Tu coche avanza lentamente por la rampa y desaparece en el interior del barco. El maletero va cargado como en cualquier salida larga: maletas, cosas de los niños, quizá unas bicicletas. Esta vez no habrá que facturar nada al llegar al puerto. Todo seguirá dentro del vehículo hasta que vuelva a pisar tierra.
El punto de partida es Barcelona. Desde allí, el ferry puede llevar el coche hasta Porto Torres, en el norte de Cerdeña, o hasta Civitavecchia, el puerto desde el que se continúa por carretera hacia la Toscana. Mientras el vehículo permanece en el garaje del barco, arriba los pasajeros pueden cenar, salir a cubierta o dormir en un camarote.
Al desembarcar tampoco hay que localizar un mostrador de alquiler, esperar la entrega de otro automóvil ni familiarizarse con sus controles. Enciendes el motor y sigues adelante.
El coche también forma parte de las vacaciones
La principal diferencia se descubre al salir del puerto italiano. Ya no dependes del primer autobús de la mañana ni tienes que abandonar una playa porque está a punto de pasar el último. Si una parada merece dos horas más, retrasas la siguiente.
También puedes desviarte hacia un pueblo que no figuraba en el itinerario o regresar al hotel después del atardecer. La carretera deja de ser un espacio intermedio entre dos destinos. Una vista inesperada, un mercado local o una recomendación escuchada durante el almuerzo pueden modificar el recorrido.
La ventaja resulta todavía más clara cuando viajan niños, una mascota o equipaje difícil de facturar. El cochecito infantil, las bicicletas o el equipo de buceo pueden permanecer en el maletero hasta que hagan falta. Además, conduces un vehículo conocido y evitas los depósitos, límites y trámites asociados al alquiler.
El avión será más rápido. El ferry juega con otro tiempo: parte del desplazamiento transcurre mientras los pasajeros comen, caminan por la cubierta o duermen. Al llegar, el coche ya está allí.
Ferry y hotel: una reserva antes de encender el motor
Organizar este viaje por separado obliga a coordinar el pasaje, el embarque del vehículo, el camarote y el alojamiento. Las ofertas de ferry + hotel reúnen esos servicios en una misma reserva.
Así, el viajero desembarca con dos asuntos ya resueltos: tiene el coche disponible y sabe dónde pasará la noche. Lo que ocurra entre el puerto y el hotel —la carretera elegida, las paradas o un cambio de planes— queda en sus manos.
Desde Barcelona se abren dos posibilidades: recorrer Cerdeña desde Porto Torres o llegar a Civitavecchia para continuar hacia la Toscana.
Porto Torres: Cerdeña comienza al salir del ferry
El ferry desembarca en Porto Torres. Alghero queda hacia el oeste; La Pelosa, en el extremo noroccidental de la isla. Entre ambas aparecen playas, caminos costeros y pequeños desvíos que resultan mucho más accesibles cuando el coche ha viajado contigo.
La ruta prevista puede cambiar por algo tan sencillo como un cartel hacia una cala o una recomendación escuchada durante el almuerzo. Aceptar el desvío no obliga a consultar nuevas conexiones ni a rehacer todos los horarios del día.
El vehículo permite también adentrarse en la isla, visitar pueblos menos transitados y acercarse a los nuragas, las construcciones de piedra que forman parte del paisaje y la historia de Cerdeña. El recorrido no tiene por qué reducirse a una sucesión de playas conocidas.
De Civitavecchia a las carreteras de la Toscana
La segunda travesía llega a Civitavecchia, todavía en la región del Lacio. Desde el puerto, la carretera continúa hacia el norte hasta entrar en la Toscana.
Florencia, Siena y Pisa justifican por sí solas el viaje, aunque recorrer la región únicamente de ciudad en ciudad dejaría fuera buena parte de su atractivo. Con el coche es posible enlazar esos centros históricos con los caminos del Chianti, atravesar el valle de Orcia o detenerse en Pienza, Volterra, Montepulciano y San Gimignano.
En ciudades como Florencia y Siena no siempre interesa llegar hasta el centro: existen zonas de tráfico restringido y el aparcamiento puede convertirse en un problema. Allí suele ser preferible dejar el vehículo fuera y continuar a pie. El coche recupera su importancia cuando llega el momento de buscar viñedos, pueblos y paisajes rurales.
Antes de embarcar: cinco detalles que evitan problemas
Viajar con el coche permite cargar más equipaje, pero una travesía en ferry tiene sus propias reglas. Estas recomendaciones ayudan a comenzar el viaje sin contratiempos:
- Llega al puerto con tiempo. Para los trayectos dentro del espacio Schengen, el operador pide presentarse al check-in al menos dos horas antes de la salida. Llegar tarde puede significar perder el derecho a embarcar, aunque se tenga billete.
- Prepara una bolsa para la travesía. Una vez que el barco zarpa, los pasajeros no pueden volver al garaje. La documentación, los medicamentos, una muda de ropa, los cargadores y todo lo necesario para pasar la noche deben subir contigo.
- Recuerda dónde quedó el vehículo. Los coches se distribuyen en diferentes puentes del garaje. Conviene fotografiar o anotar el número de la cubierta y la zona de estacionamiento antes de subir a los espacios de pasajeros.
- Reserva con antelación si viajas en familia. Los barcos cuentan con camarotes de varias capacidades y servicios para niños, pero algunas prestaciones, como las cunas de viaje, dependen de la disponibilidad. Un camarote privado puede hacer mucho más llevadera la travesía nocturna.
- Incluye a la mascota en la reserva. Los animales deben viajar en las zonas habilitadas o mediante el servicio específico para compartir camarote. También hay que llevar su documentación, comida, recipiente para agua, correa y, cuando corresponda, bozal.
Cuando el coche queda estacionado, las maletas grandes permanecen abajo. Subes con la bolsa de mano, buscas el camarote y dejas que el barco haga durante unas horas la parte del camino que no puede hacerse por carretera.
Más tarde, la bodega vuelve a abrirse. Delante está Italia. No recibes unas llaves nuevas ni tienes que preguntar dónde devolver el automóvil. Te espera el coche que salió de Barcelona, todavía cargado y con el itinerario abierto. Solo necesitas encender el motor y elegir la primera carretera.
Regresar al inicio