ÍNDICE
- ¿Qué es la Letra del Año?
- Primeros babalawos en sacar la Letra del Año
- La ceremonia de la Letra del Año se extiende por toda Cuba
- ¿Quiénes sacan la Letra del Año?
- ¿Cuándo y cómo se realiza?
- ¿Qué elementos incluye una Letra del Año?
- ¿Quiénes publican la Letra del Año en Cuba, y cuándo?
- ¿Por qué en Cuba circulan diferentes Letras del Año?
¿Qué es la Letra del Año?
La Letra del Año es, en Cuba, tanto una ceremonia anual de adivinación de Ifá como el texto que surge de esa reunión de babalawos: el conjunto de predicciones, advertencias, consejos y recomendaciones que resultan de esa consulta y se hacen públicos al comenzar el nuevo año.
Durante la ceremonia, sacerdotes de Ifá consultan el oráculo para determinar el oddún o signo regente del nuevo ciclo. A partir de su interpretación se establecen, entre otros elementos, la oración profética, la divinidad que regirá el año y su acompañante, así como recomendaciones, prohibiciones, obras o ebbós y advertencias relacionadas con la salud, la vida social y otros acontecimientos que podrían marcar los meses siguientes.
Por eso, cuando en Cuba se habla de conocer "la Letra del Año", normalmente se piensa sobre todo en esas predicciones y orientaciones que se divulgan al comenzar enero, esperadas cada año no solo por practicantes de la Regla de Ocha-Ifá, sino también por numerosos cubanos interesados en conocer sus vaticinios, acerca de cómo será el nuevo año.
Primeros babalawos en sacar la Letra del Año
Ño Remigio Herrera, también llamado Addé Shina, esclavo al que le fue comprada la libertad, fue el primero en sacar la Letra del Año en Cuba. Lo hizo acompañado por cinco ahijados suyos: Eulogio Rodríguez (Oggunda Fun, también llamado Tata Gaitán), Marcos García (Ifalola, Baba Egiogbe), José del Carmen Batista (Ogba Weñe), Salvador Montalvo (Okaran Meyi) y Bernardo Rojas (Irete Untendi). Este hecho es aceptado por la mayoría de los religiosos.
Addé Shina fue también, además de un gran tamborero batá, el primero que consagró a un babalawo en Cuba. Se enferma en 1902 y muere en 1905. A partir de 1902 la responsabilidad de la ceremonia de la Letra del Año la asumió Tata Gaitán, quien contó con el apoyo de un grupo prestigioso de sacerdotes de Ifá, entre los que se encontraban, además de los mencionados anteriormente, Bernabé Menocal (Baba Egiogbe), José Asunción Villalonga (Ogundamasa), Secundino Crucet (Osaloforbeyo) y Quintín Lecón García (Oturaniko).
En 1905 muere Addé Shina, y su sucesor fue Bernardo Rojas, quien también heredó los fundamentos mayores de su padrino. Este, bajo el tutelaje de Tata Gaitán, se hizo cargo de la dirección de la ceremonia de la Letra del Año.
Aunque a finales de los cuarenta del siglo XX y principios de los cincuenta existían pocos babalawos en Cuba, las ceremonias de la Letra del Año de ese período contaron con la presencia de un mayor número con respecto a décadas pasadas. Entre los más destacados estuvieron Juaquín Salazar (Osaloforbeyo), Tatica (Obararete), Juan Antonio Ariosa (Ogbetua), Cornelio Vidal (Ogbeshe), Aurelio Estrada (Baba Egiogbe) y Miguel Febles (Odika).
Las ceremonias religiosas afrocubanas por aquel entonces tenían que realizarse con mucho cuidado porque en el código penal estaban tipificadas como delito. Esto trajo como consecuencia que hubo que restringir el número de participantes en las ceremonias. Invitaban a los representantes de cada familia religiosa, quienes podían acudir acompañados por un ahijado.
La ceremonia de la Letra del Año se extiende por toda Cuba
En 1959 muere Bernardo Rojas y sus orishas pasaron a las manos de José Herrera, su sucesor. En esos años la responsabilidad de las ceremonias de la Letra del Año recayó sobre Joaquín Salazar, quien poco después, acompañado por otros babalawos, reorganizó las ramas tradicionales, incluyó otras ramas e hizo más extensiva de esa forma la participación de los sacerdotes de Ifá en la ceremonia de la Letra del Año.
Ya a partir de la segunda mitad de la década del ochenta de la pasada centuria, el olúo Miguel Febles Padrón (Odi Ka) se hace cargo de la dirección de la ceremonia. Justamente en 1986 nace la Comisión Organizadora de la Letra del Año, la cual se distinguió, entre otros aspectos, por estar conformada por sacerdotes de Ifá muy respetados y por aplicar los métodos litúrgicos tradicionales.
Los babalawos que se reunían para realizar las ceremonias, cuyo propósito era determinar la Letra del Año, procedían de distintas partes del país y eran representantes de varias ramas religiosas. Las ceremonias terminaban el primero de enero con la apertura de la Letra.
Desde 1926 la Sociedad El Cristo, en Palmira, Cienfuegos, ha sacado la Letra del Año de forma ininterrumpida, por lo que se considera que es la que mayor tradición tiene en Cuba en lo referente a esa ceremonia.
¿Quiénes sacan la Letra del Año?
