Delcy Rodríguez anunció la liberación total de los presos políticos en Venezuela y el cierre de El Helicoide, un complejo de detención en Caracas asociado durante años a la persecución de la disidencia. El mensaje, difundido en un acto oficial, introduce un quiebre en una práctica sostenida por más de dos décadas y obliga a releer el presente político del país.
Desde 1999, la prisión por motivos políticos ha funcionado como una herramienta de control y disuasión. La promesa de una amnistía de alcance general y la clausura del principal símbolo de la represión en el país sitúan a Venezuela ante un escenario que, hasta ahora, no había formado parte del guion del poder.
Alcance del anuncio sobre los presos políticos
Según lo expuesto por Rodríguez, la medida contempla la liberación de todas las personas detenidas por causas vinculadas a manifestaciones, militancia opositora, expresión pública o acciones consideradas políticas por el Estado. El anuncio se inscribe en una amnistía que abarcaría el período iniciado con la llegada del chavismo al poder en 1999.
Organizaciones dedicadas al seguimiento de la prisión política habían documentado, hasta comienzos de 2026, la existencia de cientos de presos políticos en Venezuela, con variaciones constantes en las cifras debido a excarcelaciones parciales y nuevas detenciones. La proclamación de una liberación total supone, por tanto, una modificación sustancial del esquema previo, basado en concesiones selectivas y temporales.
El Helicoide y su función dentro del sistema represivo
El anuncio incluye el cierre de El Helicoide, un complejo situado en Caracas utilizado durante años como centro de tortura, represión y detención política en Venezuela. En sus instalaciones fueron recluidos opositores, activistas, militares disidentes y civiles detenidos por motivos políticos, muchos de ellos sin orden judicial ni condena firme.
Organismos de derechos humanos, familiares y exdetenidos documentaron en El Helicoide torturas físicas y psicológicas, incomunicación prolongada, privación de atención médica, aislamiento forzado y tratos degradantes. El complejo funcionó como un espacio diseñado para quebrar a los detenidos y enviar un mensaje disuasorio al resto de la sociedad. Su nombre quedó asociado de forma directa a la violencia del aparato de seguridad del Estado.
El cierre de El Helicoide supone la desactivación de uno de los principales dispositivos de represión política del país. No se trata de una cárcel más ni de una sede administrativa, sino del fin operativo de un lugar utilizado para castigar, intimidar y neutralizar a la disidencia mediante prácticas sistemáticas de abuso.
Contexto político del anuncio
El anuncio se produce en enero de 2026, tras una ruptura del poder en Caracas. El 3 de enero, Nicolás Maduro pierde el control efectivo del Estado. A partir de ese momento, el nuevo mando inicia una reorganización inmediata del aparato político y represivo, con decisiones dirigidas a asegurar reconocimiento externo y control interno.
En las semanas siguientes, se registran contactos directos con Estados Unidos, incluida la visita a Caracas del director de la CIA, y se adoptan medidas económicas con impacto regional, como la suspensión de envíos de petróleo a Cuba. Estos hechos sitúan la cuestión de los presos políticos en el centro de las exigencias internacionales y de la agenda del nuevo poder.
La liberación total de los presos políticos y el cierre de El Helicoide responden a ese escenario concreto. La decisión busca desmontar los principales mecanismos de represión heredados, eliminar uno de los principales obstáculos para el reconocimiento exterior y cerrar un capítulo que había definido el ejercicio del poder en Venezuela durante más de dos décadas.
De la declaración a la aplicación efectiva
El anuncio establece un marco político claro, pero su impacto depende de la ejecución concreta de las medidas anunciadas. La experiencia acumulada en Venezuela muestra que la distancia entre proclamación y aplicación ha sido un factor recurrente en procesos anteriores de excarcelación.
La liberación efectiva de todos los presos políticos en Venezuela y el cierre operativo de El Helicoide constituyen los indicadores que permitirán evaluar el alcance real de la amnistía. Mientras tanto, el anuncio introduce un hecho verificable: la formulación pública de una ruptura con una práctica sostenida durante más de veinte años.
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