¿Por qué el pueblo cubano participó en la construcción del sistema actual? La pregunta aparece con frecuencia en los debates sobre la historia política de Cuba y obliga a mirar no solo al poder, sino también al papel de una sociedad que fue incorporada al proceso de construcción del régimen.
Para algunos, la responsabilidad principal recae en las estructuras de control creadas desde 1959. Otros consideran que también es necesario examinar las debilidades cívicas acumuladas durante generaciones, porque ningún sistema político se consolida sin formas de participación, obediencia, consentimiento o aprendizaje social.
En esta entrega de Cuba Imaginada, Dimas Castellanos reflexiona sobre ese problema y sitúa la formación cívica como una de las claves para comprender tanto el pasado político cubano como los desafíos de una futura democracia.
El verdadero reto está en formar a los ciudadanos
El análisis de Castellanos parte de una cuestión fundamental para cualquier futura democracia cubana: cómo reconstruir la ciudadanía después de décadas de obediencia política, ausencia de cultura cívica y participación social dentro de un sistema que terminó anulando las libertades públicas.
"La ausencia de formación cívica fue lo que permitió, o lo que hizo, que el pueblo cubano participara en la construcción de ese sistema."
Su análisis no presenta a la sociedad cubana únicamente como víctima pasiva de un poder impuesto desde arriba. Plantea una relación más compleja entre ciudadanía, educación política y responsabilidad histórica. Resume así la experiencia:
"Fue una jaula y la hicimos entre todos desde dentro. Y cuando la terminamos, estábamos atrapados en la jaula."
La imagen de la jaula permite pensar el sistema cubano como una construcción colectiva realizada sin suficiente conciencia de sus consecuencias. En esa lectura, el problema no se limita al entusiasmo inicial de una etapa política, sino a una fragilidad cívica anterior. Castellanos advierte:
"Esto es un problema histórico, no de ahora, del 59 para acá."
Desde esa perspectiva, la discusión sobre el futuro de Cuba no puede reducirse al cambio de gobierno o a la reforma de las instituciones. También exige pensar qué tipo de ciudadano necesita una democracia para no repetir los mecanismos de obediencia, dependencia y falta de responsabilidad pública que hicieron posible el encierro:
"El pueblo de Cuba ha tenido esa debilidad histórica. Esa es nuestra gran deficiencia y por eso yo le apunto tanto a la formación cívica."
Más allá del diagnóstico, la reflexión deja abierta una pregunta decisiva para una futura Cuba democrática: si la falta de formación cívica ayudó a construir la jaula, ¿cómo formar ciudadanos capaces de no volver a quedar atrapados dentro de ella?
Acerca de Dimas Castellanos
Dimas Castellanos Martí es politólogo, periodista independiente, analista político e historiador autodidacta cubano. Nació en Jiguaní, actual provincia de Granma, en 1943, y reside en La Habana desde la década de 1960. Es licenciado en Ciencias Políticas y en Estudios Bíblicos y Teológicos.
Durante su trayectoria inicial estuvo vinculado a estructuras políticas y juveniles del proceso revolucionario cubano. Posteriormente fue profesor de Filosofía Marxista y, tras su ruptura crítica con el sistema, desarrolló una obra ensayística y periodística centrada en la historia política de Cuba, la sociedad civil, la ciudadanía, la economía y los desafíos de una transición democrática.
Ha colaborado con medios independientes y espacios de análisis sobre la realidad cubana. También forma parte del Consejo Académico del Centro de Estudios Convivencia. Su trabajo se ha caracterizado por una defensa de la formación cívica, la recuperación de la ciudadanía y la necesidad de reconstruir las bases institucionales de una Cuba democrática.
Cuba Imaginada
Cuba Imaginada es un proyecto de Árbol Invertido dedicado a pensar, debatir y documentar el futuro democrático de Cuba. A través de entrevistas, debates, encuestas, testimonios y propuestas ciudadanas, la iniciativa reúne voces diversas de la sociedad civil cubana para reflexionar sobre la transición, la libertad, la justicia, la ciudadanía y la reconstrucción institucional del país. Porque imaginar el futuro también es una forma de prepararlo.
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