Carrusel roto. Foto: Francis Sánchez
Imagen: Francis Sánchez

COSAS DE ISLEÑOS

"¡Qué calor!" dijo Severo,

y le contestó Homobono:

"Es que la capa de ozono

tiene abierto un agujero".

Y el isleño Juan Romero,

que estaba estudiando un mapa,

dijo: "Si en cualquier etapa

sigue este calor tremendo,

pues que le sigan abriendo

agujeros a la capa".

 

Al isleño Juan Estrada

se le murió un buey un día,

y en este tiempo tenía

la mujer embarazada.

Como nunca supo nada

de la justicia y la ley,

dijo al lado de un Jagüey

rascándose el carapacho:

"Si el hijo me sale macho,

lo voy a dejar pa’ buey".

 

 

EL TUERTO QUE ME ROBÓ LA BICICLETA

 

Anoche un tuerto ladrón

me robó la bicicleta;

le tiré con la escopeta

como única solución.

Salió por un callejón

corriendo a más no poder.

Qué manera de correr

el tuerto entre los matojos;

si llega a tener dos ojos

me lleva hasta la mujer.

 

 

CONSUELO ESTÁ MOLESTA

 

Se me rompió el calzoncillo

cuando brinqué el cañadón

y le puse al pantalón

un remiendo en el fondillo.

Se murió el gallo amarillo

que tan saludable estaba

y Consuelo está muy brava

—no sé si te lo contó—

porque un ladrón le llevó

el blúmer que le quedaba.

 

 

ANGUSTIAS PECUNIARIAS

 

Por la situación precaria

que en mis bolsillos impera

dos añojos de primera

vendí a la Empresa Pecuaria.

Con esta pobreza diaria

nadie vendrá a darme un teque,

y ahora me dicen que el cheque

vendrá el año venidero

y yo no tengo dinero

ni para comprarme un queque.

 

 

HABLAR MENOS

 

Pienso que en las reuniones

que se dan tan repetidas

habrá que tomar medidas

con los discursos cansones.

Dan muy malas impresiones

y a cualquiera vuelven loco

y según ha dicho Coco,

el primo hermano de Chucho,

aquí se conversa mucho

pero se trabaja poco.

 

 

CIRUGÍA PLÁSTICA

 

La señora Encarnación

salió de su pueblo un día

y se hizo la cirugía

plástica allá en el Japón.

Regresó de esta región

preocupada totalmente,

y le decía a su gente:

"Lo que tengo es un castigo

porque me quedó el ombligo

en el medio de la frente".

 

 

LA SUBIDERA

 

Subió el frijol, subió el ajo

y todo se ve subir

y el pueblo empieza a decir

"La col está del carajo".

Subió el precio del guanajo,

subió la cerveza, el ron,

subió la pasta, el jabón,

y con tanta subidera

no es extraño que a cualquiera

se le suba la presión.

 

 

LAS COSAS QUE YO NO HE VISTO

 

No he visto en la sepultura

de un muerto dar una fiesta,

ni he visto gente dispuesta

para ir a la agricultura.

No he visto vivir a un cura

en una casa de yagua;

no he visto correr el agua

en contra de la pendiente,

y no he visto a un dirigente

hacer cola pa’ la guagua.

 

No he visto ningún lugar

en Cuba donde no roben,

ni he visto a un muchacho joven

con ganas de trabajar.

No he visto secarse el mar

y formarse un lagunato;

no he visto un perro y un gato

darse un beso en el hocico,

y no he visto a un merolico

vendiendo jabón barato.

 

No he visto una tarde sola

que no llegue a oscurecer,

ni a nadie que quiera ser

el último en una cola.

Yo no vi matar a Lola

a las tres, y eso me alegra;

tampoco he visto a mi suegra

subir al Pico Turquino,

y no he visto a un campesino

que no venda en bolsa negra.

Poeta y repentista(decimista) Pablo Díaz, revista cultural cubana independiente Árbol Invertido
Pablo Díaz

(Finca Las Lometas, Tamarindo, Ciego de Ávila, Cuba, 1926). Siendo un niño aún, tuvo que iniciarse en las labores del campo para ayudar a su familia. Aprendió a escribir décimas de sólo oír a otros poetas cantar o improvisar. Fundador del primer Taller de Decimistas del país, en Tamarindo, en 1968. Miembro fundador de la filial de la UNEAC en Ciego de Ávila (1987). Ganó el Encuentro Nacional de Talleres Literarios en 1975. Publicó el plegable Remembranzas (Ed. Ávila, 1991). En Buen tiempo para sembrar (Ed. Ávila, 2004), con selección y prólogo de Ileana Álvarez, se compila su obra de más de cuarenta años. Ha publicado, además, los libros de décimas Tan serio como una tusa (Ed. Ávila, 2009), donde recoge sus versos jocosos, y Tengo en la manigua un pie (Ed. Ávila, 2013).

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