ÍNDICE
- La “cartera perdida”: cómo recuperamos y analizamos 308 proyectos
- 118 proyectos energéticos desaparecieron en menos de un mes
- El turismo concentra el dinero
- Muchos proyectos de alimentos, poco peso económico
- La infraestructura también conduce al turismo
- Una diversificación más proclamada que demostrada
- El turismo también domina la distribución geográfica
- Lo que el Gobierno declaró como prioridad
- La zona oscura: lo que la cartera no permite saber
Cuba se presenta oficialmente como un Estado socialista que coloca el bienestar colectivo y la calidad de vida de la población en el centro de su modelo. Ese discurso contrasta con una realidad marcada por apagones diarios, escasez de alimentos y deterioro de servicios básicos como la salud. Todavía en junio de 2026 el primer ministro Manuel Marrero Cruz reiteró ante la Asamblea Nacional cuál debía ser el propósito esencial de las transformaciones económicas emprendidas por el Gobierno:
“Mejorar la calidad de vida de nuestros compatriotas, donde cada cubana y cubano aporte lo mejor de sí a la construcción del socialismo próspero y sostenible que merece nuestro pueblo”.
En medio de una crisis multidimensional, el Gobierno cubano ha anunciado una transformación de la economía en la que la inversión extranjera desempeñaría un papel fundamental. Dentro de ese diseño económico ha declarado como sectores prioritarios la producción de alimentos, las fuentes renovables de energía y la biotecnología. Por eso, en noviembre de 2025, el ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva Fraga, aseguró:
“Todo negocio que esté enfocado a la producción de alimentos […] nosotros lo vamos a valorar positivamente”. —Intervención en el VIII Foro de Inversiones de FIHAV 2025, 25 de noviembre de 2025.
Son prioridades declaradas que parecen responder a las urgencias de un país marcado por los apagones, la escasez de alimentos y medicinas, el deterioro de los hospitales y el colapso de servicios esenciales. Sin embargo, ¿se corresponden realmente con las oportunidades de negocio que el propio Estado ofrece a los inversionistas extranjeros?
Para comprobarlo, CubaChequea recuperó y analizó 308 proyectos publicados en la plataforma oficial Invierta en Cuba. El resultado revela una brecha considerable entre las prioridades anunciadas y la distribución del capital que el Gobierno pretende captar: de cada 100 dólares asociados a proyectos con montos conocidos, 62 corresponden al turismo y apenas 7 a la producción de alimentos.
La diferencia no se explica únicamente por el número de proyectos, sino por su magnitud. Entre las oportunidades ofrecidas aparecen un campo de golf de 1.100 millones de dólares en Guardalavaca, una instalación turística de 951,6 millones en Artemisa y un desarrollo hotelero de 1.094 millones en la península de Ancón. Entretanto, el 82,9 % de los proyectos destinados a producir alimentos no supera los 10 millones de dólares.
Esta investigación no permite determinar cuánto capital extranjero ha entrado realmente en Cuba ni cuántos de estos proyectos llegaron a ejecutarse. Lo que sí permite comprobar es qué negocios promueve oficialmente el Estado, cuánto dinero pretende atraer hacia cada sector y hasta qué punto esa oferta se corresponde —o entra en contradicción— con las prioridades que el propio Gobierno ha declarado para la inversión extranjera.
Para llegar a estos resultados, CubaChequea reconstruyó una cartera oficial que dejó de estar disponible públicamente, recuperó las fichas de 308 proyectos y organizó sus datos por sector, actividad económica, provincia, modalidad de inversión y monto solicitado. Ese análisis no solo permitió medir hacia dónde pretende dirigir el Estado el capital extranjero. También reveló que 118 proyectos energéticos anunciados en noviembre de 2025 habían dejado de estar visibles menos de un mes después.
La “cartera perdida”: cómo recuperamos y analizamos 308 proyectos
El análisis de la cartera de negocios publicada por el MINCEX permite comprobar si las oportunidades ofrecidas a los inversionistas se corresponden con las prioridades declaradas por el Gobierno.
