Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia y Besarabia entre las esferas de influencia de Berlín y Moscú. Hitler evitaba por el momento una guerra en dos frentes; Stalin obtenía tiempo y libertad para extender las fronteras soviéticas hacia Occidente.

Alemania invadió Polonia el 1 de septiembre. La Unión Soviética atacó desde el este el día 17. El país quedó dividido conforme a los mapas negociados en Moscú. Ambas ocupaciones trajeron asesinatos, deportaciones, confiscaciones y campañas destinadas a destruir las instituciones polacas.

El protocolo secreto fijaba el reparto con un lenguaje administrativo que revela el alcance criminal del acuerdo:

“En caso de una reorganización territorial y política de las áreas pertenecientes al Estado polaco, las esferas de influencia de Alemania y de la URSS estarán delimitadas aproximadamente por la línea de los ríos Narew, Vístula y San”.

Y remataba su carácter conspirativo, el engaño y la manipulación de la opinión pública, con una cláusula:

"Este protocolo será tratado por ambas partes como estrictamente secreto".

Durante los meses siguientes, la Unión Soviética ocupó los Estados bálticos, atacó Finlandia y anexó territorios de Rumanía. También suministró materias primas a Alemania mientras Hitler combatía en Europa occidental. La colaboración terminó el 22 de junio de 1941, cuando Alemania invadió la Unión Soviética, pero durante veintidós meses el pacto facilitó la expansión simultánea de ambos totalitarismos.

Fuentes: United States Holocaust Memorial Museum, “German-Soviet Pact”; Avalon Project de la Universidad de Yale, “Nazi-Soviet Relations, 1939–1941: Secret Additional Protocol”.


24 agosto 1954 — Estados Unidos, Washington. Eisenhower promulga la Ley de Control Comunista

La norma priva al Partido Comunista de sus derechos como organización legal y abre un debate sobre los límites de la defensa democrática durante la Guerra Fría.

Dwight D. Eisenhower promulgó el 24 de agosto de 1954 la Ley de Control Comunista. La norma privaba al Partido Comunista de Estados Unidos de los derechos y privilegios propios de una organización legal y extendía restricciones a entidades consideradas infiltradas o controladas por comunistas.

La ley apareció en pleno clima de Guerra Fría. La Unión Soviética ya poseía armas nucleares; la Guerra de Corea acababa de terminar y los casos de espionaje de Alger Hiss, Julius Rosenberg y Ethel Rosenberg habían alimentado el temor a la infiltración. Al mismo tiempo, las investigaciones del senador Joseph McCarthy habían producido acusaciones sin pruebas, listas negras y graves abusos contra las libertades civiles.

La forma en que se aprobó reveló hasta qué punto aquel clima condicionaba al Congreso. Una propuesta impulsada en el Senado por el demócrata Hubert Humphrey fue incorporada directamente durante el debate, sin el proceso habitual de audiencias y estudio legislativo. El Senado aprobó la iniciativa inicialmente por 85 votos contra ninguno y la Cámara de Representantes por 305 contra dos. Pocos legisladores estaban dispuestos a exponerse a la acusación de ser indulgentes con el comunismo, pero aquella práctica unanimidad también dejó una ley redactada con prisas, conceptos ambiguos y serias dudas constitucionales.

La redacción de la ley mezclaba seguridad nacional, lenguaje penal y definición ideológica del enemigo. El texto legal formulaba la acusación de manera inequívoca:

"El Partido Comunista de Estados Unidos [...] es instrumento de una conspiración para derrocar al Gobierno de Estados Unidos".

La norma describía al Partido Comunista estadounidense no como una organización política ordinaria, sino como parte de un aparato revolucionario internacional subordinado a una potencia extranjera. Sin embargo, su amplitud planteaba otro desafío: ¿hasta dónde podía llegar una democracia en la persecución de una ideología sin vulnerar las garantías ciudadanas?

Al firmarla, Eisenhower presentó esa tensión de manera explícita:

“El pueblo estadounidense está decidido a protegerse y a proteger sus instituciones contra cualquier organización que, presentándose como un partido político, sea en realidad una conspiración dedicada al derrocamiento violento de toda nuestra forma de gobierno. También está decidido a hacerlo en estricta conformidad con la justicia, el juego limpio y la Constitución”.

