La crisis eléctrica en Cuba enfrenta un persistente elemento de tensión: los ciudadanos denuncian prácticas de corrupción dentro de la Unión Eléctrica (UNE), la empresa estatal encargada de la generación y distribución de electricidad en el país, en un contexto marcado por apagones prolongados, déficit de combustible y deterioro del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
Según las denuncias recopiladas por Árbol Invertido y otros medios independientes, y las denuncias aparecidas en redes sociales, no pocos trabajadores vinculados al sector eléctrico habrían incurrido en cobros irregulares para favorecer conexiones, reducir interrupciones del servicio o acelerar reparaciones, creando un sistema informal de privilegios mientras amplios sectores de la población permanecen sin electricidad durante largas jornadas.
Venta ilegal de electricidad en medio de los apagones
Reportes publicados por los medios independientes Martí Noticias en noviembre de 2025 y CubaNet en agosto de 2026, recogieron denuncias sobre operadores y linieros que cobrarían —en pesos cubanos o divisas— para realizar conexiones directas, favorecer determinados circuitos o evitar interrupciones del servicio a negocios privados.
Entre las prácticas denunciadas también figura el cobro para acelerar la reparación del servicio eléctrico después de una avería local, mientras otras comunidades permanecen afectadas durante más tiempo. Estas acusaciones describen un escenario donde la crisis energética no solo está relacionada con la falta de combustible, el deterioro de las termoeléctricas o la escasez de piezas de repuesto, sino también con irregularidades en la distribución de un servicio esencial.
Ciudadanos y medios independientes también denuncian el desvío y retención de recursos destinados al mantenimiento del SEN, como combustible, materiales y piezas de reparación.
Vecinos de Alamar denuncian favoritismos en la distribución
El 11 de agosto de 2026, vecinos de Habana del Este, especialmente de la localidad de Alamar, expresaron su inconformidad con la distribución del servicio eléctrico. En el grupo de Facebook "alamar (el barrioooo)" (sic), un comentario —que luego fue borrado— a una de las publicaciones sobre afectaciones del servicio eléctrico anunciaba:
"Si le ponen la corriente otra vez, vamos para la subestación y la quemamos."
Otros usuarios señalaron problemas relacionados con la distribución eléctrica desigual. Las expresiones reflejan el nivel de frustración acumulada en ciudadanos que enfrentan apagones frecuentes, falta de agua y dificultades para sostener la vida cotidiana.
Varios residentes en Alamar ofrecieron sus testimonios a Árbol Invertido sobre lo que identifican como corrupción del régimen. Violeta Muñoz, residente en la zona 4 de Alamar, aclara que a su circuito, conocido como AL53, le están dando tres horas de corriente al día, mientras que al circuito AL52 le dan nueve horas: tres por la mañana, tres al mediodía y tres por la noche:
"¿Y cómo sucede eso? Muy fácil. Ni el Partido Comunista ni el Gobierno hacen nada porque se benefician de eso. Muchos de los dirigentes viven en ese circuito."
Marisela Díaz, residente en uno de los edificios conocidos como "doce plantas", hace más revelaciones:
"El circuito AL53 tiene el banco, la CADECA [Casa de Cambio], la única tiendecita que funciona en Alamar, y a los del Partido y el Poder Popular eso no les interesa."
Continúa:
"En las noches vemos el edificio de 18 plantas encendido como un árbol de Navidad, pues ese pertenece al circuito AL52, que abarca las zonas 6, 7, 8, 9 y 11, donde viven los dirigentes y militares."
Idalmis Roselló, vendedora de carbón de la localidad, aseguró:
"El restaurante El Campestre, que pertenece al plan de desarrollo local, está protegido por los del Partido. Pertenece al circuito AL52, se ha denunciado y nada. Se dice que los que tienen estos negocios pagan a la UNE 200 dólares. Estas entidades particulares, como pagan buenas sumas de dólares, funcionan por encima de los hospitales, bancos, tiendas, oficinas de trámites, y a nadie le interesa, porque ellos están cogiendo sumas de dinero."
