Ropa tendida en la calle. Foto: Francis Sánchez
Imagen: Francis Sánchez

Alucinaciones

 

 Un ilustre representante del proletariado

 me pregunta

 si lo que se mece en sus pupilas

 es un puente de plata.

 

 Le advierto que en sus ojos

 hay uno de madera

 ahora humeante y en ruinas.

 

 Son los pasajes de una guerra

 de medio siglo

 que nubla el entendimiento

 que impide cruzar al otro lado del río

 que nos hace ver montones de espejismos

 entre los persistentes aullidos

 de la dinamita.

 

 

Ejecución

 

Mis enemigos vuelven a imaginarme

tendido en el suelo

y sin un hálito de vida.

 

Cada mañana hacen un inventario

de los agujeros sobre un cuerpo

que se parece al mío.

 

Se extasían con el penetrante olor

de la pólvora que brota de las heridas

y cantan el himno de la victoria

en tono mayor

 

Ellos me matan sin remordimientos

lo hacen con el selector en ráfaga

y apuntando al pecho.

Es un ritual que suelo ver

desde los estribos de la indiferencia

y libre de sobresaltos.

 

Mientras aparece la identidad del occiso

continúo observando el júbilo de los asesinos

entre el intenso resplandor de la balas trazadoras

que me permiten una vista inmejorable

de una ejecución que aburre.

 

 

Cielo y tierra

 

Nos permitieron escoger el tamaño de las alas

nos indicaron las mejores rutas

para llegar a las terminales de la modernidad

y el sosiego.

Ni hablar del libre acceso a las provisiones

y el soberbio programa de entrenamientos.

 

El despegue fue sin percances

y la estabilidad en el aire una breve

y oscura experiencia.

 

 Entre el sostenido murmullo de las cicatrices

y las amputaciones

 se escuchan las nuevas ofertas de vuelos.

 

Una vez más la tentación se impone

y mis advertencias terminan

difuminándose en el bullicio

que asciende vertiginosamente

hacia una cordillera de nubes.

 

Yo…como siempre

esperando los descensos en espiral

para ofrecer los primeros auxilios

o estar de cuerpo presente

en las inhumaciones.

 

Para eso estamos aquí

nosotros

los sobrevivientes.

Escritor Jorge Olivera Castillo. Revista Árbol Invertido
Jorge Olivera Castillo

(La Habana, Cuba, 1961). Ha publicado los libros Confesiones antes del crepúsculo (poesía, Miami, 2005), Huésped del Infierno (cuento, Cádiz, 2007), En cuerpo y alma (poesía, Praga, 2008), Antes que amanezca y otros relatos (cuentos, Buenos Aires, 2010), Cenizas alumbradas (Varsovia, 2010) y Sobrevivir en la boca del lobo (poesía, Madrid, 2012). Fue condenado, el 18 de marzo de 2003, a 18 años de privación de libertad en la causa conocida como la Primavera Negra, por ejercer como periodista independiente. Fue excarcelado el 6 de diciembre de 2004 gracias a una licencia extrapenal por motivos de salud. Miembro de honor del PEN Inglés y el PEN Checo. Presidente del Club de Escritores de Cuba.

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