La cartera de oportunidades de inversión extranjera reúne las propuestas elaboradas por organismos y empresas estatales, avaladas por el Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX) y aprobadas por el Consejo de Ministros. Según el Reglamento de la Ley de la Inversión Extranjera, sus fichas deben contener las características principales de cada proyecto y las condiciones ofrecidas a los posibles inversionistas.
En noviembre de 2021, el MINCEX lanzó “Invierta en Cuba”, una plataforma digital destinada a publicar la cartera y mantenerla actualizada. El sitio ya no se encontraba disponible cuando CubaChequea intentó consultarlo nuevamente el 12 de julio de 2026.
CubaChequea consultó la plataforma el 26 de junio de 2026 y recopiló la información de los 308 proyectos que entonces permanecían disponibles. La base obtenida contiene datos sobre el sector, la actividad económica, la provincia, la modalidad de inversión y el monto solicitado, entre otros campos incluidos en las fichas. Los registros habían sido publicados entre 2021 y noviembre de 2025; los más recientes correspondían a la cartera presentada para 2026. Aunque algunas fichas habían sido publicadas desde 2021, los 308 proyectos recuperados aparecían integrados en la cartera vigente presentada para 2026.
La base de datos completa de los 308 proyectos recuperados por CubaChequea puede consultarse y descargarse aquí.
De los 308 proyectos analizados, 50 —el 16,2 %— no indicaban cuánto capital pretendían captar y consignaban el monto como “por definir”. Por esa razón, los porcentajes económicos de esta investigación se han calculado únicamente a partir de los 258 proyectos que sí declaraban una cifra.
A partir de estos datos puede establecerse qué sectores concentran los proyectos ofrecidos y el capital solicitado. La cartera no permite determinar cuánto dinero entró realmente en Cuba ni cuáles de esas propuestas llegaron a convertirse en negocios ejecutados.
118 proyectos energéticos desaparecieron en menos de un mes
La cartera presentada oficialmente en noviembre de 2025 fue anunciada con 426 proyectos. Cuando CubaChequea consultó la plataforma el 26 de junio de 2026, solo permanecían accesibles 308: 118 menos que los anunciados.
Para determinar qué había ocurrido con los 118 proyectos restantes, CubaChequea comparó los datos recuperados con copias de la plataforma conservadas por Internet Archive. La comparación sectorial permitió localizar toda la diferencia en energía. La cartera anunciada contenía 124 proyectos energéticos, pero el 10 de diciembre de 2025 solo permanecían accesibles seis. Los otros 118 habían dejado de estar disponibles, una reducción que coincide exactamente con la diferencia entre los 426 proyectos anunciados inicialmente y los 308 recuperados por CubaChequea.
Las copias conservadas por Internet Archive permiten comprobar que el número de proyectos visibles en la plataforma se redujo después de la presentación oficial de la cartera. Así, para febrero de 2026, tres meses después de presentada oficialmente la cartera, el número de proyectos disponibles para su consulta en el sitio se había reducido de 426 a 308.
Una captura archivada el 10 de diciembre de 2025 ya mostraba el vacío documental: solo permanecían visibles seis proyectos energéticos, la misma cantidad encontrada por CubaChequea en junio de 2026. Las direcciones de las fichas indican que los proyectos de la nueva cartera fueron incorporados el 19 de noviembre de 2025. Por tanto, los otros 118 proyectos energéticos dejaron de estar disponibles en menos de un mes, en un plazo máximo de 21 días.
En menos de un mes, 118 proyectos energéticos dejaron de estar disponibles en la plataforma oficial.
CubaChequea pudo comprobar que las 118 fichas dejaron de estar disponibles, pero no determinar el motivo. La plataforma no informaba si un proyecto había sido cancelado, adjudicado, ejecutado o simplemente retirado de la publicación. El MINCEX tampoco ofreció una explicación pública sobre el destino de esas propuestas. Sí resulta llamativo que los únicos proyectos que permanecieron publicados correspondían a la exploración a riesgo y la explotación compartida de reservas de crudo, precisamente el ámbito en el que Pérez-Oliva había anunciado que se concentraría la cartera.
