Un cubano vende cada semana parte de su ropa de artista para alimentar a sus padres ancianos, Catalina Vázquez, de 80 años, y Santiago Aguilera, de 86. Tras la muerte de sus dos hermanas por covid-19, asumió el sustento del hogar con ingresos de apenas 8.925 pesos. Su testimonio, difundido por la iniciativa de ayuda humanitaria Sembrando Semillas Latam, refleja las graves dificultades para acceder a alimentos en Cuba.
El video muestra al hombre sentado en su vivienda, junto a su madre, mientras relata su situación económica. Ante la cámara, afirma:
"Comer en Cuba hoy es un privilegio y un milagro, porque hay gente que se acuesta en este país sin comer nada."
Las imágenes recogen al hombre presentando a sus padres, sentados en dos sillones de madera, en una biblioteca repleta de libros. Le preguntan cuál ha sido el momento más difícil del mes y responde:
"No tener cuatro mil pesos para comprar una botella de aceite."