Actualmente existen, tanto en Cuba como en el extranjero, varias agrupaciones de babalawos que realizan la ceremonia de la Letra del Año. Cada una de ellas sostiene que la Letra del Año válida es la suya. Otros babalawos y casas de santo (ilé ocha) hacen sus propias tiradas con el propósito de conocer su predicción individual.
En la actualidad, las dos letras del año que más circulan son las sacadas por la Institución Religiosa Asociación Cultural Yoruba de Cuba (ubicada en La Habana Vieja) y por la Comisión de la Letra del Año Miguel Febles Padrón (también llamada Letra de La Casona de Diez de Octubre). Esta última es especialmente tenida en cuenta por los practicantes, pues muchos consideran que es la letra donde Ifá habla la verdad.
¿Cuándo y cómo se realiza?
Los babalawos se reúnen, ejecutan las ceremonias propiciatorias correspondientes (que incluyen sacrificios de animales a los orishas) y luego, mediante el tiraje del ekuele, determinan el oddún de Ifá que regirá en el país durante los siguientes doce meses.
Es a través del oráculo de Ifá que puede saberse cuáles son las recomendaciones, los refranes, las orientaciones y las obras que las personas devotas a la religión yoruba deben hacer durante el año para de esa forma impedir que lo negativo les afecte y lograr vencer las dificultades. Dentro de las obras que se recomiendan, cobra especial importancia el llamado “ebbó del año”.
Las familias religiosas que integran cada casa de santo (ilé de ocha) se orientan por las indicaciones de la Letra del Año, y procurarán, tan pronto les sea posible, hacerse el ebbó (limpieza) que indicaron los orishas.
¿Qué elementos incluye una Letra del Año?
La Letra del Año es considerada como la profecía más relevante de la regla de Ifá para guiar a la comunidad devota. Cada año, este dictamen articula un cuerpo integral de orientaciones espirituales y sociales a través de los siguientes elementos:
- Signo regente: oddún principal que marca la energía espiritual del ciclo.
- Signos testigos: oddúns secundarios que complementan al signo principal.
- Oración profética: determina el iré (suerte) u osogbo (adversidad).
- Divinidad acompañante: orisha que escolta a la deidad tutelar del año.
- Enfermedades más frecuentes: padecimientos de salud sobre los que se debe prevenir.
- Grupo de recomendaciones: indicaciones éticas y rituales para los devotos.
- Refranes de conducta: máximas morales para regir la vida diaria.
- Acontecimientos de interés social: proyecciones sobre el panorama político, económico y ambiental.
La oración profética puede presagiar un bien (iré) o un mal (osogbo). Cada letra especifica la forma en que se presentará el bien o el mal, según el signo. Por ejemplo, la oración profética puede anunciar un bien de salud propiciado por un orisha.
Todas las letras del año marcan hacer un ebbó, cuyas particularidades están en dependencia de los oddúns (letras o signos) que se hayan obtenido. Además del ebbó del año, orienta también otras obras religiosas.
Ha de tenerse en cuenta que cada oddún contiene no solo los ebbós para exorcizar los osogbos y propiciar el iré, sino también refranes, consejos, historias o leyendas, prohibiciones o tabúes, plantas que sirven para solucionar determinados problemas de salud, sacrificios de animales y rezos.
Los patakíes que contenga el oddún de la Letra del Año deben ser bien interiorizados por los devotos; pues las enseñanzas que contienen y sus aplicaciones en la vida cotidiana resultarán fundamentales para mantenerse alejado de las situaciones adversas y de los peligros. Toda Letra del Año anuncia tanto acontecimientos bienhechores como acontecimientos negativos; la diferencia está en que en algunas de ellas prevalece el iré (lo bueno) y en otras el osogbo (lo malo).
¿Quiénes publican la Letra del Año en Cuba, y cuándo?
Desde 2021 en Cuba se publican dos Letras del Año: la de la Asociación Cultural Yoruba de Cuba y la de la Comisión Miguel Febles Padrón, también conocida como “la de Diez de Octubre”. Se dan a conocer de forma oficial a inicios de la primera semana de cada año.
En ocasiones, primero se publica un adelanto de la letra, que contiene los aspectos más generales de la misma, como el orisha que gobierna y el orisha que acompaña, si es una letra que viene por iré o por osogbo, la bandera que identifica a la letra, la oración profética, etcétera. En los días siguientes se publica en su totalidad.
¿Por qué en Cuba circulan diferentes Letras del Año?
Aunque en 2015 la Asociación Cultural Yoruba de Cuba y la Comisión Miguel Febles Padrón lograron unificarse y acordaron establecer procedimientos comunes para la determinación de la Letra del Año, en la actualidad cada institución saca la suya propia por separado. Entre ambas letras se advierten diferencias significativas. Un rasgo distintivo de la ceremonia organizada por la Comisión Miguel Febles Padrón es su independencia de las instituciones oficiales.
La existencia en Cuba de varias Letras del Año ha abierto paso a las dudas y a la confusión. Hay quienes prefieren que haya una sola letra para así poder comprender y asimilar, sin incertidumbres, su contenido. La unificación de las diferentes letras es un propósito que cuenta con el apoyo de algunos babalawos. Estas Letras del Año simultáneas son el resultado, en parte, de las diferentes metodologías, rituales y procedimientos que se tienen en cuenta a la hora de realizar las ceremonias, así como de la postura política que asumen las organizaciones religiosas con respecto al aparato gubernamental en Cuba.
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