En conjunto, esos seis proyectos pretendían captar 900 millones de dólares.
La desaparición coincide con un cambio anunciado públicamente por el propio ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera. Durante la presentación de la cartera para 2026, Oscar Pérez-Oliva Fraga informó que la promoción en el sector energético se concentraría “de manera intencionada” en la prospección y extracción de petróleo con participación de capital extranjero. Justificó el giro por la necesidad de encontrar fórmulas de generación que se adecuaran a las capacidades de pago del país.
La secuencia resulta significativa. La Ley 118 y el Plan 2030 habían situado la transformación de la matriz energética y el desarrollo de fuentes renovables entre las prioridades nacionales. Sin embargo, la cartera presentada en noviembre de 2025 cambió el foco hacia el petróleo y, menos de un mes después, la plataforma dejó visibles únicamente los seis proyectos petroleros.
En junio de 2026, después de que los otros 118 proyectos energéticos ya habían desaparecido de la plataforma, Pérez-Oliva volvió a presentar las renovables como una oportunidad abierta al capital extranjero durante el Foro Económico Internacional de San Petersburgo:
“Negocios para la generación, distribución, eficiencia energética y fuentes renovables de energía”.
La declaración no estuvo acompañada de una cartera pública que permitiera identificar esos negocios. Para entonces, la plataforma oficial solo mostraba seis proyectos energéticos, todos relacionados con el petróleo, y poco después dejó de funcionar. El Gobierno ofrecía nuevamente inversiones en energías renovables fuera de Cuba, pero su propia herramienta de promoción no permitía comprobar qué proyectos respaldaban ese anuncio.
El turismo concentra el dinero
En cuanto a los montos, el turismo mantiene una supremacía absoluta: la cartera analizada se propone captar para este sector 6.700,7 millones de dólares, equivalentes al 62 % de todo el capital solicitado según los 258 proyectos con montos conocidos. La cifra podría ser aún mayor, pues 30 proyectos turísticos —casi la tercera parte de los registrados en el sector— consignan el monto como “por definir”.
Los dos sectores que le siguen por el capital solicitado, energía y agroindustria azucarera, representan, respectivamente, el 8,43 % y el 7,84 % del monto total conocido de la cartera.
La oferta para el turismo es bastante homogénea en cuanto a las actividades específicas. Las actividades de alojamiento para estancias cortas concentran el 71,2 % del capital solicitado por el sector turístico, nada más y nada menos que 4.770 millones de dólares. Le sigue la categoría “Otras actividades de esparcimiento y recreativas”, que reúne solamente cinco proyectos, pero pretende captar 1.254 millones de dólares.
Del total de proyectos turísticos, el 45 % corresponde a propuestas de administración y comercialización de instalaciones hoteleras.
Otros 22 aparecen clasificados como propuestas constructivas y cinco como desarrollo inmobiliario. Sin embargo, estas dos categorías concentran los mayores volúmenes de capital: 3.920,2 millones de dólares para el desarrollo inmobiliario —el 58,5 % del monto turístico conocido— y 2.067 millones para la construcción de instalaciones —el 30,8 %—. En conjunto, ambas categorías absorben el 89,3 % del capital solicitado para el turismo.
Cómo se distribuye el capital contradice la jerarquía presentada por el Gobierno en sus leyes, planes y declaraciones. Aunque la producción de alimentos, la recuperación energética, la sustitución de importaciones y el desarrollo territorial aparecen reiteradamente como prioridades nacionales, casi dos de cada tres dólares solicitados por los proyectos con montos conocidos corresponden al turismo.
