El Central Chile en la provincia de Santiago de Cuba aparece en el recuerdo de un hombre que conversa en una calle, junto a su bicicleta, sobre la desaparición de la fábrica de azúcar, en un momento en que la industria azucarera del país atraviesa una de las crisis más graves de su historia, marcada por el desplome de la producción y el cierre o desmantelamiento de numerosos centrales.
El antiguo ingenio estaba ubicado en el municipio de San Luis y fue conocido originalmente como Central Santa Ana. El protagonista sitúa su relato en una etapa de cierres y desmontajes:
"Desde que empezaron a desbaratar los centrales."
Fundado en 1854, el ingenio estuvo posteriormente vinculado a la familia Auzá, de donde provino el nombre popular Santa Ana de Auzá. El entrevistado atribuye el nombre más reciente del central a una versión popular relacionada con trabajadores chilenos, aunque el ingenio fue rebautizado oficialmente como Central Chile en 1960.
Al recordar el trabajo realizado en aquellas instalaciones, el hombre lamenta:
"Con el sacrificio que esa gente vinieron, hicieron todo lo que hicieron, desbarataron la chimenea y desbarataron ese central".
Su testimonio conserva una memoria local del desmantelamiento de los centrales azucareros cubanos y del lugar que estas instalaciones ocuparon durante décadas en la vida de las comunidades vinculadas a la producción de azúcar.
El cierre y posterior desmantelamiento del Central Chile formaron parte de un proceso más amplio de paralización de instalaciones de la industria azucarera cubana. Para las localidades organizadas históricamente alrededor de los ingenios, su desaparición significó también la pérdida de espacios productivos y de trabajos asociados a una actividad que había marcado la vida económica de varias generaciones.
"Ay, Cuba" reúne videos originales de Árbol Invertido filmados dentro de la isla. La serie documenta escenas cotidianas, oficios, conversaciones y testimonios de personas que cuentan cómo viven y enfrentan las dificultades del presente.
Este registro incorpora al archivo de "Ay, Cuba" la memoria del Central Chile, ubicado en San Luis, y el recuerdo de su desmantelamiento. El testimonio conserva la imagen de una industria que durante décadas formó parte del paisaje productivo de la zona y que terminó desapareciendo.