La ley tuvo escasa aplicación directa y varias decisiones posteriores de los tribunales limitaron el entramado anticomunista del periodo. Su importancia reside tanto en la amenaza real del espionaje soviético como en la polémica sobre los medios utilizados para enfrentarla. A diferencia de los regímenes comunistas, donde el partido único eliminó por completo la oposición, en Estados Unidos estas medidas quedaron sometidas al debate público, la revisión judicial y los límites constitucionales.

Fuentes: Dwight D. Eisenhower, “Statement by the President upon Signing the Communist Control Act of 1954”.


26 agosto 1968 — Unión Soviética, Moscú. Los dirigentes checoslovacos firman el Protocolo de Moscú

Bajo ocupación militar y presión soviética, la delegación checoslovaca acepta desmantelar las reformas; František Kriegel es el único que se niega a firmar.

Cinco días después de la invasión de Checoslovaquia, los dirigentes detenidos fueron obligados a negociar en Moscú las condiciones impuestas por el Kremlin. El 26 de agosto de 1968 firmaron el llamado Protocolo de Moscú, que dio apariencia jurídica a una ocupación consumada por los tanques.

Los dirigentes checoslovacos no llegaron a Moscú como una delegación libre. Alexander Dubček, Oldřich Černík, Josef Smrkovský, Josef Špaček, Bohumil Šimon y František Kriegel habían sido detenidos y trasladados por tropas soviéticas. El presidente Ludvík Svoboda llegó a Moscú para negociar, pero el margen real era mínimo, porque la ocupación ya estaba consumada, aunque la resistencia civil dentro de Checoslovaquia había impedido a Moscú imponer de inmediato un gobierno títere.

Aceptaron sin alternativa restaurar la censura, limitar las organizaciones independientes, anular decisiones reformistas y tolerar la presencia militar soviética. El documento evitaba mencionar la invasión como tal y presentaba las concesiones como resultado de conversaciones entre aliados.

Los negociadores checoslovacos estaban aislados, sometidos a presión y sin posibilidad real de consultar al Gobierno o a la población. Algunos regresaron enfermos o quebrados. Dubček conservó temporalmente el cargo, pero en abril de 1969 fue sustituido por Gustáv Husák, encargado de ejecutar las purgas de la “normalización”.

František Kriegel, médico, veterano de la Guerra Civil española y miembro del Presidium del Partido Comunista, fue el único integrante de la delegación checoslovaca que se negó a firmar. Más tarde explicó:

"Me negué porque en este protocolo vi un documento que ataba las manos de mi país. Me negué a firmarlo porque la firma tuvo lugar en una atmósfera de ocupación militar de la República, sin consultar a las autoridades constitucionales y contra la voluntad del pueblo... el tratado no se firmó con una pluma, sino con cañones y metralletas".

Kriegel fue expulsado del Comité Central y perdió sus cargos. Posteriormente apoyó la Carta 77 y murió vigilado por la policía política. Su negativa no pudo detener la ocupación, pero dejó constancia de que el protocolo no expresaba un acuerdo libre.

Fuentes: National Security Archive, “The Moscow Protocol, August 26, 1968”; National Security Archive, “The Prague Spring ’68”.


29 agosto 1949 — Unión Soviética, Semipalátinsk. Primera prueba atómica soviética

La explosión de la RDS-1 termina con el monopolio nuclear estadounidense e inaugura cuatro décadas de ensayos y contaminación en territorio kazajo.

A las siete de la mañana del 29 de agosto de 1949, la Unión Soviética detonó su primera bomba atómica en el polígono de Semipalátinsk, en la entonces República Socialista Soviética de Kazajistán. El dispositivo recibió el nombre RDS-1 o “Primer Relámpago”; los estadounidenses lo llamaron “Joe-1”, en alusión a Stalin.