La concentración del capital en el turismo no es una orientación abstracta. Durante los años de mayor deterioro de la infraestructura pública, el país continuó levantando grandes instalaciones hoteleras, entre ellas la Torre K del Vedado. El edificio de 42 plantas fue construido por el Grupo Gaviota, perteneciente al conglomerado militar GAESA, y se convirtió en el símbolo más visible de una política de inversiones desconectada de las urgencias cotidianas de la población.
“Los destinos de las inversiones no ponderan adecuadamente las necesidades económicas y sociales”. —Ricardo Torres, economista cubano y profesor de la American University de Washington. Declaraciones publicadas por El País, 20 de diciembre de 2024.
La apuesta tampoco puede separarse de quién controla el sector. Buena parte de la infraestructura hotelera cubana pertenece a empresas integradas en el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), conglomerado bajo el mando de las Fuerzas Armadas. Su rama turística, Gaviota, controla numerosos hoteles de cinco estrellas, mientras otras empresas del grupo participan en la construcción, el transporte, las finanzas, el comercio y la captación de divisas. Las cuentas de GAESA no son públicas ni están sometidas a controles accesibles a la ciudadanía, según ha documentado Reuters.
El economista cubano Pavel Vidal ha señalado que los hoteles controlados por GAESA han acaparado “una proporción desmesurada de la inversión nacional”. Según su análisis, esa concentración de recursos ha contribuido a descapitalizar otros sectores productivos y profundizar los desequilibrios de la economía cubana.
Todo ello ocurre a pesar del colapso del sector turístico. Cuba recibió un total de 1.810.663 visitantes internacionales en 2025, un 18 % menos que en 2024, siendo el registro más bajo desde 2002 (sin contar la pandemia). Significa una de sus peores cifras de visitantes internacionales de este siglo, después de varios años sin recuperar los niveles anteriores a la pandemia.
La persistencia de esa oferta de inversión extranjera, pese a la caída del turismo, refuerza la conclusión central de este análisis: la distribución del capital solicitado privilegia la expansión hotelera e inmobiliaria por encima de sectores vinculados directamente con las necesidades inmediatas de la población. Esto contradice incluso la propaganda del Gobierno sobre sus prioridades sociales. Al mismo tiempo, la inversión hotelera e inmobiliaria responde a intereses económicos que diversas investigaciones identifican con sectores estratégicos del poder, como el conglomerado militar GAESA.
Muchos proyectos de alimentos, poco peso económico
En contraste, la producción de alimentos reúne 78 proyectos —el 25,3 % de la cartera analizada—, pero concentra solamente el 7 % del capital solicitado por los proyectos con montos conocidos.
El resultado contrasta con la declaración del ministro Oscar Pérez-Oliva, quien había presentado la alimentación como un “eslabón decisivo” de la cartera y asegurado que todo negocio destinado a producir alimentos sería valorado positivamente.
De los 70 proyectos alimentarios que informan su monto, 65 —el 92,9 %— solicitan menos de 20 millones de dólares y 58 —el 82,9 %— no superan los 10 millones.
La actividad con mayor peso económico es la “Elaboración de aceites y grasas de origen vegetal y animal”, con dos proyectos que solicitan en conjunto 150,7 millones de dólares, y la producción de molinería, con cuatro proyectos que suman 130,8 millones.
La abundancia de proyectos alimentarios permite al Gobierno mantener este sector dentro de su discurso de prioridades. Sin embargo, los montos revelan su verdadero lugar en la cartera, cuando por cada dólar que se pretende captar para producir alimentos, se solicitan casi nueve para el turismo.
Esta desproporción adquiere mayor gravedad frente a la crisis alimentaria que atraviesa Cuba. Un informe de Food Monitor Program (FMP) y la organización Cuido60 sobre la seguridad alimentaria en 2025, presentado el 4 de mayo de 2026 y reseñado por Alas Tensas en “Cuba: las cifras del hambre”, reveló que el 33,9 % de los hogares consultados había sufrido hambre recientemente, el 94,9 % había perdido capacidad para comprar alimentos y el 97,6 % identificaba problemas estructurales de desabastecimiento. La investigación calificó la situación como una "inseguridad alimentaria de carácter crítico" y una emergencia humanitaria de dimensiones históricas.