Añadió:
"Anoche dieron un poquito de corriente por la amenaza de los vecinos. Eso se ha denunciado a todos los niveles y lo que están haciendo es dividir al pueblo para que resuelvan sus problemas con violencia entre ellos. A mi modo de ver, es una estrategia para dividir a la población."
El régimen presenta las "irregularidades" como casos aislados
El régimen cubano reconoce la existencia de denuncias sobre conductas indebidas dentro del sector eléctrico y ha señalado que son actos individuales los que afectan la imagen del sistema.
La UNE también abrió investigaciones internas y procesos ante casos denunciados por ciudadanos, como ocurrió con operarios vinculados a hechos investigados en el reparto Calabazar, municipio de Boyeros, en La Habana, ya conocidos y reportados en redes sociales.
Vecinos de un circuito aledaño a la Virgen del Camino, en el municipio habanero de San Miguel del Padrón, contaron de forma anónima que meses atrás reunieron 70.000 pesos cubanos para pagar a un jefe de linieros y lograr el cambio de dos transformadores averiados por otros en buen estado. Sin embargo, a los pocos días, los equipos volvieron a dañarse durante una caída del SEN.
Las denuncias plantean una interrogante sobre el alcance real de estas irregularidades y sobre si los problemas del SEN responden únicamente al deterioro técnico y financiero o si también están siendo agravados por prácticas ilegales dentro de la gestión del servicio, asunto del cual las autoridades hacen caso omiso, según refieren. Idalmis Roselló recalcó:
"A uno le da qué pensar. Uno piensa que nos vamos a ir quedando poco a poco en este estado de indefensión, donde los que pagan en dólares son aplaudidos por el Gobierno local, y este a su vez está protegido por el Gobierno de arriba. No le importamos a nadie."
La corrupción: nueva dimensión de la crisis energética
El problema fue abordado este 10 de agosto de 2026 en el pódcast La Reunión, del medio oficialista cubano La Joven Cuba (LJC), donde se analizó cómo los problemas estructurales del sistema eléctrico se agravan con denuncias de corrupción. El panelista Fabio Fernández Batista señaló que los actos irregulares añaden complejidad a la crisis energética y al desabastecimiento de agua. Afirmó que entre la población ha crecido la percepción de que algunos apagones no responden únicamente a las limitaciones técnicas del sistema:
"Ya se ha ido colando en el pecho de la gente la percepción de que 'me están dando la mala con la electricidad por motivos que no son el SEN fastidiado', sino que tiene que ver con que hay gente lucrando con la corriente que debería estar mejor repartida."
Fernández Batista advirtió:
"El país no puede ser una suma de individuos que por su cuenta y aparte de sus recursos resuelven sus problemas. Una suma de individuos a su suerte, combatiendo a veces por lo poco. Eso no es una comunidad."
Al apagón se suma la crisis del agua
Durante el programa, los panelistas de LJC señalaron que la falta de electricidad también está afectando otros servicios esenciales, especialmente el bombeo de agua.
El panelista de La Joven Cuba describió escenas de comunidades donde los vecinos dependen de la lluvia para abastecerse. Según explicó, la reducción de la capacidad energética han provocado que incluso circuitos utilizados para garantizar el bombeo de agua sufran interrupciones. Expresó, discrepando de la retórica oficial:
"¿Cómo es que le seguimos llamando 'contingencia energética' a algo que ya está en crisis superagudizada? Yo me empiezo a preguntar si en algún momento el SEN ya no va a levantar."
Mientras los apagones se prolongan y el acceso al agua depende cada vez más de soluciones individuales, las denuncias de sobornos, favoritismos y privilegios revelan una crisis que ya no es solo energética. Para muchos cubanos, la confianza en las instituciones encargadas de administrar servicios esenciales está rota, ante un sistema que perciben como arbitrario, corrupto y ajeno a sus necesidades.
Regresar al inicio