Wilfredo Prieto y Luis Manuel Otero Alcántara.
Los artistas cubanos Wilfredo Prieto y Luis Manuel Otero Alcántara.

"Ajeno a la dura realidad por la que pasan los creadores cubanos que difieren del oficialismo, el artista conceptual Wilfredo Prieto arremetió contra el arte independiente". 

Ser activista y artista independiente en Cuba tiene su precio. Supone ser perseguido, acosado y calumniado por el aparato represor de la dictadura militar reinante en la isla. Significa aceptar los reclamos sociales como propios, a pesar de las amenazas, y convertirse en un luchador por los derechos humanos en una sociedad sin libertades esenciales.

Ajeno a la dura realidad por la que pasan los creadores cubanos que difieren del oficialismo, el artista conceptual, Wilfredo Prieto arremetió contra el arte independiente en una entrevista concedida a la revista Hypermedia, al declarar que en Cuba, “está muy de moda el efecto Ai Weiwei (artista disidente chino): algo muy parecido al realismo socialista, pero a la inversa”. Llamando así mercenarios a todos aquellos que de una forma u otra han tenido el valor de plantarle cara al régimen.

“Si haces comentarios en contra del gobierno cubano, automáticamente estarás en todos los medios internacionales; esto quiere decir más fama, lo que se traduce en más mercado, más dinero”, añadió Prieto, cuya obra es altamente cotizada en la demanda internacional.

Wilfredo consideró, además, que la Cuba actual podría definirse con la palabra “libertad”, “una suerte”. Solo que, al parecer, no estaba teniendo en cuenta la crisis económica y social que atraviesa la nación, ni la cantidad de prisioneros políticos, ni la promulgación de leyes y decretos que atentan contra la libertad de expresión en el archipiélago.

La reacción de otros artistas y críticos de arte ante las pronunciaciones del creador conceptual han sido de rechazo a la hipocresía y la impostura manifestadas en la entrevista. Una de las más polémicas fue la de Julio Llópiz-Casal, en una carta abierta dirigida a Prieto, donde atestiguó que “Cuba es un país destruido económicamente, en que la geografía está secuestrada por el ejército y en que la historia de los últimos sesenta años no se ha contado de manera colectiva”.

“Cuba es un país en que un ciudadano puede ser procesado legalmente por un crimen que las autoridades asumen que puedes cometer, sin haberlo cometido. Se llama “peligrosidad pre-delictiva” (…) Cuba es un país en que no se reconocen a los presos políticos como tal y hay decenas de ellos en las cárceles”.

“Decir ´efecto Ai Weiwei´ para referirse a una moda en el arte cubano denota mucho resentimiento. ¿Tienes idea de lo que puede ser aguantar un golpe de un policía? (…) El mercado al que te refieres, en que si un artista hace ‘comentarios en contra del gobierno cubano, automáticamente estará en todos los medios internacionales’ (…) no es nada al lado del mercado que garantizan los artistas como tú, que han logrado trabajar con cuatro galerías y ubicar sus obras en importantes colecciones del mundo”, continuó Llópiz-Casal.

Julio también hizo notar los privilegios con los que el estado cubano ha dotado a Wilfredo Prieto mientras que los artistas independientes solo se encuentran obstáculos y represión: “Supongo que la libertad a la que te refieres tiene que ver también con como el gobierno presupuestó tu pieza de la carretera en forma de simbólico infinito en Sancti Spíritus, con un número superior al presupuesto que le asigna a la provincia para que se mantenga en un año. Tal vez tenga que ver con el derecho a tu estudio a orillas del río Almendares y con la posesión de la mansión patrimonial de Línea”, sentenció.

El artista visual cubano Hamlet Lavastida, fue otro de los realizadores que respondió (en su página de Facebook) a las declaraciones ofrecidas por el autor de obras como “Estrella Muerta” y “Políticamente correcto”:

“¿Qué sabes tú de historia de Cuba para andar inflando sobre Cuba ni lo que representa como libertad? (…) En la vida real, tú no sabes ni a quién representas tú mismo (…) Cuba representa no solo para mí, sino para millones de personas violencia, violencia descarnada (…) hay que tener cara para decir esto, cuando aquí todo el mundo sabe que tú tienes lo que no tiene el Movimiento de San Isidro junto con el Instituto Hannah Arendt junto con Aglutinador, todo esto tres veces al cuadrado es lo que tú tienes y no precisamente por estar en desacuerdo con las políticas de las instituciones cubanas, sino todo lo contrario”.