La cantidad de propuestas no basta, por tanto, para considerar que la alimentación recibe un tratamiento económico prioritario. Aunque reúne la cuarta parte de los proyectos analizados, el sector concentra solamente el 7 % del capital conocido, muy por detrás de la expansión turística e inmobiliaria. Si la jerarquía se mide por el capital que el Gobierno intenta captar, la seguridad alimentaria ha quedado relegada a un segundo plano.
La infraestructura también conduce al turismo
Dentro del eje estratégico “Infraestructura”, correspondiente al macroprograma número tres del Plan 2030, el turismo concentra tanto el mayor número de proyectos como la mayor parte del capital solicitado.
Aunque el Plan 2030 identifica el turismo como un sector estratégico general, este no aparece entre los ámbitos abordados expresamente por los programas específicos del macroprograma “Infraestructura”.
De los 27 proyectos clasificados dentro del eje “Infraestructura”, nueve corresponden al turismo. No obstante, aunque representan la tercera parte de las propuestas, concentran el 91,4 % del capital solicitado por los proyectos del eje con montos conocidos.
El 82,9 % de los montos en Infraestructura corresponden solamente al desarrollo de un hotel.
El proyecto más ambicioso del eje, según los montos conocidos, es turístico, y se concentra en el desarrollo inmobiliario de un hotel en la península de Ancón, en Sancti Spíritus. La propuesta busca captar 1.094 millones de dólares, cifra equivalente al 82,9 % del capital solicitado dentro del eje “Infraestructura” y al 16,3 % del monto turístico conocido de toda la cartera.
En contraste, sectores abordados expresamente por los programas del macroprograma tienen una presencia económica mucho menor. “Transporte y logística” reúne tres proyectos que solicitan 31,7 millones de dólares, mientras que “Telecomunicaciones e informática” cuenta con dos proyectos cuyos montos conocidos suman 7,16 millones.
El desequilibrio resulta especialmente significativo en un país marcado por el deterioro del transporte, las telecomunicaciones, el abastecimiento de agua y el sistema eléctrico. Aunque los programas específicos del macroprograma “Infraestructura” se orientan hacia servicios fundamentales para el desarrollo productivo y territorial, el 91,4 % del capital conocido bajo ese eje corresponde al turismo. Más aún, un solo desarrollo inmobiliario hotelero absorbe el 82,9 % del total.
La clasificación oficial encierra así una contradicción: bajo el eje destinado a financiar infraestructura, nueve de cada diez dólares solicitados terminan vinculados con la expansión turística.
Una diversificación más proclamada que demostrada
La diversificación de la estructura económica y la ampliación de los mercados de exportación figuran entre los objetivos declarados en la Ley 118 de la Inversión Extranjera y en el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030. Según esos documentos, el capital foráneo debe contribuir a ampliar las exportaciones, sustituir importaciones y transformar la estructura productiva del país.
Para medir la diversificación sectorial, CubaChequea agrupó los proyectos según la actividad económica consignada en sus fichas y analizó los diez sectores que reunían al menos cinco propuestas.
Sin embargo, comprobamos que la diversificación interna de los sectores también resulta una prioridad poco atendida en la cartera analizada. De los diez sectores que registran cinco o más proyectos, seis concentran cerca de la mitad de su oferta en una sola actividad.
En cuatro sectores —agroindustria azucarera, turismo, industria farmacéutica y biotecnológica, y energía—, una sola actividad reúne entre el 80 % y el 100 % de los proyectos.
La concentración resulta aún mayor cuando se analiza el capital que se pretende captar. En siete sectores, una sola actividad concentra cerca del 60 % o más de los montos declarados.
Hay, por tanto, una variedad formal de sectores, pero una diversificación interna mucho más limitada. En varios de los que reúnen mayor número de proyectos, tanto las propuestas como el capital solicitado se concentran en una sola actividad. La amplitud sectorial de la cartera no se traduce en una diversificación equivalente de las oportunidades promovidas dentro de cada sector.