Ígor Kurchátov dirigió el trabajo científico y Lavrenti Beria supervisó políticamente el proyecto. El programa combinó investigación, espionaje, instalaciones secretas y trabajo realizado bajo la amenaza permanente del aparato represivo. La bomba reproducía en aspectos esenciales el diseño estadounidense de plutonio utilizado en Nagasaki.

La explosión terminó con el monopolio nuclear de Estados Unidos antes de lo previsto por sus servicios de inteligencia. Aviones estadounidenses detectaron residuos radiactivos en la atmósfera y confirmaron el ensayo. La noticia aceleró la carrera armamentística y la decisión de desarrollar armas termonucleares mucho más destructivas.

El científico Yuli Jaritón recordó el alivio de los investigadores soviéticos, cuando comprobaron que la bomba había funcionado:

"El alivio y la euforia en la sala eran abrumadores. Kurchatov exclamó: '¡Funciona! ¡Funciona!'. E Iulii Khariton, director científico de Arzamas, recuerda que Beria lo abrazó. Todos los científicos sabían que su destino personal dependía del éxito de la bomba. Uno de ellos comentó más tarde que, de haber fallado, los habrían fusilado a todos”.

Semipalátinsk continuó activo durante cuarenta años. Allí se realizaron 456 ensayos nucleares: 116 atmosféricos y 340 subterráneos. Aproximadamente 1,5 millones de personas quedaron expuestas a distintos niveles de radiación, mientras el secreto soviético ocultaba enfermedades, contaminación y daños ambientales. El polígono fue clausurado por Kazajistán el 29 de agosto de 1991, exactamente cuarenta y dos años después de la primera explosión.

Fuentes: Nuclear Threat Initiative, “Semipalatinsk Test Site”; Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, “International Day against Nuclear Tests”; National Security Archive, “Detection of the First Soviet Nuclear Test, September 1949”.


30 agosto 1918 — Rusia, Moscú. Lenin resulta herido en un atentado atribuido a Fanny Kaplan

Los disparos contra el dirigente bolchevique sirven como justificación inmediata para legalizar el terror de masas contra opositores y grupos considerados enemigos.

El 30 de agosto de 1918, Vladímir Lenin salió de la fábrica Michelson de Moscú después de pronunciar un discurso. Cuando se dirigía hacia su automóvil se escucharon varios disparos. Dos balas lo alcanzaron, una en el brazo y otra cerca del cuello.

Fanny Kaplan, antigua militante del Partido Socialista Revolucionario, fue detenida poco después. Había pasado años encarcelada y sometida a trabajos forzados por el régimen zarista. Rechazaba a Lenin por la disolución de la Asamblea Constituyente y por la destrucción de la pluralidad revolucionaria después de la toma bolchevique del poder.

La responsabilidad exacta de Kaplan luego sería discutida, debido a las contradicciones de los testimonios, la ausencia de un juicio y la rapidez con que fue eliminada. Las autoridades la interrogaron, pero no realizaron una investigación pública. Fue fusilada el 3 de septiembre y su cadáver quemado para impedir que quedara una tumba.

En la declaración que se le atribuye, Kaplan explicó su motivación política:

“Me llamo Fanny Kaplan. Hoy disparé contra Lenin. Lo hice por mi cuenta. […] Considero a Lenin un traidor a la Revolución”.

Al mismo tiempo, ese mismo 30 de agosto, fue asesinado en Petrogrado Moiséi Uritski, jefe de la Cheká local. El Gobierno convirtió ambos atentados en justificación para una campaña general contra adversarios reales o supuestos. Como consecuencia, el decreto del Terror Rojo o "terror de masas" fue aprobado el 5 de septiembre, autorizando el internamiento en campos y los fusilamientos masivos. Lenin sobrevivió; pero, como vía de escarmiento, miles de rehenes, opositores y ciudadanos clasificados por su origen social fueron ejecutados sin juicio.

Fuentes: YIVO Encyclopedia, “Kaplan, Fannie Efimovna”; Biblioteca Presidencial de Rusia, “Declassified Materials Cast Light on the Assassination Attempt on Lenin’s Life”; Time, “How the ‘Red Terror’ Exposed the True Turmoil of Soviet Russia 100 Years Ago”.

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