Lavastida insistió en que las personas que “sí hacen y dicen lo que tienen que decir” merecen respeto. “Y es que si te metes con ellos te metes con Changó. (Estás) abiertamente formando foco, al parecer quieres ganarte el Premio Nacional (de Artes Plásticas)”, comentó.

La artista puertorriqueña Lourdes Correa Carlo consideró que los artistas autocensurados (por conveniencia) quieren disuadir a los otros creadores de hacer cambios sociales a través del arte: “los artistas neoliberales son así, diciéndoles a sus compañeros que ´calladitos se ven más bonitos´.”

De la misma forma, la escritora, artista y curadora cubanoamericana Coco Fusco se opuso a las polémicas proclamaciones, al expresarse sobre el acorralamiento al que son sometidos los artistas contestatarios por parte del estado cubano. “Lo que está de moda en Cuba es la represión hacia los artistas y periodistas del sector independiente. Qué pena ajena me da saber que el pobre Wilfredo está celoso de la atención que reciben los opositores”, observó.

Durante el intercambio de opiniones suscitado por su publicación, Fusco recordó cómo aseveraciones de magnitud similar han ocurrido en el pasado, mediante las cuales han descartado “a Tania Bruguera primero y después al Grupo San Isidro, la bienal 00 y, finalmente a Luis Manuel Otero Alcántara porque sus arrestos durante la última Bienal (de La Habana) recibieron más atención en la prensa que las exposiciones oficiales”.

Respecto a la polémica entrevista, las declaraciones de Otero Alcántara en torno al tema, fueron divulgadas por medio de una carta que el artista hizo pública en el medio independiente ADN Cuba, donde asegura que la única verdad en Cuba es que “vivimos en una dictadura que reprime, te aparta de tu familia causándole sufrimiento, te persigue y te vigila las 24 horas...”

“Muchos cubanos pudieran decir que los artistas, los opositores y los activistas trabajan por “cuatro pesos”, aludir a ese supuesto “mercenarismo” del que tanto acusa el régimen en sus medios de propaganda”. En el caso específico de la cultura y el arte, siempre ha sido este el “gran comentario”, a veces por desinformación, a veces para desacreditar, en una dinámica que se alimenta de la ignorancia, la envidia o por no tener la valentía de hacer lo que otros hacen. Me refiero a la actitud ante la vida que supera al mismo arte, a esa decisión de luchar por el otro, de abandonar los privilegios de estar bajo una cúpula de cristal, esa “buena vida” que el sistema te proporciona cuando le conviene”.

Otero Alcántara, quien más de una vez ha sido testigo del hostigamiento que sufren los artistas independientes, describió “el día a día” de los activistas políticos en Cuba como la persecución por parte de “uno de los aparatos militares más agresivos del mundo”, en la medida que los artistas y gestores culturales se vuelven más influyentes en la sociedad. “Este análisis no es una suposición, en una realidad como la cubana hay denuncias de que asesinan o desaparecen a las personas que pueden influir en los demás (como ha sido el caso de Oswaldo Payá o Laura Pollán)”, insistió.

Y con sinceridad concluye: “La fama me gusta, el dinero también, pero como he dicho mil veces: yo no puedo tener una cerveza en la mano y mirar frente a mi casa, en el barrio de San Isidro, cómo vive la gente en un cuartucho. Eso es lo que realmente le molesta a la dictadura, que uno trabaje y se preocupe por el barrio, que los problemas sí se sientan propios y se trabaje por resolverlos de verdad. ¿Qué quiero decir con todo esto? Solo pido un poco de respeto para los artistas y activistas en Cuba”.

 

Ynariel
Ynariel

(La Habana, Cuba). Escritor, periodista y actor de teatro. Ex-colaborador del festival de cine "La Muestra Joven". Ambientalista y promotor del veganismo en Cuba.

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