En conclusión, mientras la cartera se presenta como un instrumento para diversificar la economía, lo cierto es que buena parte de sus principales sectores reproduce una elevada concentración de proyectos y capital en unas pocas actividades.
El turismo también domina la distribución geográfica
Sobre el mapa, La Habana y Artemisa encabezan la cartera por la cantidad de proyectos localizados en esas provincias: 51 y 49, respectivamente. Otros 37 aparecen bajo la categoría “Varias”, utilizada para propuestas que abarcan más de una provincia. Les siguen las provincias de Holguín y Camagüey, con 22 proyectos cada una.
Pero el mapa cambia cuando, en lugar de contar proyectos, se sigue el rastro del dinero.
Holguín y Artemisa pasan entonces al frente. Las propuestas localizadas en la provincia oriental de Holguín suman 2.420,1 millones de dólares; las de Artemisa, situada en el occidente del país, alcanzan 2.193,8 millones.
Entre ambas concentran 4.613,9 millones de dólares: el 43,3 % de todo el capital conocido de la cartera. Dicho de otro modo, más de cuatro de cada diez dólares solicitados se dirigen a proyectos ubicados solamente en esas dos provincias.
¿Qué impulsa semejante concentración? En ambos casos, los proyectos de mayor monto pertenecen al turismo.
En Artemisa, un solo desarrollo inmobiliario turístico previsto para Playa La Altura, en el municipio de Bahía Honda, busca captar 951,6 millones de dólares. El proyecto absorbe por sí solo el 43,4 % de todo el capital solicitado en la provincia.
En Holguín, el proyecto que se impone sobre los demás es un campo de golf en Guardalavaca —uno de los principales polos turísticos de Cuba—, valorado en 1.100 millones de dólares. Ese campo concentra por sí solo el 45,5 % del capital conocido para la provincia.
A ello se suman ocho proyectos clasificados como “construcción hotelera” que buscan captar, en conjunto, 1.243,3 millones de dólares: el 51,4 % del monto correspondiente a Holguín.
Nuestra investigación permite identificar así otro aspecto de la contradicción entre las prioridades declaradas sobre el papel y las reales, pues la concentración geográfica del capital tampoco muestra como prioridad principal el fortalecimiento de las capacidades productivas locales. En las dos provincias que reúnen los mayores montos, los proyectos dominantes corresponden al turismo inmobiliario, la construcción hotelera y un campo de golf.
Lo que el Gobierno declaró como prioridad
Las prioridades utilizadas como referencia en esta investigación no han sido atribuidas al Gobierno por CubaChequea. Proceden de sus propias leyes, planes económicos y declaraciones públicas, donde la inversión extranjera aparece vinculada de manera reiterada con la alimentación, las energías renovables, la diversificación productiva, la infraestructura y el desarrollo territorial.
Desde 2014, la Ley 118 de la Inversión Extranjera establece que el capital foráneo debe contribuir a sustituir importaciones, con especial atención a los alimentos; ampliar los mercados de exportación; incorporar tecnologías avanzadas; crear empleos; desarrollar encadenamientos productivos y transformar la matriz energética mediante el aprovechamiento de fuentes renovables.
Ese marco fue retomado por el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030. El documento incluyó entre sus objetivos la seguridad alimentaria, la modernización del sistema energético, el aumento de la participación de las fuentes renovables y la transformación productiva del país. A la inversión extranjera le reservó, además, un papel como fuente de financiamiento para la infraestructura y el desarrollo territorial.
Casi ocho años después de aprobarse las bases definitivas del Plan 2030, el Gobierno seguía presentando esas necesidades como ejes de su política económica. El "Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía durante 2025", aprobado por el Consejo de Ministros el 31 de enero de 2025, prometía recuperar el sistema electroenergético, aumentar la producción nacional y diversificar los ingresos externos:
“Incrementar y diversificar los ingresos externos del país, así como la producción nacional, con énfasis en los alimentos”.
