Yo soy Leopoldo Ávila, de Carlos Esquivel, Premio Franz Kafka de Novela 2025, versa sobre una de las páginas más siniestras de la censura cultural en Cuba.
Los 99 haikus que reúne Verónica Aranda en el poemario Senda de Suces "se detienen ante aquello que la velocidad contemporánea ha condenado a desaparecer".
"Corina Oproae no convierte el dolor en espectáculo, no embellece la herida, no la utiliza como argumento moral; la contempla, la escucha, la deja hablar."
La novela Objetos perdidos de Karla Suárez apuesta por una prosa bella y de extrema contención. No dramatiza el sufrimiento ni sentimentaliza la fragilidad.
En el poemario Salón del Reino (Isliada Ediciones, 2026), Rafael Vilches se pregunta: ¿qué permanece de nosotros cuando fracasan los relatos políticos?
"Cuarta dimensión de la tarde" (Ediciones La luz y Editorial Nagg y Nell, 2011) reunió la a 37 poetas de Honduras y Cuba en un mosaico diverso y resiliente.
El libro conjuga "dos experiencias críticas en la vida del poeta", según Isel Rivero: "la infamia del sistema político" cubano y "la separación del amante".