También los responsables de atraer capital extranjero insistieron públicamente en esa orientación. En diciembre de 2023, la entonces viceministra Ana Teresita González Fraga afirmó que el Gobierno buscaba negocios “focalizados en los sectores priorizados para la economía nacional” y mencionó expresamente la producción de alimentos, las fuentes renovables de energía y la biotecnología.
El mismo discurso reapareció en noviembre de 2025, durante la presentación de la cartera para 2026 en la Feria Internacional de La Habana. El ministro Oscar Pérez-Oliva Fraga calificó al sector agroalimentario como un “eslabón decisivo” y aseguró:
“Todo negocio que esté enfocado a la producción de alimentos […] nosotros lo vamos a valorar positivamente”.
Sin embargo, al pasar de las declaraciones a los proyectos concretos, el orden de prioridades cambia. La producción de alimentos reúne la cuarta parte de las propuestas, pero recibe solamente el 7 % del capital conocido. Por cada dólar que el Gobierno pretende captar para ese sector, solicita casi nueve para el turismo, que concentra el 62 % de los montos declarados.
El contraste se repite en materia energética. Durante años, las fuentes renovables ocuparon un lugar destacado en los documentos oficiales; en la plataforma destinada a promover inversiones, no obstante, la oferta quedó reducida a seis proyectos petroleros después de que otros 118 proyectos energéticos dejaran de estar disponibles.
No se trata, por tanto, de una distancia menor entre las aspiraciones de un plan y su aplicación. Cuando las prioridades proclamadas se comparan con la distribución del capital solicitado, emerge otra jerarquía. El turismo y los negocios inmobiliarios se imponen sobre la producción de alimentos, las energías renovables, la diversificación económica, la infraestructura y el desarrollo territorial.
La zona oscura: lo que la cartera no permite saber
La cartera de oportunidades es tanto un mecanismo de promoción como el instrumento mediante el cual el Estado cubano muestra sus prioridades para la inversión extranjera. Su análisis permite conocer qué proyectos ofrece, hacia qué sectores pretende dirigir el capital y cuánto dinero aspira a captar.
Pero la información pública termina ahí. La cartera no permite seguir la trayectoria de cada proyecto: cuáles dieron lugar a negocios concretos, cuánto capital se recibió realmente, cuáles llegaron a ejecutarse y cuántos terminaron archivados en una gaveta del MINCEX.
Aunque el Reglamento de la Ley de la Inversión Extranjera establece mecanismos para supervisar los negocios aprobados, ese seguimiento ocurre dentro del propio Ministerio y su publicación no está contemplada. Tampoco existe un registro público que permita comparar los montos solicitados con las inversiones finalmente captadas y ejecutadas.
Esta falta de transparencia impide medir los resultados reales de la política de inversión extranjera, pero no borra lo que la cartera sí revela: qué sectores y proyectos privilegia el Gobierno cubano cuando sus prioridades declaradas se convierten en oportunidades concretas de inversión. Al contrastar esas prioridades con el contenido de la propia cartera, queda al descubierto la fractura entre el discurso oficial y la distribución del capital que el Estado pretende captar.
Alimentos, energía, diversificación económica, infraestructura y desarrollo territorial aparecen entre las prioridades proclamadas; sin embargo, el turismo y los negocios inmobiliarios concentran la mayor parte del capital solicitado.
La investigación deja así al descubierto una contradicción central: las prioridades que el Gobierno cubano declara no coinciden con las que su propia cartera privilegia al buscar inversión extranjera. Mientras permanece en una zona oscura cuánto dinero llegó finalmente, qué proyectos se ejecutaron y quiénes se beneficiaron de ellos, sí hemos podido comprobar hacia dónde apunta la brújula oficial cuando llega el momento de buscar capital.
Agradecimiento: A Adrián González de Cazadores de Fake News por su apoyo y acompañamiento.
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